domingo, 5 de agosto de 2018

¿Debo ser el Rey Demonio? Capítulo 22 - Campamento de Bandidos


¿Debo ser el Rey Demonio?

Capítulo 22 - Campamento de Bandidos


De acuerdo al plan del líder del equipo, nuestro objetivo era infiltrarnos en el campamento y neutralizar en silencio a todos los bandidos posibles antes de que nos viesen. Al encontrar donde están apresados Silas y las demás, las liberaremos inmediatamente. Si encontráramos algún inconveniente inoportuno, había que deshacerse rápido de él.

Para llevar a cabo el plan, fuimos agrupados en parejas por si acaso. De todas formas, si veo que mi vida corre peligro inminente, no dudaré en invocar a los diablillos. Luego daré las explicaciones necesarias si debo.

En total éramos 4 grupos. No entraríamos por el frente, si no por una brecha en el campamento que descubrió uno de los aventureros que venía con nosotros.

 El aventurero que descubrió la brecha era un hombre experimentado en la exploración. Se jactaba de su buen oído y excelente visión, que incluso le permitía realizar sus deberes durante la noche, debido a una habilidad que podía ser aprendida con práctica llamada visión nocturna.

Aparte de mis habilidades, y de las que suponía tenía Amita como bardo, esta es la primera vez que veo a alguien usándolas. De hecho, antes de salir, los ojos negros del explorador tomaron un ligero tono amarillo, cosa que indicaba que su habilidad ya estaba en uso.

El explorador también pudo discernir cuantos bandidos había actualmente dentro del campamento y donde estaban repartidos, además de la estructura del mismo.

El campamento se componía de una pequeña cantidad de cabañas desperdigadas en los alrededores del área. Afuera de cada una había mesas y sillas, algunas en buen estado, otras no tenían tanta suerte. También había algunas fogatas, y a su alrededor había algunos bandidos charlando, o directamente durmiendo o borrachos, ya que también era posible distinguir botellas de alcohol. Los demás deberían de estar durmiendo en las cabañas. Si teníamos suerte, en una de las cabañas deberían estar los prisioneros.

Una zona del campamento tenía algunos caballos, mientras que en otra había un par de carros tirados por caballos como el que tenía la familia de Amita.

En la parte norte del campamento, se alzaba una tienda de campaña enorme, presumiblemente ahí es donde debe de estar el líder, el hijo de Vladan.

La brecha está en la parte este del campamento, mientras que la salida al sur. Nosotros rodearemos todo el campamento desde dentro, eliminando sin piedad a cuanto bandido encontremos, después de todo, ellos tampoco la tuvieron al asesinar a toda esa gente inocente.

[Intenten ser lo más silenciosos posible. Cuando el cabrón esté muerto, escondan el cuerpo lo más rápido posible y sigan buscando. Si alguno encuentra a Mianna, Hidil y al chico primero, apresúrense a liberarlos y llevarlos al punto de reunión. Y en silencio. También, tengan cuidado con el líder de esos bandidos. Si pueden, esperen a los demás antes de cargar contra él. Si pudo matar a un renombrado ex-aventurero como Vladan, no debe ser moco de pavo.]

Terminó de explicar el líder y dio la orden de comenzar.


Yo hice pareja con el aventurero que había mordido Katia y ahora estábamos dentro del campamento como infiltrados.

[¿Ha? ¿Un gato? ¿Qué demonios hace un gato aquí?]

Katia atrajo la atención del bandido, el cual se paró de donde estaba sentado bebiendo y se dirigió hacia acá, a una esquina a la cual teníamos visión.

[Ven aquí— ¡Gah!]

Ahí era cuando yo actuaba. Un disparo certero a la cabeza de bala de oscuridad acabó con la vida del bandido. Cuando el cuerpo perdía el equilibrio e iba a caer, mi compañero se movía rápidamente y lo sujetaba, arrastrando el cuerpo hacia un lugar fuera de la vista de nadie.

Gracias a que tenía a Katia conmigo, la cosa se nos hizo un poco más fácil. Ella atraía al bandido, cuando este estaba en posición, nosotros lo matábamos. Si llegara a ser que accidentalmente hiciera mucho ruido, también aprovechábamos esa oportunidad para acabar con los que llegaban.

Creo que yo no estaba muy bien preparado, ya que cuando me tocó dispararle a un bandido por primera vez, mi corazón latió como loco, e incluso estuvo a punto de descubrirnos. Fue gracias al rápido actuar de mi compañero que logramos salir de esa, aunque me llevé un regaño.

[No debes dudar, ¿de acuerdo? Si no lo matas ahora, él te matará a ti. No va a dudar como tú. Además, debes tener en cuenta que lo que hacemos aquí es por el bien de todos. Si no actuamos ahora, dañará a otras personas en el futuro.]

Es cierto. Recuerdo también que Aka me dijo algo similar. Debo empezar a hacerles caso, si no quiero terminar muerto.

Aunque pueda parecer duro, aunque fuera algo impensable en el mundo donde yo vivía. Es algo a lo que debo acostumbrarme.


Al final, la mayoría de los bandidos habían sido asesinados y ahora solo quedaba su líder.

Entonces llegamos a la parte del frente de la tienda de campaña.

Ahí, vimos a todos los aventureros que venía con nosotros tirados en el suelo, a excepción del líder de nuestro grupo y el líder de los bandidos. Hay sangre manchando lugares al azar aquí y allá en el piso.

Enfrascados en la batalla, están el aventurero y el bandido.

Con golpes de espada rápidos y sonoros, vemos que la batalla está siendo ganada por el bandido líder, y que el aventurero experimentado que había ideado el plan ahora está extremadamente cansado, con cortes y sangre visibles por todo su cuerpo. Aunque él no está ileso, el líder de los bandidos sigue luchando sin jadear siquiera.

Siendo sincero, es joven, incluso diría que ronda mi edad. Aunque me cueste admitirlo, el desgraciado es apuesto. Tiene una barbilla pequeña. Con un rostro con unos ojos afilados y feroces mirando al frente, sin perder a su enemigo de vista.

Tenía el cabello negro azabache atado con una pequeña colita. Le colgaba un desaliñado mechón en su rostro, ya que estaba luchando. Su estilo de combate era bastante intenso, parecía que ponía una increíble cantidad de fuerza en cada ataque, haciendo retroceder a nuestro capitán de equipo.

En cada una de sus manos lleva una espada corta. Cada una tenía un mango de color blanco con decoraciones doradas.

[Esto es malo.]

Dijo el hombre a mi lado, mientras tragaba al mirar la escena frente a él.

[Si esto sigue así, el capitán será vencido pronto. Debo hacer algo yo también.]

Con una mirada seria, le veo apretar el mango de su espada.

[Escucha. Iré con el capitán. Tú espera aquí, si nos ves muy acabados, entonces entra en acción. Esa magia de oscuridad tuya, si la usas con precisión, serás de gran ayuda. ¿Entiendes?]

[¡Sí!]

Asiento mientras veo su determinada cara.

[¡Malnacido!]

[¡Ja! ¡Ríndete y muérete ya! ¡Todo será más fácil así! ¡Ka!]

[¡Mierda!]

Ante el grito del capitán y la burla del bandido, mi compañero se da vuelta repentinamente.

[Tengo que ir. Será mejor que te haya quedado claro. ¡Aaaaah!]

Con eso, se abalanza rápidamente a la lucha, atacando con un corte horizontal desde arriba.

[¡Qué—!]

Ese ataque sorprende al enemigo, tanto así que retrocede unos cuantos pasos.

[¡Justo a tiempo! ¿Hm? ¿Qué pasa con el chico? ¡Ha! ¿Acaso no va a venir? ¡Hua!]

[Está bien así… ¡Aah! Vi algo bueno. Así que si algo no va bien, lo mejor es que quede como respaldo. ¡Hah!]

[¿Qué demonios les pasa? ¿Acaso no saben que está es una pelea?]

Hablando de mí aun mientras luchan, cubriéndose y devolviendo los golpes… ¿no es genial?

Yo apenas puedo intentar hablar cuando estoy luchando contra algún enemigo, ya que si pierdo la concentración podría resultar fatal para mí. Pero ellos lo hacen con tanta facilidad, hacen que se vea extremadamente sencillo.

Tal vez si sigo entrenando, ¿llegaré a ese nivel también?

Tener la suficiente concentración para luchar y hablar al mismo tiempo.

[Bueno, si ustedes no se lo quieren tomar en serio y prefieren conversar, los asesinaré por menospreciarme.]

Como si hubiese estado conteniéndose todo este tiempo, el líder de los bandidos arrincona con una rapidez tremenda a los dos experimentados aventureros.

[¡Maldición, es muy fuerte! ¡No vayas a—!]

[—¡Deja de hablar ya, demonios!]

Dando un barrido de pierna a la pierna del capitán, le hace perder el equilibrio.

[¡Capitán!]

Mi compañero ataca pensando que podría aprovechar el momento en que el líder de los bandidos usaría para recuperarse y volver a tomar posición, pero fue sorprendido por un veloz corte que le atravesó a través de la pierna, y que con la misma velocidad retiró la espada.

[¡Aaaaahh! ¡Desgraciado!]

Con ese grito cae hacia atrás. Intenta levantarse de nuevo, pero el dolor se lo impide.

Previendo lo que podía pasar, rápidamente me preparo para lanzar bala de oscuridad. En ese instante, el líder de los bandidos parece notarme y apunta su mirada hacia mí con gran velocidad.

[¡Tú, el de ahí! ¡Detén esa magia en este instante, o te juro que los mato a todos, incluso a los que están ahí inconscientes!]

(¿Entonces no los mató a todos? Eso es un alivio.)

[¡No le hagas ca—!]

[¡Tú te callas!]

[¡Kh!]

Dijo mientras ponía una de las hojas de sus espadas cerca del cuello del capitán, empujando poco a poco, y algo de sangre salió.

[¿Y? ¿Quieres que muera?]

[……]

No digo nada, y lo miro con furia e impotencia.

(O al menos, espero que se vea convincente…)

[…Bien… solo suéltalo.]

Le doy una mirada de frustración al mismo tiempo que levanto mis manos.

[Buen chico… ahora—]

[—¡Ahora cumple con tu parte!]

[¿¡Qué!? ¿¡Crees que lo haría después de todo lo que han hecho!? No esperes que cumpla mi palabra.]

[¡Bien, entonces yo tampoco lo haré! ¡Ahora!]

[¿¡Qué estás—!?]

Con esa señal, los diablillos que había estado preparando en los alrededores durante la batalla del capitán y mi compañero temporal se lanzaron rápidamente. En unos pocos segundos, el líder de los bandidos fue rodeado por todos los diablillos.

En medio de toda la agitación, aproveché que todos estaban tan centrados en la batalla que tendrían que tener unos súper sentidos para captar movimientos ligeros y bajos sonidos en los alrededores. En solo pocos minutos, todos los diablillos ya estaban preparados para saltar a la lucha y acabar la batalla en cuanto se diera la oportunidad.

Estando rodeado por todos los diablillos y esta vez con hojas rodeando su cuello, el bandido no tuvo más remedio que soltar sus armas. Cabe las tomó y me las acercó con una sonrisa maliciosa.

[¡Jajaja! ¡Perfecto! ¡De esta forma, el jefe se marca otro punto!]

[Ah. Ahora solo queda dar el golpe final. Jefe, le dejamos el honor.]

[Bien, gracias. Pero antes, quiero saber una cosa. ¿Dónde están los prisioneros?]

[…Tch…… bien, ya da igual. En la parte trasera de la tienda de campaña. ¿Buscas a las dos chicas y el muchacho? Están ahí.]

[¿Esa es la verdad?]

Le pregunto dudoso.

[¿De que me serviría mentir ahora? De todas formas, voy a morir ahora, ¿verdad? Eso será lo mejor…]

Mientras decía eso, su voz se iba apagando, casi hasta ser inaudible.

Cuando me acerqué a acabarlo, él me miró. Sus ojos eran violeta, de un color muy profundo. Luego bajó la cabeza y cerró los ojos, y una sonrisa leve apareció en su rostro.

Iba a dar el golpe final… pero no pude.

[……]

[…¿Qué pasa? ¿Acaso no tienes las bolas?]

Me miró una vez más, pero en su lugar, yo miré hacia Eitri, y le ordené que lo dejara inconsciente. Una vez hecho, Eitri me habló.

[¿Qué pasó, Jefe? ¿Le ocurrió algo?]

“Nada,” Le respondí, y luego entré en la tienda de campaña.

Si no lo quise matar, fue un mero capricho. Sentí lástima. Al ver esos ojos violetas, recordé que ya había visto esa mirada antes. Era una mirada de soledad, o eso es lo que me hacía pensar.

Esa mirada ya la había visto antes en alguien más. Para ser más preciso, la había visto en Amita. Ella tenía esta mirada cuando se enteró de lo de sus padres, e incluso cada vez que la iba a ver a casa de su tío. Creo que fue por eso que no lo maté, porque sus ojos me recordaron a los de ella.


Cuando entré en la tienda de campaña, tanto Silas como Mianna e Hidil estaban a salvo. Aparte de heridas superficiales a causa de la batalla que había tenido contra el líder de los bandidos y heridas provocadas por los grilletes que los retenían, los cuales también estaban encantados para prevenir cualquier uso de energía mágica.

Para liberarlos de su cautiverio, usamos una llave que había dentro de las pertenencias del líder.

Estaban muy débiles debido a las precarias condiciones en las que estaban, además de que no los alimentaban como era debido para mantenerlos sin las fuerzas necesarias para intentar nada.

[Vaya… coff coff… ¿así que también te dedicas a rescatar a damiselas en peligro?]

[…E-Eso creo… aunque me aterraba el hecho de que tal vez estuvieras en algún otro campamento de bandidos.]

[Jejeje… eres muy adorable…]

Con eso, Mianna me dio un beso en la mejilla y se desmayó a causa de la fatiga cuando salimos de la tienda de campaña. Supongo que eso fue lo mejor.

Afuera, gracias a que el aventurero que se dedicaba a prestar apoyo médico no había muerto ni estaba herido de gravedad, pudimos atender a los demás y sacar a los que estaban prisioneros dentro.

En menos de medio día, ya estábamos todos con nuestra energía al máximo. Los heridos estaban casi recuperados por completo debido a las medicinas mágicas de Drugi y la magia de sanación.

Ahora que ya teníamos todo preparado, solo quedaba una cosa que hacer, volver a Drugi.

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