domingo, 25 de marzo de 2018

Inside The Cave of Obscenity Vol. 3 Capítulo 1 - Crisol de Placer (1-4)


Inside The Cave Of Obscenity
Volumen 3

Capítulo Uno
“Crisol de Placer”




(Ha pasado un tiempo de esta novela, ¿no? Sería más, pero he decidido que iré sacando estos caps por partes en vez de sacarlos completos. ¿La razón? Este capítulo tiene 14 putas partes xD. Básicamente a mitad de este año estaría completo… bueno, no tanto, pero sí tardaría bastante y lo más probable es que luego se les olvide que existe esta novela si lo fuera a sacar cuando esté el capítulo completo xD.
La próxima vez que suba una parte no será de a cuatro, como esta, si no que serán de partes individuales.)



Parte 1


Dulces y placenteros jadeos resonaban a través de un área abierta en lo profundo de la mina abandonada.

"Deten, te... déja—..."

Después de haber estado jadeando y gimiendo tan constantemente, su garganta le dolía hasta el punto de que incluso hablar le causaba malestar.


Los vestigios de la caballero de pelo púrpura de su antiguo ser se desvanecía—  su armadura hacía mucho tiempo que se la habían quitado y sus ropas estaban hechas un desastre— ella daba negativas a pesar de los temblores de su cuerpo.

Sus dos brazos atados sobre su cabeza, sus pies estaban separados y llegaban a la altura de sus hombros. Se parecía mucho a una pobre prisionera atada en una cárcel, pero una persona que la viera así no sentiría pena. Sentiría deseo.

Su ropa mojada pegada a su piel, su cuerpo brillaba por el efecto de una sustancia que la cubría. Su cabello no era la excepción, con hermosos mechones morado pegados firmemente a sus mejillas. Sólo podía ser vista como alguien elevada en el aire, pero su constante, dulce y tempestuoso jadear no era algo doloroso para ella, era más bien— era más bien como si estuviera ardiendo por un fuego de placer que se había encendido en su interior.

Con la única armadura que llevaba todavía protegiéndo sus zonas más allá de sus codos, y por debajo de sus rodillas en su lugar, aún le quedaban pocos vestigios de su ser de caballero.

Sus ojos, una vez llenos de una ardiente fuerza de voluntad, estaban nublados por la pasión mientras las lágrimas brotaban de ellos antes de seguir para derramarse de sus mejillas. Su piel enrojecida y su aliento desigual, ya no era capaz de poner fuerza en los pies que debería haber usada para sostener su cuerpo. Si las ataduras de sus brazos fueran a ser liberadas, cualquiera que la viera podría entender eso, por no hablar de la huida, ni siquiera podría ser capaz de pararse por su cuenta.

Su túnica había sido enrollada lo suficiente como para exponer sus pechos, y sus descoloridos y gruesos pantalones habían sido bajados hasta las rodillas. Era lo mismo para su ropa interior, algo que debería haber estado cubriendo sus genitales. El lugar que debería haberse mantenido oculto estaba expuesto a la luz que se abría paso por el hueco del techo. Incluso su vello púbico había sido empapado por sus propios jugos y algunos otros, más pegajosos, líquidos, y se aferraba a sus genitales.

Y sin embargo, no se le permitió preocuparse para que sintiera vergüenza por ello.

Ella intentó recuperar el aliento, cerró la boca y tragó la saliva. Sin embargo, tan pronto como abría la boca de nuevo, los gemidos, dulcemente calientes, brotaban de sus labios como si estuvieran impulsados por una furiosa palpitación en su interior. Intolerablemente frustrada por eso, trató de morderse los labios— esos labios que no paraban de gemir.

"A-auuuuu... déjame, ir..."

Su voz era débil.

Miró hacia el moco negro que cubría sus senos.

El moco negro que ahora cubría los abundantes y voluptuosos senos de Alfira parecía como si tuviera voluntad propia, permitiendo que sólo un pequeño destello de su piel blanca se viera desde debajo del limo. Como no estaba completamente oculto por el fluido, eso permitió a Alfira darse cuenta de lo que le estaba pasando, haciéndola llorar aún más.

Se dijo a sí misma que no lloraría, pero...

“De-de-dét… —ente…”

Dentro de esa mucosidad, en las puntas de sus senos, podía verlos. Lo que hasta ahora se había escondido en sus pechos—

—Sus pezones invertidos.

El secreto más profundo de Alfira expuesto a la luz, ahora funcionaban como espléndidos juguetes erógenos. Aunque lo único que cubría su pecho era el moco, sus senos dentro de ese líquido se movían como si tuvieran voluntad propia.

Prensada y empujada de esta y aquella manera, su carne intentaba volver a su forma original. Esos blandos sacos de diversión —de lo que se podía jactar como mujer, pero que también la avergonzaba como caballero— intentaron continuar como hasta ahora a pesar de ser tirados y manipulados dentro del moco del Black Ooze.

Cada vez que se repetía esta acción, es decir, cada vez que usaba sus pechos como si fueran juguetes, la mente de Alfira sentía un estímulo completamente diferente. Lo mismo sucedió con sus pezones, que también estaban cubiertos por la mucosidad.

Hasta Alfira era mujer. Aunque se había masturbado varias veces en su vida, sus sensibles pezones que ni siquiera había tocado estaban siendo pellizcados, frotados y tirados de aquí para allá. Cada vez que Alfira pensaba que sus pezones habían regresado al estado invertido al que estaba acostumbrada, el limo entraba por dentro y los sacaba de nuevo. Al igual que el director de una orquesta, tocaba con ellos como si fuera el maestro de aquella orquesta.

Parecía que se le hacía más fácil atormentarla ahora que sus pezones se habían agrandado al máximo, ya que cada vez que los doblaba en una dirección dada, ella sentía una mezcla de placer y dolor.

"Huu... huuu..."

Corto y desigual. Guiados jadeos pasaban por su boca y su nariz. En este momento, ella había llegado al punto de ser capaz de llegar al clímax sólo por que tocaran sus senos por un corto tiempo. Aun así, el cuerpo corpulento y apacible de Alfira aún no se había acostumbrado a recibir estimulación en sus senos, lo que la hacía dejar salir dulces respiraciones jadeantes. No importaba cuánto se mordiera los labios, esos dulces susurros saldrían de su boca.

Aunque Alfira intentó escapar de su estimulación torciendo su cuerpo, ya no tenía fuerzas suficientes para hacerlo.

Entrar en una mina abandonada, luchar contra monstruos, ser violada y que le arrebatasen su virginidad.

Esta situación anormal había causado que la energía de la caballero se marchitara.

Ahora que se había mantenido así, su intención de resistir había prácticamente desaparecido.

Ella se preguntaba cuánto tiempo podría mantenerse al día con sus palabras de resistencia también. Agitó la cabeza para sacar aquel pensamiento.

¿Qué pasaría si se rindiera?

—Alfira ya había acabado viendo el resultado.

Por eso lo rechazaba rotundamente. Eso era lo único que no podía hacer. Estaba asustada por eso. Como caballero, lucharía contra monstruos y villanos, viviendo su vida así. Tenía miedo de morir, pero había aprendido que había cosas peores que la muerte.

Algo aún más aterrador que su dignidad de caballero siendo profanada, ser violada por un monstruo, forzada a gemir, forzada a sentir placer por ello como nada más que una mujer.

Viendo a las otras dos presentando sus propios cuerpos al monstruo por su propia voluntad, gimiendo y jadeando todo el tiempo, ella se juró a sí misma que al menos mantendría la diminuta cantidad de resistencia que aún tenía.

“A-ah—”

Sus brillantes labios se separaron, ella dejó salir su tensa voz.

Sus ojos se cerraron apretándose, la resistencia dentro de ellos se estaba... desvaneciendo.

Su resistencia estaba al límite.

En aquel estado donde le mostraban lo que le estaba sucediendo, ella dejó caer su cabeza, incapaz de poner fuerza en su cuello. Sin embargo, aún no se había desmayado.

Aún podía respirar y tenía fuerzas en los brazos.

Este moco negro— un limo llamado [Black Ooze], movía su moco mientras observaba las reacciones del cuerpo materno a lo que hacía. Este fue el resultado de lo sucedido después de que Alfira fuera capturada en esta mina abandonada y fuera violada por él.

Cuando empujaba a la fuerza contra el techo del útero dentro de su vagina, su cuerpo reaccionaba saltando un poco, a pesar de lo que ella decía. Era su punto débil, por así decirlo. Se frotó contra este punto débil no entrenado con su tentáculo, cambiándolo de una forma a otra mientras mantenía una firmeza similar a la de una polla. En realidad, era una forma que recordaba a un dedo humano, moviéndose de un modo que le permitía reproducir tareas hábiles.

Estimulada por este dedo una y otra vez, los ojos de Alfira corrían de un lado a otro detrás de sus párpados mientras su cintura se movía hacia delante.

"¡¡Nnnuuu!!”

Su cuerpo entró en un ataque de convulsiones bastante espectacular. Sus párpados apenas cerrados perdieron la capacidad de permanecer en ese estado, abriéndose con un repentino vigor. Su cara que había estado mirando hacia abajo ahora se había volteado hacia el techo. Sin embargo, no podía ver nada en absoluto. Aunque miraba al techo, no veía nada.

(N-no, puede ser...)

Alfira sabía lo que estaba ocurriendo en su interior, pero no quería reconocerlo, mordiéndose los labios para que su voz no saliera de allí.

Sin embargo, no pudo hacer nada sobre las convulsiones de su cuerpo, por lo que tuvo que soportar los temblores que este tenía.

Se había venido.

“Haah, haa—aah, haah…”

Su lengua había pasado por sus labios en algún momento durante sus convulsiones. Parecía un perro, un animal, algo que no era humano. Aun así, ni siquiera tenía tiempo para sentirse avergonzada por ello. Hacía todo lo posible para calmar su respiración, a pesar de lo difícil que se le hacía ahora. A pesar de que la saliva goteaba por su cara, a pesar de lo indigna que se veía ahora, Alfira no podía preocuparse por eso.

Sus lágrimas corrían por su cara de una manera similar, las dos eran barridas por un tentáculo que se abría paso sobre su cara.

Un olor a podrido entró en su nariz, pero a medida que su cuerpo priorizaba el respirar, continuó respirando profundamente a pesar del olor a podrido.

"Pwe, p... pa..."

Su murmullar no tenía fuerza.

Lágrimas. Mocos. Saliva. Sudor.

Al experimentar todos esos líquidos y el moco del limo de una sola vez, su cerebro grabó el olor. Sin embargo, como grabó el olor fue como una fragancia.

Cuando trató de despejar su nariz mientras miraba al techo, apareció una burbuja en el tentáculo viscoso que le lamía la cara... y explotó.

Splat.

Era un sonido que dañaba más su dignidad como mujer de lo que era obsceno. Cuando la burbuja estalló, otra tomó su lugar, así que cuando su cuerpo respondía tratando de respirar hondo a través de su boca, un tentáculo se deslizó en la adorable boca de la caballero, retorciéndose alrededor de su lengua rosada.

Era un tentáculo delgado, ni siquiera del grosor de un meñique.

Cuando ese tentáculo tiró de su lengua al salir de su boca, ella probó el sabor que este tenía: el moco del Black Ooze. Otro tentáculo se movió para tocar su lengua como si quisiera que recordara para siempre su sabor. Mientras tanto, otro tentáculo más jugaba con la base de su lengua, lamiendo el interior de sus mejillas y forzándola a segregar más saliva.

“O-oh, go—oou…”

Una voz mucho más grosera de lo que su hermosa apariencia sugería provino de su garganta. Fue porque su lengua fue forzada a salir de ella, sí, pero aun así, fue todo lo que Alfira pudo hacer en su situación actual para demostrar su intención de desafiarlo... por muy débil que fuera esa intención.

Como se veía Alfira mientras su lengua era tirada y mocos y lágrimas corrían por su cara, ella no quería que nadie más la viera... no, ni siquiera ella misma quería verse.

Sus ojos se rodaron sobre sus párpados; parecía como si se hubiera desmayado. No estaba a mitad de ello, pero estaba claro que eso era sólo cuestión de tiempo.

Estaba fatigada, sofocada, humillada... y sentía miedo.

Parte 2

La mente de Alfira estaba llegando a su límite. No importaba cuánto refuerzo había recibido debido a su riguroso entrenamiento, ella estaba siendo violada por un monstruo y era obligada a verse lo más desgarbada posible sin esperanzas de salvarse. Como mujer, no tenía motivos para sentirse segura.

La angustia mental y la humillación de que una mujer tuviera su cuerpo —lo que ella consideraba un lugar sagrado— violado era algo que un hombre nunca entendería.

Eso estaba a punto de llevarla al límite.

Engullido por un olor a podrido, el cuerpo de Alfira fue forzado a sufrir otro tipo de convulsiones. Cada vez que tenía convulsiones, la saliva fluía por su cara, jugos vaginales y una corriente amarilla de su uretra. Su cuerpo entero estaba resbaladizo por su propio sudor y el moco del Black Ooze, sus tentáculos se  movían a través de su cuerpo como si fuera a beber su sudor.

Muslos fuertes, glúteos firmes, abdominales ligeramente tonificados, cintura sin exceso de flacidez, senos abundantes, pezones erectos, axilas desnudas, brazos bien forjados.

Sus ojos se abrieron de par en par cuando su cuerpo estaba siendo acariciado por el limo negro, ella se veía tan obscena como un ángel cayendo de la gracia, un caballero que cayó de su virtud. Encantador.

Y así de nuevo, ella convulsionó, la mucosidad estaba cubriendo su cara y pequeñas burbujas se formaban en su boca todo el tiempo.

"Ss... mm..."

En algún momento, los tentáculos dedicados al placer de sus genitales comenzaron a calmarla.

Su mente confusa por la falta de oxígeno, se dio cuenta de ese hecho. A pesar de que su cuerpo entero estaba siendo lamido por él, Alfira sintió que eso no era suficiente para llevarla a un clímax. Pero desafiando eso, su cuerpo ignoró su voluntad y volvió a convulsionar.

Según su cruda comprensión del sexo, esto era imposible. Una vez más, todo lo que ella sabía que eran las áreas erógenas en su muy estrecha comprensión eran los senos, el clítoris y la vagina propiamente dicha.

Alfira estaba en un engaño al pensar que era simplemente un masaje de senos estándar al que estaba siendo sometida. Sus pezones invertidos eran tan sensibles que eran capaces de llevarla al clímax. Sin embargo, para Alfira, la realidad de que lo hiciera a través de la estimulación de sus senos era completamente inexplicable.

Por eso intentaba negar esta verdad en su mente nublada.

“¿¡Huaah!?”

Una vez más, sintió una intensa estimulación. Una sensación de entumecimiento estalló desde su pecho hacia su mente, causando que un caliente recordatorio de esto pasara por encima de sus labios.

Cubiertos por el moco, los hermosos senos de Alfira fueron moldeados en muchas formas diferentes. Tan pronto como sus pezones fueron estirados hacia afuera, los moldeó en una forma de campana, fueron empujados hacia adentro, haciendo que su abundante carne se inflase hacia afuera, nunca permaneciendo en la misma forma por más de un momento.

Como un niño jugando con arcilla, el Black Ooze acariciaba su blando pecho.

El calor se acumulaba dentro de sus pechos, y cada vez se volvían más y más sensibles como si le pidieran a Alfira que permitiera que el calor se ventilara de alguna manera.

“O-ow—huaaah…”

Un ligero dolor.

Un placer abrumador.

Incapaz de detenerlo, saliva fluyó de su boca. Alfira ni siquiera se había dado cuenta de que estaba babeando para empezar.

Nuevamente, el apasionado remolino de calor giró en sus deliciosos montículos de carne. Normalmente, ese remolino estaría dentro de su abdomen inferior. Era una sensación que debía ocurrir dentro de su útero y vagina, pero este brotaba desde dentro de sus senos.

“¡No, no no no… E—Estoy asustadaaa…!”

Escupiendo aquello como un niño, ella retorció su cuerpo de un lado a otro en rechazo.

No podía creerlo. Un tipo de clímax totalmente diferente al que Alfira conocía se acercaba, y lo hacía de forma veloz.

Le dolía la cabeza. Una falta de oxígeno, una oleada de placer, un tinte de miedo... incapaz de comprender el torbellino que era su mente, Alfira sólo podía sacudir su cuerpo en negación. Asustada, incapaz de hacer nada, e incapaz de soportarlo— temblaba como una niñita.

Un estado muy impropio de un caballero.

Un caballero, un escudo que defiende al pueblo, una espada que extermina a los monstruos y todo el mal... temblaba, se asustaba. Por un monstruo.

“Nooo—nooo….”

Un fuerte escalofrío corrió por el cuerpo de Alfira. Inmediatamente después de la sensación de que algo agudo le penetraba los pezones, su mente se despejó y su visión se atenuó.

Cayeron lágrimas de sus ojos, cubriendo sus mejillas y distorsionando su visión, pero no tenía forma de secárselas.

.... Sin permitir que se desperdicien ni siquiera las lágrimas, un tentáculo mucoso limpió sus mejillas.

Para entonces, ya no tenía energía para resistirse.

Sus demacradas mejillas cubiertas por el tentáculo que se retorcía, Alfira estaba a su merced.

A sus ojos no les faltaba simplemente fuerza de voluntad o energía, oh no, incluso parecían perder su luz y atenuarse.

El limo pareció pensar en algo sobre el repentino cambio de Alfira, así que además de los tentáculos que jugaban con sus senos, envió otros dos a lo largo de sus piernas.

Su destino estaba claro, pero Alfira no tenía fuerzas restantes que mostrar, y mucho menos para resistirse.

Dado que su cara estaba colgando hacia delante débilmente, debería haber sido capaz de ver los dos tentáculos arrastrándose hacia adelante, pero ella simplemente continuó respirando débilmente.

... Sin embargo, sólo tenía una mínima cantidad de energía en las manos, todavía unidas por encima de la cabeza. Sus brazales estaban pegados el uno al lado del otro, un sonido claro resonó.

Haciendo eso, por pequeño que fuera, era un acto de resistencia. Aun así, esto no era algo que Alfira hubiera hecho sola. No fue más que una simple reacción corporal. Era algo que había hecho innumerables veces en esta oscuridad, un reflejo condicionado. A estas alturas, ya no había ninguna intención en lo más mínimo. Era sólo Alfira retorciéndose de placer. Podría haber sido sólo eso.

Sin embargo—

“A-ah… nnnn—-u…”

Ella tenía las piernas abiertas. Cuando él se movió para estimular su ingle, ella emitió un pequeño sonido. Luego, cuando extendió sus labios vaginales, era sólo un tinte, pero un sentido de conciencia retornó a su voz.

Y ese tinte fue en sí mismo un rechazo.

Un rechazo para lo que se haría a partir de entonces. Ella sabía que eso sería excesivamente vergonzoso, repulsivo y asqueroso. Debido a eso... debido a eso, ella reunió la última onza de fuerza que tenía para sacudir sus caderas.

Era algo destinado a escapar de los tentáculos mucosos del Black Ooze, pero cualquier hombre lo habría visto como una invitación obscena.

La forma en que movía las caderas era similar a un clímax femenino, una mujer que suplicaba más placer a pesar de estar ya en la cima.

Y así—

“… Ah—h, aah.”

El Black Ooze apretó su moco contra su angosto agujero, el agujero que había sido casto hasta hacía poco tiempo.

El movimiento de Alfira había sido intentar negarle a este objeto extraño la entrada.

No era para invitarlo a ella.

"¡Nn-nnn!"

Sus ojos bajaron, así como los extremos de sus cejas. Su respiración nasal se tornó aún más desigual, ni siquiera podía tratar de abrir la boca para jadear.

El respirar era doloroso.

Alfira, sufriendo dolor y disgusto, tenía dificultad para respirar.

Se sentía asqueroso.

Es todo lo que ella podía pensar.

Sin embargo...

"Aah, huuah..."

Sin embargo, la voz que salía de su boca era apasionada.

El dolor de perder su virginidad prácticamente había desaparecido. Todo lo que sentía era opresión y miedo.

... Como caballero, Alfira recorrió el camino de un espadachín, pero hasta cierto punto conocía también el camino de una mujer. La virginidad era algo precioso, algo que dar a la persona que amas un día... y que perderla iría acompañado de dolor.

Sin embargo, en su realidad, su virginidad fue arrebatada por un monstruo en las profundidades de una mina abandonada.

Ella no había sentido el dolor para el que se había resuelto y preparado, y no sintió nada más que placer.

Aunque el sentimiento de opresión y miedo estaba ganando, era sólo cuestión de tiempo.

... Eso era algo que Alfira sabía mejor que nadie.

De todos modos, él acariciaría su cuerpo como antes. Ella mantendría sus sentimientos de asco y continuaría rechazándolo.

Aun así, obligada a luchar para respirar, forzada al clímax —incluso obligada con su uretra, algo que no debería usarse para el sexo— desarrollada para el sexo.

Ni siquiera necesitaba preguntarse cuánto tiempo duraría.

No había pasado ni un día desde que ella luchó contra el Black Ooze. En tan sólo ese corto espacio de tiempo, Alfira, una virgen, fue traída para sentir placer, e incluso había empezado a quererlo.

“Aah—nn, aaah…”

Su débil voz poco a poco se hizo más fuerte.

Sólo porque cambió sus tentáculos a una forma en que podía estimular más fácilmente sus puntos débiles para obtener una reacción de Alfira, ella fue incapaz de contenerse y dejar salir su voz.

Era una voz tan seductora y dulce que la hizo darse cuenta de que era una mujer antes de caballero.

Sus convulsiones se volvían cada vez más intensas, no se limitaban a su mitad inferior, sino que también subían hasta el pecho.

El volumen de las secreciones que venían de su vagina podrían hacer que uno se preguntara de dónde salía todo eso. Sin embargo, las secreciones del Black Ooze no eran lo único que venía de su vagina, ya que todo ese movimiento también producía un sonido obsceno.

En esa mina tranquila y abandonada, lo único que se oía era la respiración de Alfira y un sonido pegajoso de lamidas que provenía de su cuerpo.

Se sentía tan avergonzada que deseaba taparse los oídos... a pesar de mover las caderas hacia delante y hacia atrás.

(¿Por... qué...?)

Ella se interrogaba a sí misma. Todo su cuerpo estaba siendo estimulado, sus axilas lamidas, sus senos masajeados, sus piernas envueltas, sus genitales estimulados.

(¿Por qué? Aunque... esto debería ser asqueroso...)

Se interrogaba a sí misma, pero no obtenía respuesta. No tenía tiempo para pensar en una, ni había nadie allí que la ayudara con el dilema. Agotando su energía hasta el punto de la imposibilidad de continuar rechazando al monstruo verbalmente, sólo podía cuestionarse a sí misma con su conciencia desvaneciéndose.

¿Por qué, por qué, por qué, por qué...?

Lo único que había allí era Alfira, obligada a sentir placer, y el monstruo, forzando ese placer sobre ella.

(¡Nooo...!)

“¡Nnnoo!”

(¡Se siente tan bien!)

¿Cuántas veces había llegado al climax?

Las profundidades de su vagina presionadas por varias formas, Alfira llegó a su clímax por el tentáculo increíblemente elástico que se movía dentro de ella.

Mantenía la cara mirando hacia abajo, pero la única parte de su cuerpo que se movía eran sus caderas, que se alzaban una y otra vez.

Sus pulmones trabajaban aún más violentamente en un intento vano de obtener más oxígeno, ella empezaba a desmayarse por la falta de este. Su cabeza se sentía tan pesada como un trozo de hierro, intentaba desesperadamente respirar.

“Dwe—tente…”

De lo que se apoderó a continuación no fue sólo del interior de su vagina, sino también de la modesta perla carnosa que estaba justo encima.

Además del que atacaba su vagina, un tentáculo largo y delgado se retorcía alrededor de la base de su clítoris y se movía hacia adelante y hacia atrás como una serpiente, estimulando todo el conjunto.

“—¡! —… par…”

Aun así, no levantó su cara... no, no tenía la energía para hacerlo. Todo lo que podía hacer era lanzar un grito silencioso, haciendo que su garganta y sus pulmones protestaran con aún más dolor. Pero aunque lo supiera, no era como si pudiera pararlo.

Sus caderas estaban temblorosas como si estuvieran rotas, ya no les importaba nada la opinión de Alfira al respecto.

Era más o menos lo mismo para sus piernas.

"¡Pa—Par...!"

Su mitad inferior era sacudida. Además, se le volvió a acariciar sus pechos como si fuera un asalto sincronizado.

Sus abundantes pechos eran masajeados y sus pezones acariciados, ella llegó al clímax una vez más.

Su pared vaginal era frotada y su clítoris manipulado bruscamente, y volvió a llegar al clímax.

Sus jugos de amor que deberían haber estado filtrándose de ella, eran tragados por el Black Ooze, todo lo que contaminaba su mitad inferior era su mucosidad viscosa.

Tanto sus pantalones como sus bragas estaban empapadas por el moco, brillaban en la tenue luz. Lo mismo podría decirse de las partes de armadura que deberían haber sido su orgullo como caballero... sus brazales y rodilleras.

La luz no sólo irradiaba la piel de Alfira mientras seguía convulsionando, sino también su ropa y su armadura.

Incapaz de respirar, poco a poco se volvió incapaz de usar su voz.

Sin embargo, el Black Ooze no cesó de estimular los pechos, la vagina y el clítoris de Alfira.

"M—de… de…”

Con eso, Alfira se desmayó.

Se había desmayado.

Por falta de oxígeno. Por el agotamiento. Por la angustia mental. Por miedo.

Los diversos factores se superponían, hundiendo la conciencia de Alfira en la oscuridad. Algo de baba resbalaba de su boca aún abierta.

Su saliva cayó sobre el moco que cubría su pecho bien desarrollado, pero incluso eso fue tomado por el Black Ooze.

Los fluidos corporales de esta fuerte mujer eran una fuente de nutrición para el limo.

Era lo mismo para los jugos de amor que se desbordaban de ella debido al placer. Llevar a este cuerpo materno a un clímax causaría que hubiera más jugos de amor, así como aclimatarlo para dar a luz.

Para el Black Ooze, las relaciones sexuales eran muy convenientes.

Parte 3

“—, —”

Aún inconsciente, el cuerpo de Alfira se sacudía.

El Black Ooze empujaba su tentáculo hacia arriba desde justo debajo de ella, continuó deleitando el cuerpo de Alfira. Ensanchando su vagina poco a poco, estaba usando un tentáculo que sólo tenía alrededor de dos dedos femeninos de diámetro, pero con el paso del tiempo, la vagina de Alfira se expandiría para acomodar el tamaño.

El Black Ooze no tenía noción del concepto de tiempo, ni le importaba que este cuerpo materno estuviese inconsciente. Simplemente la moldearía para que fuera más apropiada para sus usos.

“… A-, u…”

Ella se había desmayado, pero lo que el limo haría no sería diferente. El único instinto que tenía este monstruo era violar a las mujeres e impregnarlas, nada más.

Así que violaba a las mujeres, producía descendencia y aprovechaba la oportunidad para absorber todos los fluidos corporales con los que se encontraba: sudor, jugos de amor, baba, mocos, cualquier cosa.

Alfira jadeaba. A estas alturas, ya no expresaba rechazo alguno. A pesar de que su cuerpo llevaba mucho tiempo aceptando al Black Ooze, hasta este punto, ella continuaba negándolo con sus palabras. Ahora, sin embargo, eso también se había ido. Todo lo que quedaba era un cuerpo que perdió ante un monstruo y anhelaba placer.

Ni siquiera había perdido contra la magia o la esgrima, no, fue a través del sexo.

La resplandeciente caballero había sido derrotada por puro placer. Si estuviera consciente, también podría haber rechazado ese hecho.

Sin embargo, el Black Ooze entrenaba a este cuerpo en el que estaba trabajando casi como para asegurarse de que eso tampoco pasaría. Entrenaba al cuerpo de esta caballero, de Alfira, para que sólo conociera el placer, los clímax, y que era el cuerpo de una mujer.

“—Hah—a, ah…”

Su atractivo cuerpo se sacudía hacia arriba y hacia abajo a medida que su vagina era penetrada, y a pesar de que la entrada a su útero también era estimulada, rara vez soltaba expresiones de dolor. En este corto espacio de tiempo, el cuerpo de Alfira simplemente se había desarrollado y se había acostumbrado al Black Ooze.

Con el dolor de perder su virginidad empañado por el veneno paralítico, ese dolor lentamente se había convertido en placer, engañándola a fondo para interpretar el dolor como placer. Como resultado, incluso estando inconsciente, Alfira experimentaba esta ruda estimulación como extremadamente placentera. Se vio obligada a hacerlo.

¿Podrían los humanos ser capaces de tener relaciones sexuales así?

Relaciones sexuales que forzaban al cuerpo femenino a sufrir, tratándolo como objeto. Esto fue lo mismo que le había hecho a Frederica, que se había convertido en el primer blanco del Black Ooze. No un humano, sino una herramienta. Un cuerpo materno. Una incubadora. Un contenedor de carne sólo estaba destinado a producir descendencia. Así es como la trataba, aunque ella sentía placer.

“—, —…”

Aún inconsciente, las respiraciones calientes y apasionadas que salían de sus labios volverían loco a cualquier hombre.

Sus respuestas corporales también fueron notables. Ella sacudía las caderas cada vez que se frotaba el techo de la abertura de su vagina.

Ella se venía de inmediato cuando la zona que rodeaba la abertura de su útero era objeto de caricias en lugar de ser forzada.

Ella había entrado en convulsiones violentas cuando un tentáculo entró en su útero y aspiró los líquidos que allí se habían acumulado, a pesar de aún estar ella desmayada.

Inmediatamente por encima de su vagina, su uretra hizo un ligero movimiento, como si rogara por algo, esperando la caricia de los tentáculos. Su clítoris se había hinchado, teniendo espasmos como si fuera un animal.

Como para honrar su suplica, el Black Ooze produjo un solo tentáculo aún más delgado que un meñique.

Pu.

El tentáculo delgado se encontró con la boca de su uretra, besándola.

“—¿¡!?”

Su reacción esta vez fue más notable que ninguna de las otras. Incluso más que cuando se le acariciaban sus pechos, más que cuando un tentáculo se sumergía en su vagina. Tembló tan intensamente que era obvio cuánto placer sentía por ello.

El tentáculo se deslizó en su pequeña y estrecha uretra. Lentamente, milímetro por milímetro. Suave, para no dañarla. Cada vez que avanzaba, Alfira temblaba, el tentáculo se movía en sincronía con ella.

Avanzando un poco, luego retrocediendo. Hacia atrás, luego yendo más allá.

“A-ahh…”

Su voz había llegado a sonar casi hechizada por lo relajada que estaba.

Cada vez que el tentáculo en su uretra hacía algún movimiento, su cuerpo mostraba una reacción obvia. Y casi como si se estuviera divirtiendo con eso, el Black Ooze siguió adelante estimulando su uretra mientras la complacía.

Era algo que normalmente no debía usarse para el coito.

Por eso es exactamente por lo que Alfira— no, por lo que el cuerpo materno mostraba esa reacción. Una reacción como mujer. Lo sintió incluso estando inconsciente, mostrando una reacción tan evidente por puro placer.

Todo su cuerpo estaba teñido de rosa claro. A diferencia del olor corrompido del Black Ooze, el suyo era más bien un olor dulce. Una voz dulce. Un cuerpo dulce. Un dulce sudor. Un dulce, dulce, dulce, dulce...

Cuerpo materno. Todas y cada una de las cosas de ella eran estimuladas por el Black Ooze. Los hombres que el Black Ooze absorbió sólo sirvieron para mejorar ese impulso.

El mismo Black Ooze no pensaba. Qué intenciones existían dentro de la masa oscura y viscosa de mucosidad que formaba su manera de impregnar a las mujeres como cuerpos maternos, obtener descendencia y formar más descendientes... o no. Sólo intentaba impregnar y reproducirse. No, en lugar de un pensamiento verdadero, ¿tal vez debería llamarse instinto?

Sin embargo, las sustancias extrañas que absorbía el Black Ooze, los hombres, servían para remoldearlo.

Algo que no había sentido cuando vio a Frederica y Satia al jadear de placer. El instinto de querer que Alfira jadease aún más. El instinto de un hombre, de un macho, de una bestia.

Había surgido, pero era realmente pequeño.

Comparado con los instintos del Black Ooze, no era más que una pizca de polvo. Aun así, a pesar de lo diminuto que era, el instinto, la intención, existía.

“U—ah… nn…”

Los sonidos del moco ahogaron los débiles gemidos de Alfira.

Shlick, shlick.

El sonido de la mucosidad del Black Ooze y los jugos de amor de Alfira que se mezclaban resonaban por la cueva.

Sus extremidades suaves se sacudían salvajemente en cada movimiento, era como si tratara de demostrarle cuánto placer sentía a pesar de estar inconsciente. Junto con sus miembros temblando hacia arriba y hacia abajo, también lo hicieron sus senos tiernos. Incluso mientras estaba sostenida por tentáculos, su gran pecho temblaba, a la luz que bajaba del techo para iluminar la obscenidad.

No era mucho, pero parecía que su abdomen sobresalía un poco con una forma de tentáculo. Esa es la fuerza que el Black Ooze puso en el tentáculo dentro de su vagina mientras la empujaba hacia arriba.

Aunque este empujar extremo debía ir acompañado de dolor, la actual Alfira no lo sentía. Simplemente no era suficiente para despertarla.

Shlick, shlick.

Cada vez que perforaba su vagina, sus piernas se abrían un poco más, haciéndole más fácil recibir placer, más fácil poner su peso sobre su vientre. Sentir el tentáculo empujándola aún más fuerte. Inclinándose hacia atrás, las piernas abiertas, las rodillas dobladas. Un líquido pegajoso diferente del moco de los tentáculos se filtró de sus genitales.

Era evidencia de que este cuerpo materno llamado Alfira estaba experimentando verdaderamente placer. Como estaba inconsciente, era incapaz de hablar, y no podría hacerlo, esto lo demostraba a través de su cuerpo. Goteaba de sus labios vaginales, deslizándose por los tentáculos y llegando al suelo.

"Aaah..."

Poco a poco, los gemidos que salían de su boca se hicieron más fuertes, su respiración más rápida.

Estaba a punto de llegar al clímax. A juzgar por su voz, ¿qué tan potente sería el próximo? ¿Qué tan profundamente lo sentiría?

El Black Ooze no lo sabía, no podía saberlo. Sólo la llevaría a ello.

Los sonidos pegajosos que provenían de su vagina lentamente se aceleraron y se hicieron más fuertes.

En sincronía con esos sonidos, la voz de Alfira también se hizo más fuerte.

Los movimientos de su cuerpo también se hicieron más intensos. Más que a través de todo su cuerpo, lo que más se hizo más intenso fue el balanceo de sus caderas.

“Haah—ah, uuu… aah—”

¡Clang!

Sus brazales se estrellaron juntos.

Por instinto, su cuerpo había intentado soportar el clímax que estaba a punto de asaltarla. Apretando las manos con su virtualmente inexistente fuerza, resonaron. Sin embargo, desafiando su propia reacción, su cintura actuó en contra de sus instintos y se irguió, sacudiéndose de un lado a otro en la obscenidad.

Con movimientos tan femeninos que eran casi vergonzosos, ella guio inconscientemente el tentáculo para que pudiera penetrar su vagina más fácilmente y chocar contra su vientre, haciendo que todos los movimientos de los tentáculos siguieran a su cintura.

Era lo mismo para sus pechos.

Masajeados suavemente para que su débil sueño no se perturbara, esa suavidad hizo que sus hombros temblaran.

“Haah—ah, nnn…”

Alfira gimió.

Fue enteramente debido a su inconsciencia que reaccionó como tal ante la caricia del Black Ooze y señaló sus puntos débiles.

Sus pechos, sus axilas, sus antebrazos, toda su mitad superior estaba siendo lamida.

Ella fue forzada hacia arriba, moviendo sus caderas hacia delante y hacia atrás en consecuencia. Poco a poco, poco a poco, poco a poco. Completamente opuestas a los sentimientos de Alfira sobre el tema, sus piernas continuaron abiertas para que ella pudiera sentir aún más placer.

“Aaa—aaaaah…”

Finalmente, el cuerpo de Alfira se sacudió. Se sacudió impotente, pero fue suficiente para mostrar lo que sintió Alfira. Sólo duró unos momentos antes de que todo su cuerpo se desplomara por agotamiento. Si no hubiera sido por sus brazos sostenidos por tentáculos, habría caído al suelo.

Toda la fuerza dejó sus miembros, incluso se quedó en silencio.

Era como un ser humano que había sido ahorcado. El sudor y el pelo mojado con moco cubrían su cara y los jugos de amor se desbordaban de la parte inferior de su cuerpo.

Los tentáculos se arrastraban por su cuerpo, absorbiendo esos jugos. En este punto, Alfira ni siquiera reaccionó a nada que le hiciera el Black Ooze fuera del placer.

El limo sacó uno de sus tentáculos de su cuerpo insensible, seguido por otro. Eran los que habían estado atacando su vagina y su uretra. En particular, el tentáculo que había estado dentro de su uretra era tan largo que era una maravilla que hubiera encajado completamente en su uretra, y era grueso.

Al principio, era alrededor del grosor de un meñique, pero ahora era de un tamaño más grande que cuando había comenzado. Esto se debía a que cada vez que la uretra de Alfira se acostumbraba al tamaño del tentáculo del Black Ooze, el tentáculo se volvía más grueso, lo suficiente para que ni siquiera Alfira se diera cuenta. Aun así, aunque ya no era del tamaño de un meñique, el cuerpo y la mente de Alfira ya habían aprendido.

Aprendieron que era un lugar del que podía sentir placer.

Y que la única cosa que podía llevarla allí era el Black Ooze.

Su cuerpo, tan débil que ni siquiera reaccionó cuando el tentáculo fue retirado de su uretra, tembló un poco. Inmediatamente después, una hermosa corriente transparente de líquido fluyó de su uretra.

Para un caballero... y para una mujer, ella había caído en un estado extremadamente vergonzoso.

Parte 4

"Nn, ah..."

Un gemido encantador y apasionado escapó de sus labios.

Sus labios estaban ligeramente separados, como suplicando algo. Su pequeña lengua a veces se asomaba, lamiendo sus labios de una manera irresistiblemente obscena, como si estuviera seduciendo a un hombre, como si no pudiera contener la pasión en su cuerpo. Una acción que sería impensable para ella misma.

Esta mujer — la caballero de plata Fiana, que había venido a esta mina abandonada junto con Alfira, se derrumbaba sobre un lecho de moco. Aunque sus leves agitaciones aquí y allá parecían indicar que estaba dormida, con sus extremidades extendidas y suspendidas en el lugar a la altura de los codos y las rodillas, no habría podido moverse mucho aunque hubiera estado despierta.

Ella no tenía la espada que había usado para matar a numerosos monstruos en su mano, ni estaba en su vaina en su cintura. Le habían quitado la armadura, así que todo lo que llevaba era su túnica similar a la de las monjas.

Sus ojos miraban al techo, pero no veían nada.

Sus ojos no tenían luz.

Con los ojos abiertos, pero sin ver nada, el cuerpo de Fiana se vio obligado a agitarse.

Shlick.

Un cierto sonido resonaba por la cueva. A diferencia de los cálidos y dulces gemidos de la mujer, era un sonido asqueroso. Incluso escuchandolo, Fiana no hizo nada más que mirar fijamente al techo.

"A-ah-uuuu..."

Su cuerpo tembló.

No fue que ella llegara al clímax. Sin embargo, le fue placentero. Su ropa empapada de moco se deslizaba y salpicaba, y se escuchaban más sonidos desagradables. Su cintura, escondida por la túnica de monja, tembló infructuosamente.

Su liguero negro se asomaba por los espacios de su túnica. Clara piel blanca, cabello plateado y ropa blanca. Ella estaba brillantemente reluciente de la cabeza a los pies, excepto por sus ojos rojos apáticos y su liguero negro.

Como para profanar ese brillo, tentáculos negros se arrastraron por su bien estructurado cuerpo.

Shlick, shlick.

Sonidos obscenos sin igual que todavía resonaban por la cueva, acariciaban sus pechos protegidos por debajo y más allá de su sostén, haciendo que rebotaran y produjeran aún más ruidos. Era un sonido acumulado a través de dos bultos definidos de grasa cubiertos de moco que salpicaban mientras intentaban continuamente recuperar su forma habitual.

Se podría decir que la pequeña Fiana, que tenía unos pechos tan gigantescos era desproporcionada. Casi como si estuviera jugando con ellos, los tentáculos los levantaron dos o tres veces y los dejaron caer, cada vez emitiendo otro sonido obsceno.

Impacientemente moviendo las caderas todas y cada una de las veces, Fiana... es decir, la caballero veterana aceptó su amor, su expresión fue teñida de lujuria.

Se sintía muy bien.

Envuelta en un suave calor, todo su cuerpo estaba siendo acariciado y masajeado. Sus hombros, brazos, palmas, dedos, muslos, pantorrillas, todo.

Con todo su cuerpo siendo acariciado, sintió que todo su cuerpo se ruborizaba. Al recibir un masaje mientras su mente se sentía como sumergida en agua tibia y confortable, dio un suspiro reconfortante.

Fiana estaba soñando con los ojos bien abiertos, viendo cosas de ensueño.

Alguien la estaba acariciando. Simplemente no podía averiguar quién lo estaba haciendo.

Quizás no era una cuestión de quién, sino de qué. ¿Quizás era un monstruo abominable?

De cualquier manera, Fiana no podía entenderlo. La acariciaban por todas partes, y ella aceptó ese consuelo de todo corazón, soltando dulces suspiros. Llegó a la conclusión de que se trataba de un sentimiento natural, lo que significaba que ser acariciada así también era natural.

Sin dudarlo, se sentía cada vez más caliente, cada vez más apasionada. Podía sentir temblar su cuerpo.

Esto era natural.

“—Ha, ah—ah… aah…”

Dulce, cálido. Calido, dulce. El gemido apasionado de una mujer.

Cada vez que Fiana gemía, el Black Ooze la acariciaba. No era tan pequeña como Satia, ella era más grande, estaba tan bien dotada como Frederica, rivalizando con ella. La acarició, la moldeó.

Decir que ha sido derrotada sería incorrecto. Sin embargo, es cierto que había sido neutralizada por el Black Ooze. Sin embargo, por muy efectivo que fuera en neutralizar a la gente, el Black Ooze no olvidaba. Se acordaría.

Por lo tanto, al igual que Frederica, al igual que Satia, la mejor manera de hacer uso de esta fuerte mujer sería utilizarla como incubadora en esta mina abandonada. Para el Black Ooze, que sólo se había comido a los hombres, este era el único medio que tenía para tratar con ellos.

Tenía su experiencia, su conocimiento como hombres. Hacer caer a las mujeres, impregnarlas, hacerlas dar a luz. Usaría esta experiencia para obtener a Fiana.

Para obtener el fuerte cuerpo de una madre conocido como Fiana. Dar a luz hijos fuertes. Apagando su conciencia a través de la magia para que no se resistiera, la hacía reaccionar a través de honestos instintos, domesticándola a través del placer.

Despacio, oh, vaya que muy despacio.

El Black Oozeno tenía concepto del tiempo. Aunque sabía lo que eran la mañana y la noche como parte del conocimiento que había adquirido, no le importaba de ninguna manera. No, más bien no pensaba en ello en absoluto.

No hizo más que complacer a Fiana y a la otra caballero, Alfira. No importa cuánto tiempo, cuántos días o cuántas semanas, continuaría hasta que las mujeres llegaran al punto de poder dar a luz a sus hijos. Entonces seguiría impregnándolas. El Black Ooze repetiría esta conducta sin importarle nada más.

Su cuerpo bien formado se volvió tierno, forjado por el fuego del libertinaje, derretido por el placer.

“Nn—nnu…”

Fiana exhaló un dulce gemido... fue una pequeña cantidad, pero agitó la cintura.

También había llegado a un pequeño clímax.

Respiraciones apasionadas le hacían cosquillas en la nariz. Sus suspiros se hacían más pesados, menos profundos, más rápidos, se volvían más salvajes, ella lo sabía. Poco a poco, el cuerpo de Fiana empezó a aceptar al Black Ooze.

El cambio fue lento, pero con el paso del tiempo se hizo más evidente. El intervalo entre los temblores de su cintura se fue acortando poco a poco, y todo su cuerpo finalmente se aclimató. Con su cuerpo todavía pegado a la cama de moco, se agitó al respirar con dificultad.

Y, de nuevo, su cintura tembló.

Esto se repetía.

Para Fiana y su cuerpo maduro, estas caricias equivalían a una tortura. Incluso Satia y su cuerpo aún por madurar las encontraban suficientes para hacerla llorar.

Aunque ella no estaba consciente, el cuerpo de Fiana se movió por su propia voluntad, para pedir más de esas caricias parecidas a la tortura.

"Ah — no... allí..."

Inconsciente, dijo Fiana.

Fue su reacción en oposición a los tentáculos jugando con sus senos.

Había ligeras protuberancias en las puntas de sus pechos, contenidas debajo de su ropa empapada y su sostén. Sus pezones estaban lo suficientemente erguidos como para ser vistos desde debajo de su ropa.

Los tentáculos rozaron esos picos, haciendo que Fiana diera reacciones obvias a pesar de que todavía estaba vestida con esas gruesas ropas. Su pecho demasiado abundante parecía ser bastante sensible.

Notando que los picos de Fiana estaban visiblemente erectos a través de su ropa, el Black Ooze los presionó.

"Uun—"

Las puntas de los tentáculos presionaban sus suaves y grandes pechos. Cuando lo hacían, el cuerpo de Fiana se arqueaba en un torrente de placer.

Su sostén y sus genitales estaban ocultos por su delantal, pero parecía aún más lasciva debido a que reaccionaba tan visiblemente a pesar de que aún estaba vestida.

Sus piernas estaban abiertas de par en par, su pecho era empujado hacia el techo, y su boca estaba abierta de ampliamente, gimiendo.

Sus ojos aún no tenían ninguna luz dentro de ellos, pero Fiana aun así se las arregló para transmitir lo que sentía al Black Ooze mientras miraba hacia arriba.

Que se sentía cómoda, que sentía placer y que quería más.

Incluso con sus reacciones honestas, sin embargo, el curso de acción del Black Ooze ya había sido decidido.

Sin comprender sus palabras, el monstruo seguiría sus instintos y modificaría a Fiana en un cuerpo materno.

“Aah—ah, aahuu…”

El temblor en sus extremidades se hizo más visible. Su pecho, hombros, axilas, aunque eso era todo lo que estaba siendo masajeado, estaba a punto de llegar al clímax.

Aún en su estado de ensueño, Fiana no intentaba ocultar su placer en lo más mínimo, a pesar de estar tan cerca de un monstruo, algo que debería haber detestado. Su cuerpo mostraba el hecho de que se estaba acercando al clímax.

El Black Ooze tampoco iba a dejar de acariciar su cuerpo preparado, así que ella estaba a su merced.

Su respiración se volvió más pesada. Levantaba la cintura y arqueaba la espalda de acuerdo con los movimientos de masaje del tentáculo. Sus gemidos, su respiración, su cuerpo, todo era una reacción a sus instintos que exigían el clímax.

"... más... duro..."

Con una voz débil, habló Fiana.

Justo en ese momento, hubo un ligero cambio en el Black Ooze. Le masajeó el pecho, estimulando sus pezones. Sin embargo, aunque el Black Ooze sólo habría acariciado a Fiana para hacerla cada vez más blanda[1] hasta ahora, esta vez, como lo pidió ella, apretó sus pechos aún más vigorosamente.

"Nnn, nnn—"

Su expresión se relajó del éxtasis. Su boca se convirtió en una sonrisa de puro deleite, y sacó pecho todo lo que pudo para que los tentáculos tuviesen un acceso aún más rápido con ellos. Era sólo un pequeño cambio, pero había respondido a la petición de una mujer. El cambio había ocurrido.

Este cambio fue algo que el Black Ooze ganó de los nuevos hombres
— los hombres que se habían unido a Fiana y Alfira, fue un cambio de sentimientos. Cuando había violado a Alfira, tuvo un poco de esa intención.

Sin embargo, eso fue todo. Le frotó los pechos con más fuerza, eso es todo. Apiñó sus picos gemelos en sus colinas gemelas, eso fue todo. No le dio más estímulo a Fiana a pesar de que ella se lo pidió, pero siguió acariciando todo su cuerpo. La intención había nacido, pero no prevalecería tan fácilmente sobre el instinto.

Al igual que no había cambiado lo que le hacía a Satia, sin importar cuánto ella rogara por más, sólo llegó a acariciar el cuerpo relativamente pequeño de Satia para su edad.

No era suficiente.

Para una adulta madura como Fiana, esta era una broma tortuosa que sólo la llevó a un clímax superficial.

Su cintura tembló, empujando hacia el cielo como para buscar algo.

Y luego—

“Kuh, ah… aau, ah—ah—”

El masaje continuó. Fue masajeada en su pecho, en los brazos y en las axilas. Todo se repetía. Esta tortura infernal... se repetía.

Lágrimas salieron de sus ojos vacíos. No eran de felicidad. Eran de dolor agonizante, eran lágrimas de tristeza.

No porque estaba siendo violada por un monstruo, oh no... era porque su carne no estaba satisfecha el que ella derramara estas lágrimas de dolor.

Era obvio para cualquiera que la mirara. Su expresión había cambiado. Aunque había llegado al clímax, su expresión estaba nublada y su cuerpo, sin suficiente satisfacción, inmediatamente comenzó a empujar de nuevo su cintura hacia el aire. Sus miembros aún estaban atados a la cama de moco, lo que le impedía moverse mucho. Esta falta de libertad es exactamente lo que causó su desesperada expresión al empujar sus caderas hacia el cielo.

Shlick, shlick.

El sonido pegajoso y repugnante se hizo cada vez más fuerte. Incluso más fuerte que cuando había llegado al clímax antes. Eso no le importaba, Fiana, la caballero que una vez había intentado derrotar al Black Ooze, ahora inconscientemente agitaba la cintura, suplicando por placer.

¿Cuánto tiempo ha pasado desde que todo esto empezó?

Se sentía como una eternidad. Alfira fue follada hasta que se desmayó, luego Fiana y su mente en la ensoñación sacudieron sus caderas hacia el Black Ooze, rogando por una satisfacción más abundante.

Dos nuevas figuras surgieron en el caos.

No, no eran nuevas. Eran las que ya habían estado aquí. Dos personas que habían sido capturadas por el Black Ooze incluso antes que Fiana y Alfira lo estuvieran.

Frederica Rene y Satia.



[1] Quiero que se entienda esto que yo no supe traducir correctamente, basicamente, el limo está preparando a las chicas para que den a luz por medio de sus metodos sexuales, así como el cocinero ablanda la carne golpeandola para luego cocinarla y servirla.


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