Remake Our Life!

Vol. 11 Capítulo 5. Todavía, Nada Parte 1

Que un presidente sea convocado por sus propios empleados desde primera hora del lunes por la mañana es algo realmente raro. Tan raro que dan ganas de meterlo en una caja y cuidarlo con esmero.

Y, sin embargo, ese extraño presidente estaba allí, encerrado en la sala de reuniones, esperando sin que siquiera le ofrecieran una taza de té.

…¿Para qué me habrán llamado?

Quienes me habían citado eran el director ejecutivo Hayakawa y la encargada de administración, Mineyama-san.

Aunque decía «¿para qué será?», en realidad tenía una vaga idea.

Últimamente había pasado mucho tiempo fuera, haciendo visitas externas, y casi no había estado en la empresa. Por supuesto, había cumplido con el trabajo mínimo indispensable, pero al recortar horas de sueño mi aspecto se había deteriorado, y en más de una ocasión el personal, empezando por Mineyama-san, se había mostrado preocupado por mí.

Seguramente se trataba de eso.

¿Cuál es la causa? Si tienes algún problema, resolvámoslo entre todos.

De verdad, se los agradezco muchísimo…

Pero mi preocupación era que, si me decían algo así, quizá terminaría pagando su buena voluntad con ingratitud.

Porque la razón por la que estaba dedicando todo ese tiempo era…

—Perdón por hacerte esperar. Desde la mañana temprano, lo siento.

—Con permiso.

Llamaron a la puerta y Hayakawa y Mineyama-san entraron en la sala.

—No, está bien, pero… ¿cuál es el asunto?

Por el momento, fingiendo que no me había dado cuenta de nada, hice la pregunta.

—Bueno, más que un asunto, hoy venimos con una propuesta.

—¿Una propuesta…?

Hayakawa asintió y le hizo una seña con la mirada a Mineyama-san.

Ella, con expresión ligeramente tensa, abrió la boca.

—Proponemos su renuncia voluntaria como presidente.

—¡¿Re-renuncia…?!

Era normal que esa palabra me dejara atónito.

—E-eh, bueno, es cierto que últimamente puede haber habido problemas con mi actitud laboral, pero… aun así he seguido trabajando con normalidad, los resultados no han empeorado y, eh… no creo haber incurrido en nada parecido al acoso, o sea…

Mientras yo me alteraba de una forma nada digna, Hayakawa soltó una carcajada y dijo:

—Jajá, tranquilo. No hay problema. Eres sin duda la persona adecuada para ser presidente. No tienes nada malo.

—¿Eh?

Al mirar mejor, Mineyama-san, pese a hablar de renuncia y todo eso, me observaba con una preocupación sincera. No pondría esa cara frente a alguien a quien realmente quisiera que se fuera.

—Más bien, al contrario, —Hayakawa me miró esta vez con expresión seria—. Lo que nos preocupa es que, cargando con un trabajo tan grande por otro lado y, además, cumpliendo con tus funciones como presidente, puedas acabar rompiéndote algún día. Por eso te llamamos.

—Ah…

Me habían descubierto.

—Con ese personal, básicamente ustedes no tendrían relación alguna…

No, alguna sí que había.

Cuando Kawasegawa vino a visitar la empresa, Mineyama-san intercambió tarjetas de presentación con ella. ¿Quizá fue por ahí por donde se pusieron en contacto?

—Lo siento, señor presidente. Yo fui quien… contactó con Kawasegawa-san…

Tal como sospechaba, había sido por esa vía.

—Desde fuera se notaba claramente que estabas llevando un estilo de vida extraño. Así que, a través de Mineyama-san, nos pusimos en contacto con Kawasegawa-san.

Jamás imaginé que algo así estuviera ocurriendo a mis espaldas. Y si mi comportamiento era tan evidente que cualquiera podía notarlo, eso significaba que, desde el principio, mi doble vida no estaba saliendo bien.

Incluso en un lugar como este, había estado preocupando a todos.

—Kawasegawa-san se disculpó hasta el punto de hacernos sentir incómodos. Dijo que hablaría enseguida contigo y que cambiaría la organización, pero fui yo quien lo rechazó y, al contrario, le pedí que no te lo contara, Hashiba.

—¿Por qué?

Al preguntarlo, Hayakawa sonrió.

—Si estabas tan entregado a ello, pensé que sería inútil intentar detenerte. Así que decidimos ajustar el lado de Twins para que pudieras concentrarte en lo otro.

—Ah…

¿Es que acaso lo habían visto todo?

—De verdad… lo siento mucho, —me disculpé con sinceridad. De mi parte no había excusas que valieran.

—Bueno, tampoco era que estuvieras metiendo el dinero de la empresa en bares nocturnos ni yendo a casinos ilegales. No era nada tan peligroso. Como presidente, yo también quiero que hagas bien aquello que de verdad quieres hacer. Eso ya lo había decidido desde el momento en que fundamos la empresa.

Al oír a Hayakawa decir eso, también recordé cómo fueron aquellos días en los que creamos la compañía.

Fue él quien decidió que creáramos la empresa, pero definir el contenido del trabajo y afianzar la dirección era mi función. En lo referente al dinero y al personal daba su opinión, pero en todo lo demás, básicamente me lo dejaba a mí. Si soy sincero, era una estructura muy cómoda para trabajar.

Y ahora, una vez más, no podía sino sentir una profunda gratitud.

—Los detalles los confirmaremos con el abogado asesor, pero el marco general lo decidiremos nosotros, —dijo Hayakawa, que ya tenía preparados los documentos.

Eran los distintos trámites relativos al cambio de representante legal.

—Yo pasaré a ser el presidente, y tú quedarás como director sin cargo específico. Y como jefe del nuevo proyecto, quiero que trabajes todo lo que quieras. ¿Qué te parece?

—Eso es… demasiado conveniente para mí… ¿de verdad está bien?

—A estas alturas no te preocupes por eso. La empresa ya va por buen camino y estamos en un momento en el que resulta más fácil movernos.

Si la empresa hubiera estado atravesando una crisis terrible, probablemente yo tampoco habría llegado a actuar de esta manera.

Seguramente, hoy era el resultado de la superposición de muchas casualidades.

—Mineyama-san, ¿quieres decir algo? —Al final de la conversación, Hayakawa le pasó la palabra a Mineyama-san.

Cuando decidimos fundar la empresa y expresamos que queríamos contratar a alguien que se encargara de la administración y la contabilidad, ella fue quien acudió a través de un sitio de empleo.

Honesta, responsable y muy competente; no cabía duda de que, si nosotros —que al principio ni siquiera dábamos la talla como empresa— habíamos logrado mantener una forma mínimamente sólida, había sido gracias a ella.

Y aun así, de este modo, yo había vuelto a causarle problemas.

—Por supuesto… tengo muchísimas cosas que decir, —con la mirada más cargada de reproche imaginable, me fulminó con los ojos.

—Ugh… de verdad, lo siento muchísimo. —Teniendo en cuenta todo lo ocurrido esta vez, no podía hacer otra cosa que disculparme.

Pero Mineyama-san suavizó enseguida su expresión y dijo:

—Aun así, más allá de todo eso, todos —yo incluida— sabemos cuánto se ha esforzado hasta ahora, Presidente. Por eso… —Apretó con fuerza el puño sobre la mesa y continuó—: La verdad es que no sé mucho sobre juegos ni nada de eso, pero lo estoy apoyando. ¡Haga su mayor esfuerzo! —me dedicó un aliento tan generoso que casi resultaba excesivo.

—…Sí, gracias. —Una vez más, estuve a punto de echarme a llorar. ¿Cuántas veces habría llorado en estos últimos meses, yo, un tipo que estaba a punto de cumplir los treinta?

Sentía una felicidad inmensa al pensar que todas habían sido lágrimas de alegría.

Frizcop: Me hace gracia imaginarme que realmente le están quitando el puesto nada mas que por avaricia y aprovecharon la oportunidad, nada de que es porque lo están apoyando en sus sueños xD

—Entonces, ¿ya no hay de qué preocuparse por el lado de la empresa? —Caminando con paso ligero por el pasillo de la oficina, Kawasegawa mostraba una expresión de alivio.

—Sí. Falta hacer algunos trámites, pero una vez que eso termine, quedará resuelto.

—De verdad hice pasar un mal rato a Mineyama-san. Cuando todo esto se calme, iré a disculparme formalmente.

—Entendido. Se lo haré saber.

Kawasegawa parecía bastante preocupada por el asunto; cuando le expliqué todo lo ocurrido, lo primero que mencionó fue justamente lo de ella.

De hecho, quizá las dos se parecen un poco… en el tipo de persona que son.

Y así, nosotros nos encaminábamos hacia un nuevo escenario.

—¡En serio, que estuvieran planeando algo tan interesante… Paisen, ustedes dos son unos tramposos~!

En esta oficina, la dueña de TransActive, Takenaka-san, se quejaba con un tono ligeramente inconforme.

—Lo siento, pero hasta que no se viera el panorama completo, no podía contárselo a todos.

—¡Claro que lo entiendo~! ¡Además, ya logramos cerrar el contrato contigo sin problemas, Paisen, así que ahora sí podemos avanzar con el proyecto a lo grande, ¿no?!

—De verdad, gracias por lo de entonces. Me salvaste.

Cuando decidí involucrarme de lleno en el proyecto, fue ella quien se encargó de facilitarme las cosas.

Se optó por la forma de un proyecto conjunto con Succeed, con quienes teníamos relación, y bajo esa modalidad fui enviado como productor contratado exclusivamente para ese proyecto.

Con esto, por fin quedaba confirmado que yo podría desempeñar el papel principal en el proyecto de Succeed.

—Bien, ya están todos. Démonos prisa, —anunció Kawasegawa mientras miraba el reloj.

Al final del pasillo por el que caminábamos se encontraba la sala de conferencias grande. Ese sería nuestro escenario.

Toqué la tarjeta en el lector y la puerta se abrió silenciosamente hacia ambos lados.

Al otro lado, reunidos en un solo lugar, estaban aquellos rostros tan familiares como confiables.

Todas las miradas se dirigieron hacia nosotros.

—Jijí, por fin llegaste. ¡Vamos, empecemos ya!

Productor a cargo de animación y CGI 3D, Kuroda Takayoshi.

—Poder trabajar contigo, Aki-san, y con este equipo… es como un sueño~.

Diseño de personajes, Saikawa Minori.

—¡Buenas, cuánto tiempo, Hashiba! ¡Te voy a promocionar hasta el cansancio!

Responsable de video y promoción en streaming , y actor de motion capture (previsto), Genkiro Hikawa.

—¡Qué ganas tenía~! ¡Tenemos que hacer la revancha de lo que pasó hace seis años!

Tema principal, ending, BGM, todo lo relacionado con el sonido, Nanako Kogure.

—Ya ajusté mi agenda, Kyoya. ¡Hagamos una historia tan buena que amenace con revolucionar la industria!

Escenario y guion, Tsurayuki Rokuonji.

De verdad… es un auténtico equipo de ensueño.

Solo pensar en cuánto coste y esfuerzo haría falta para reunir, partiendo de cero, a un grupo así de personas me hacía sentir mareado.

Pero esto no es un sueño. Es un equipo de ensueño que existe de verdad.

—Aaah~, estoy a punto de echarme a llorar… poder volver a reunir a este staff otra vez…

Productora y diseñadora artística, Rio Takenaka.

—De verdad, gracias a todos por reunirse… ¡hagamos el mejor proyecto posible!

Directora, Eiko Kawasegawa.

Fui confirmando, uno por uno, a cada integrante de este equipo imbatible.

Y entonces, justo al frente de la mesa redonda, estaba la última persona, sonriendo en silencio.

—Tengo muchas ganas, Kyoya-kun.

Diseñadora de personajes principal, Aki Shino.

Asentí con fuerza y volví a recorrerlos con la mirada.

—¡De verdad, a todos… gracias por reunirse!

Las miradas de todos, ahora tan confiables, se posaban en mí. En ellas no había ni rastro de inquietud: eran ojos que, desde lo más profundo, confiaban en mí y tenían grandes expectativas.

—Como ya saben, estuve seis años alejado del mundo del entretenimiento. Decidí que no volvería y que me concentraría en otros trabajos. Pero… —Miré a Kawasegawa.

Ella también me miró y asintió.

—Recibí su llamado y, tras pensarlo mucho, regresé al campo. Tenía miedo de lo que pudiera pasar y me preguntaba, con muchas dudas, qué podía hacer yo a estas alturas al volver.

En ese entonces, todavía dudaba de mí mismo.

—Pero fue una preocupación innecesaria. En cuanto me involucré en el proyecto, todas esas excusas de «solo un poco» o «para no cargarme demasiado» salieron volando. La pasión… volvió, —miré a Shinoaki, a Tsurayuki, y luego a todos—. Quiero que vuelquen toda su pasión en este proyecto. Creo que son el equipo capaz de hacerlo. Y yo también… les prometo que lo haré con una pasión mayor que la de nadie, —incliné la cabeza.

Un aplauso fuerte y ardiente estalló desde todos los presentes.

—¡Entonces, empecemos!

Productor ejecutivo y director jefe, Kyoya Hashiba.

Era el reinicio del equipo Kitayama.

Para empezar, Kawasegawa se encargó de repasar la situación.

—Creo que todos ya entienden el contexto: Succeed ha mostrado su intención de eliminar el departamento de desarrollo y, como última oportunidad, está llevando a cabo un concurso de proyectos.

Todos asintieron al mismo tiempo. Esa parte ya la teníamos clara desde antes.

—Y bien, este asunto, por supuesto, tiene una fecha límite. Para ser concretos, el cambio de trimestre. Para entonces, debemos haber aprobado el proyecto y haber iniciado su desarrollo.

Kuroda se rascó la cabeza y frunció el ceño.

—O sea que sería junio… sinceramente, no tenemos mucho tiempo.

—Después de todo, ya estamos en abril~, así que hay que decidirlo todo rápido, —asintió Nanako una y otra vez.

—Por eso, a partir de aquí vamos a concretar el proyecto y darle forma. En principio, ya tenemos un planteamiento general del sistema y de la visión global, así que lo que haríamos sería añadirle carne a ese esqueleto…

Cuando Kawasegawa estaba a mitad de la frase, la detuve levantando la mano.

—¿Hashiba, pasa algo?

—Sí. Usar lo que ya está preparado como base, por supuesto que sí, pero…

Decirlo requería valor, pero con este equipo reunido, tenía que hacerlo.

—Para que el proyecto sea realmente interesante, no vamos a establecer tabúes a la hora de proponer cambios.

Un murmullo recorrió la sala.

—Pe-pero no tenemos tiempo, ¿sabes? Si no logramos ponernos de acuerdo ahí…

—Creo que Kyoya lo dice precisamente porque aquí están las personas capaces de cerrar el proyecto, —intervino Tsurayuki con una sonrisa—. Además, desde el lado de quienes escribimos la historia, eso se agradece.

Era cierto: no es lo mismo encajar una historia dentro de un marco ya existente que pensar, desde la etapa de planificación, qué tipo de historia es la más adecuada. El margen de expansión es distinto.

—Ah, Saikawa también está… ¡a favor!

—Así es~, poder pensar en muchas cosas diferentes es mejor, ¿no?

Y, por supuesto, si se hace así, el apartado visual también sale ganando.

—En fin, esa es la idea… ¿qué te parece?

Tras recoger la opinión de todos, miré a la directora para confirmarlo.

Kawasegawa soltó un suspiro y luego dijo:

—Imaginaba que, si íbamos a crear algo con este equipo, iba a ser complicado… pero de acuerdo. Tomaremos el plan original como base, pero no pondremos límites a las ideas.

Un grito de júbilo se alzó de todos los presentes.

—Pero, como acabo de decir, no tenemos tiempo. Durante las próximas dos semanas, prácticamente todos los días tendremos reuniones de algún tipo, así que quiero que todos estén preparados para eso.

De todos se escapó un sonido ahogado, como si contuvieran la respiración.

—Bien, entonces empecemos a hablar en serio. Para comenzar, el género…

Kuroda asumió el papel de moderador y dio inicio al intercambio de ideas.

Tsurayuki y Hikawa lanzaban propuestas con libertad; Kuroda y Kawasegawa las analizaban y señalaban puntos clave; Nanako aportaba observaciones desde otro ángulo, y Takenaka-san respondía a cada una de ellas. Shinoaki y Saikawa, cuando alguna idea les despertaba inspiración, la convertían de inmediato en ilustraciones y las mostraban al resto. A partir de esas imágenes visuales, las ideas seguían desarrollándose.

Era una escena digna de un sueño. Pero no podíamos permitir que se quedara solo en eso.

Lo haré… voy a volcar aquí toda la fuerza que tengo.

La primera reunión terminó en medio de un ambiente entusiasta.

Al ser la inicial, también tuvo algo de presentación entre todos, pero para cuando llegó el final, el debate ya estaba completamente encendido.

Después surgió la idea de ir a comer algo, pero la mayoría tenía otros compromisos luego, así que nos despedimos con un «hasta mañana».

—Ya lo sabía, pero de verdad… todos están ocupadísimos, ¿eh? —dijo Kawasegawa, soltando un suspiro.

—Con que hayamos conseguido tiempo para reunirnos ya es mucho. Solo que ese equipo se haya juntado es algo increíble.

—Totalmente de acuerdo. Ah, el highball y el lemon sour son para acá.

Con tono animado, Kawasegawa se lo indicó a la camarera, que parecía dudar a dónde llevarlos.

Dos jarras doradas y relucientes fueron colocadas frente a nosotros.

—Oye, Kawasegawa. Te lo digo por si acaso…

—¡Lo sé! Además, mañana también hay reunión, así que no voy a beber de más.

Si me pusiera a contar cuántas veces me había engañado ese «lo sé», seguramente acabaríamos discutiendo otra vez, así que por ahora fingí aceptar su respuesta.

—Bueno, entonces… por ahora, buen trabajo.

—Sí, gracias. Démosle con todo.

Las jarras chocaron con un tintineo metálico. Kawasegawa se llevó de golpe más o menos la mitad de la suya a la garganta y luego exhaló:

—Ahh, qué rico, —asintió varias veces, como si esas palabras le salieran desde el fondo del corazón—. …De verdad, hacía muchísimo que no me divertía tanto, —y, con un tono lleno de nostalgia, expresó su impresión del día—. Todos estuvieron increíbles. Se nota que durante estos seis años cada uno ha estado luchando con todas sus fuerzas.

El intercambio de opiniones fue mucho más animado de lo que había imaginado.

Todos eran auténticos referentes en sus respectivos campos. Tenían la confianza y la experiencia que solo se consiguen tras haberse esforzado hasta ese punto, así que la conversación se expandía con una naturalidad deliciosa.

—De verdad, todos son muy confiables. Me parecen increíbles.

Ver a mis antiguos compañeros batallando cada uno en su propio frente ya era suficiente para llenarme de una satisfacción difícil de describir.

—Hashiba, —Kawasegawa pronunció mi nombre en voz baja.

—¿Qué pasa?

Ella siguió mirando la jarra, sin alzar la vista hacia mí, y dijo:

—¿Sabes? Cuando me gradué de la universidad… pensaba dejar de ser creadora.

Fue inesperado. Nunca antes me había hablado de algo así.

—¿Cómo que…? Pero si tú, Kawasegawa, te esforzabas más que nadie en… —Me detuve a mitad de la frase al recordarlo. Una conversación que habíamos tenido tiempo atrás.

Cuando entró a la universidad, Kawasegawa era la más talentosa. Pero con el tiempo, otros con talento fueron puliéndose a base de esfuerzo y terminaron destacando como creadores.

Ella lo había sentido con más intensidad que nadie. Incluso yendo como trabajadora a tiempo parcial a los lugares de creación y participando en trabajos profesionales reales, su inseguridad no desaparecía.

Ya veo… ¿entonces, en ese punto, Kawasegawa ya lo había decidido?

En aquella época en que se emborrachaba hasta caer rendida una y otra vez, más allá de que tuviera mala relación con el alcohol, quizá había motivos más profundos. Cuando el camino que uno eligió por gusto resulta no ser tan adecuado para uno mismo como creía, la desesperación que se siente es inconmensurable.

—Pero entonces… ¿por qué una empresa de videojuegos?

Por lo que decía ahora, también podría haber optado por una empresa común.

Kawasegawa me miró y esbozó una leve sonrisa.

—Porque tú dejaste de ser creador.

—¿Yo…?

—Te lo dije, ¿no? Que te admiraba. Por eso pensé que podía seguir un poco más… al menos hasta que volvieras.

Tras decir todo eso de golpe, se terminó de un trago el highball que quedaba en su jarra y pidió otra a la camarera.

—O-oye, vas muy rápido…

—No pasa nada, esta será la última.

Aunque pensé «sí, claro», al final decidí permitirle el relleno.

—…Era un sector completamente distinto, uno del que no sabía nada, pero cuando lo probé, fue divertido. La empresa fue reduciendo cada vez más su escala y había límites claros a lo que se podía hacer, pero ahora, de verdad, siento que hice bien en continuar, —quizá el alcohol ya se le estaba subiendo, porque Kawasegawa tenía el rostro ligeramente enrojecido y miraba a lo lejos, como absorta.

No sabía si era solo por la bebida o si había algún otro motivo.

No lo sabía, pero… había algo que sí podía decir con certeza.

—Yo me alegro de que te hayas convertido en creadora, Kawasegawa.

Lo que ella crea es honesto. Eso no ha cambiado desde la primera película que hizo como trabajo académico. Las obras no tienen por qué ser siempre novedosas, rompedoras o revolucionarias. Seguir correctamente los pasos para entretener y darles forma también es una forma válida de crear.

Creo que Kawasegawa es una persona excepcional precisamente porque puede hacer eso.

—¿De verdad lo piensas?

¿Había entrado un poco en la borrachera pegajosa?

—¡Claro que sí! No te diría algo por compromiso justo en este momento.

Como parecía que, si lo dejaba pasar, se pondría más pesada, se lo dije con total seriedad. Entonces:

—Ya veo… entonces, te creeré.

Parecía que con eso había quedado conforme.

Qué alivio.

Pero apenas me relajé, Kawasegawa volvió a la carga.

—Hashiba… ¿y tú qué vas a hacer cuando este proyecto termine? —me lanzó una pregunta difícil de responder.

—Cuando termine, yo…

Desde un punto de vista lógico, la respuesta ya estaba decidida.

Aunque había cedido el puesto de presidente, seguía siendo directivo de Twins. Tanto Hayakawa como Mineyama-san seguramente estaban pensando en que, tarde o temprano, yo volvería.

Así que, cuando este proyecto concluyera con éxito y saliera al mercado como producto…

Lo más probable era que regresara a mi empresa y retomara el cargo de presidente.

—Por ahora… todavía no lo sé. Tengo que concentrarme en darle forma al proyecto.

—Ajá… —Kawasegawa puso una expresión ambigua, como si estuviera de acuerdo pero no del todo.

¿Qué estaría pensando al hacerme una pregunta así?

¿Quería decir que, ya que había vuelto, esperaba que siguiera en esto?

¿O, como entendía que yo tenía una empresa, no se atrevió a decirlo tan claramente?

Quise decir algo, pero no se me ocurrió ninguna palabra adecuada, así que me limité a llevarme la jarra y tragar un buen sorbo del lemon sour.

Entre el sabor fresco de los cítricos se mezclaba el aroma del alcohol, que me aligeró la cabeza de golpe.

Aunque el alcohol pudiera diluir el ambiente del momento, era algo que tarde o temprano tendría que decidir.

Tendré que pensarlo en algún momento.

Cuando el proyecto lograra pasar, intentaría hablarlo también dentro de la empresa.

Para entonces… ¿qué estaría pensando yo?

¿Querría seguir siendo un creador, o no?

Por ahora, no parecía capaz de ir más allá de darle vueltas al asunto.

 

¡Quieres discutir de esta novela u otras, o solo estar al tanto? ¡Entra a nuestro Discord!

Gente, si les gusta esta novela y quieren apoyar el tiempo y esfuerzo que hay detrás, consideren apoyarme donando a través de la plataforma Ko-fi o Paypal.

Anterior | Índice | Siguiente