Remake Our Life!

Vol. 11 Capítulo 5. Todavía, Nada Parte 3

Había pasado una semana desde la fecha de entrega. El equipo, de momento, continuó con cada uno de sus trabajos habituales mientras esperaba noticias de ella.

Yo también había regresado temporalmente a Twins. Por supuesto, me preocupaba el destino del proyecto, pero sin un resultado no había nada que pudiéramos hacer. Si ocurría algo, Kawasegawa se pondría en contacto conmigo de inmediato. Confiando en eso, seguí con mi vida diaria.

Y hoy, justo cuando se cumplía una semana.

—¡Por fin llegó el momento, Paisen!

Eran las diez de la mañana y yo avanzaba a paso rápido por el pasillo de la empresa TransActive.

—Han convocado a todo el mundo, así que supongo que ya habrá alguna respuesta.

—¡Sí! ¡Seguro que nos dieron luz verde!

Yo también quería pensar eso. Pero, recordando la llamada que había tenido con él…

—Tengo la sensación de que no será tan sencillo.

—…Yo también lo siento así, en el fondo. Tratándose de Matsuhira-san.

No quería confundir a nadie, así que no había contado que Matsuhira-san me había llamado.

Aun así, fuera cual fuera el resultado, tenía que haber una respuesta.

—Al menos, se habrá convertido en un proyecto sobre el que no puedan quedarse callados.

De hecho, había dicho que le había parecido interesante. Tenía que haber una reacción distinta a las anteriores.

—¡Exacto! ¡Es un proyecto hecho con toda la seriedad del mundo!

Con esta confiable junior a mi lado, abrí la puerta de la sala de reuniones.

—¡Buen trabajo a todos!

El personal, que ya estaba reunido, nos recibió al unísono.

—¡Kyoya! ¡Por fin tienes mejor cara! —Tsurayuki sonrió ampliamente.

Era la primera vez que lo veía así desde la recta final, cuando las noches en vela se habían acumulado y todos teníamos el rostro hecho trizas.

—Gracias a ustedes. Aunque parece que Kuroda está un poco cansado.

Al echarle una mirada de reojo, él respondió con una expresión claramente inconforme.

—Oye, yo todavía no termino de traspasar el trabajo anterior…

Kuroda había dejado la empresa y se había hecho freelance para dedicarse al Remake de MysClo.

Insistía en que no era por culpa de este proyecto, que ya lo venía pensando desde antes, pero…

Decía con toda la vehemencia del mundo que lo terminaría pasara lo que pasara.

Todos sabíamos que, en realidad, había sido una decisión tomada en pos del equipo.

—¡No te preocupes, Kuroda-san! ¡Si llegas a quedarte en la calle, yo te hago una oferta en el acto, así que puedes irte tranquilo!

—Takenaka, ¿tienes idea de cuántos encargos me llegan de otros lados? Para empezar…

La sonrisa de Takenaka contrastaba con Kuroda, que se exaltaba explicándose. Era una escena que jamás habríamos visto cuando éramos estudiantes.

—Oye, Kyoya, ¿escuchaste la canción que te mandé ayer? —Nanako se acercó corriendo, con los ojos brillantes.

Le había dicho que, como el proyecto aún no estaba aprobado, no debía avanzar más allá de un borrador, pero…

Compone cosas a una velocidad que asusta…

No quería que me enviara tan a la ligera, en un simple archivo zip, algo tan descomunal como una nueva canción de N@NA. Si por alguna razón eso se filtraba al exterior, no quería ni imaginarme la cara que pondría su discográfica.

—¡Claro, estuvo bastante buena! Pero, Nanako, ya va siendo hora de que lo dejemos hasta aquí, ¿sí?

—¡Eeh~! ¡Justo ahora estaba en racha~!

Se notaba claramente que estaba descontenta, pero cuanto más aumentara la cantidad de canciones sin rumbo definido, más sentiría yo que mi resistencia mental se iba erosionando.

Mientras intentaba calmar a Nanako, me dirigí hacia el fondo de la sala.

Dos artistas de nivel divino estaban entretenidas con sus garabatos, riendo con evidente diversión.

—¡Ah, senpai! ¡Mira esto!

Lo que Saikawa me mostró fue el boceto de un personaje masculino de complexión musculosa.

—Oh, impresionante… pero ¿existía un personaje así?

Al inclinar la cabeza, sin reconocerlo…

—Jejé, este es Hikawa-kun. —Shinoaki señaló a Hikawa con una sonrisa radiante.

—¿Eh? ¿Cómo que es Hikawa? ¿Qué se supone que significa eso?

—¡No hay mucho que explicar! ¡Le pedí que dibujara al personaje imagen de mi canal! —Hikawa esbozó una sonrisa fresca y adoptó una pose en la que presumía sus músculos—. Pensé que, para las actividades futuras, estaría bien tener algo así… ¿un avatar, supongo?

—Ah, ya veo. Tiene sentido…

Era una explicación de lo más convincente.

En ese momento, él ya se había convertido en un creador de contenido con varios cientos de miles de suscriptores. Claro que su actividad era con imagen real, y el género, culturismo y dietas.

Como también tenía una faceta de influencer , esta vez le habíamos pedido que se encargara de la promoción y difusión para el público general, pero parecía haber pensado también en cómo adaptarlo al entretenimiento.

—Para ir preparándome, también estoy haciendo más directos de juegos. ¡Voy a moverme en muchos frentes con este avatar!

Todavía estábamos en 2016, una época en la que los VTubers aún no existían.

Tal vez Hikawa también se vuelva popular por ese lado…

Quizá su sueño de convertirse en una estrella de acción también pudiera cumplirse siguiendo ese camino.

Shinoaki observaba a todos, divirtiéndose, y sonreía con alegría.

—Ojalá salga un buen resultado.

—Eso espero.

Miré la hora en el móvil. Ya debería ser el momento, pero Kawasegawa aún no había llegado.

¿Habrá sido un resultado complicado?

Matsuhira-san, siempre tan puntual, no parecía alguien que retrasara una notificación sin motivo.

Si ese era el caso, lo más probable era que Kawasegawa estuviera dudando sobre cómo comunicar el resultado.

En medio de una tensión creciente, con unos diez minutos de retraso…

—Ah…

La puerta se abrió en silencio.

—Perdón, chicos. Llego tarde.

Kawasegawa apareció en la sala de reuniones.

Todos se agruparon a su alrededor, como rodeándola.

—¿Y bien, Kawasegawa? ¿Cómo fue?

—¡Ya hay respuesta, ¿no?!

Mientras la expectación de todos se concentraba en ella, habló con cierto reparo:

—La empresa ha dado una respuesta sobre el proyecto que presentamos el otro día.

En el ambiente se instaló un silencio digno de llamarse contener la respiración.

Con la tensión al máximo, Kawasegawa habló con su tono tranquilo de siempre:

—El resultado es… una retención condicionada.

—¿Eh…?

Una exclamación de desconcierto se escapó primero, y acto seguido el silencio se rompió de golpe.

—¿Retención? ¿Eso qué se supone que significa?

—No fue un rechazo, así que… ¿no es que esté descartado, verdad?

—¿Y encima condicionada? ¿Qué demonios es eso…?

Mientras todos discutían a la vez sobre la respuesta…

—Kawasegawa… —Me acerqué a su lado y le hablé—: ¿Puedes decirnos cuál es la condición?

Las miradas de todos volvieron a concentrarse en ella.

—Sí. La condición es…

Tuve la sensación de que, en algún punto, ya lo estaba esperando.

Por el curso que habían tomado las cosas desde aquella llamada, era exactamente la respuesta que él daría.

—Solicitan una reunión individual, uno a uno, con el responsable del proyecto. En función de ese encuentro, decidirán si continúan o no con el proyecto.

Así que era eso.

—O sea… ¿Hashiba…?

Kuroda lo dijo en voz alta, y esta vez todas las miradas se clavaron en mí.

En la primera página del documento del remake de MysClo figuraba claramente el nombre del responsable del proyecto.

Kyoya Hashiba. Sin duda, la respuesta había llegado después de ver eso.

—Por supuesto.

No diré que era lo que deseaba, pero siento que desde el principio había contemplado esta posibilidad.

Matsuhira-san, a quien respetaba y consideraba un compañero de ideales.

¿Por qué alguien como él había llegado a menospreciar así al equipo de desarrollo, a sus propios compañeros?

¿Y por qué, cuando nos separamos, dijo aquello?

Había demasiadas cosas que quería preguntarle cara a cara.

Sentía cómo un calor ardiente empezaba a brotar desde lo más profundo de mi cuerpo.

—Acepto el reto, —le sonreí a Kawasegawa, que me miraba con preocupación, intentando tranquilizarla.

Aquello a lo que renuncié hace seis años.

Aquello que recuperé seis años después.

Por todos los que nos habíamos reunido aquí hoy, si no luchaba ahora, nada comenzaría.

Apreté el puño. Inhalé profundamente.

Las palabras tienen poder… y también traen maldiciones. Si lo pensaba bien, repitiendo esta frase me había vuelto más fuerte, pero también me había hecho pedazos.

Decirla daba un poco de miedo.

Pero también sentía que era justo aquí donde debía hacerlo.

La palabra más poderosa de todas, la que vuelve posible lo imposible.

 

—¡¡Lo voy a sacar adelante, de alguna manera lo haré!!

 

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