¡Supervivencia en Otro Mundo con mi Ama!
Capítulo 284. Contacto
Pensé que ya había tomado una decisión cuando ocurrió lo de Ellen y las chicas oni: que no volvería a complicarme con este tipo de relaciones, que abriría de nuevo mi corazón. Pero, bueno… al final sí me complico. Aunque, si realmente no hubiera querido, podría haberme resistido en serio. El hecho de que no lo hiciera, a pesar de que todavía tenía ciertas dudas, probablemente significa que, en el fondo, no me desagradaba tanto. Así que decidí dejar las cosas como estaban mientras contemplaba la expresión de inmensa felicidad en el rostro de Seraphita-san.
—Kosuke-sama, ¿hay algo en lo que pueda ayudarte?
—No. Solo estaba pensando que Seraphita-san es realmente hermosa.
—Vaya… No conseguirás nada halagándome de esa manera.
Aun diciendo eso, Seraphita-san sonrió con alegría mientras se llevaba una mano a la mejilla, ligeramente sonrojada. En fin… sí. Los hombres somos bastante simples, ¿verdad? Es fácil que acabemos estrechando lazos de esta manera. No, espera… ¿seré yo el raro? Sí, seguro que es eso. Sin duda.
Mientras esperaba distraídamente a que terminara un proceso de crafteo, observando a Seraphita-san sonreír, una sombra aterrizó en silencio sobre el alféizar de la ventana. Era Capri, la arpía de plumas marrones.
—Danna-han, un grupo de personas con banderas blancas viene de camino.
—¿Es la delegación de la que nos informaron esta mañana? Parece que han esperado a descansar bien y llenar el estómago antes de venir.
—Aunque, en realidad, somos nosotros los que estamos entrando en su territorio, ¿no?
—Ahora que lo dices… tienes razón.
Después de todo, somos nosotros quienes nos hemos internado en el territorio del Reino de Tigris, así que técnicamente somos los que hemos venido hasta aquí. En fin, salgamos a recibirlos. Con una bienvenida por todo lo alto.
☆★☆
Cuando puse a los gólems en movimiento para salir a recibirlos, el grupo que parecía ser la delegación se detuvo en seco. Probablemente se habían puesto en guardia. Contando a los escoltas, la delegación no llegaba a las treinta personas.
—En la mesa de negociaciones estaremos Seraphita-san, Ellen y yo, ¿de acuerdo?
—Me parece bien. Además las tres aventureras, creo que sería conveniente que hubiera el mismo número de guardias que trae la otra parte esperando detrás. Dejemos que Grande vigile desde el fuerte.
Seraphita-san asintió a las palabras de Ellen, así que decidimos proceder de esa manera. Los participantes en las negociaciones nos repartimos entre cuatro tablas aéreas y nos dirigimos hacia la delegación.
—Macrito-dono está allí.
—Parece que cada vez tiene peor aspecto.
—Debe de estar sufriendo por el estrés.
Aunque la causa de ese agotamiento soy yo, sin ninguna duda. Bueno, por ahora no pienso hacer nada al respecto, así que solo espero que haga todo lo posible por no morirse.
—¿Cómo debería dirigirme a ellos en una situación como esta?
—Creo que lo mejor sería empezar identificándote.
—Entiendo.
Le indiqué a Bella, que pilotaba la tabla aérea, que se detuviera a unos veinte metros de la delegación. En cuanto nos detuvimos, abrí el techo de la tabla aérea y, utilizando el artefacto mágico amplificador de voz, me dirigí a la delegación.
—Habla Kosuke, príncipe consorte de Su Majestad la Reina Sylphiel Danal Merinard del Reino de Merinard. Su Majestad me ha delegado plenos poderes para conducir las negociaciones diplomáticas con el Reino de Tigris. ¿Son ustedes los emisarios del Reino de Tigris debidamente autorizados para negociar?
El grupo que parecía ser la delegación murmuró inquieto durante un instante al escucharme, y poco después solo dos jinetes avanzaron hacia nosotros.
Eran Macrito-dono, quien había comandado la fuerza invasora, y un anciano al que no reconocía. Vestía con gran elegancia. Probablemente fuera un noble de alto rango, algún diplomático con autoridad o algo por el estilo.
—Kosuke-dono, soy yo, Macrito Jean Nicklaus. Este es el marqués Nelson Guy Delacotta. Su Majestad nos ha otorgado plenos poderes para negociar con su país.
—Yo-yo soy Nelson…
Macrito-dono seguía tan pálido como siempre, pero el rostro de Nelson-dono estaba aún más desencajado. ¿Hmm? ¿Será que era de los que no creían en los gólems hasta verlos con sus propios ojos?
—Ya veo. Entonces, ¿podrían retroceder un momento mientras preparo el lugar para la reunión?
—¿A-ah… el lugar…?
Observé cómo Macrito-dono regresaba junto a su caballo y, con expresión desconcertada, llevaba de vuelta a Nelson-dono hasta la delegación. Cuando comprobé que se habían alejado lo suficiente, coloqué bloques de piedra sobre el terreno y construí una sala de reuniones provisional. También instalé una escalera de piedra para que los invitados pudieran subir hasta ella y saqué de mi inventario una mesa alargada y un número adecuado de sillas, propias del comedor de un noble, para disponerlas en el interior.
—¿Así estará bien?
—¿No deberíamos poner también una jarra y unos vasos?
—Es verdad.
Tal como sugirió Seraphita-san, preparé también una jarra de cristal y varios vasos. Amalie-san sería la encargada de atender a los invitados. Aunque formaba parte de nuestro grupo, vestía el hábito de una hermana de la religión de Adel, así que era poco probable que sospecharan de un posible envenenamiento.
Cuando terminé todos los preparativos e hice un gesto con la mano, la delegación del Reino de Tigris comenzó a acercarse lentamente. Estaban claramente en guardia. Por cierto, en esta ocasión nos sentaríamos cuatro personas a la mesa de negociaciones: Seraphita-san, Ellen, un funcionario civil encargado de redactar el acta de la reunión y yo.
—¿Pe-pero qué demonios es todo esto…?
—Marqués Delacotta, debe tranquilizarse.
Macrito-dono, acompañado por un desconcertado Nelson-dono y el resto del personal, subió hasta la sala. Al parecer habían dejado los caballos al cuidado de los guardias que permanecían fuera del recinto. Por parte de la delegación estaban Macrito-dono, Nelson-dono, dos funcionarios civiles y cinco guardias.
—Shumel.
—¡Mande!
Le hice una seña a Shumel y, además de él, envié como escolta a Bella, Tozume y dos fusileros mágicos de élite.
—Bien, ahora que todos estamos presentes… ¿comenzamos?
—Mmm… ¿Qué les parece si empezamos presentándonos de nuevo?
—Me parece bien. En ese caso, comenzaré yo. Mi nombre es Kosuke. Soy un Extranjero y el príncipe consorte de Sylphiel Danal Merinard, reina del Reino de Merinard. Su Majestad me ha encomendado la defensa del norte y la gestión de los asuntos relacionados con los dos reinos septentrionales: Tigris y Dihart. A mi lado se encuentra Su Alteza, la antigua reina Seraphita Danal Merinard, y aquí está Eleonora-dono, la Santa de la Verdad de la religión de Adel.
—Mi nombre es Seraphita. Marqués Delacotta, cuánto tiempo ha pasado.
—Ha-ha pasado mucho tiempo, Seraphita-sama. Su belleza, que no se ha marchitado con los años, sigue siendo tan deslumbrante como una joya.
Mientras decía aquello, Nelson-dono sudaba profusamente.
Al parecer, el enviado diplomático Nelson-dono y Seraphita-san ya se conocían. No sé qué cargo ocupaba Nelson-dono antes de que Seraphita-san entrara en su letargo hace veinte años, pero espero que el hecho de que se conozcan juegue a nuestro favor. Aunque, viendo lo muchísimo que está sudando, hasta dan ganas de pensar que Seraphita-san conoce algún secreto comprometedor suyo.
—Soy Eleonora. El Señor Dios Adel me ha concedido el poder de ver la verdad. Espero que podamos llevarnos bien.
Ellen dirigió sus ojos carmesí hacia la delegación. Si algún miembro de la delegación del Reino de Tigris decía una mentira, debía avisarme dándome un golpecito en la rodilla. Era una habilidad completamente tramposa para unas negociaciones como estas.
—So-soy el marqués Nelson Guy Delacotta. Su Majestad me ha otorgado plenos poderes para conducir las negociaciones diplomáticas con su país.
—Marqués Macrito Jean Nicklaus. Durante la guerra estuve al mando del ejército. Asistiré al marqués Delacotta en estas negociaciones.
Después, los funcionarios civiles de ambas partes también se presentaron entre sí. Amalie-san sirvió las bebidas y los respectivos escribanos comenzaron a registrar el desarrollo de la reunión. Las negociaciones dieron comienzo oficialmente.
Ahora bien, ¿qué respuesta dará el Reino de Tigris a nuestras condiciones? Primero, escuchemos lo que tienen que decir.
¿Quieres discutir de esta novela u otras, o simplemente estar al día? ¡Entra a nuestro Discord!
Gente, si les gusta esta novela y quieren apoyar el tiempo y esfuerzo que hay detrás, consideren apoyarme donando a través de la plataforma Ko-fi o Paypal.







0 Comentarios