El Jefe de Atelier Tan Despistado

Vol. 5 Capítulo 4. Dos Guiones Parte 2


Después de despedirme de Liese, yo, Yulishia, observé que el recinto del torneo de artes marciales estaba hecho un desastre.

—¡Traigan todas las armas que puedan! ¡Están las que se usaron en la clasificación! ¡Rápido!

—¡Fuego, quémenlo con fuego!

—No, esto está mal… no sirve para nada.

De los combatientes que quedaban en la sala, siete de cada diez ya habían huido.

Los que permanecían eran menos de veinte.

Sin embargo, no se podía menospreciar a los que habían escapado. Al contrario, huir era lo más natural.

Frente a ellos estaba el terror absoluto.

No solo el noble llamado Futama, sino ya siete personas habían sido atrapadas por las ramas y raíces del gran árbol negro de la Dríada y arrastradas hacia su interior. Nadie sabía qué les había sucedido, pero todos podían imaginarlo.

Si cortaban las ramas que crecían, las espadas se convertían en arena, y las ramas cortadas se regeneraban de inmediato.

El árbol continuaba creciendo y ya había doblado su tamaño desde que apareció por primera vez en la arena. Desde fuera de ella también debía ser visible, así que seguramente la ciudad estaba en pánico.

—Yulishia, ¿estás bien? —Quien preguntó fue Guruld, el rival con el que originalmente debíamos enfrentarnos en la final.

La espada que él llevaba ya se había convertido en arena al cortar una de las ramas; ahora desviaba con su gran escudo las ramas que venían hacia él y golpeaba otras con su guantelete.

Observándolo de cerca, se notaba que, al haber llegado a la final, su destreza era notable, comparable incluso con la de Camp.

—Ah, sí, estoy bien.

—Ya veo. No te excedas.

—Claro, aunque me gustaría que te hirieras, por favor no mueras. Si ganamos dos partidos consecutivos sin luchar, no quiero imaginar lo que dirán… ¡Lanza de fuego! —Karina, que se había colocado junto a Guruld, lanzó la lanza de fuego con magia.

Su poder era considerable.

Pero la lanza de fuego desapareció apenas impactó en la Dríada.

Otros intentaron rociarla con aceite y prender fuego, pero el aceite solo ardió y no alcanzó al cuerpo de la Dríada.

Ni siquiera las hojas podían quemarse, lo que resultaba frustrante.

—¿No surte efecto después de todo?

—No, no es que no funcione. Parecía que la corteza se había quemado un poco, pero esa parte se desprendió y se regeneró de inmediato. ¿Qué es eso…?

A Karina y Guruld, que tenían una expresión desconcertada, les proporcioné la información necesaria.

—¿Así que este monstruo nació como resultado de que los demonios intervinieran en la Dríada, el Gran Espíritu del Bosque que el Consejo del Clan intentó crear de manera artificial? —Cuando se lo dije, Guruld puso una expresión de haber comprendido algo.

—Si es así, ¿no podrían los del Consejo del Clan saber cómo enfrentarlo? No es mi especialidad, pero si alguien crea un monstruo que normalmente está fuera del alcance humano, seguro que deja un punto débil pensado para cuando se descontrole.

—Es como cuando se hace dinero falso y se deja un lugar que solo ellos pueden identificar.

—Exactamente.

Guruld juzgó la situación con calma, pero yo negué con la cabeza.

—Todos los del Consejo del Clan fueron asesinados por el demonio. Seguro que estará observando desde algún lugar alto, pero no sabemos dónde.

—Tch…

En ese momento en que Guruld chasqueó la lengua, una rama del árbol atacó a Karina.

Fue un ataque totalmente inesperado, y ninguno de los tres reaccionó a tiempo, pero Chi corrió hacia ella y, con sus enormes garras, cortó la rama.

—Chi, me salvaste. Por cierto, ¿están bien esas garras?

Mientras otras armas se convertían en arena al cortar las ramas, las garras de Chi parecían inalterables.

—…Esta es un arma hecha a partir de huesos de dragón. Parece que las armas de hueso no se ven afectadas.

Si las armas hechas de hueso funcionan, entonces las manos desnudas también podrían romper ramas y raíces sin problemas, Camp, que estaba cerca, sonrió cuando lo escuchó.

—Ya veo. Si con hueso funciona, entonces también podemos retorcer y cortar raíces y ramas con las manos.

Camp lo comprobó de inmediato, deteniendo con sus manos una rama que se le acercaba y desgarrándola con fuerza. Su poder era increíble.

Si hubiera peleado contra él a puño limpio, yo seguramente habría perdido.

—Señorita Karina, concentre su magia de fuego en un área amplia, no en un solo punto.

—¡Pero incluso la lanza de fuego concentrada no sirvió, así que un ataque amplio tampoco funcionará!

Karina refutó de inmediato, pero Guruld parecía satisfecho con la idea.

—Ya veo… Karina, haz exactamente lo que dice Camp.

—…Si tú lo dices, Guruld… ¡Tornado de fuego! —Aunque Karina parecía inconforme, generó un tornado de fuego.

El movimiento del tornado era lento y, aunque se usara en el torneo de artes marciales, se podía esquivar fácilmente. Por eso, quienes luchaban sobre el escenario se dieron cuenta del tornado y lo evitaron de inmediato.

Y el remolino de fuego impactó a la Dríada y desapareció.

—Como esperaba, no hace ningún efecto.

—No, lo hiciste bien, jovencita.

Camp elogió a Karina, que suspiraba, y yo también entendí su intención.

Aunque fuera apenas perceptible, el movimiento de la Dríada se había vuelto más lento.

La corteza se había quemado parcialmente, se había desprendido y regenerado.

Sin embargo, la velocidad de regeneración fue más lenta que cuando recibió la lanza de fuego antes.

Probablemente necesitaba tanto tiempo como energía para regenerar toda la corteza.

—Jovencita, ¿puedes repetir ese hechizo ahora?

—No tengo tanta magia… sinceramente, ya no puedo. Estuve lanzando lanzas de fuego todo el tiempo antes… —Karina se dejó caer al suelo, exhausta.

No quedaba otra opción, así que le entregué la medicina que llevaba conmigo.

Era la última pastilla.

—Toma esto.

—¿Qué es eso?

—Es una medicina que recupera la magia. Como efecto secundario, también cura enfermedades, heridas, fatiga y varias cosas más.

—¿Qué? ¿Es una medicina milagrosa…? ¿Hay agua para tomarla?

—No hace falta, se puede tragar fácilmente así como está. Se disuelve un poco en la boca y tiene un toque de limón, además deja un sabor fresco.

—Está todo pensado, entonces. —Karina sonrió con cierta ironía y tomó la medicina.

Seguramente dudaba de mi explicación, porque al ingerirla me miraba parpadeando repetidamente, sorprendida.

—¡¿Los nobles siempre usan medicinas tan increíbles?! ¡Es impresionante, siento cómo la magia me fluye cada vez más! …¡Tornado de fuego!

El tornado de fuego que Karina creó ahora era mucho más poderoso y abrasador que antes.

No cabía duda de que era el efecto de la medicina de Kurt… incluso sentía como si las piedras del escenario se estuvieran derritiendo.

Sin embargo, aunque impactó a la Dríada, ni siquiera las hojas se quemaban, y solo la corteza chamuscada se desprendía.

—¡¿Por qué las hojas no se queman?!

Karina, confiada por la potencia de su ataque, se quejó, y entonces escuché una voz que parecía calmarla:

—Las fojas de la Dríade en gran manera poseen poder del agua, e por ende tienen recia resistencia contra el fuego.

—Hermana Loretta, ¿la gente de la sección VIP está bien?

—Sí, alguna persona solícita los sacó a salvo antes que el acaecimiento se cumpliese.

Sin lugar a dudas, fue obra de Liese. Posiblemente había utilizado su poder como miembro de la realeza.

—Lady Loretta, parece que conoce bien a la Dríada. ¿Hay alguna manera de enfrentarla?

En la voz de Karina se percibía cierta ira.

Exceptuando la muerte de todos en el Consejo del Clan, la responsable de este lugar era Loretta.

No era difícil entender la preocupación de Karina por reprocharle algo.

—Por supuesto, ya forjé un artificio: entraré dentro de la Dríada e la desf haré dende su interior.

—¿Es eso posible?

Cuando Guruld preguntó, Loretta asintió:

— Ca siendo yo de linaje de las Sacerdotisas Guerreras, ello es posible. Las tales Sacerdotisas lidian al acoger los espíritus en sus cuerpos; e con tal poder puedo entrar en el espíritu sin ser sorbida, e llegar fasta lo más profundo de su seno.

—Pero se trata de un Gran Espíritu. Por muy poderosa que seas, hermana Loretta, eso es…

— Está bien. Esta vegada yo me encargaré dello, pequeña Yuli.

Loretta me sonrió con la misma dulzura de antes y se dirigió hacia la Dríada.

Entonces, las raíces que surgieron de la Dríada la envolvieron, y su figura desapareció.

¡No… no, no, no va a servir!

Corrí.

Quizá era demasiado tarde. Tal vez ya era irreversible.

¡Pero no podía quedarme sin hacer nada, como aquella vez!

Un grito interno me impulsó a actuar.

—¡Jovencita, ¿a dónde vas?!

—¡Yo también llevo la sangre de las Sacerdotisas Guerreras! ¡No puedo dejar que mi hermana Loretta enfrente esto sola!

Grité eso a Camp y me lancé hacia a la Dríada, siendo engullida por la ola de raíces que avanzaba en gran cantidad.

…En el bosque, caminaba una niña.

Era una pequeña de cabello blanco.

Me llevó un breve momento darme cuenta de que esa era yo en el pasado.

Después de todo, en aquel entonces tenía cinco años. Reconocerme a mí misma viendo una versión de hace más de diez años resultaba difícil.

Unos instantes después, noté que una sombra me seguía.

Era… Loretta. No llevaba parche en el ojo y se veía un poco más joven que yo ahora mismo. Aun hoy, Loretta parece mucho más joven de lo que realmente es, pero en esa época realmente parecía solo una niña.

Loretta me estaba siguiendo.

Empecé a recordar.

Ese bosque era el de isla Ishisema. Y yo, si no me equivocaba… sí, estaba adentrándome en el bosque en busca de materiales que pudieran servir para medicinas, para mi abuela.

En mi bolso, las flores y hierbas que parecían raras estaban amontonadas sin cuidado, pero la mayoría no tenían ningún valor y eran simples malezas.

Fue Loretta quien me había indicado aquel lugar… aunque en ese momento no me di cuenta de que me estaba siguiendo.

Seguramente se preocupaba por mí, pero para no herir mi orgullo, me vigilaba en secreto.

Así era, Loretta me trataba con mucha amabilidad en aquel entonces.

A veces los demás niños se burlaban de mí por mi cabello blanco, pero Loretta, que tenía el mismo color de pelo, estaba de mi lado.

…Sí, lo recordé. Incluso mi decisión de dejarme crecer el cabello comenzó en ese momento. Quise acercar mi odiado cabello blanco al cabello de mi querida hermana Loretta, que tanto amaba.

En el instante siguiente, la escena cambió.

Estaba junto a un manantial cerca del bosque.

Había escuchado de mis amigas que si lanzabas una lanza al manantial, aparecería una diosa y te preguntaría: «¿La lanza que dejaste caer es de oro o de plata?». Si respondías «Es una lanza común», recibirías ambas, la de oro y la de plata. Así que fui al manantial con una lanza oxidada que había en el almacén.

Mi yo infantil estaba a punto de lanzarla al manantial.

—¡No, no la lances!

Grité, pero mis palabras no llegaron a hasta mi yo niña.

Justo después de que lanzara la lanza oxidada, no apareció la diosa, sino un enorme sapo morado.

La lanza le había golpeado la cabeza y salió enfadado.

La pequeña yo, paralizada por el miedo, fue atacada por la larga lengua del sapo venenoso.

En ese momento, Loretta apareció para protegerme.

Recibió la lengua del sapo venenoso con su rostro, pero sacó su espada y ahuyentó a la criatura.

Al verla, me sentí segura y terminé desmayándome.

¿Por qué… por qué había olvidado esto?

El que mi hermana Loretta llevara un parche en el ojo, que ya no pudiera tener hijos…

—Es mi culpa… por mi culpa, hermana Loretta…

—Non es tu culpa, Yulishia. Non fue por tu yerro.

—¿¡Hermana Loretta!?

Loretta, en su forma actual, estaba de pie a mi lado sin que me diera cuenta, y había comenzado a caminar.

Me apresuré a seguir su espalda.

—¿Eh? ¿Esta tú también es un sueño mío?

—Es sueño, e non lo es a un mesmo tiempo. Estamos dentro de la Dríade. Tú e yo, Yulishia, agora estamos ayuntadas en pensamiento con el gran espíritu.

¿Conectadas mentalmente?

Claro, había sido absorbida por la Dríada también.

—Pero, ¿por qué tuve un sueño así?

—Porque nos sorbió, Yulishia, la Dríade departió las memorias de los fechos que fuerte impresión ficieron en entrambas.

—¿Por qué pasó algo así? Y, sobre todo, ¿cómo sabes sobre esto, hermana Loretta?

—Yo tenía cierto saber de lo que el Consejo del Clan obraba. Sabía también que aquel varón era demonio.

—¿¡Qué!? Entonces, ¿por qué no lo detuviste?

Si lo hubieran notado antes, no se habría permitido que crearan semejante monstruo.

—El Concejo del Clan cometió yerro, mas non estaba del todo errado. Menester nos era poder, e el tiempo escaso.

—¿Escaso tiempo? ¿Exactamente para qué?

—Una profecía… dícese que en pocos años, un monstruo calamitoso resurgirá.

¿Un monstruo calamitoso?

—¿Eso es cierto? Nunca había escuchado algo así.

—Oh, cuando eras menuda, Yulishia, ya te lo había yo contado…

¿Lo había olvidado? Loretta parecía perpleja.

No, no, cuando era pequeña… eso fue antes de que me expulsaran, así que tendría cinco años. Incluso había olvidado que Loretta me había salvado la vida.

—Entonces, necesitaban a la Dríada para luchar contra la calamidad, ¿verdad? Pero aun así, si sabían que los demonios estaban involucrados, deberían haberlo detenido. Los demonios no son gente de fiar.

—¿E vos lo decís, después que conocísteis a Hildegard?

—¿¡……!? —Me quedé boquiabierta ante aquellas palabras inesperadas.

Hildegard… era amiga de la infancia de Kurt y un demonio que se había vuelto inmortal gracias a la medicina de él.

Ciertamente, vista a través del filtro que era Kurt, difícilmente podría llamarse villana… pero nunca había imaginado que se hubiera investigado hasta tal punto sobre ella.

—Pero, el «Guionista» que estuvo junto a los del Consejo del Clan es un villano, no, un demonio malvado.

—Por cierto que lo sé, aun más que vos, Yulishia. Empero, non aguardaba que la mayor parte del Consejo del Clan fuese asesinada antes que el plan se comenzase. Tal es punto que hemos de lamentar… non pensé que los miembros del Concejo del Clan fuesen tan ingenuos que fuesen eliminados tan fáci lmente.

Loretta suspiró mientras caminaba.

—Ya veo… por cierto, ¿dónde estamos caminando exactamente?

Parecía que ahora estábamos en otro lugar distinto, como otro escenario del torneo de artes marciales.

Loretta, ligeramente más joven, estaba practicando con la espada.

—Estos son nuestros recuerdos… non, mejor dicho, memorias vividas. Por ejemplo, esta es la memoria de la primera vez que vencí en un torneo de espada. La emoción de aquel instante es inolvidable.

¿Emoción?

Loretta, que estaba ganando, mostraba un rostro sereno y no parecía moverse por sus emociones.

Ahora que lo pensaba, ella siempre había tenido dificultad para mostrar lo que sentía.

Y antes de darme cuenta, me encontré en el castillo del Reino de Homuros.

En el trono estaba Su Majestad el Rey, y al fondo estaba Liese.

Era el recuerdo de cuando me habían otorgado el rango de aventurera directamente subordinada a la familia real.

En aquel entonces, jamás habría imaginado que en el futuro tendría una relación casi de amistad con ella.

—Yulishia, estades por entero nerviosa, ¿verdad?

—…No hay de otra. Nunca pensé que tendría algo que ver con la familia real en toda mi vida.

Claro, desde hace un momento todo giraba en torno a los momentos en los que mis sentimientos habían sido más intensos.

Pero, ¿espera un momento? Entonces, si decía que mis sentimientos me harían actuar después…

—Hermana Loretta, espera, ¡de aquí en adelante…!

En el siguiente instante, el paisaje de mis recuerdos cambió.

Llegué tarde.

El tiempo avanzó aún más, y Kurt estaba creando cristales mágicos a partir de cristales elementales. Había completado la cabaña de troncos en una sola noche. Había extraído grandes cantidades de mitrilo. Conocí a Liese, y me contaron que Kurt había curado su maldición con gachas.

Las acciones increíbles de Kurt dejaron una impresión profunda en mí.

No, no era solo asombro… seguramente desde ese momento otro sentimiento empezó a habitar en mi corazón.

Mientras lo sentía así, Loretta dijo algo sorprendente:

—Sosegaos, pues desde el principio conocí la singularidad del Caballero Kurt Rockhans.

—¿Desde el principio?

—Cierto es. Sé que el Jefe del Atelier Rikuto es ilusión forjada por la Princesa Lieselotte III, que el verdadero Jefe del Atelier es el Caballero Kurt Rockhans, que erigió una ciudad en sola una noche, que como maestro escolar formó lazo profundo de fe con sus discípulos, y asimismo sé del hecho de la Aldea Hast.

¿Hasta dónde había investigado? Sentí una desagradable sensación como si todo hubiera sido descifrado.

…Aun así.

—…Siento que desde hace un momento tus recuerdos son pocos, hermana Loretta.

— Cierto es. Cuando uno se apresura o su corazón se turba, las pasiones brotan con ímpetu desde lo más hondo. Mas si uno posee corazón en calma absoluta, las memorias non desbordan.

—Ojalá me lo hubieras dicho antes.

Dije eso y logré calmar mi corazón.

Aun así, ya había completado el entrenamiento como guerrera. Calmar el corazón no era algo difícil.

Recuerdos maternales de cuando conocí a Akuri surgieron, pero también esos empezaron a desvanecerse.

En el siguiente instante, los recuerdos cambiaron y apareció Kurt, cubierto de burbujas.

—¡Buah!

—Sois muy traviesa, Yulishia.

—Fue involuntario.

—Empero, en tus memorias pareces gozar en gran manera, Yulishia.

No pude negarlo.

Ah, ciertamente, desde que me encontré con Kurt, en ese corto tiempo, nunca me había aburrido.

Había cosas valiosas para mí.

Había cosas que quería proteger.

Nunca habría imaginado esto desde que mis padres murieron, luego mi abuela, quedándome sola.

—Con esto, ya non menester tengo de seguir protegiéndoos.

—¿Eh?

Cuando respondí al murmullo de Loretta, el paisaje desapareció y nos encontramos en un espacio desconocido.

—¿Dónde estamos?

—Dentro del corazón de la Dríada.

—Sin embargo, es un lugar solitario.

—Non es más que vacío. Cuando el demonio forjó a la Dríada, deliberadamente non le dio corazón. E, en su lugar, dejó esto…

Loretta señaló hacia un orbe negro.

—¿Eso qué es?

— Es un orbe de oscuridad. Recoje la energía maligna del entorno e permite que los monstruos se evolvan.

—¿Así que hicieron evolucionar a los Trent a una Dríada…? Pero la energía maligna provocó un descontrol inesperado, ¿verdad?

—Exactamente. Primero sellaremos el poder de recojer tal energía maligna.

Con eso, Loretta sacó un orbe negro similar.

Sin embargo, a diferencia del orbe original, este tenía grabados.

—Es una fórmula mágica impresionante…

Incluso con mis escasos conocimientos sobre fórmulas mágicas, pude comprender que era algo extraordinario.

El círculo mágico de invocación de diablos que estaba en el castillo del Margrave Tycoon era impresionante, pero la fórmula mágica en este orbe lo superaba con creces.

—Hermana Loretta, ¿qué es esto?

—Yo non lo entendí ni a la mitad, mas esto es hechizo capaz de detener por entero el poder del orbe de oscuridad. Si se copia tal hechizo, puede sellarse… A propósito, quien lo escribió fue el Caballero Kurt Rockhans. Al parecer, es cosa que yacía dentro del cuerpo del Señor Orco.

—¿¡Kurt…!? Digo, al ver este hechizo, hasta que tiene sentido… supongo.

Loretta dijo eso y comenzó a grabar el hechizo sobre el orbe negro con un cuchillo.

—¿No se puede romper?

—No, no se puede. La energía maligna recolectada volvería a su lugar original.

—¿El lugar original?

—Al cuerpo original del desastre sellado en esta tierra.

¿Significaba eso que el desastre estaba sellado en esta tierra?

Cuando el desastre intentaba resurgir generando energía maligna, Loretta deliberadamente utilizó al demonio para absorber esa energía.

Y además, utilizó a Kurt para establecer el método de sellado.

No sabía hasta qué punto había planeado todo, pero me sentí irritada por el hecho de que hubiera usado a Kurt.

—Para que nada acaeciese al Caballero Kurt Rockhans, puse guardas, así que non debéis mostrar rostro tan espantable. Aunque, por la grandeza del poder deste orbe, semeja que uno de los Phantom recibió grave herida; mas el Caballero Kurt Rockhans también dello se encargó.

¿Qué rayos había estado haciendo Kurt mientras yo estaba lejos?

Sí, había escuchado la historia de Liese, pero no podía evitar preguntármelo.

Después pensé que, incluso si más tarde escuchaba directamente a Kurt, de todas formas él solo diría cosas como lo que lo malinterpreté, así que decidí escuchar los detalles de Liese.

—Hermana Loretta, yo también te ayudaré.

—Agora confío a vos la parte trasera. Dende aquí fasta aquí.

—Entendido.

Tomé un puñal y copié los caracteres de Kurt.

Su letra era muy fácil de leer, por lo que la copia fue sencilla.

—Una letra por vegada, sin yerro ninguno. Aunque dixo que es sello doble para que falla non cause daño, si se activase otro efeto, sería gran problema.

—…Lo sé.

Si uno se equivocaba en un solo carácter de la fórmula mágica, las consecuencias podrían ser graves.

Si solo no se activaba, aún estaría bien, pero con una fórmula mágica tan compleja, era posible que se generara un efecto completamente distinto.

—Con una fórmula mágica tan avanzada y un poder casi sobrehumano, ¿por qué Kurt no podrá usar magia?

Mimiko decía que él no tenía ninguna aptitud mágica, aunque normalmente la aptitud y la cantidad de poder mágico deberían estar relacionadas.

—Yo non lo sé tampoco, mas podría ser lo mesmo que con esta fórmula de sellado.

—¿Con la fórmula de sellado?

—Significa que su poder estaba sellado para que al mundo non se libertase.

¿Su poder estaba sellado?

Eso no lo había previsto.

No es que nunca lo hubiera considerado, pero Kurt era capaz de curar incluso maldiciones que mataban personas con facilidad.

Incluso si existiera tal sello, pensé que quizá Kurt lo habría liberado por su cuenta.

Sin embargo, en mi mente surgieron las palabras que acababa de escuchar.

Sello doble.

Si existiera un sello que evitara que uno se diera cuenta de que su propio poder estaba sellado, ¿qué ocurriría?

Si no se sabía que estaba sellado, el problema no sería si se podía desbloquear o no.

Si uno asumía que no tenía ningún talento y, al darse cuenta de que su poder era sobrehumano, perdía la conciencia y la memoria… ¿no sería eso otro sello para evitar que uno descubriera el primero?

—Yulishia, concentraos aquí agora.

—Ah… ah, entendido.

Pensar no daba respuestas.

Me concentré en la tarea frente a mí y comencé a grabar los caracteres con el puñal.

Después de un rato, cuando la tarea estaba a punto de terminar…

—…¿Akuri? —Por un instante sentí algo y susurré el nombre de mi hija.

¿Por qué? Akuri no podía estar en un lugar así.

—Ya ha llegado, ¿verdad?

—¿Ha llegado? ¿Qué ha llegado?

—El núcleo de la Dríada. Yulishia, apresuraos.

Loretta hablaba mientras grababa los caracteres con el puñal.

Pero algo apareció de la nada para interrumpirnos.

—…¿Una niña?

Lo que apareció fue una niña de cabello verde, de unos tres años.

Sin embargo, por la presencia se notaba que no era una niña común.

No era una ilusión como las que había visto antes; claramente tenía un cuerpo real.

Y detrás de ella surgieron innumerables ramas de árboles.

A diferencia de las ramas negras con las que había luchado antes, estas eran ramas naturales.

—Ese es el núcleo de la Dríada… en origen debiera haber sido su corazón. Fue ella quien nos absorbió, buscó un corazón y proyectó aquel corazón.

—¿¡Ese es…!? Pero, ¿qué viene a hacer aquí?

—Ha venido a estorbarnos. Ella, sin corazón, procura devorar a otros y hallar uno propio. Aunque non debiera poder obrar tal, empero lo intenta. Para devorar a otros requiere del poder del orbe de oscuridad… Se apercibió de que estábamos a punto de sellarla y vino a eliminarnos. —Loretta dijo eso y dejó de grabar los caracteres con el puñal—. Tiempo… ¿verdad? Yulishia, yo me encargaré de sujetarla aquí, ansí vos continuaréis grabando los caracteres.

—Espera, hermana Loretta. Tú eres más rápida grabando. Aquí debería ser yo…

Dije eso mientras desenvainaba a Flor de Nieve, pero Loretta me detuvo.

—Será imposible. Ya vi el poder de vuestra espada poco ha. Su filo es verdaderamente admirable, mas aquella rama non es de la Dríada en estado incompleto que está afuera, sino que contiene el poder entero de la Dríada. Menester es poder de atributo mágico, fuego o viento… Yulishia, aún non podéis usar ataques de fuego, ¿verdad?

—Cierto, no puedo usar ataques de fuego.

Guardé a regañadientes a Flor de Nieve en su vaina y lancé dos cuchillos que tenía bajo la falda.

Uno de los cuchillos alcanzó una rama y esta se consumió en llamas al instante y se derrumbó; la otra rama se partió por la mitad.

—¿Se regenerará de inmediato, igual que afuera?

—…¡Yulishia, qué hacéis agora?!

—¿Hacer qué? Solo lancé los cuchillos de atributo fuego y viento que Kurt hizo. —Dije eso mientras tomaba otros cuchillos en ambas manos.

Loretta se mostró inusualmente perturbada.

—Ya veo… assí que la determinación la moza de involucrar al Caballero Kurt Rockhans non fue errada. —Loretta murmuró eso.

¿Ella? ¿De quién estaba hablando?

…Otra pregunta se sumó a mi lista, pero no parecía haber tiempo para hablar con calma.

Las ramas del árbol seguían aumentando.

Me dirigí a Loretta y le hablé.

—Aquí resistiré yo. Así como en aquel momento tú me protegiste, ahora me tocaba protegerte a ti.

—…Os lo dejo a vos.

Así lo dijo Loretta, y luego fue grabando lo que quedaba del círculo mágico.

Estaba bien, no luchaba sola.

Empuñé el cuchillo y dije:

—Préstame tu fuerza, Kurt.

El nombre de mi compañero, que peleaba a mi lado aunque no estuviera presente, se convirtió en el mayor de los ánimos para mí misma.


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