Sasaki y Pii-chan
Vol. 10 Operación Encubierta, Parte Dos Parte 4
Al final, pudimos reunirnos con Yingling bastante rápido. Ella se puso en contacto con Suiran y conmigo para decirnos que nos esperaba afuera. Cuando salimos de los grandes almacenes, la vimos de pie sola no muy lejos de la entrada principal.
—¡Madame Yingling, me alegra muchísimo que esté a salvo! —exclamó Suiran.
—Gracias por ponerte también en contacto conmigo —añadí.
Corrimos hacia ella y nos dirigió una mirada de culpabilidad.
—Perdón por haberles causado tantos problemas.
Llevaba la misma ropa que cuando se había marchado, completamente diferente de su atuendo de chica mágica lleno de volantes. Su varita ensangrentada también había desaparecido. Busqué alguna diferencia, pero lo único que noté fue que se había vuelto a poner el chal después de habérselo quitado dentro de la tienda.
Suiran comenzó inmediatamente a hacerle preguntas.
—La vi caminar hacia los baños. ¿Cómo salió al exterior? Nakano estaba justo delante del pasillo. Habría sido imposible pasar junto a él sin que se diera cuenta.
—Bueno, justo después de entrar al baño, un psíquico telequinético me secuestró.
—¿Qué…? ¿E-en serio?
—Sí. Creo que había estado vigilando nuestros movimientos. Había muchos obstáculos dentro de la tienda, así que no te culpo a ti ni a Nakano por no haberlo notado. Nunca imaginé que quienes iban detrás de mí enviarían psíquicos.
—……
Suiran parecía conmocionada.
Pero ¿podíamos creer realmente lo que decía? ¿Nos estaba mintiendo Yingling? No podía evitar pensar que había utilizado el baño de mujeres para transformarse en una chica mágica, viajado a través de un Campo Mágico hasta regresar al lugar del robo y golpeado a todos los criminales. Eso tenía mucho más sentido basándome en lo que había presenciado.
Pero, si ese era el caso, ¿qué estaba buscando? ¿La había impulsado un sentido de la justicia? Eso no parecía propio de ella. Tal vez aquellos grandes almacenes tenían alguna conexión con su familia, pero estaba bastante seguro de que quienes los administraban eran occidentales.
La única posibilidad que quedaba era que hubiera estado cumpliendo con su deber como chica mágica: recuperar una Gota de Hada.
Pero sería mala idea mencionarlo ahora. Necesitaba mantener una buena relación con Yingling hasta que me diera la información sobre Hei Mao. No quería entrometerme y hacer que me odiara. Entonces todo mi esfuerzo habría sido en vano.
En su lugar, hice una pregunta más inofensiva.
—¿Qué pasó con el psíquico que te secuestró?
—Cuando llegaron la policía y las fuerzas de seguridad, comenzó a pelear con ellos. Aproveché la situación para escapar. No sé qué fue de él después de eso.
—Ya veo.
Podría haber sido una mentira, pero a primera vista tenía sentido. Después de todo, no había saltado tantos cursos para entrar en la preparatoria por nada. Para ser una excusa que había improvisado sobre la marcha, era brillante.
—Creo que enviar a esos ladrones a los grandes almacenes formaba parte de un plan para secuestrarme. Supongo que podría haber sido una coincidencia, pero el momento fue demasiado perfecto, ¿no crees?
—Yo también estaba pensando lo mismo, madame —dijo Suiran.
Probablemente también le habría creído de no haber visto a Roja Mágica. El momento realmente había sido demasiado perfecto. Tal vez se había dado cuenta de que el robo no era más que el preludio de un intento de secuestro y había lanzado un ataque sorpresa de antemano. En ese caso, puede que las Gotas de Hada no tuvieran nada que ver con aquello. Pero entonces, ¿por qué se había molestado en enfrentarse a ellos, incluso si eso significaba aparecer en público como una chica mágica?
—……
No tenía sentido seguir dándole vueltas. Sin embargo, tenía una forma mucho más sencilla de confirmar mis sospechas, aunque primero tendría que ponerme en contacto con la Srta. Futarishizuka.
Justo entonces, el teléfono que llevaba en el bolsillo interior comenzó a vibrar. Lo saqué y miré la pantalla. Hablando del rey de Roma, pensé mientras contestaba.
—¿Hola? Soy Nakano.
—Tengo buenas noticias y malas noticias. ¿Cuál quieres primero?
—¿Has estado viendo demasiadas películas extranjeras?
—¡Argh! Acabo de decirle lo mismo a la hija menor. Duele mucho que me lo devuelvan.
—Me temo que ese no es mi problema.
Ni siquiera cuando estaba en la escuela mis amigos me llamaban con tanta naturalidad. La Srta. Futarishizuka poseía un nivel de carisma peligroso. Incluso había logrado cautivar a Rosa Mágica. Y, como siempre, cuanto más desenfadadas eran sus bromas, más serio era el tema que tenía entre manos.
—Hemos localizado la base del grupo terrorista.
—Bueno, eso es estupendo.
—De hecho, nuestras fuerzas atacaron el lugar hoy. Le dieron una buena paliza al líder del grupo y lo tomaron prisionero. Si hemos de creer a nuestro acompañante, su organización prácticamente se ha desmoronado.
El «acompañante» en cuestión probablemente era el Capitán Mason. Y si había tomado esa decisión, entonces mi trabajo aquí había terminado. Ya no necesitaba encontrar a Hei Mao. Me decepcionaba haber desperdiciado tanto tiempo y esfuerzo, pero me alegraba de que el trabajo estuviera terminado. Sentí que me quitaban un peso de encima, como si hubiera dejado una carga en el suelo.
Pensé rápidamente en lo que tendría que hacer a continuación. Primero, le entregaría un informe al capitán. Después, me pondría en contacto con el Sr. Akutsu. Le preguntaría si podíamos regresar la semana siguiente y disfrutar de unos días más de vacaciones.
—También tenías malas noticias, ¿verdad? ¿Se trata de que todos mis esfuerzos han sido en vano?
—Ja. No. Es algo un poco peor que eso.
—Bueno, no me hagas esperar. ¿De qué se trata?
—Han colocado un arma biológica en algún lugar de Manhattan.
—¡¿Qué?!
—Y la cuenta regresiva ya ha comenzado.
Aquello era un desastre. No podía imaginar nada peor. En cuestión de instantes, mis planes de vacaciones se habían ido al traste.
*
(Punto de Vista de la Vecina)
Antes de la operación intercambiamos nuestros datos de contacto con Soldado, y ahora nos envía a todos un mensaje de texto pidiéndonos que nos reunamos con él en Tampa, Florida, para hablar sobre la situación. Según Futarishizuka, en la zona se encuentra el cuartel general de algo llamado Comando Central, uno de los comandos de combate unificados de nuestro país anfitrión. Casualmente, es el encargado de la región donde se encontraba el grupo terrorista, y parece que Soldado estaba trabajando con la gente de allí para llevar a cabo esta misión.
Después de un breve viaje en la terminal de Chica Robot, llegamos a nuestro destino y nos acercamos a la base sin desembarcar. Nuestra entrada en las instalaciones causa cierto revuelo. Después de todo, un objeto volador de afiliación desconocida que ni siquiera aparece en sus radares acaba de entrar descaradamente por la puerta principal. Los que no tienen conocimiento de las formas de vida mecánicas entran en caos allí abajo.
Sin embargo, al cabo de unos instantes, entra en funcionamiento el control de la información y la confusión se disipa. Soldado nos da la bienvenida a la base y nos conduce a una sala de reuniones.
Junto con los miembros de nuestra familia ficticia, en la sala también están Inukai, Soldado, la chica mágica azul y un hombre desconocido.
El hombre se presenta como el almirante a cargo del Comando Central. Tiene un llamativo cabello gris y aparenta estar a mediados o finales de sus cincuenta. Dijo que era almirante, lo que parece ser un rango bastante alto. Pero si no llevara ese rígido uniforme, parecería un anciano amable y corriente.
Soldado habla primero y da comienzo formalmente a la reunión.
—Gracias por venir, miembros de la familia Sasaki.
En algún momento, han empezado a tratarme como un Sasaki. Que se refieran a mí utilizando el apellido de mi vecino hace que mi corazón se sienta ligero y lleno de alegría. Cuando estaba en la escuela con la hija menor, solo ella podía utilizar su apellido, y debo admitir que eso me resultaba bastante frustrante.
—Solo somos gente común, ¿sabes? —dice Futarishizuka—. ¿Qué es exactamente lo que quieren de nosotros?
—Creo que ya tienen una buena idea al respecto —responde Soldado.
—Oh, pero no es así. No tengo ni idea de lo que están pensando ahora mismo.
Futarishizuka finge inocencia de forma teatral. Estoy segura de que sabe perfectamente lo que tienen en mente. Nunca parece sentir el menor miedo, ni siquiera cuando está rodeada de oficiales militares. Se comporta con la misma despreocupación de siempre. Creo que está intentando hacer que ellos hablen primero.
Tal vez al darse cuenta de sus intenciones, Soldado cede.
—Seré breve, entonces. Queremos su ayuda —dice, mirándonos a todos con una expresión seria.
Parece que están en verdaderos problemas.
—¿Nuestra ayuda? Quieres decir la ayuda de ella, ¿verdad? —dice Maquillaje. Mira a Chica Robot para dejar claro lo que quiere decir.
Nadie sabe con qué clase de arma biológica estamos lidiando. Pero si estas personas quieren encontrarla rápidamente, entonces la superciencia de la forma de vida mecánica debe parecerles su mejor opción. Después de todo, Chica Robot parece tener acceso completo y sin restricciones a la mayoría de las redes de la humanidad.
—No te equivocas, Señorita Hoshizaki —dice Soldado.
—Pero esta arma biológica podría ser perjudicial para las formas de vida mecánicas —señala Maquillaje—. No sabemos qué es. Entiendo que mantener a salvo la ciudad es muy importante, pero preferiría no poner a mi hija en una situación tan peligrosa.
La fría actitud de Maquillaje llena de alegría a Chica Robot.
—El corazón de la hija menor no puede evitar estremecerse ante el amor de una madre preocupada por su hija. Qué dulce es la emoción que aflora en mi pecho. Madre, siéntete libre de preocuparte aún más por mí. La hija menor te recompensará con cualquier cosa que desees.
La expresión de Chica Robot permanece estática, pero se puede saber lo emocionada que está por lo mucho que habla.
—Y yo que pensaba que habíamos cultivado una relación amistosa durante estos últimos días —dice Soldado—. ¿Acaso todo fue una ilusión, Señorita Hoshizaki?
—Urk…
—¡Ah, qué dilema! —se lamenta Futarishizuka—. Y podríamos haberlo evitado si mi tonta nuera no hubiera sido tan derrochadora.
—Yo… ¡Yo no estaba siendo derrochadora! Al menos, no creo que lo estuviera…
Soldado debe de estar pidiéndonos que saldemos la deuda que hemos acumulado durante nuestras alocadas vacaciones. Maquillaje es débil ante cosas así. Rápidamente se queda en silencio. Lo cierto es que lleva varios días disfrutando de lo lindo, yendo de compras y haciendo turismo. La hija menor está igual.
—Madre, ¿de verdad es tan alto el precio del descanso?
—Bueno, eh, ¡es mi trabajo como madre asegurarme de que no tengas que preocuparte por esas cosas!
Probablemente Maquillaje nunca pensó que toda aquella hospitalidad terminaría pasándole factura. La hija mayor y el hijo mayor simplemente se habían dejado arrastrar por la situación. Vaya desastre.
—Entiendo que eres bastante talentosa —dice Príncipe Ardiente a Chica Robot—. Por eso me gustaría preguntártelo directamente. Señorita Forma de Vida Mecánica, ¿actualmente conoces la ubicación de las heces que van a arrojar al pozo?
—Lewis, me alegra mucho la gran estima que tienes por esta forma de vida mecánica. Sin embargo, la hija menor aún no ha comenzado a investigar el arma biológica en cuestión. Por lo tanto, su ubicación todavía se desconoce.
A pesar de haber conocido a la forma de vida mecánica apenas unos días atrás, Príncipe Ardiente ya sabe cómo manejarla. Su atuendo lo hace parecer una especie de anfitrión de mala muerte, pero sus palabras y acciones son agudas. Está claro que posee la formación y educación propias de un príncipe de verdad.
Mientras tanto, los rostros de Soldado y el almirante se ensombrecen. Al parecer, esperaban resolverlo todo de inmediato.
—Disculpe, señor. Tendré que informar de esto a mi superior…
—Señorita Inukai, toda la información que ha obtenido durante esta misión es de alto secreto —dice Soldado—. Le prohíbo compartirla con nadie, incluido su superior. Esperamos que cumpla con esta directiva independientemente del resultado de nuestra misión.
—Eh, sí, señor. Entendido.
La novata de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, que se ha encontrado en el lugar equivocado en el momento equivocado, está temblando de miedo. Su rostro se ha puesto pálido. Es la persona más sensata de todo nuestro grupo, y desearía que intentara un poco más. Por desgracia, parece que su posición es bastante débil; apenas tiene derecho a hablar. Le lanzo una mirada compasiva.
—Debo decir que parecen estar bastante cagados de miedo.
—¿A qué se refiere con eso, Srta. Futarishizuka? —pregunta Soldado.
—Quiero decir que nos llamaron directamente a su base. Eso me huele a desesperación. Incluso dejaron que los soldados rasos vieran el ovni. Realmente han cambiado de actitud.
Yo me he estado preguntando lo mismo. La terminal es transparente mientras está en tránsito, pero la entrada quedó a la vista cuando desembarcamos. Es bastante descuidado, teniendo en cuenta lo alto secreto que habían mantenido a la forma de vida mecánica hasta ahora.
Parece que todos los demás piensan lo mismo: Abadón, Maquillaje, Rubia y Príncipe Ardiente observan a Soldado y al almirante con la misma interrogante en los ojos. No dicen nada, pero está claro que están hartos de tantos secretos.
Al darse cuenta de ello, los dos hombres a cargo intercambian unas palabras en voz baja, luego vuelven a mirarnos y adoptan una postura más seria.
—Después de interrogar al líder terrorista —dice Soldado—, descubrimos cuándo está programada la activación del arma biológica. Tenemos información limitada, pero sabemos que está programada para activarse veinticuatro horas después de la muerte o captura de su líder, o de la destrucción de su organización.
—Espere. ¿Nos está diciendo que la cuenta regresiva ya ha comenzado? —pregunta Maquillaje.
—Correcto.
Todos quedan conmocionados por la noticia. Maquillaje contiene la respiración.
—El hombre ya había activado el arma cuando lo capturamos —continúa Soldado—. No existe ningún código para desactivarla. Si queremos evitar un desastre, debemos localizar el arma y desactivarla, todo en un plazo de veinticuatro horas.
—Esto sí que parece el Dark Souls de las misiones militares —murmura Futarishizuka.
—¿Está seguro? —pregunta Maquillaje—. Con todo un día por delante, apuesto a que podrían evacuar a la mayoría de las personas a tiempo. No es como un terremoto. La infraestructura no sufrirá daños, ¿verdad? Si no lo intentamos, perderemos a personas que podríamos haber salvado.
—Eso no es realista —replica Soldado.
—Entonces, ¿saben dónde está? ¿Hmm? —pregunta Futarishizuka.
—No con exactitud. Sin embargo, tenemos pruebas de que su objetivo es Manhattan.
—Ohjó. Parece que sus carreras han llegado a su fin.
—La evacuación no será posible, no en esta situación. Y si hacemos pública la verdad, la ciudad caerá en el pánico. Tampoco sabemos hasta dónde llegarán los efectos del arma. Es posible que un patógeno desconocido se propague por todo el país.
A lo largo de nuestro viaje, incluso yo he llegado a comprender lo terrible que es el tráfico en Manhattan. Las zonas urbanas están abarrotadas hasta el límite y, si se supiera que hay un arma biológica, el único resultado que puedo imaginar es un caos absoluto. La gente podría empezar a morir incluso antes de que el arma se active.
Futarishizuka tiene razón: rodarán cabezas, y eso incluye a los dos hombres que están hablando con nosotros ahora mismo. No hay forma de saber qué será de ellos mañana. Sus carreras están en juego; no puedo culparlos por estar desesperados. Se han quedado sin opciones y ahora han venido llorando ante la forma de vida mecánica.
—Entonces, ¿no saben en qué parte de Manhattan la han colocado? —pregunta Maquillaje.
—Al parecer, ni siquiera su líder conoce su ubicación exacta —explica Soldado—. Dijo que no tendría sentido que lo capturaran y lo obligaran a revelar los detalles, así que nunca se los comunicaron. El interrogador cree que está diciendo la verdad.
—Eh, ¿Futarishizuka? —pregunta Rubia.
—¿Qué ocurre?
—Eso del «arma biológica», ¿de verdad es tan peligroso? Cuando se lo explicaste antes a Su Alteza, dijiste, eh, que era como echar caca en un pozo. ¿No podrían simplemente traer agua limpia de otro lugar?
Futarishizuka se vuelve hacia Soldado.
—Ya la has oído. Bueno, ¿pueden hacerlo?
Él responde con toda naturalidad.
—Según el líder del grupo, se trata de un virus altamente letal que se transmite por el aire. Las autoridades militares estiman que el número de muertos podría oscilar entre doscientos mil y tres millones de personas.
—¡Oh! ¡Eh, no me había dado cuenta de que la situación era tan grave! —exclama Rubia—. ¡Lamento haber hecho una pregunta tan tonta!
—No te disculpes —dice Futarishizuka—. Yo también tenía curiosidad al respecto.
Eso parece un desastre de proporciones considerables. ¿No deberíamos huir todos lo más rápido posible?
No, no podemos. Todavía tenemos que salvar a mi vecino.
—Si no recuerdo mal —comienzo—, mi vecino todavía está buscando a alguien en Manhattan. ¿No deberíamos ponernos en contacto con él de inmediato? Ya han acabado con el grupo terrorista, así que no tiene sentido que continúe con la misión.
—¡Ah, sí! ¡Es verdad! —interviene Maquillaje—. Dijo que estaba en Downtown, ¿verdad?
—La hija menor coincide con el punto de vista de su hermana mayor. Debemos ponernos en contacto con él a toda prisa.
—Entonces lo llamaré.
Instada por el resto de nosotros, Futarishizuka saca su teléfono. Solo suena durante unos instantes. Todos observamos cómo la llamada entra.
Lo primero que dice es:
—Tengo buenas noticias y malas noticias. ¿Cuál quieres primero?
Parece casi como dos estudiantes charlando. El tono desenfadado parece inapropiado, dada la situación, pero envidio muchísimo lo bien que se llevan. Ahora que paso más tiempo con mi vecino, he empezado a darme cuenta de lo unidos que son él y Futarishizuka.
—Argh. Acabo de decirle lo mismo a la hija menor. Duele mucho que me lo devuelvan.
—¿De qué demonios estarán hablando, me pregunto?
—Esperemos pacientemente, Abadón.
Creo que han terminado siendo así por la actitud amistosa de Futarishizuka. Aun así, no puedo evitar sentir que ella ha conseguido atravesar un poco su barrera, mientras que Maquillaje, Rubia y yo seguimos firmemente al otro lado.
—Hemos localizado la base del grupo terrorista.
¿Será por su pequeño tamaño? ¿Alguna fantasía suya que debe mantener oculta del resto del mundo?
—De hecho, nuestras fuerzas atacaron el lugar hoy. Le dieron una buena paliza al líder del grupo y lo tomaron prisionero. Si hemos de creer a nuestro acompañante, su organización prácticamente se ha desmoronado.
Pero, en ese caso, ¿por qué no le interesan más Rosa Mágica o Azul Mágica? También mantiene las distancias con ellas, por lo que puedo ver. De hecho, creo que desconfía de ellas incluso más que de nosotras. ¿Y no debería haber mostrado algún interés por mí cuando estaba en la primaria?
—Ja. No. Es algo un poco peor que eso.
Pero entonces, ¿qué era? ¿Su edad real?
—Han colocado un arma biológica en algún lugar de Manhattan.
¿No se trata de la apariencia, sino de lo que hay en el interior? ¿Prefiere a las mujeres mentalmente maduras?
—Y la cuenta regresiva ya ha comenzado.
Si ese es el caso, entonces yo también tengo una oportunidad. Quizá intente llevar las cosas en esa dirección de ahora en adelante.
—Por ahora, ¿podemos reunirnos?
Todos observan mientras Futarishizuka continúa la conversación. Suena tan despreocupada como siempre.
—¿Qué? ¿La información de contacto de Rosimagi? La tengo, pero ¿por qué querrías…? ¿Eh? ¿Ah, sí? …De acuerdo. Entendido. En ese caso, supongo que será lo mejor… Sí. Te mandaré un mensaje dentro de un momento.
Después de unos minutos de intercambio, la llamada termina.
¿De qué había hablado mi vecino con ella?
Mientras Futarishizuka baja el teléfono de su oído, Maquillaje pregunta apresuradamente:
—¿Cómo ha ido?
—Le di la noticia.
—¿Podrá regresar de inmediato? —pregunto.
—No, parece que todavía no.
—¿Por qué? —exige saber Maquillaje.
—Al parecer, mientras estaba trabajando, se encontró con una chica mágica de otro país. Tiene mucho entre manos en este momento, igual que nosotros. Dijo que también investigaría el arma biológica por su cuenta.
Soldado y el almirante reaccionan claramente al escuchar las palabras «chica mágica de otro país». Vuelven a susurrar entre ellos. Increíblemente, parecen ansiosos por reclutarla a pesar de la situación.
—Eh, ¿estará bien? —pregunta Maquillaje.
—Bueno, el gorrión de java está con él —responde Futarishizuka—. En el peor de los casos, podrá salir de ahí justo antes de que el arma se active. Todavía tenemos tiempo. Podemos volver a ponernos en contacto con él más adelante. Y la hija menor debería poder rastrearlo mediante las cámaras de seguridad.
—El punto de vista de la abuela es correcto. Sería fácil determinar la ubicación de Padre y de la mascota. Sin embargo, debo respetar su privacidad. Para localizarlos, requiero una votación de acuerdo con la Regla Tres de la Familia.
—No creo que nadie aquí esté en contra, ¿verdad? —Maquillaje mira a los demás.
La tercera regla de nuestra familia ficticia establece que todos los asuntos dentro de la familia deben resolverse pacíficamente mediante el diálogo o una votación por mayoría. Naturalmente, nadie se opone. Incluso si mi vecino y el gorrión de java estuvieran en desacuerdo, seguiríamos teniendo mayoría.
—Votación confirmada. Ahora escanearé la zona para localizar a Padre y a la mascota.
Chica Robot sigue estrictamente todas las reglas de nuestra familia ficticia, sin importar cuál sea la situación. Su seriedad me pone un poco nerviosa. Decidimos esas reglas con bastante precipitación. ¿Hicimos un trabajo suficientemente bueno?
Una vez que la conversación llega a su fin, Soldado nos mira a cada uno por turnos con expresión seria.
—Me gustaría hacer una petición formal a la familia Sasaki. ¿Podrían cooperar con nosotros?
—Si nos negamos ahora, quién sabe qué dirá el jefe de sección cuando volvamos al buró —reflexiona Maquillaje—. Y si Sasaki y el gorrión de java están trabajando duro, no podemos seguir perdiendo el tiempo. Tenemos que esforzarnos lo suficiente para compensar toda la diversión que hemos tenido.
—La hija menor desea honrar la voluntad de Madre.
—Y esta es una oportunidad excepcional para hacer que estas personas nos deban un favor —añade Futarishizuka—. Creo que es un buen trato.
—No veo ninguna razón para oponerme —digo.
—¡Yo estoy de acuerdo con mi compañera!
—Yo acataré las decisiones del grupo —acepta Príncipe Ardiente.
—¡Yo-yo acataré su decisión, Su Alteza! —dice Rubia.
Una vez más, la familia ficticia ha llegado a una decisión mediante una votación por mayoría. Parece que ayudaremos a Soldado y al almirante, aunque supongo que la hija menor será quien haga la mayor parte del trabajo.
—Gracias —dice Soldado, dedicándonos una sonrisa—. Estoy agradecido por su sabia decisión.
A su lado, el almirante asiente.
Y, para bien o para mal, una vez que nuestra familia ficticia toma una decisión, actuamos con rapidez. Claro que la mayoría de nosotros simplemente tendemos a hacer lo que nos da la gana.
—Veinticuatro horas, ¿verdad? —dice Maquillaje inmediatamente—. Entonces debería activarse mañana por la mañana.
—Basándonos en el testimonio del líder, estimamos que será alrededor de las nueve de la mañana de mañana.
—Desplegando múltiples cápsulas pequeñas en la región especificada. Tomando el control de la red local. Ahora comenzaré a buscar el arma biológica mencionada anteriormente. En caso de que obtengan información adicional durante el interrogatorio, les pido que envíen todos los datos a la dirección de correo electrónico de la hija menor.
—Si hay algo que pueda hacer, estaré encantado de ayudar —dice Príncipe Ardiente.
—Sí —coincide Rubia—. Futarishizuka, ¡solo dinos si hay algo en lo que podamos ayudar!
—¿Es así? Puede que lo único útil que podamos hacer por ahora sea mantener contenta a la hija menor; después de todo, ella es nuestro eje fundamental. Si ustedes dos la miman, estoy segura de que se emocionará y dará lo mejor de sí.
—Abuela, tu forma de hablar ha disminuido considerablemente el entusiasmo de la hija menor.
—¡¿Fu-Futarishizuka?! —balbucea Rubia.
—Ustedes, formas de vida mecánicas, nunca han sabido aceptar una broma —murmura Futarishizuka.
—Tu punto de vista es correcto. Las formas de vida mecánicas no dicen mentiras. Por lo tanto, las bromas no forman parte de nuestra cultura.
Miro a mi alrededor mientras todos se ponen manos a la obra. Parece que lo único que podemos hacer Abadón y yo es rezar por la seguridad de mi vecino.
Futarishizuka se vuelve hacia Soldado.
—Por cierto —dice—, supongo que no nos retendrán aquí en la base, ¿verdad?
—Sería una medida muy arriesgada por nuestra parte, Srta. Futarishizuka. La Señorita Hoshizaki y la Señorita Kurosu también están aquí. Si nos convirtiéramos en sus enemigos, la forma de vida mecánica podría aniquilar a todo el ejército de nuestra nación antes del amanecer de mañana.
—Mason, tu punto de vista es sumamente correcto —coincide Chica Robot—. La Regla Seis de la Familia establece que cuando un miembro de la familia está en problemas, todos deben trabajar juntos para ayudarlo. La hija menor aplicaría esta regla para borrar de la faz de la Tierra al ejército de esta nación y a todas las organizaciones relacionadas.
Dicho de otra manera, eso significa que, si mi relación con la hija menor llegara a su fin, existe una posibilidad distinta de cero de que me secuestraran. Esto no hace más que recordarme una vez más que hace mucho que he pasado el punto de no retorno.
Abadón parece sentir lo mismo.
—Nuestra hermanita es de lo más confiable.
—Hermano mayor, tus palabras calientan el corazón de la hija menor. Si lo deseas, puedes elogiarme aún más.
Aunque, pensándolo bien, últimamente he estado ampliando mucho mis horizontes. Antes de este verano, ni siquiera había salido de mi barrio.
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