lunes, 18 de febrero de 2019

Maestro de Nada Capítulo 10 - Ganando experiencia, ganando dinero

Aprendiz de todo, Maestro de Nada


Capítulo 10 - Ganando experiencia, ganando dinero


Llegué al bosque. Bueno, realmente solo es la entrada. No verías orcos a menos que te adentraras aún más en lo profundo. Hablando de Orcos, se les conocía como monstruos que a veces ‘destruían’ a las mujeres guerreras, e incluso aquí, a veces secuestraban a las mujeres de las aldeas con fines de reproducción, y mataban a todos los hombres.

 “El nido de esos orcos es siempre brutal. Las mujeres que se convierten en sus presas son mantenidas vivas para pasar sus días como esclavas de reproducción…”

Eventualmente, tienden a perder el sentido de sí mismas. Como una medida de auto-preservación. Si son salvadas, son puestas en hospitales de rehabilitación. Esto para sanar sus mentes destruidas.

Recordé lo que Gardo había dicho sobre ellos mientras recogía las hierbas y las ponía en mi bolso. Aquellas hierbas eran usadas en pociones de restauración, mientras que sus raíces estaban llenas de magia succionada de la tierra. Pero no era como si las hojas fueran inútiles tampoco, estas tenían la habilidad de aliviar la fiebre. Esta planta era usada para casi todo… Sólo necesitaba meterlas en esta bolsa hasta el borde y la petición estaría completa. Tan pronto como lo hice, rasgué una marca en un árbol y me metí más profundo en el bosque.

Por supuesto, esto era para acabar con algunos goblins y aumentar mi nivel. Menos mal que no había lobos del bosque en este lado. Según Russel, la magia aquí tenía una calidad diferente que a los lobos no les gustaba. Por otro lado, había un montón de goblins viviendo aquí. Y todo lo que yo necesitaba hacer era cazar a manadas con los menos miembros posibles.

Caminé con cuidado unos cuantos minutos. Entonces los encontré. Era una manada de goblins. Esta tenía… seis. Eran más de lo que sería ideal, pero puedo con ellos mientras los ataque por sorpresa.

Primero, observé. Estaban moviendo sus armas y buscando carnada… parecían un poco inquietos, pero su guardia era débil. Esto era porque no había monstruos alrededor que los cazara. Mientras los orcos vivieran en el bosque, tenía que ir bastante a la profundidad para encontrar uno. Y por eso los goblins eran descuidados, y por eso mi emboscada podría funcionar.

Primero, arrojé mi lanza de madera. En este momento ya estaba bastante acostumbrado a hacerlas, solo me llevaba unos pocos minutos. Y esa lanza perforó al goblin de la retaguardia. Fue todo lo que tomó para inmovilizar a la débil criatura. Pero yo corrí incluso antes de que el goblin golpeara al suelo. Mi extrañamente alta AGI me permitía hacer esto. De verdad era todo por mis estadísticas. Y por eso era rápido. Usé mi espada corta para acabarlo antes de clavarla en otro objetivo. Dos cayeron. Fue demasiado fácil.

Aquí fue donde los goblins finalmente se dieron cuenta de lo que estaba pasando. Se enfurecieron cuando vieron a sus camaradas yaciendo en el suelo, alzaron sus brazos con sus armas. Muevo mi espada para cortar esos mismos brazos. La lanza liberada se usa ahora para empujar a la presa delante de mí, entonces al tonto al lado de ese. Entonces corto la cabeza del siguiente goblin que corrió hacia mí. Ahora solo queda uno, y se da la vuelta y corre. Debe de haber decidido que este enemigo es más fuerte que él. Tomo mi espada corta y se la lanzo mientras huye. Parece que entró en su espalda suavemente, como si la hubiese succionado directamente.

Ya está hecho ahora. Pan comido. En un RPG, ellos representarían al monstruo más débil. Y esto es lo que pasa cuando se encuentra conmigo. Solo bromeo. No puedo ser demasiado arrogante. La victoria fue conseguida por la preparación.

Aún consiente de mis alrededores, recolecto las armas de los goblins y las ato juntas en una improvisada cuerda hecha de lianas. Esto era para llevárselas al Viejo herrero. También me generaba algún dinerillo. Te podrías reír, pero el hierro es hierro no importa cuán viejo. Después de pasar por las manos de tantos dueños, eventualmente aquellas se volverían mis armas. En otras palabras, el costo de los materiales era casi gratis. Solo estaba pagando para que las formaran.

Cuelgo las armas en un árbol como lo hice con las hierbas y continúo mi caminata por el bosque.

Las cosas hoy fueron más que tranquilas después de eso, y en general, fui capaz de matar 20 goblins. Y obtuve 15 espadas de hierro. Era bueno. Podría cambiar estas espadas, la vieja y la corta por nuevas armas ahora. Yo daría prioridad a la facilidad de movimiento a la hora de elegir una nueva armadura. No voy a desperdiciar mi AGI. No creo que pueda sobrevivir si no aprovecho esa estadística.

Así, caminé de vuelta  a Fhiraldo, acompañado por el tintineo de las armas y una sensación de cansancio que de alguna manera revigoriza.

La primera cosa que necesitaba hacer después de volver al pueblo era visitar al herrero cerca de la puerta sur. Quien sabe que es lo que podrían decir si me ven así en la Cede del Gremio. Bueno, estoy seguro que todos lo saben… no hay forma de que esos bastardos no lo hubieran descubierto. Probablemente me delaten. Pero no iba a hacer nada hasta que se mencionara. Este era mi medio para subsistir, después de todo. Era como podía comer; lo que era importante.

 “Buenas tardes. ¿Está el Jefe?”

“¡Ho! ¡Sí es Asagi!”

De la parte de atrás llena de humo de la tienda apareció el encargado de esta herrería, un enano llamado Aragira. Una vez lo llamé “encargado” y él me respondió con un rugido: “¡Llámame jefe!”

Enanos. Era probable que fueran herreros, ¿verdad? Él era uno de esos tipos con buena forma también. Pero una cosa que era inusual en él, es que no era pequeño. El Jefe era aparentemente medio humano. Así que era musculoso y alto. Una verdadera masa de fuerza. Aunque, aparentemente los enanos pura sangre eran pequeños aquí, como cabría esperar.

“Traje algunas armas otra vez, si no le importa. También, me gustaría una espada y una espada corta nuevas.”

“Has traído una buena carga ahí… Muy bien. Las armas están por ahí. Escoge la que sea que te guste.”

“¿Esas son las armas de pruebas que hacen sus aprendices?”

“‘¡Por supuesto que lo son! ¡Aún te falta un eón, es demasiado pronto para que una roca como tú pueda ponerle la mano a una de mis espadas!”

Mientras me gruñía, así era la forma en que normalmente fluían nuestras conversaciones. No había un significado detrás de ellas.

Recogí e inspeccioné las espadas metidas en un barril y las espadas cortas alineadas en un cofre. El grosor de las hojas, el filo, la sensación al tocarlas. Busqué una que no se sintiera inferior a la que estaba usando. Incluso si tenía la habilidad de “Aprendiz de todo, Maestro de nada,” aún tenía que usar mi cuerpo para aprender a blandirlas. Solo el protagonista se podía dar el gusto de dormirse en los laureles cuando se trataba de habilidades. Y aquí en este mundo, no había ajustes especiales para el protagonista.

 “Entonces, creo que me llevaré esas dos.”

“¡Tú! ¡Realmente vas a tomar las dos mejores de nuevo, ¿verdad?!”

“Lo siento bastante.”

Las manos de Aragira se fueron a su cabeza por la exasperación. Sonreí y puse las espadas en mis vainas. Eran el mismo nivel de armas, así que cabían en mis vainas perfectamente. Lo cual me ahorró el tener que comprarme unas nuevas.

Recibí el dinero por las armas de los goblins, y pagué por las nuevas. Era un acto realmente innecesario, pero el triste empleado de la tienda de conveniencia que hay en mí no podría descansar tranquilo sin esas transacciones apropiadas.

“Vuelve pronto, Asagi.”

“Claro, Jefe. Te veo al rato.”

Aragira era también una persona importante que era amable conmigo. Cuidaba de las armas y también cuidaba de las personas. Aparentemente, yo era uno de los buenos. Quién sabe cuáles eran sus criterios, pero eso me hizo feliz.

Así que me sentía muy feliz mientras me dirigía a la casa del gremio. Pero no fue suficiente para ponerle fin a la creciente sensación de temor a medida que me acercaba.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario