La historia del Héroe Orco

Capítulo 30. La Bly mensual

 

El Bosque Rojo, País de la Gente Bestia.

Era un lugar hermoso.

Los árboles con exuberantes hojas rojas y amarillas crecían en racimos, y una variedad de animales nutrían la fauna. Había una madre tierra que daba paz a todos los que se quedaban aquí.

En el centro del bosque había un árbol gigante que existía desde antes de que estallara la guerra.

La raza de la Gente Bestia lo llamó sagrado tanto al árbol como a la tierra en la que residía.

Para ellos, este lugar era un sitio especial.

 

Fue hace unos 100 años que la Gente Bestia perdió su lugar sagrado.

Fue sólo unos años después de que Gediguz ascendiera al trono como Rey Demonio.

En ese momento, la Gente Bestia estaba siendo perseguida por el recién ascendido Rey Demonio.

Muchas razas estaban al borde de la extinción durante la guerra, y las Bestias no eran una excepción.

Después de que Gediguz ascendiera al trono, concentró sus esfuerzos en la Gente Bestia y trató de destruirla.

Los atacó con ferocidad, suprimiendo a las otras razas, e intentó quitarles su poder de raíz.

Creían que, si lograban destruir incluso a una de las cuatro razas de la alianza, ganarían la guerra.

Privaron a la Gente Bestia del 80% de su territorio y de su población y la expulsaron al remoto Bosque Azul.

Sin el apoyo desesperado de los elfos y los enanos, la Gente Bestia podría haber perecido tal cual.

 

Reconquistó su Tierra Sagrada varios años antes de la caída de Gediguz.

Lo hizo un ejército de Gente Bestia que había acumulado fuerzas en el Bosque Azul.

El hombre que logró esto fue Leto River.

Era un hombre del clan River de la familia real de la Gente Bestia.

Ostentaba el título del hombre más fuerte de su raza, y dirigió un fuerte ejército de Gente Bestia para invadir el Bosque Rojo y apoderarse de él.

Por sus logros y su valor, el rey le otorgó el título de Héroe.

Leto, el Héroe Hombre Bestia.

La reconquista del Bosque Rojo se esparció entre la raza de la Gente Bestia como la única batalla en la que asestaron un duro golpe a Gediguz.

Sin embargo, la opinión de las demás razas era que Gediguz simplemente renunció al Bosque Rojo porque no tenía ningún valor estratégico para la Confederación de las Siete Razas, que ya se había concentrado en las Montañas Gong Rasha, y no era una molestia para él.

 

Sin embargo, no es que hubiera pasado así como así.

Ya que, con la reconquista del Bosque Rojo, la Gente Bestia recuperó completamente su espíritu de lucha.

La Gente Bestia, que durante 100 años había sido como un gatito arrinconado, se transformó en un tigre que defendía su territorio.

 

"También extrañaba este lugar."

"Sí, ¿verdad~?"

 

Y Bash también estuvo en esa batalla.

Fue una batalla amargamente perdida cuando Bash era todavía un joven orco aún verde en combate.

Había olor a sangre espesa, soldados enemigos por todas partes y combates a todas las horas del día. Fue un milagro que Bash, que aún era débil en ese momento, no muriera.

Mirando hacia atrás, no era exagerado decir que las batallas de Bash comenzaron en este bosque.

Aunque no es cómo si de verdad su primera batalla hubiera sido aquí, pero sí fue la primera vez que perdía una batalla.

 

"Para ser honesta, creo que podría hacerme del baño sólo de recordarlo. La Gente Bestia come hadas."

"¿Lo dices por “Gordon el Devorador de Hadas”?"

"¡Sí! ¡Ese mismo! ¡Se me pone la piel de gallina sólo de pensarlo! ¡Ese hambriento bastardo me envolvió en una estera, me untó de miel, y luego echó mostaza picante encima! ¡Mostaza encima de la miel! Lo lamió y dijo: “Oh, vaya, no sabe bien”, ¡y se dio la vuelta! ¡Entonces se desmayó! ¡Se desmayó! ¡Por eso es que la miel y la mostaza no se mezclan! ¿¡No crees!?"

 

Zell había tenido una larga vida.

Había sido una guerrera desde que Bash era un recluta, y había sido capturada muchas veces, y se había ganado el apodo de “Zell la mendiga de la vida”.

 

Gordon el Devorador de Hadas, por otro lado, era un guerrero hombre bestia.

Como su nombre indicaba, era un devorador despiadado que era famoso por capturar y comer hadas.

 

Zell fue capturada una vez por ese hombre.

¿Que por qué no fue comida?

La razón era simple.

Antes de comer algo, la Gente Bestia lo lamía con la punta de la lengua para asegurarse de que no era venenoso.

Según Gordon, la piel de las hadas sabía dulce, como la miel de una flor.

 

Pero ese día, Zell, el hada que quería comerse, había pasado muchos días de feroces batallas.

Era un hada entre las hadas.

Después de un lametón, la lengua de Gordon se entumeció, su visión parpadeó, su conciencia voló como una arpía y se desmayó.

Al día siguiente, se despertó entre vómitos y diarrea.

La raza de la Gente Bestia, en los cuales la dieta de hadas se había hecho popular debido al buscador de alimentos Gordon, se estremeció.

 

En ese momento, un segundo apodo le fue concedido: Zell, la diarreica.

Era un apodo deshonroso para Zell, pero para las hadas de la época era el nombre de una Heroína.

Después de ese día, el número de hadas comidas por Gordon disminuyó drásticamente.

 

“Pero el Bosque Rojo es agradable en tiempos de paz. El aire es limpio, está tranquilo, pacífico, y la luz del sol que se filtra a través de los árboles estimula mi lado de hada al máximo, así que se siente bien.”

“Tienes razón.”

 

Ellos sólo habían conocido el bosque rojo como un feroz campo de batalla.

En ese momento, no podían distinguir entre estas hojas de otoño y el color de la sangre.

La mayoría de los árboles estaban quemados de color negro, el suelo nunca estaba tan seco y siempre estaba manchado de sangre.

Incluso pensaron que el bosque rojo se llamaba así por la constante lluvia de sangre.

No tenían ni idea de que fuera un bosque tan sereno y sagrado….

 

“¿Mm?”

 

Mientras los dos estaban sumidos en sus pensamientos, de repente escucharon un sonido de crujido bajo sus pies.

 

“¿Es basura?”

 

Cuando Bash levantó el pie, algo pegado a él cayó con un sonido de crujido.

Era un montón de papel sucio.

 

“¡No creo que sea buena idea tirar estas cosas por aquí sólo porque estemos en paz! ¿Cuántos héroes creen que descansan aquí? No es bueno para la Gente Bestia, y no es bueno para los espíritus que lucharon para recuperar este lugar… oh…”

“¿Qué pasa?”

“Bueno, esta revista… ¡esto es!”

 

Zell levantó la revista tan alta como ella y leyó el artículo.

 

“¡Los seis métodos para conquistar al hombre de tus sueños!”

“Cómo elegir un compañero de matrimonio del que no te arrepentirás el resto de tu vida.”

“¡Los 100 consejos de sentido común que te harán irresistible a las chicas!”


 

“La opinión de la Gente Bestia sobre el amor y el matrimonio que no escucharás en ningún otro lugar.”

“Coordinación para una relación orientada al matrimonio (hombres).”

 

Sí, era una revista.

 

“La Bly mensual.”

“¿…Qué es eso?”

“¿No lo sabes? Es una revista publicada después de la guerra por Bly, un importante comerciante humano.”

“¿Una revista?”

“Es un montón de papeles con noticias de todo el mundo, y cosas que le interesan a la gente.”

“¿Existe tal cosa?”

 

Naturalmente, no existía algo así en la tierra de los orcos.

Ni siquiera existían pinturas de ningún tipo para los orcos.

 

“¡Y este es un número especial sobre el amor y el matrimonio!”

“¿Qué quieres decir?”

“¡Qué denso eres, jefe! ¡Eso significa que contiene mucha información sobre el amor y el matrimonio reunida por Bly, un gran hombre de negocios!”

“¿Es fiable?”

“¡Por supuesto! ¡Bly es un antiguo miembro de la élite del departamento de inteligencia humana!”

“¿¡Te refieres a ese Bly…!?”

 

La raza humana era de constitución débil en comparación con las razas de la Gente Bestia y los Enanos.

Tampoco tenían una gran aptitud para la magia como los elfos.

A pesar de ello, eran los principales aliados de la Alianza de las Cuatro Razas.

¿Qué por qué?

Porque eran más sabios que los elfos.

Valoraban la sabiduría y el conocimiento por encima de todo, y eran hábiles en la recopilación de información.

La capacidad de recopilación de información de los humanos era tan grande que sería imposible dar cuenta de cuántas veces sobrellevaron su inferioridad.

 

Tanto Houston, el “Asesino de Cerdos”, como Breeze Kugel, el “último aliento”, proporcionaron a Bash una gran información.

Sí, la información humana era valiosa.

 

Y luego estaba Bly, el gran comerciante.

El título de “gran comerciante” no le sonaba, pero todo el mundo le conocía como “Bly, el mago de la prensa”.

Obtenía información importante sobre el ejército enemigo de la nada, y colocaba la ubicación de los soldados emboscados en las cartas militares de su escritorio.

El resultado era la victoria.

Aunque Bash, como orco, no lo entendía, sí había oído a los generales démones refunfuñar sobre “perder de nuevo ante Bly” en más de una ocasión.

Aunque nunca aparecía en el frente de batalla, era el hombre que reinaba sobre la raza humana, una raza experta en el manejo de la información.

Ese era Bly.

No había nadie en la Confederación de las Siete Razas que hubiera podido burlar a este hombre, excepto Gediguz, el Rey Demonio.

Sin embargo, también fue Bly quien envió al príncipe humano Nazar y su escuadrón de la muerte contra Gediguz, el rey demonio.

 

En la nueva era de la paz, el negocio que inició fue el de proporcionar información que la gente quería.

En particular, los números especiales sobre el amor y el matrimonio se vendían bien.

Era ese tipo de época.

 

“Bly fue el hombre que hizo la estrategia perfecta para obtener la victoria contra nosotros los orcos.”

“En otras palabras, si sigues la información de esta revista escrita por Bly…”

“¡Encontraré esposa fácilmente!”

 

Bash cogió la revista.

Con manos temblorosas, como un mago que ha encontrado un grimorio con artes prohibidas escritas en él.

 

“No pensé que existiera tal cosa…”

 

La revista.

Era un número especial sobre el matrimonio y el amor.

Puntos de vista de la Gente Bestia sobre el amor y el matrimonio que no escucharás en otro lugar.

Era exactamente lo que él necesitaba ahora.

Y eran cosas que no iba a escuchar en ningún otro lugar.

Esa información estaba ahora al alcance de su mano.

 

Ha habido muchas veces en las que estaba seguro de la victoria incluso antes de que empezara la batalla…

 

Bash había vivido muchas luchas.

Cuando era un nuevo recluta, no sabía cuál sería el resultado de la batalla.

Pero a medida que ganaba experiencia, empezó a ver poco a poco qué bando tenía la ventaja y qué bando tenía la desventaja.

Por supuesto, el mero hecho de conocer las tendencias no era suficiente para saber qué bando iba a ganar, pero sí era posible identificar el momento en que cambiaría la marea de la batalla.

Hubo momentos cerca del final de la guerra, antes incluso de que la batalla empezara, en los que pudo saber más o menos qué bando iba a ganar.

Eso era exactamente lo que sentía ahora.

 

“Estoy profundamente conmovida. Has pasado por muchas cosas, pero veo que estamos cerca del día en que tengas una esposa, Jefe.”

 

Zell también estaba en medio de ese sentimiento.

 

“Cierto.”

 

Bash resopló.

Desde que dejó la tierra de los orcos, habían viajado por la tierra de los humanos, los elfos y los enanos.

Este era el Bosque Rojo.

Habían recorrido un largo camino cuando lo pensabas….

 

“Sin embargo, nunca se puede ser tan cuidadoso como cuando parece que se va a ganar. Seamos cautelosos.”

“¡Eso es! No importa cuántas tácticas ganadoras utilices, si no tienes cuidado, ¡puedes perder la batalla!”

“Así es.”

“Pero entonces, ¿por qué tirarían esta revista en un lugar así? Y es una revista humana…”

 

No había ninguna razón en particular para tirarla.

El que había terminado de leer la revista la había tirado sin pensarlo mucho.

Pero ellos no lo pensaron así.

No se les ocurriría tirar una cosa tan valiosa sin ninguna razón.

Y nunca se les ocurriría que se vendieran por el precio de una hora de trabajo.

 

“No lo creo… ¿habrá sido el tipo de antes?”

“¡Oh, es cierto! ¡Estoy segura de ello! Era un humano, ¡y no sería sorprendente que tuviera una revista de humanos!”

 

Recordaron al hombre que conocieron cerca de la frontera.

Errol, el mensajero del amor y la paz.

Era un hombre con una atmósfera misteriosa.

Tal vez escuchó lo que decían Bash y Zell y se tomó la molestia de dejarles la revista.

Porque era un mensajero del “amor” y la paz.

 

“Tendré que agradecerle la próxima vez que lo vea.”

“¡Claro!”

 

Le estaban agradecidos no sólo por haberles ayudado en la frontera, sino también por haber organizado algo así.

Aunque seguramente él estaría desconcertado.

Ya que, por supuesto, él no dejó caer la revista.

 

“Bueno, ¿qué dice?”

“Uh, ¿qué dice, qué dice…? Veamos, el punto de vista de la Gente Bestia sobre el amor y el matrimonio que no escucharás en ningún otro lugar… Coordinación para una relación orientada al matrimonio… ¡Oh, esta es una gran información! ¡Con esta información, encontrar una Mujer Bestia como esposa será como retorcerle la mano a un bebé!”

“¿¡En serio!?”

 

Los dos estaban entusiasmados por tener en sus manos una revista que encontraron antes de entrar en la ciudad, que se podría decir contenía la respuesta a todos sus problemas.

Estaba lleno de exactamente el tipo de información que Bash quería.

 

“Veamos, en primer lugar, cuál es la tendencia actual de las mujeres bestia…”

“Hmmm…”

 

Leyeron la información con más detalle.

Sus expresiones eran serias, y si una persona desinformada las hubiera visto, los habría comparado con estrategas militares que pensaban en una estrategia para revertir una situación desesperada en el consejo militar.

 

Con la revista en la mano, el futuro de Bash era brillante.

 

■■

 

Lycant, la capital del País de la Gente Bestia.

Aunque se le llamaba capital, era una ciudad relativamente nueva.

Después de la guerra, se tardó un año en desmantelar la antigua fortaleza y reconstruirla para que la gente pudiera vivir.

Se necesitaron dos años para que la gente se mudara y comenzara su propia vida.

Todo era nuevo y todo estaba limpio, pero la ciudad todavía se sentía algo vacía.

 

La Gente Bestia quería vivir en una ciudad así.

Las especies reales instalaron sus residencias, seguidas por la clase alta, la aristocracia de la raza de la Gente Bestia.

Las especies de rango medio, que las adoraban, y las especies de rango inferior, que habían perdido sus hogares, los siguieron.

Las especies superiores de la Gente Bestia que permanecieron en el Bosque Azul ofrecieron un generoso apoyo a los que querían vivir en Lycant y los ayudaron.

 

¿Por qué insistían en quedarse aquí?

Era porque este era un lugar sagrado para ellos.

Era la cuna de la religión Lycant, en la que creían, y el lugar donde se levantaba el árbol sagrado.

Era un lugar especial para la Gente Bestia.

 

Como esas eran sus circunstancias, eran relativamente tolerantes con los extraños.

Aunque era un lugar sagrado, la Gente Bestia ardía de pasión por restaurar su pueblo.

La ceremonia de la boda de la tercera princesa, Inuella, fue parte de esto.

La capital, Lycant, se había convertido en una ciudad maravillosa en los tres años posteriores a la guerra.

Se había convertido en un lugar digno de ser llamado la tierra sagrada de la Gente Bestia.

La ceremonia serviría para desvelar tal lugar.

Se invitó a la realeza y a la nobleza de cada raza, y la publicidad se difundió ampliamente entre el público de cada país.

Con motivo de la boda de la tercera princesa, a los que no tenían techo se les ofreció alojamiento gratis, a los que tenían hambre se les ofreció comida gratis y a los que no tenían trabajo se les ofreció algo que hacer.

Todo lo que había que hacer era celebrarlo.

Era una fiesta.

 

Por eso los guardias que custodiaban Lycant eran sensibles a la conmoción de la ciudad, pero tolerantes con los que venían.

Humanos, elfos, enanos, gente lagarto, arpías, hadas e incluso súcubos y demonios eran invitados a la ciudad sin condiciones.

Excepto los orcos.

 

“O-Oye…”

 

Un soldado que estaba en la entrada de la ciudad casi gritó cuando vio a un hombre de piel verde y largos colmillos entre la multitud que venía de la calle.

Pero no pudo pronunciar otra palabra.

 

Esto se debió a que el orco estaba vestido con un traje impecable.

En primer lugar, era un kimono abierto, una prenda que solían llevar los habitantes del País de la Gente Bestia.

No era de tela, sino de piel, probablemente de lobo de Aoshima, pero parecía extrañamente a juego con la piel verde del orco.

Además, la corteza de un árbol kuten le envolvía la cintura a modo de faja, y la espada que llevaba a la espalda estaba envuelta en la piel de un conejo escamoso.

Y en sus pies había zapatos tejidos con las lianas de la planta Gran Comedora.

Eso no era todo. También tenía un olor a flores, aunque sólo ligeramente. No tenía el olor propio de los orcos. Estaba bañado en agua y perfumado.

 

Este era el atuendo formal de la Gente Bestia.

La Gente Bestia solía vestirse con materiales como el cáñamo y el algodón, pero durante las ceremonias importantes, vestían todo su cuerpo con animales en señal de agradecimiento al dios de la caza.

 

“O-Oye, o…”

 

Los soldados se quedaron sin palabras.

 

No dejen que pasen los orcos.

¡En el nombre de nuestro antiguo cuerpo de perros pesados!

 

¿Pero alguna vez habían tenido orcos tan perfectamente vestidos?

¿Alguna vez los orcos se habían adaptado tan bien a la cultura de la Gente Bestia?

No. Al contrario, ni siquiera los humanos o los elfos se preocupaban por llevar la vestimenta formal de la Gente Bestia.

No es que hubiera nada malo en ello, pero ciertamente era un motivo de alegría para la Gente Bestia que las figuras principales de cada país se adaptaran a la cultura de su raza.

 

Así era el atuendo de este orco.

Era obvio a primera vista que había venido desde el país de los orcos para participar en la ceremonia de la Gente Bestia.

Incluso llevaba perfume, en consideración a la nariz excesivamente eficaz de la Gente Bestia.

 

“¿Puedo pasar?”

“¡Ah, sí!”

 

Los orcos no pasarían.

Este era un sentimiento compartido por los soldados, aunque no se dijo públicamente.

Incluso los soldados de guardia en la puerta estaban dispuestos a defender el lugar a costa de sus vidas si venían orcos.

 

Pero cuando estaban tan perfectamente vestidos, cuando mostraban tanto cuidado…

El soldado no pudo hacer nada, no pudo decir nada, y no tuvo más remedio que saludar al orco.


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