Baño mixto en otro mundo

Vol 7. Tercer Baño - Vapor, la Batalla Final, y... Parte 1

Frizcop: Este capítulo estará dividido porque me faltó tiempo. Solo este capítulo son 26000 palabras, entiéndanme.

 

Tras salir del castillo, nos dirigimos al templo de la luz, pero al llegar nos encontramos con un problema.

—¡¡¡NOOOOOOO!!!

Un chillido agudo... no, una voz ronca resonó en el aire. Fénix intentaba resistirse a entrar en el templo de la luz.

—U-Um, ¿qué es eso...?, —preguntó nervioso el joven caballero del templo que custodiaba la puerta. No era de extrañar que estuviera perturbado: después de todo, estaba mirando un esqueleto.

Le respondí que era un demonio, pero que no pretendía hacerle daño. No era mentira: Fénix era un antiguo general demonio, pero también era un clérigo de la oscuridad. Uno de muy alto rango, por cierto. Su devoción por Rakti era igual de alta, y no se atrevería a hacer nada que pudiera molestarla. Supuse que no quería entrar en el templo de la luz porque era un clérigo de la oscuridad.

—Rakti, ve tú primero, —sugerí.

—¿Eh? Oh, claro.

—¡Mi dioooooooosa!

Rakti entró en el templo de la luz, Fénix dio una vuelta de campana y la siguió. Los caballeros del templo no pudieron reaccionar a tiempo a su repentino movimiento.

Pero no los culpaba. Aunque Fénix había sido conocido como el general que había luchado y perdido cien batallas, eso era sólo cuando se trataba de liderar su propio ejército. Era difícil de creer, pero su fuerza como individuo rivalizaba con la de los cinco Grandes Generales Demonio. De hecho, de vuelta en el castillo, había cargado a través del patio e hizo un espectáculo de sí mismo luchando contra más de una docena de caballeros en solitario. Parecía que los caballeros le habían derrotado una vez, pero revivió inmediatamente después y se vengó de ellos. Supongo que valía la pena ser inmortal.

—Supongo que era igual cuando era un general demonio.... —murmuró Clena, con cara de asombro. Haruno y algunos otros asintieron también.

Ya veo, así que tiende a lanzarse a las batallas él solo y apenas hace nada por comandar su propio ejército. Quizá por eso perdió las cien batallas.

En cualquier caso, mantener a los guerreros Torano'o merodeando fuera del templo iba a poner nerviosos a los transeúntes, así que el resto de nosotros nos apresuramos a entrar también en el templo.

Nos acompañaba un grupo numeroso, así que saludé rápidamente al anciano del templo y le pedí permiso para abrir la puerta del Baño Ilimitado en su patio. Hoy no había tenido tiempo de comprar fruta para dar como ofrenda, así que en su lugar les regalé un juego de jabón generado por el Baño Ilimitado. El anciano del templo ya lo había visto antes, así que no lo cuestionó.

Hoy también debería invitarle a cenar. Quiero mostrarle cuánto ha crecido el Baño. Quiero aprovechar la oportunidad para preguntarle también sobre la construcción de los templos para las seis diosas hermanas.

Recibimos permiso para usar el patio. Bueno, el anciano puede ver el patio repleto de guerreros torano'o desde su propia ventana, así que creo que no tenía otra opción.

Abrí la puerta del Baño Ilimitado en el patio y dejé que todos entraran a descansar.

—¿Estarás bien, Touya? —Preguntó Haruno—. Usaste un montón de PM en la sala del trono...

—No te preocupes, estaré bien. —Habíamos rociado espuma por todas partes en la sala del trono, pero yo personalmente no había hecho mucho más que eso. No había sido nada para mí—. Pero, ¿y tú estás bien, Haruno?

—Para ser honesta, estoy bastante cansada...

Era de esperarse después de haber usado su Reflejo Ilimitado tantas veces. En ese caso, debería descansar por el resto del día. Les dije a los demás que tampoco tenían que contenerse.

—Nosotros usaremos la piscina, —dijo Rulitora mientras llevaba a Dokutora y a los demás guerreros a bañarse en la piscina.

—Tomemos un baño también, Touya, —sugirió Clena, y el resto nos dirigimos al gran baño del edificio anexo.

—La piscina y los baños usan todos los PM de Sir Touya, eh.... —Comentó Roni como si acabara de recordar ese hecho.

—Sí, pero no es una carga para mí, así que no te preocupes y descansa. —Teniendo en cuenta la cantidad de gente que había alojado cuando viajábamos por el mar, la cantidad de PM que había usado en la sala del trono no era nada en comparación.

Sandra, Rin y Lumis se quedaron atrás por si teníamos alguna visita. Brahms y Mem también se quedaron atrás, ya que normalmente se bañaban solos.

La gente del templo conoce a los hombres lagarto de arena porque han visto a Rulitora antes, pero probablemente sea la primera vez que muchos de ellos vean a un elfo oscuro, así que será útil que Sandra y los otros caballeros del templo se queden con ellos.

—Yo también me quedaré... —Sera se ofreció voluntaria.

—No, tú deberías descansar, Sera. —Sandra la detuvo.

Sera había estado curando a los heridos por todo el castillo. Puede que no lo admitiera, pero apostaba a que ella también estaba agotada. Incluso Rin, que normalmente protestaría diciendo que quería un descanso ahora mismo, estaba presionando a Sera para que siguiera adelante, así que también debía de ser capaz de darse cuenta de lo cansada que estaba Sera. Deberíamos asegurarnos de que descansa.

—¡De acuerdo, vamos! ♪ —Prae levantó a Sera y salió corriendo.

—¡¿Eh?! Espera, ¡soy un poco mayor para que me lleven así...! —La voz de Sera se desvaneció en la distancia.

Parecía avergonzada, y no era de extrañar por qué. Prae la había estado abrazando contra su pecho como si fuera un bebé. A mí tampoco me gustaría que me vieran así delante de los demás.

Empecé a seguirlas, pero entonces sentí un tirón en la manga. Miré hacia atrás y vi a Yukina mirándome con ojos brillantes. Después de ver a Prae y a Sera, debía de recordar los tiempos de cuando estaba viva. Entendí la indirecta y la levanté en brazos como princesa.

—¡Touyaaaa! ♥ —Yukina me rodeó el cuello con los brazos, acercó sus mejillas a las mías y sonrió alegremente. Daisy había estado sentada en mi hombro, pero se movió a la parte superior de mi cabeza para no verse enredada.

Rium y Rakti nos miraban con envidia. Haruno también nos lanzaba miradas desde detrás de ellas. Ni que decir tiene que no podía hacer lo mismo con todas, así que tendrían que esperar otro día.

Trajimos ropa para cambiarnos y entramos en el vestuario frente a la gran bañera. Prae y Sera ya se habían adelantado. Lo que parecía la ropa de Prae estaba esparcida por el suelo del vestuario. ¿Qué? ¿Qué es esa gran tela blanca...? Estaba a punto de darme la vuelta, pero Yukina se acercó y me tapó los ojos con las manos.

—¡Oh, vamos, Prae! —exclamó.

—¡Yo lo limpiaré! —Parecía que Rakti estaba recogiendo la ropa de Prae.

—Esas dos han venido corriendo hasta aquí, ¿tienen siquiera una muda de ropa? —Pregunté con los ojos aún tapados.

—Ahora que lo pienso, creo que no, —respondió Clena.

—¡Iré a traerles alguna! —se ofreció Roni.

Oí que Clena y Roni me respondían, seguidas de un par de pasos que salían del vestuario. Había hecho bien en preguntar. No me correspondía a mí traerles ropa de repuesto, así que se lo dejé a Roni.

Aparté las manos de Yukina de mi cara y le pedí a Daisy que bajara de mi cabeza. Mientras me desnudaba, me di cuenta de que Haruno, Rakti y Rium habían empezado un juego de piedra, papel o tijera detrás de mí con una intensa mirada en sus ojos. Clena las miraba como si quisiera decir algo. Parecía desconcertada... no, parecía más bien que también quería participar, pero le daba vergüenza hacerlo. Ya hablaré con ella más tarde.

De todos modos, podía adivinar lo que estaban apostando. Terminé de ponerme el yuamigi.

—He ganado. —Rium había salido victoriosa. Caminaba hacia mí triunfante mientras extendía la mano en forma de tijera.

—No voy a tomarte mientras sigas con esa ropa.

Se dio cuenta de que seguía vestida después de que se lo hubiera señalado, así que empezó a desvestirse silenciosamente a mi lado.

—¡Hn! —Entonces, llevó ambos brazos sobre su cabeza mientras estaba desnuda y me incitó a cargarla.

—Ponte también el yuamigi.

—Sí, ponte esto. —Yukina había terminado de cambiarse y trajo un yuamigi extra para Rium.

—Preparativos completados. —Rium había terminado de cambiarse impacientemente. Finalmente la levanté, y parecía un poco orgullosa de sí misma. También llevé a Yukina y a Daisy conmigo a la bañera.

Llevaba a Rium en brazos, como había hecho Prae. Yukina y Rakti se habrían resistido a tal cosa diciendo que era demasiado infantil, pero a Rium parecían gustarle este tipo de cosas. Ya que estamos con el tema, tanto Clena como Haruno estarían encantadas de que las abrazara así cuando nadie más estuviera mirando, pero ese era nuestro secreto.

Después de entrar en el baño, vi a Sera tumbada encima de Prae en la bañera de madera de cedro. Bañarse así con Prae hace maravillas, de múltiples maneras.

Prae se fijó en nosotros y nos saludó con la mano. Sera también nos saludó, pero bastante lánguidamente. Parecía que se había rendido al cansancio.

Prae parecía mucho más tranquila que antes. Confiaba en que siguiera cuidando de Sera.

A continuación, Haruno y Rakti entraron en la bañera.

—¡Touya, vamos a lavarnos el pelo hoy también! ♥ —Dijo Haruno. Su cabello se había empolvado un poco después de sus hazañas en la sala del trono. Hoy debería lavarle el cabello a ella primero.

Clena y Roni entraron las últimas al baño, pero se mantenían a distancia de nosotros.

—¿Qué pasa? —pregunté.

—Um, bueno... Hoy quiero lavarme yo el cabello. —dijo Clena, y las dos se fueron al otro extremo de la bañera.

Hm, ¿quizá les preocupa cómo huelen ya que estuvieron en el acueducto todo el tiempo? Había sido un lugar bastante limpio, así que no creía que tuvieran motivos para preocuparse, pero tal vez ellas pensaban de otra manera.

Las que quedaban eran Rium, a quien tenía abrazada, Daisy sobre mi cabeza, Yukina, Haruno y Rakti. Los seis nos fuimos a las duchas.

Lavé cuidadosamente el cabello de cada chica, una por una. Esto había sido algo casi diario para nosotros, así que ya me había acostumbrado. Cuando terminaba, las chicas me lavaban el pelo a mí. Hoy les tocaba a Yukina y Rakti.

A continuación, nos dirigimos a la bañera. Tomé una palangana para que la usara Daisy, y luego Yukina tiró de mí mientras entrábamos en la bañera. Me senté junto a la palangana de Daisy y Yukina se sentó frente a mí. Haruno se sentó a mi lado, y Rakti al lado de Yukina.

—Yo estaré aquí... —Rium decidió usarme como asiento. Se puso de espaldas a mí, de modo que su pequeño trasero quedó ante mis ojos. Su yuamigi húmedo estaba pegado a su piel y delineaba claramente su figura. Bajó su trasero hasta mi pecho y luego se deslizó hasta sentarse encima de mí.

—¡Eh, Rium...!

Su yuamigi se deslizó hacia arriba mientras hacía eso. A juzgar por la sensación de su piel desnuda contra mí, probablemente ahora esté totalmente expuesta bajo el agua. Me apresuré a levantarla un poco y volví a bajar su yuamigi. A Rium no pareció importarle lo más mínimo, pues me tomó de los brazos y me los puso alrededor de la cintura. Siempre había sido así, pero realmente era pegajosa.

Después de un rato de relajación, Rakti empezó a acercarse tímidamente a mí... pero se detuvo justo delante y no dijo ni una palabra. Últimamente lo hacía con frecuencia. Al parecer, no creía que ser necesitada fuera muy propio de una hermana mayor. Había estado intentando comportarse como mi hermana mayor desde que empecé a ver a la Diosa del Caos en mis sueños, y este era uno de los efectos secundarios. Me alegraría que volviera a ser indulgente... pero, ¿cómo debería reaccionar ahora?

—Rakti, ven aquí. —Supongo que seré yo quien pida atención.

—Hmph...

Levanté a Rium y la desplacé hacia mi muslo derecho, luego le hice señas a Rakti para que se acercara a mi sitio libre de la izquierda. Rakti hinchó un poco las mejillas, frustrada, pero se acercó a mí de todos modos. Probablemente pensó que debía concederme lo que le había pedido. Supongo que le parecía propio de una hermana mayor ser amable con su hermano pequeño.

Era difícil mantener el equilibrio entre las dos chicas, así que rodeé la cintura de cada una con un brazo para sostenerlas. Ambas se apoyaron en mí en respuesta, aunque Rakti parecía un poco avergonzada al hacerlo.

Yukina también se acercó y se sentó a mi lado. Ahora estaba sentada entre ella y Haruno. Haruno y Clena, las mayores de nuestro grupo, solían sentarse a ambos lados de mí cuando nos bañábamos juntos. Yukina había intentado hacer lo mismo últimamente. Al parecer, pensaba que eran adultas maduras e intentaba imitarlas. Básicamente, en lugar de tratar de tomar un lugar en mi regazo como Rium y Rakti, ella estaba tratando de actuar como la madura y vigilarlas desde el lado.

—Hmph... —Aunque a juzgar por cómo me había rodeado la cintura con la cola por debajo del agua, no había podido contener su lado inmaduro. También había empezado a inclinarse hacia mí.

Mientras tanto, Haruno nos sonreía mientras nos observaba. Parecía tranquila, pero así era como actuaba delante de los demás. Cuando estábamos solos, se aferraba a mí incluso más que Rium, pero eso era un secreto.

Al cabo de un rato, Sera salió del baño. Prae dijo que se remojaría un rato más, así que Yukina, Rium y Daisy se acercaron a ella. Yo miré a Clena y Roni, que por fin habían terminado de lavarse y estaban listas para sumergirse en la bañera.

Tomé a Haruno y a Rakti, hice una seña a Clena y a Roni y los cinco nos fuimos al baño interior al aire libre de la segunda planta. Quería echar un vistazo a la fuerza expedicionaria mientras tuviéramos ocasión.

Proyecté una imagen en el techo en forma de cúpula nada más subir. Quería acabar con esto antes de empezar a remojarnos. Habíamos estado controlando a los expedicionarios todas las noches, así que tenía una idea general de dónde debían estar. Desplegué una vista de pájaro de una amplia zona, y Roni pudo localizarlos en medio de su recorrido poco después.

—Están más o menos donde predijimos que estarían. No parece que tengan prisa, —comentó Clena mientras inspeccionaba el terreno a su alrededor.

A este ritmo, tardarían una semana más en llegar. A continuación, comprobamos que la tribu Torano'o en Hades y el grupo de Shakova se dirigían a Hefesto y confirmamos que todos parecían estar bien.

—Bien, eso es todo. Todo el mundo parece estar bien. —Ahora era el momento de ver algún paisaje bonito mientras nos remojábamos en la bañera—. ¿Cuál debería ser la vista para hoy? —Pregunté.

—Es demasiado pronto para ver estrellas en el cielo... Me pregunto si habrá alguna vista bonita alrededor de la montaña por donde salimos del túnel subterráneo, —sugirió Clena.

Normalmente, proyectaría el cielo estrellado por la noche, pero ahora mismo todavía estaba saliendo el sol. Debería encontrar un fondo bonito para nosotros mientras nos bañamos.

Nos relajamos en la bañera mientras la pantalla mostraba una vista de un bosque. Haruno estaba sentada frente a mí ahora, tal vez para dar a Clena y Roni algo de tiempo para sentarse conmigo. Rakti estaba sentada al lado de Haruno, y Roni estaba sentada a mi lado.

—Yo estaré aquí, entonces.

—¡Eh, eso no es justo, Clena! —Protestó Haruno.

Clena se sentó encima de mí de la misma forma que Rakti había estado sentada antes.

—No pasa nada, ¿verdad?. —Clena me miró y preguntó con picardía. No la rechisté, por supuesto. Haruno y Roni nos miraban ahora con envidia, pero esta vez no tenía sitio para dos.

—No apesto, ¿verdad? —preguntó.

—No te preocupes, hueles bien, —la tranquilicé. Clena respiró aliviada ante mi respuesta y se inclinó hacia atrás—. Gracias por tu trabajo de hoy.

—No ha sido nada comparado con todo lo que has hecho tú, —insistió Clena.

—Puede ser, pero tenías tu propia misión de la que encargarte, así que permíteme que te dé las gracias.

—...Entonces acaríciame.

—¿En la cabeza?

—Por supuesto. ¿En qué estabas pensando? —Al decir eso, se dio la vuelta para mirarme y volvió a abrazarme. Soporté el peso de su cuerpo y le acaricié la cabeza como me había pedido. Como respuesta, Clena se acurrucó feliz contra mí. Sentí que algo suave me presionaba.

Al igual que Rakti y Yukina habían cambiado últimamente, Clena también lo había hecho. Me di cuenta de por qué. Ahora sabía que era la nieta del Rey Demonio y también que él me había dado la Hoshi-kiri, un símbolo de su sucesión. Eso era señal de que el Rey Demonio aprobaba nuestra relación.

Desde entonces, Clena se había vuelto más consciente de su entorno, pero también se había vuelto más agresivamente íntima siempre que había tenido ocasión. Imaginé que tenía muchas cosas en la cabeza. A mí me pasaba lo mismo. Sin embargo, probablemente ambos estábamos esperando a que se resolvieran nuestros problemas actuales.

Clena retiró mi mano de su cabeza, aparentemente satisfecha tras haber sido acariciada durante un rato. Luego me miró con ojos apasionados. Al mismo tiempo, sentí una mirada penetrante de Haruno sobre nosotros. Estaba insinuando fuertemente que ahora le tocaba a ella. Clena también se dio cuenta y suspiró suavemente, luego me besó en la mejilla y se separó de mí.

Haruno se acercó a mí con entusiasmo. Sin embargo, se detuvo justo delante de mí. Supuse que me estaba insinuando que yo debía dar el último paso. Extendí los brazos y ella se abalanzó sobre ellos. Soporté el peso de su cuerpo y la abracé con fuerza, al tiempo que disfrutaba de los suaves bultos que apretaban contra mí. Quizá fuera porque Clena la había espoleado un poco, pero Haruno también se había vuelto más atrevida últimamente.

 

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