Sasaki y Pii-chan
Vol. 9 VTubers, Tercera Parte Parte 1
(Punto de Vista de la Vecina)
Ahora que Ochiba Kareki se ha vuelto algo famosa, mi vida se ha vuelto agitada. Uno de los cambios más grandes es cómo paso las mañanas entre semana.
—Abadón, no tengo tiempo de preparar nada para el desayuno, así que comeré de camino a la escuela. ¿Te importaría ir a la cocina y traerme un trozo de pan? Con uno basta.
—¡Vi venir eso, así que te preparé el desayuno mientras dormías!
—¿Qué? ¿Eso es algún tipo de broma?
—¡Oye, oye! Claro que no. Está en el comedor. Vamos, ¡ve a comer algo!
Dedico todo mi tiempo, después de nuestras sesiones de «familia ficticia», a grabar videos, y eso está afectando mi sueño. Además, ahora mi despertador suena treinta minutos antes.
—Solo estoy sorprendida. No me di cuenta de que fueras tan habilidoso.
—Bueno, me cuesta salir de tu dormitorio mientras estás dormida. Esta casa es grande, ¿sabes? Pero ya estabas falta de sueño desde antes. Me rompería el corazón verte saltarte comidas y enfermarte.
—Entonces, perdón por causarte molestias. Te lo agradezco.
Gracias a mi compañero sigo funcionando día a día. Aunque no lo creas, es muy bueno con las tareas del hogar. No solo me ayuda a cocinar cuando me toca preparar la cena para la familia ficticia, sino que también colabora con la lavandería y la limpieza, todo por iniciativa propia. Me da miedo que, si me ayuda aún más, nunca pueda devolvérselo.
El domingo, dos días después de nuestra grabación en el estudio, el video se publica. Abadón y yo vamos a la habitación de invitados y lo vemos juntos en mi portátil. Cuando Ochiba Kareki habla en el video, suena un poco más como una desconocida de lo habitual.
—¡Oooh, jo, jo, jo, jo, jo! ¡Qué suerte, sacar un objeto tan bueno! Aunque, pensándolo bien, no esperaba menos de alguien de mi nivel. Ahora bien, ¿quién va delante de mí? ¿Oh, Rolling? Sí, quédate justo ahí. Perfecto.
—¡No! ¡No, no, nooo! ¡No dispares! ¡No puedes usar los rojos que tengo detráaass!
—Oh, perdón. Mi caparazón va hacia Kihouin…
—¡¿Hwaaahhh?!
Mientras escucho la grabación, mi atención se centra en Kihouin y Rolling; tienen mucha presencia. Sus voces son más agudas y resuenan mejor que la de Kareki. Empiezo a entender de verdad por qué son quienes más ganan del grupo.
—Escucharnos una al lado de la otra deja muy claro cuánto más tiempo llevan haciendo esto.
—Kareki es reservada cuando habla, así que tendrás que concentrarte en el tono de tu voz si quieres competir. Dicho eso, aunque murmuras durante gran parte del video, creo que aun así deja huella.
—No necesitas forzarte a halagarme.
Los comentarios empiezan a aparecer en cuanto el video se publica. La reacción hacia Kareki es variada.
«Esta chica Kareki es un poco molesta, ¿no?», «Está fastidiando demasiado a Lady Reika», «Nah, Lady Reika prácticamente lo está pidiendo», «Esto no puede ser improvisado. Es demasiado nueva para eso», «Seguro tenían un guion. Si no, ¿cómo le caerían tantos objetos? Lmao», «Esto es más un evento para las segundas líneas, al final», «¡Lady Reika es una persona tan buena!», «A mí, personalmente, me cae bien».
Nos están mencionando, aunque sea solo de pasada al hablar de Kihouin. Ese era el objetivo del directo, así que, en ese sentido, fue un éxito. Pero cuando recuerdo nuestros intercambios de aquel día, mis sentimientos se vuelven más complejos. ¡Además, esos objetos de ataque que no paraban de golpear a Kihouin fueron pura coincidencia!
Veo uno o dos comentarios con iconos y nombres de usuario familiares: son del grupo de haters que me ha estado molestando desde la época de Misaki Hanano.
«Que Kareki le busque pelea tiene que ser improvisado. Como alguien que amó a Hanano de verdad, se nota», «Dios, ¿cuánto odia a Kihouin?», «Es tan obvio que va a perder su lugar en este grupo pronto», «Apuesto a que el día de la grabación no tenía con quién almorzar y no sabía qué hacer consigo misma», «Tengo el presentimiento de que en algún momento se graduará [1] por acoso», «De repente, estoy deseando ver cómo sigue esto».
Por desgracia, tienen toda la razón.
De cualquier modo, tal como esperaba la compañía, nuestro canal consigue un montón de nuevos suscriptores gracias al directo. Antes rondaba los diez mil, pero al día siguiente del directo se duplican, alcanzando unos impactantes veinte mil.
Abadón sonríe de oreja a oreja.
—¡Lo lograste! ¡Conseguiste más suscriptores en el canal de Kareki!
—¿Te hace feliz que ella se esté volviendo popular?
—¡Claro que sí! Cuanto más popular sea, más ingresos tendrás tú. Es una socia importante para lograr la independencia financiera. Y estoy seguro de que nuestra hermana menor también se alegrará de su éxito.
—En eso tienes razón.
Ya he hablado con mi vecino y con Futarishizuka sobre monetizar nuestras actividades. Decidimos abrir una cuenta bancaria con ese fin a mi nombre. Pero mi vecino dijo que se encargaría de que cualquier movimiento financiero pasara a través de la corporación de Futarishizuka.
Si puedo mantener el nivel actual de visualizaciones, puedo esperar decenas de miles de yenes al mes. Le pregunté a Futarishizuka si podía empezar a pagar mis propios gastos de manutención de inmediato, pero me rechazó, diciendo que prefería que lo ahorrara para el futuro. Para ella, esa cantidad es una gota en el océano, y para mí, cubrirlo todo —incluido el alquiler— está completamente fuera de mis posibilidades. Solo habría sido una satisfacción personal. Y, además, Futarishizuka probablemente espera recompensas, no dinero, a cambio de su amabilidad.
—A este ritmo, sin duda estamos en la pelea por ganar el concurso de visualizaciones.
—Eso espero.
Finjo estar tranquila al responderle, pero por dentro soy la más feliz de todos. Estoy segura de que mi vecino quedará último y, si las cosas salen bien, tendrá que concederme mi petición. Últimamente, cada vez que me meto en la cama, no puedo dejar de fantasear con ello.
El único problema es la encuesta. El día en que todos votarán por su miembro de segunda línea favorito se acerca rápidamente, y apenas queda tiempo para hacer campaña. El Festival de Invierno está programado para el próximo sábado, solo dos días después de la votación. El voto también es una parte importante del evento, probablemente pensada para generar expectación.
Y si gano, ¿tendré tiempo suficiente para prepararme? Desde luego, no se espera que los miembros de segunda línea atraigan espectadores por sí solos, y no puedo imaginar que se les confíen tareas importantes. Se supone que los miembros de primera línea son el núcleo del evento.
Sea como sea, poder participar ya es mucho mejor que la alternativa.
Desde la grabación en el estudio, he estado pidiendo votos todos los días.
—Hola. Soy Ochiba Kareki. Quiero hablarles sobre la votación de segunda línea de la que les hablé ayer. Seguro que todos piensan que pedir votos es una actitud arrogante para una perdedora tan sombría. Pero piensen en cómo son la escuela y el trabajo. Los personajes luminosos solo pueden existir allí donde hay otros deprimentes que sirvan de contraste.
Aunque el canal ha ganado más suscriptores, sigue rondando la parte baja del ranking del grupo.
—Piénsenme como el adorno debajo del sashimi: los cortes frescos de pescado que van encima solo se ven apetitosos porque yo estoy ahí. Sé que en sus corazones tienen a otros favoritos, pero si les sobra algún voto para una pequeña tira de rábano como yo…
Según nuestros cálculos, necesitaré al menos cien mil suscriptores para asegurar mi participación, basándonos en el rendimiento de años anteriores. En este momento, creo que tenemos un cincuenta por ciento de probabilidades.
Abadón ya está deseando empezar.
—Si al final entras, ese Discípulo del ángel se va a llevar una gran decepción.
—Si llega el caso, simplemente los haremos llorar otra vez.
—Oh, qué falta de corazón. Eres tan cruel.
—¿Yo? Creo que la culpa la tienen ustedes, ángeles y demonios, por haber iniciado esta guerra por delegación en primer lugar.
—Ja, ja, supongo que ahí no puedo llevarte la contraria.
Al día siguiente de nuestra grabación en el estudio, Kihouin y Rolling se ponen en contacto conmigo y me invitan a un directo de colaboración. Dicen que será una transmisión en directo y que compartiremos la misma pantalla en línea.
No estoy segura de qué es lo que buscan. Tal vez esta sea su forma de realizar una ejecución pública de una kohai detestada. Aun así, es la oportunidad perfecta para acceder a su base de fans ya consolidada. No puedo decir que no, no si quiero ganar la encuesta. Se lo consulto a la hija menor y me dice que, en cuanto a equipo, no debería haber ningún problema.
— ¿Un directo, eh? —pregunta Abadón—. No lo sé. Todo lo que digas se oirá al instante en todo el mundo, ¿no?
—No creo que podamos evitar hacer cosas así si queremos ganar dinero en este negocio.
—¿Y si la gente forma una turba en internet y va a por ti, con antorchas y horcas incluidas?
—Es una imagen bastante gráfica.
—Solo me preocupa. Ya eres un más o menos poco amistosa.
—Un trabajo como este, con normas y condiciones laborales tan flexibles, es una gran opción si voy a seguir participando en la guerra por delegación. Las únicas carreras con más libertad son cosas como ser escritora o inversora. Personalmente, creo que deberíamos estar contentos con lo que tenemos.
—Bueno, no insistiré más si ya lo tienes decidido.
Obviamente estoy ansiosa, pero los beneficios de colaborar con Kihouin y Rolling son demasiado grandes como para ignorarlos. Soy muy consciente de lo bien que se siente exprimir a un par de streamers famosos para conseguir espectadores extra. Aunque la expresión transmisión en directo me transmite bastante peligro, decido aceptar.
Supongo que así es como la gente termina volviéndose adicta a la política.
El directo está programado para la noche siguiente. Cuando termina nuestro tiempo de familia ficticia, Abadón y yo regresamos a casa.
El tema del directo es ASMR. Cuando Kihouin y Rolling me lo explican por primera vez, me quedo confundida. No sé qué significa la abreviatura. Pero como la reunión se realiza por videollamada, Abadón —que por alguna razón conoce el término— me lo explica, y logro seguirles el juego con soltura.
Según Abadón, es una muy buena forma de conseguir visualizaciones. Aun así, me genera muchas dudas hacerlo en una transmisión en directo.
—Permíteme darte un masaje. Justo por… ¿aquí? Se siente bien ahí, ¿verdad? ¿Qué tal? ¿Estás cansado? Si quieres, con gusto podría seguir masajeándote por siempre y para siempre.
El guion que me envían de antemano incluye muchas indicaciones además de las líneas habladas, como «jadea un poco aquí» o «ahora finge que le soplas en el oído a alguien». Me parece realmente estúpido, así que lo ignoro todo y me limito a leer el guion.
En cuanto lo hago, Kihouin me interrumpe de inmediato.
—Ah, un momento, Señorita Kareki. Parece que no haces más que murmurar en el micrófono. Debes tener más encanto, más atractivo, para hacer felices a los espectadores. Haz como la Señorita Rolling: un poco de coqueteo, sin vergüenza por cómo pueda verse o sonar.
—Lo intentaré, Señorita Kihouin.
—¡Ooooye! ¡Creo que estás siendo un poco demasiado dura, Kihooo!
—Adelante, inténtalo otra vez, Señorita Kareki.
—De acuerdo. Lo haré.
—Kareki acepta todo con tanta facilidaaaad. ¿Crees que está enamorada de míiii?
Las dos improvisan comentarios que no están en el guion. Yo lo tengo fácil; simplemente intercambio bromas con mis dos senpai según corresponde. El directo termina al cabo de aproximadamente una hora.
Aunque tuvo lugar en el canal de Ochiba Kareki, alcanzó más de veinte mil espectadores simultáneos. Ese mismo día, una vez archivado, acumuló más de doscientas mil visualizaciones totales, superando con creces todos mis videos anteriores.
Mi número de suscriptores también aumenta, sumando otros once mil. La influencia que tienen los streamers famosos es asombrosa. Pero lo que de verdad despierta mi curiosidad es la conversación que tuve con ellas después de que terminó el directo.
—Sé que tienes tu propio estilo, Señorita Kareki, y no es nuestro lugar criticarte por ello. Pero sí creo que podrías reflexionar un poco más sobre cómo quienes te rodean perciben tus acciones.
—Eh, Kihooo, creo que no estás haciendo llegar tu punto para naaaada.
—Emm, ¿me está amenazando?
—Si así fue como te sonó, entonces quizá sí.
—¡Ughhh, por favor! Desde mi punto de vista, tú tampoco eres mucho mejor, Kihooo.
—¿No prometiste guardar silencio, Señorita Rolling?
—Urk.
Ese extraño tira y afloja entre ellas hace que me resulte aún más difícil confiar en lo que están diciendo.
En realidad, debería dejar de poner excusas. Desde que entré en la guerra por delegación, he dejado de poder confiar en cualquiera cuyos intereses no estén claramente alineados con los míos. Y aun cuando lo están, sigo sospechando constantemente. A mis ojos, los rivales dentro de mi propio grupo no son más que enemigos.
Asiento de forma evasiva en respuesta a sus consejos.
Sigo subiendo videos nuevos todos los días, intercalando más eventos especiales como este entre uno y otro.
Entre semana voy a la escuela y aprovecho el tiempo libre durante las clases y los recreos para trabajar en mis guiones. Después de la escuela, vuelvo a casa para nuestra sesión de familia ficticia y luego grabo hasta medianoche. No creo que mi vida haya estado nunca tan ocupada.
Antes era apática e inactiva. Ahora paso los días corriendo de un lado a otro, como si alguien hubiera apretado el botón de avance rápido de mi vida.
Pero tengo que admitirlo: no se siente nada mal.
El tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos y, finalmente, llega el día de la votación.
*
Mi vecina había estado trabajando sin parar durante varios días.
Después de acompañarla a la reunión con el Sr. Kuga, revisar sus videos se convirtió en una tarea diaria para mí. Parecía abordar su trabajo con un entusiasmo enorme, y siempre subía al menos un video nuevo cada día.
La calidad de estos también era impecable. De hecho, superaba la de muchos profesionales.
No tenía ninguna duda de que el modelo 3D y todo el equipo avanzado proporcionado por Tipo Doce eran la base de esa calidad. Pero aun así, sus guiones y la puesta en escena aprovechaban ese nivel de una forma asombrosa; tan asombrosa que jamás imaginarías que era obra de una estudiante de secundaria.
Tal vez había adquirido habilidades tan impresionantes a una edad tan temprana precisamente porque se había encerrado en la biblioteca de su escuela durante miles, o incluso decenas de miles de horas. De hecho, la mayoría de los comentarios de los espectadores daban por hecho que se trataba de una mujer adulta.
Pensar que la vida de mi vecina hasta ahora no había sido un desperdicio me reconfortó, aunque solo un poco. Y también me recordó que, en todo, la repetición es la clave.
Por encima de todo, me alegraba que por fin tuviera algo en lo que pudiera sumergirse tras haber llevado una vida tan vacía. Quizá fuera grosero expresarlo así, pero me parecía que estaba cultivando una razón para vivir como un pequeño brote, y yo quería asegurarme de que nunca se marchitara.
— ¿Cómo va el concurso de visualizaciones? —preguntó Pii-chan.
—Intenté subir una grabación en 4K del paisaje de Karuizawa, pero tampoco funcionó. Vi un artículo en internet que decía que a los extranjeros podría interesarles si añadía subtítulos en inglés, pero no parece que nadie lo haya visto.
—…Ya veo.
Yo, en cambio, no tenía ni idea de cómo avanzar. Hoy había vuelto otra vez a la casa de estilo japonés dentro del OVNI y ahora estaba en mi habitación allí, estrujándome el cerebro.
En ese momento solo tenía setenta y ocho visualizaciones en total. Escapar del último puesto parecía imposible. Justo cuando estaba gimiendo de frustración, mi distinguido gorrión entró para ver cómo estaba.
— ¿Ese es el video de esa chica? —preguntó Pii-chan, mirando la pantalla de mi portátil.
—Sí.
Era uno que había subido apenas ayer: una colaboración en directo, en su propio canal, con dos de sus senpai de la oficina. Yo estaba viendo la versión archivada. Parecía que estaba probando ASMR.
—Señorita Kihouin, ¿pude coquetear bien, como lo hace la Señorita Rolling?
—¡Oh, sí! ¡Has mejorado muchísimo! Sigue mostrándoles lo coqueta que puedes ser.
—¡Argh! ¡Estúpida Kihooo! ¡Estúpida Karekiii! ¡Las dos son malas, y eso me enfaaaada!
—Oh, pero no me estaba burlando de ti. Debo reconocer tu extraordinaria habilidad para ganarte a los demás. ¡Es exactamente lo que la gente espera de la Señorita Kareki, que acaba de debutar!
—Bueeeno, está bien entonces. ¡En ese caso, les mostraré a las dos cómo se halaga a alguien de verdaaad!
Mi vecina se mantenía firme, sin miedo, incluso frente a sus senpai. Me recordó mucho a sus intercambios llenos de espinas con la Señorita Hoshizaki durante nuestro tiempo de familia ficticia. Tenía mucho carácter, gracias a su papel en el juego de la muerte; ni siquiera las personas más famosas de su industria lograban intimidarla. De hecho, solo verla me daba escalofríos.
Naturalmente, yo no me había entrometido en absoluto en su trabajo de producción de videos. No era más que su mánager; respondía a consultas comerciales del Sr. Kuga y de otros, y me encargaba de tareas menores como firmar contratos y administrar su cuenta oficial en redes sociales. Ella y Abadón se ocupaban de todo lo creativo, incluidas las grabaciones fuera de casa.
—La forma en que habla es tan poderosa como la de sus predecesoras. Muy impresionante.
—Me preocupa más que la gente de su lugar de trabajo empiece a hablar mal de ella.
—No hay necesidad de prestar atención a eso. Estos vii-tubers dependen del favor del público y de la popularidad, ¿no es así? Mientras puedan atraer visualizaciones, los órdenes jerárquicos se alteran con rapidez. Ella es lo bastante cortés, así que dudo que tengamos de qué preocuparnos.
El Lord Sabio de las Estrellas seguía siendo tan agresivo y emprendedor como siempre. Pero sin ese nivel de arrojo, probablemente no se podría sobrevivir en una industria tan competitiva como esta. Las personas que no solo tienen confianza, sino también un talento y unos logros increíbles que respaldan su actitud, simplemente resultan geniales.
—Por cierto, Señorita Kihouin, ¿no crees que estás siendo un poco injusta?
—¿Oh? ¿A qué te refieres exactamente?
—Quizá sea por tu personaje de niña rica, pero… en comparación con las indicaciones que me diste, no pareces tan coqueta como dices. ¿Podrías mostrarme cómo se hace de verdad? Considéralo parte de la educación de tu kohai.
—¡Urk! Me… ¿Me estás diciendo que me convierta en un juguete para las masas?
—Por favor, no confieses cosas así sin previo aviso. Arruinas el momento. Y muchas otras cosas también…
—Muy bien, si insistes. Te mostraré un tipo de encanto opuesto al tuyo: la luz del sol frente a tu oscuridad y pesimismo. Eso sí, no me culpes si te banean la cuenta por lo increíblemente sexy que está a punto de volverse este directo.
—Bueeeno, Kiho, eso ya es solo inmaduuuro.
Mi vecina se llevaba bien con sus dos senpai, la Señorita Kihouin y la Señorita Rolling. En realidad, no aprobaba que invitaran a una menor a participar en un directo de ASMR, pero dejando eso de lado, estaban haciendo algo bueno por ella. Ochiba Kareki lograba mantenerse en personaje, y las reacciones en la sección de comentarios eran positivas.
Pii-chan compartió una impresión similar.
—Siempre es emocionante ver a un recién llegado con carácter dejar su huella.
—Parece que muchas otras personas piensan lo mismo.
—Creo que los demás también se beneficiarán de ello.
—Tal vez por eso se acercaron a ella para la colaboración.
Normalmente, una novata no podría permitirse comportarse así con sus superiores. Quizá fuera diferente al trabajar con un guion, pero todo lo que decía mi vecina era completamente improvisado. En circunstancias normales, probablemente habría sufrido acoso por un comportamiento así.
Pero, por suerte, parecía que sus senpai estaban más interesadas en aprovecharla en su beneficio que en alimentar su propio orgullo sin sentido. Al menos, así lo veía yo, y por eso decidí no entrometerme por ahora.
Fuera como fuese, el resultado era que mi vecina lo estaba haciendo extraordinariamente bien para ser una recién llegada. Ni siquiera habían pasado diez días desde su debut y su canal ya tenía casi cincuenta mil suscriptores. A pesar de haber empezado como una completa desconocida, ahora recibía tanta atención como idols con un sólido respaldo corporativo. Puede que su número de suscriptores todavía quedara por detrás del de los demás miembros de su grupo, pero teniendo en cuenta lo reciente de su inicio, parecía estar haciendo un esfuerzo más que respetable.
*
En última instancia, fue otro día infructuoso.
La luz del sol que entraba por la ventana se tornó carmesí y, con el tiempo, comenzó a desvanecerse. Mientras lo hacía, oí una voz desde la cocina avisando de que la cena estaba lista. Salí de mi habitación y me dirigí a la sala de estar, donde los otros miembros de nuestra familia ficticia ya se habían reunido.
Pero al mirar con más atención, vi que teníamos una invitada. Por alguna razón que desconocía, Rosa Mágica se había unido a nosotros, sentada pequeña y callada en uno de los extremos de la mesa baja y redonda del centro de la habitación.
Mientras me acomodaba en un asiento vacío, hice la pregunta que me rondaba la cabeza.
—Srta. Futarishizuka, ¿ha ocurrido algo?
—Volví antes a Karuizawa para comprar algunas cosas para la cena, y ahí estaba ella, justo en la puerta de entrada. No podía irme sin invitarla, ¿verdad? Un invitado más no debería causar problemas.
—Ya veo.
El otro día, durante el viaje escolar de esquí, Rosa Mágica tuvo una gran discusión con la Srta. Futarishizuka antes de que ambas acabaran reconciliándose. La chica mágica incluso había prometido abstenerse por un tiempo de su trabajo de matar psíquicos.
Con ella aquí, la mesa estaba a reventar. En el sentido de las agujas del reloj, el orden de los asientos era el siguiente: mi vecina y Abadón, la Señorita Hoshizaki, Tipo Doce, Lady Elsa, el Príncipe Lewis, la Srta. Futarishizuka, Rosa Mágica y, por último, Pii-chan y yo. Gracias al tamaño de Pii-chan y a que Abadón se negó a comer con nosotros, logramos encajar a todos por muy poco. Si aparecía alguien más, tendríamos que hacer una mejora.
En lo personal, me resultaba curioso lo bien que el Príncipe Lewis se había adaptado. A pesar de su antigua vida extravagante como miembro de la realeza, nunca se quejaba de nada. Sus elecciones de vestimenta también habían cambiado para encajar con el Japón moderno, al igual que las de Lady Elsa. Cualquiera que lo viera pensaría simplemente que era un joven a la moda. Su flexibilidad era realmente digna de elogio.
—Nuestra mesa baja empieza a sentirse muy apretada, —comenté.
—¿Crees que debería conseguir una más grande? —preguntó la Srta. Futarishizuka.
—Abuela, si necesitamos mobiliario para la casa, la hija menor estará encantada de encargarse.
—Preferiría que primero le construyeras una habitación a tu abuela aquí en la casa.
—Levantar una ampliación requiere una planificación minuciosa. Debemos abordar una tarea así solo después de una preparación adecuada.
—¿Ah, sí? Me pregunto adónde fue a parar toda esa superciencia de forma de vida mecánica.
Una vez que tomé asiento, todos empezaron a comer. La cena de esta noche volvió a estar dispuesta sobre la mesa gracias a Lady Elsa y al Príncipe Lewis. Arroz frito, camarones salteados en salsa picante, rollitos primavera, mapo tofu… era un auténtico festín de cocina china. Las jugosas empanadillas a la plancha estaban tan ricas como las de un local especializado. Supuse que habrían recibido ayuda de la Srta. Futarishizuka, pero aun así resultaba impresionante.
—Oye, Sasaki, hay algo que quería preguntarte, —dijo la Señorita Hoshizaki.
—¿Qué cosa?
Cuando ya habíamos terminado aproximadamente la mitad de la comida, mi colega senior habló. Lo siguiente que salió de su boca fue un acrónimo bastante inesperado.
—¿Sabes qué es una DMCA?
—Bueno, sí. Conozco el concepto… ¿por qué?
La Digital Millennium Copyright Act era una ley federal promulgada por cierto país aliado. Trataba principalmente sobre el control de obras digitales, como las que circulan por internet; además, la legislación había modificado la ley de derechos de autor en ese país. Fue promulgada a finales de los noventa debido a la proliferación de obras pirateadas.
También era conocida en nuestro país como un tipo de queja presentada contra los grandes motores de búsqueda. Podías usarla en una frase como: «Voy a presentar una queja DMCA contra tal o cual sitio». Se veía mucho cuando cierta información era eliminada de un buscador.
—Son bastante complicadas, ¿verdad? —dijo mi colega.
—Te refieres a las solicitudes de retirada destinadas a eliminar ciertos resultados de los motores de búsqueda, ¿verdad?
—Sí-sí, eso es.
Parecía que la Señorita Hoshizaki entendía el término del mismo modo que yo. ¿Había alguna información en internet que quisiera hacer desaparecer?
—Hay que introducir un montón de datos en el formulario de solicitud en línea, —continuó—, tu nombre real, tu dirección, todo. Y si mientes en algo, pueden multarte, ¿no? Al menos, eso es lo que he oído. Además, hay que hacerlo todo en inglés.
—Eso es porque, en el país que promulgó la ley, por lo general es trabajo de un abogado encargarse de esas cosas. El nombre y la dirección serían entonces los del abogado y la oficina que lleva el caso. No creo que el formulario esté pensado para usuarios finales.
—Espera… ¿espera, de verdad?
—Bueno, eso es solo lo que leí en internet, —dije con naturalidad—, pero creo que estoy en lo cierto.
—……
La Señorita Hoshizaki se quedó sin palabras. Me preocupé: su expresión se veía terriblemente grave. ¿Estaría lidiando con algún tipo de problema?
—Si hay algo que te esté preocupando, —dije—, podría intentar ayudarte.
—¿Eh? Ah, eh… ¡No, no es nada importante! ¡Estoy perfectamente!
—¿De verdad?
—¡Claro! Solo preguntaba por curiosidad.
Ahora sí que me sentí muy suspicaz. No había manera de que fuera solo curiosidad.
Pero ella dijo que estaba bien, así que no quise entrometerme. Tal vez aquella foto filtrada de ella de hace un tiempo había vuelto a circular. Pero ¿no se habría encargado Tipo Doce de eso de inmediato?
—Madre, si ha ocurrido algún problema, quisiera expresar mi intención de estar a tu servicio en todo lo que me sea posible.
—No, es algo súper menor. De verdad, puedes ignorarme.
—He detectado un aumento en la frecuencia cardíaca de Madre y un cambio significativo en la temperatura de la superficie corporal con respecto a tu línea base. Si no estás experimentando estrés mental o emocional, es posible que estés sufriendo una infección bacteriana o viral.
—Dejando eso de lado, el concurso de visualizaciones está a punto de terminar, ¿verdad?
—Madre, ignorar de forma tan descarada la conversación de la hija menor la hace sentirse terriblemente sola.
—Urk… Entonces, eh, ¡dejemos de hablar de mí ahora mismo! ¿De acuerdo?
—Recibido. Entiendo que los temas relacionados con Madre quedan concluidos a partir de este momento.
Vaya forma tan entusiasta de cambiar de tema , pensé, mientras la mirada de la Señorita Hoshizaki se desviaba hacia la Srta. Futarishizuka.
—Sí, en efecto, —respondió la chica del kimono—. Si terminamos en dos semanas, tal como acordamos al principio, pasado mañana será el último día.
—¿Verdad? Entonces nos quedan dos días completos hasta la fecha límite.
Me alegro de que sacara el tema justo ahora , pensé. Yo también tengo una sugerencia para todos.
—Con respecto a eso, tengo una propuesta… o más bien, una petición.
—¿Cuál sería? —preguntó la Srta. Futarishizuka.
—Las actividades de mi vecina han crecido más allá del alcance de este concurso y, tal como están las cosas, es posible que le pidan trabajar el último día. Si a los demás les parece bien, me gustaría que pudiéramos retrasar la fecha límite dos días más.
Si ganaba la votación de segunda línea, Ochiba Kareki participaría en el Festival de Invierno. Había un ensayo programado para el día anterior, y el Sr. Kuga me dijo que le gustaría que ella tomara parte. No estaba seguro de si tendría tiempo para jugar a la familia ficticia con el resto de nosotros… y además imaginaba que el período del evento le daría un generoso aumento en las visitas. Y, como su mánager, quería permitirle participar.
La Srta. Futarishizuka asintió.
—Ah, ya veo. ¿El Festival de Invierno de OtherPro , quizá?
—¿Lo conoces? —respondí.
—Claro que sí. Organizan una gran fiesta todos los años. Alquilan un recinto enorme y todo eso.
—Al parecer, mañana se realizará una gran votación para decidir qué miembros de segunda línea podrán participar. Si mi vecina gana, se le permitirá oficialmente participar en el Festival de Invierno junto con los miembros de primera línea. Al día siguiente habrá un ensayo de jornada completa.
—Si mal no recuerdo, los resultados de la votación se transmiten en directo, ¿no es así?
—Eso es lo que me dijeron.
En la práctica, nuestro calendario actual era este: mañana, la votación preliminar; al día siguiente, el último día del concurso de conteo de visitas, tal como estaba planeado originalmente; al día siguiente, el primer día del Festival de Invierno; y después, el segundo día del Festival de Invierno. Un evento tras otro.
—¿Espera, VTubing? No tenía idea de que hicieras eso, —dijo la Señorita Hoshizaki, sorprendida.
—Todo es gracias a mi vecino y a la hija menor.
—Espera, ¿en qué te está ayudando Sasaki?
—Es mi mánager.
— Hoy sí que te estás imponiendo, ¿eh? —dijo Abadón.
Con eso, realizamos una votación, y la mayoría estuvo de acuerdo en mover el último día del concurso de conteo de visitas al último día del Festival de Invierno. La Señorita Hoshizaki fue la primera en levantar la mano y aceptar, lo que me despertó un poco de curiosidad. ¿Qué tenía que ver esto con ella?
—Vaya, qué sorpresa, —dijo la Srta. Futarishizuka—. Incluso la hija menor está de acuerdo.
—Abuela, como expliqué anteriormente, un humano jamás puede aspirar a vencer a una forma de vida mecánica en un campo de batalla electrónico. Además, el trabajo de mi hermana mayor me produce alegría. Acepto con gusto esta propuesta.
—Ah, claro. Eres sorprendentemente cercana a ella, ¿no es así, querida?
—Abuela, tu comentario es incorrecto.
—¿Incorrecto? ¿En qué sentido?
—La hija menor se está acercando de manera constante a todos los miembros de la familia, excepto a ti.
—¡Hmff! ¡Sé así entonces! ¡De todos modos, yo tengo a la niña mágica! ¡No me importa!
Ese hecho, para ser sincero, me resultó bastante inquietante. Sabíamos que algún día tendríamos que convencer a Tipo Doce de regresar a su planeta natal y, aun así, lenta pero inexorablemente, estaba ganándose a todos con quienes interactuaba. Y no se trataba solo del poder abrumador de su OVNI, que aún permanecía en el espacio. Estaba estableciendo lazos emocionales con nosotros. Al menos para mí, eso parecía una situación muy peligrosa para la humanidad.
—¿Podría decir algo, Futarishizuka? —preguntó Lady Elsa.
—¿Qué ocurre, querida?
—¿La niña con ese encantador atuendo se unirá a nuestra familia ficticia? —Miraba al otro lado de la mesa, hacia Rosa Mágica.
Personalmente, me preocupaba más saber dónde estaba viviendo en ese momento. Estaba casi seguro de que seguía siendo una desamparada. Probablemente deberíamos llevarla a un orfanato, pero ¿lo aceptaría?
—Bueno, la hija menor es quien manda aquí, —dijo la Srta. Futarishizuka—. ¿Qué opinas tú?
—Jamás cederé mi posición como hija menor.
—Sí, sí, ya lo sé, niña. Tal vez podrías decirnos qué otros puestos están disponibles.
—He oído que esta humana ha perdido a sus padres. ¿Hay algún problema en tratarla como a una huérfana que se ha establecido en el vecindario de nuestra familia?
Tal vez Tipo Doce sentía que Rosa Mágica —una chica incluso más baja y de aspecto más joven que ella— era una amenaza. No tenía piedad con los de fuera, un recordatorio de que era una forma de vida mecánica. Como siempre, nos veíamos obligados a ajustarnos a sus valores.
—Vamos, eso es un poco brutal, incluso para ti. Nuestro cálido y acogedor drama familiar se convertiría de repente en una sombría obra de concienciación social. Ya sabes, de esas que hoy en día reciben una avalancha de quejas apenas salen al aire.
Cuando miraba telenovelas de finales de los años ochenta y principios de los noventa, me parecían bastante estimulantes en comparación con los actuales. Tal vez me había acostumbrado demasiado a ellos, y por eso siempre me sentía insatisfecho con las obras más recientes. Me pregunté si por eso tanta gente se había inclinado hacia el anime y el manga.
—No me importa que me conviertan en huérfana, —dijo Rosa Mágica—. Es la verdad.
—Abuela, ella está de acuerdo.
—En ese caso, eres más que bienvenida a dormir en mi casa, querida. Ya viven allí otras dos personas, y tengo una o tres habitaciones de sobra. Un residente más no hará mucha diferencia. Podemos hablar de tu papel en la familia ficticia en otro momento.
—…¿De verdad?
—Por supuesto. De hecho, incluso hay uno —un adulto, lo bastante mayor como para saber comportarse— que está usando mi casa como residencia temporal porque le resulta demasiado molesto mudarse. Me quedé impactada, ¡impactada te digo!, cuando empezó a reenviar su correo a mi dirección. ¡Qué descaro!
La Srta. Futarishizuka me miraba directamente mientras hablaba.
Dicho de ese modo, no había nada que pudiera responder. Sabía que necesitaba encontrar pronto un nuevo lugar donde vivir, pero simplemente no había tenido tiempo. Me sentía mal por no haber avanzado en nada. Además, si quería un sitio en la ciudad con seguridad adecuada, el alquiler me costaría como mínimo cientos de miles de yenes al mes.
Para un antiguo esclavo corporativo, la barrera psicológica de pagar tanto dinero mensualmente en renta era casi infranqueable. ¿Estaba bien vivir de una manera tan indulgente? Eso era vida de aristócrata. Puede que tuviera el dinero, pero de algún modo me parecía incorrecto.
—Um… gracias, Futarishizuka, —dijo Rosa Mágica.
—¡Oh! Es la primera vez que me llamas por mi nombre. Has hecho llorar a esta anciana, querida.
Mientras tanto, parecía que la chica mágica había conseguido un lugar donde quedarse por el momento. Que realmente fuera a mudarse o no seguía siendo una incógnita, pero me alegraba saber que al menos tenía adónde ir. A este paso, quizá yo también debería quedarme en Karuizawa. Podría alquilar un departamento.
—Ya que estamos con este tema, —dijo el Príncipe Lewis—, ¿podría yo también tener un papel que desempeñar?
—Yo recomiendo el puesto de hermano mayor de Elsa. Si los tratamos como hermanos que viven cerca, no se dañará la ambientación. Familias enteras pueden ser amigas de otros residentes del vecindario; he visto mucha literatura que describe esa clase de relación como algo normal en este país.
—Ah. Muy bien, entonces.
—¡No, Su Alteza! —exclamó Lady Elsa—. ¡Aunque solo sea algo temporal, jamás me atrevería a presumir de compartir sangre con usted, señor!
—Me temo que sería un hermano mayor inútil, pero ¿me aceptarías aun así, querida hermana?
—¡Po-por supuesto, señor! ¡Y eso no es cierto en absoluto!
Como siempre, Lady Elsa parecía tener problemas para saber cómo comportarse alrededor del príncipe. El Conde Müller probablemente le habría advertido que no se propasara con sus superiores. Me pregunté cómo reaccionaría si algún día reveláramos la verdadera identidad de Pii-chan.
—Por cierto, Elsa, ¿de qué manera estamos tratando a la buena avecilla?
—¿Avecilla? Es nuestra mascota familiar, señor.
—En efecto. Ese es mi papel. Puedes dirigirte a mí con toda confianza de manera informal, simplemente como Pii-chan.
—A-ay, vaya… un caos, en verdad…
Lo mismo ocurría con el Príncipe Lewis. Su expresión delataba lo extraño que le resultaba tratar al Lord Sabio de las Estrellas como la mascota del vecino.
[1] Término técnico y eufemístico utilizado para describir su retiro definitivo, jubilación o abandono de un personaje virtual. Esta tradición, arraigada en la cultura idol japonesa, implica el fin de las transmisiones en vivo, la inactividad en redes sociales y la despedida del modelo virtual, ya sea por agotamiento, motivos personales, contractuales o búsqueda de nuevas oportunidades.
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