¡Supervivencia en Otro Mundo con mi Ama!
Capítulo 236. No Hagas Eso
—No hagas eso.
—¿Cómo dices~?
Como no podía operar la bomba de piedra mágica brillante por mi cuenta, contacté con Merinesburg mediante el gran comunicador gólem instalado en la mansión del señor, pero mi propuesta fue rechazada al instante por Isla, Sylphy e incluso Melty. No puedo creer que mi brillante estrategia haya sido descartada…
—Kosuke. Las bombas de piedra mágica brillante son, sin duda, eficaces contra los Saltamontes Glotones. Pero no deberías usar una de esas bombas para volar un bosque entero.
—¿Y por qué no?
—Con ese poder destructivo, arrancaría los árboles de raíz. Lo he confirmado con mapas y documentos: el bosque donde se está produciendo actualmente la plaga de Saltamontes Glotones se encuentra cerca de la ciudad de Curéon, y esa ciudad obtiene y recolecta su madera de ese bosque. Un bosque devorado por los Saltamontes Glotones puede recuperarse en cierta medida en unos años, pero si lo arrancas de raíz con una bomba de piedra mágica brillante, no hay forma de que se recupere, ¿verdad?
—Además, parece que el nacimiento del río Valerius, que es la fuente de agua no solo para Curéon, sino también para las ciudades y aldeas circundantes, se encuentra en lo profundo de ese bosque. Si la bomba de piedra mágica brillante hace volar el bosque y afecta a la fuente de agua, podría producirse una escasez de agua a gran escala.
—Ya veo… Desde el punto de vista económico y considerando otros factores, arrancar el bosque de raíz sería problemático.
—Además, la seguridad de la bomba de piedra mágica brillante aún no se ha confirmado por completo. En el lugar donde se realizó la prueba de detonación, hasta ahora no ha vuelto a crecer ni una sola brizna de hierba. La concentración de poder mágico en el suelo también ha aumentado en comparación con justo después de la prueba. Es necesario seguir observando la situación.
—En otras palabras, ya no puede usarse con tanta ligereza como antes. El problema sería aún mayor si la utilizamos sin pensar y el bosque desaparece, dejando tras de sí una extensión de tierra estéril donde no crece ni una sola planta.
—Ya veo… Entonces, ¿qué hacemos?
Como incluso Danan parecía no saber qué hacer, supuse que sería imposible resolver el problema únicamente con nuestras propias fuerzas. Por eso había pensado en usar las bombas de piedra mágica brillante, pero si eso tampoco era viable, parecía que no nos quedaban muchas opciones.
—Probablemente no haya problema. Haré que Grande vaya allí.
—¿Grande, eh? Ya veo… ¿Crees que funcionará?
Grande es un Gran Dragón con un poder inmenso. Actualmente se ha transformado en una chica dragón mediante un ritual con una piedra mágica brillante, pero antes era un dragón de enorme tamaño, al que había que mirar hacia arriba. Tras el ritual, se dice que sus ya formidables habilidades se han fortalecido aún más, así que puede que sea capaz de encargarse de los Saltamontes Glotones.
—Asegúrate de agradecerle bien que venga hasta aquí.
—Claro, hazlo. Al menos hasta que termine la exterminación de los Saltamontes Glotones, deberías cuidar de Grande incluso más que de Ellen y las demás.
—Lo haré.
Grande no tiene ninguna obligación de ejercer su poder en favor del Reino de Merinard. Aun así, es una buena chica, así que estoy seguro de que hará lo que Sylphy o yo le pidamos. Precisamente por eso, en lugar de aprovecharme unilateralmente de ella, debo tratarla con el debido respeto… o mejor dicho, con sincero agradecimiento.
☆★☆
—Por eso Grande vendrá desde Merinesburg.
—¿Grande-sama…? Ya veo. Entonces supongo que podremos arreglárnoslas.
Danan, tras escuchar mi informe, pareció visiblemente aliviado. Aunque ahora que lo pienso… ¿no es un poco raro que se refiera a Grande con el -sama mientras a mí me llama por mi nombre? Bueno, a estas alturas sería aún más extraño que Danan empezara a tratarme con honoríficos, así que no me molesta.
—¿Grande-sama…?
A diferencia de la expresión aliviada de Danan, el gesto de Ellen seguía siendo serio… o más bien, no había cambiado mucho. Su voz sonó reflexiva, como si estuviera dándole vueltas a algo.
—¿Pasa algo?
—No es exactamente un problema, pero ni Amalie, ni Bertha ni yo hemos tenido demasiado contacto con Grande-sama, así que no sé muy bien cómo debería tratarla.
—No creo que tengas que hacer nada especial. Puede ser un poco orgullosa, pero es una chica buena y franca, así que trátala con normalidad.
—¿Con normalidad…?
Las cejas de Ellen se fruncieron ligeramente. Parecía preocupada.
—No tienes de qué preocuparte por…
Justo cuando estaba a punto de decírselo, se oyó una fuerte detonación desde el exterior y, al mismo tiempo, una sacudida recorrió el lugar. A ojo, diría que fue un nivel 1 en la escala sísmica japonesa.
—Ya ha llegado… ¿no es demasiado pronto?
Había pasado menos de una hora desde que terminé la llamada con Sylphy y las demás. ¿Acaso había volado a toda velocidad?
Interrumpí la conversación y salí al exterior. Frente a la mansión del señor reinaba un gran alboroto. En el centro, se había formado un enorme cráter, y de él acababa de salir Grande, cubierta de tierra.
—¡Grande! Te has lucido bastante, ¿no?
—Umu. Fui con todo y me desvié un poco. Todo iba bien hasta que aterricé aquí, —mientras sacudía la cabeza al decirlo, la tierra se desprendía limpiamente de su rostro y su cuerpo. Para una Gran Dragón especializada en magia de atributo tierra, el polvo y la suciedad no parecían ser ningún problema—. No, no… fallé, fallé. He armado un buen escándalo, —con un simple gesto de su mano, el agujero en forma de cráter se cerró rápidamente y el pavimento de adoquines destrozado volvió a su estado original.
—¿Desde cuándo te has vuelto tan hábil?
—Oye, que yo tampoco me paso el día holgazaneando, ¿sabes?
—Ya veo. Como era de esperar de Grande.
—¿Verdad? ¿Verdad?
Mientras se me acercaba frotándose contra mí, le di unas palmadas en la cabeza. Su cola golpeaba los adoquines, pero estos no sufrían ningún daño gracias a la funda elástica que Lima y las demás le habían hecho. Los inocentes adoquines se salvaron gracias a ellas…
—Entonces, he oído que tienes un favor que pedirme.
—Sí, verás, la cosa es que…
—Bueno, me dijeron que se trata de exterminar saltamontes.
—Oye.
—No pasa nada. Son bastante sabrosos.
—¿Sabrosos?
—Bueno, si no masticas bien, las patas se te pueden quedar atascadas en la garganta, pero el abdomen es tierno y está bastante bueno.
—¿Sabroso…?
Si lo dices así, hasta me dan ganas de probarlo un poco. No, pero sigue siendo un insecto… aunque pensándolo bien, los gizmas también lo eran, así que a estas alturas ya es un poco tarde para escandalizarse. Lo probaré cuando tenga ocasión.
—Si hablamos de controlar los daños que causan, lo mejor es actuar cuanto antes. Así que pongámonos en marcha.
—De acuer… ¿eh? ¿Ahora?
—Exacto. Si no, los daños se extenderán.
¿Eeh…? Ni siquiera he preparado nada, pero cuando miré a Danan, se limitó a encogerse de hombros.
—Probablemente podamos encargarnos de los restos solo con Kosuke. Yo saldré después de preparar todo, así que ve tú primero.
—En serio…
—Precisamente por eso es bueno moverse rápido. Vamos, Kosuke, saca eso… la góndola o como se llame.
—De-de acuerdo.
Era evidente que no había tiempo que perder. Pensándolo bien, saqué de mi inventario una góndola individual. Tenía el aspecto de un pequeño cohete de juguete, estilizado y aerodinámico.
—Kosuke, —Justo cuando iba a subir a la góndola, Ellen me llamó. Como siempre, su rostro estaba inexpresivo, pero se notaba que estaba preocupada por mí.
—Estoy bien. Probablemente soy más resistente de lo que crees.
—…Ya veo. El veneno del basilisco es tan potente que, incluso si te atraviesa el corazón, no morirías al instante.
—¿Eh? ¿El basilisco no es esa cosa que te da dolor de estómago si la comes? Normalmente mataría a una persona.
—Lo que a mí me sorprende es que, para un dragón, eso se limite a un dolor de estómago.
Oye, Grande, ¿alguna vez lo has probado? No creo que llevarse cualquier cosa a la boca sea buena idea.
—La próxima vez, si no te importa, deberíamos hablar largo y tendido. Todo esto resulta bastante interesante.
—Hmm… de acuerdo. Después de acabar con los saltamontes.
Grande miró a Ellen durante un instante y luego asintió. ¿Habrá percibido algo?
—Entonces, me adelanto.
—Sí, ten cuidado. Partiremos en cuanto estemos listos.
—Buena suerte.
Danan y Ellen me despidieron mientras subía a la góndola.
¿Quieres discutir de esta novela u otras, o simplemente estar al día? ¡Entra a nuestro Discord!
Gente, si les gusta esta novela y quieren apoyar el tiempo y esfuerzo que hay detrás, consideren apoyarme donando a través de la plataforma Ko-fi o Paypal.







0 Comentarios