¡Supervivencia en Otro Mundo con mi Ama!

Capítulo 237. Preparativos Para el Asalto y la Intercepción

 

—Lo veo… esa es la ciudad de Curéon.

Tras poco más de una hora de viaje en la góndola transportada por Grande, llegamos al pueblo de destino. A simple vista solo se distinguían unas murallas de piedra que no eran especialmente altas, pero por la dirección y la distancia no me cabía duda de que se trataba de Curéon.

—Eso parece. ¿Bajamos a la ciudad?

—No todavía. Aún no es una ciudad conquistada formalmente por el Ejército de Liberación, y podría ser peligroso. Mejor no bajar. ¿Sabes dónde están los saltamontes?

—Sí, parece que están en ese bosque de allí.

Grande batió sus alas de dragón y cambió de rumbo. En esa dirección se extendía un bosque y, junto a él, lo que alguna vez debió de ser una pradera. Digo lo que alguna vez fue porque incluso a simple vista se apreciaban claramente zonas donde el verde había sido sustituido por el color de la tierra desnuda. No sabía si eran restos de los Saltamontes Glotones arrancando la hierba o huellas de cuando emergieron del suelo… pero, fuera como fuera, no había duda de que aquello era obra suya.

—¿Arrasaron las praderas y luego se dirigieron al bosque?

—Eso parece. Supongo que lo vieron como una fuente de alimento más atractiva que una ciudad rodeada de murallas de piedra.

—Entonces Curéon tuvo suerte.

Si los Saltamontes Glotones se hubieran dirigido directamente a la ciudad, habría sido arrasada antes incluso de que pudiéramos reaccionar.

—Déjame entre Curéon y el bosque. Me encargaré de los saltamontes que se vayan a colar por allí.

—Umu.

Grande comenzó el descenso. Nunca termino de acostumbrarme a esta sensación de caída. No diré exactamente dónde, pero se siente como un whoosh bastante inquietante.

—Bien. Primero, construyamos una base de intercepción.

—Umu. Haz tu mejor esfuerzo.

—Sí… aunque no estoy del todo seguro…

Si soy el único montándola, ¿no acabará siendo más bien una torreta que una base de intercepción?

—Grande, ¿sabes qué tamaño tienen esos saltamontes?

—Sí… diría que uno grande es más o menos del tamaño que tengo ahora. Uno normal sería del tamaño de… ¿mi cola?

Dicho eso, Grande agitó su esponjosa cola, luego se dio cuenta de la funda protectora y comenzó a quitársela. Si va a combatir, es mejor que se la quite, ¿no? Sí, yo me encargaré de guardarla.

—Si son saltamontes, vuelan, ¿verdad?

—Vuelan bastante bien. Probablemente intenten morderte, Kosuke, así que procura no dejarte atrapar.

—Entiendo. Veamos… suponiendo que use un arma montada, como una ametralladora ligera…

Tras unos treinta minutos de prueba y error, por fin logré completar la base de intercepción.

—Bien, así debería servir.

Lo que construí fue una estructura con aspecto de búnker. La durabilidad del conjunto, hecho con bloques de hormigón fuertemente reforzado, estaba más que asegurada. El puesto de tiro se elevaba ligeramente por encima del nivel semisubterráneo para poder hacer frente a los saltamontes voladores. Allí instalé una ametralladora ligera de 7,62 mm, equipada según las especificaciones estándar de un artillero.

Pensé en usar una ametralladora pesada de 12,7 mm, pero decidí optar por esta, ya que sería un gran problema si una bala perdida alcanzaba a Grande. Además, considerando el tamaño de los saltamontes, una de 12,7 mm sería un exceso.

—Oye… ¿de verdad estás segura de que tienes protección contra balas perdidas?

—La grande de antes sería peligrosa incluso para mí, pero esta más pequeña no debería ser un problema. Además, debería poder ocuparme de todos, ¿no?

—Supongo que sí.

La sonrisa de Grande desprende un aroma a bandera gigantesca, pero decidí dejarlo pasar. La ciudad de Curéon no carece por completo de fuerzas defensivas, así que, aunque se nos escape alguno, debería estar bien.

—Por cierto, Kosuke.

—¿Hm? ¿Qué ocurre?

—Tengo hambre.

—Ya veo. ¿Quieres una hamburguesa con queso o panqueques?

—Ambos.

—Está bien.

Antes de la batalla, decidimos tomar una comida ligera en una mesa con sillas colocadas fuera de la base de intercepción. Yo solo comí una hamburguesa con queso, pero Grande dijo que comería ambas cosas. Como hoy la había hecho venir por mi conveniencia, no me quedaba más remedio que invitarle una comida abundante.

—Ñam, ñam…

—No te apresures, no te lo voy a quitar.

—Pero sabe mejor cuando tienes la boca llena.

—Eso es cierto. Me hace feliz.

Mientras asentía de acuerdo, limpié la boca de Grande con una servilleta. Al parecer, ella considera los panqueques como postre, así que empezó con la hamburguesa con queso, a la que daba grandes mordiscos. La comía con un disfrute evidente.

☆★☆

—¿Qué es esto…?

—¿Quiénes son ustedes…? ¿En qué están pensando, comiendo tan despreocupadamente en un lugar como este?

Justo cuando Grande terminó su hamburguesa con queso y empezó a atacar los panqueques, un grupo de soldados —¿o guardias, tal vez de la ciudad de Curéon?— se presentó en la base de intercepción que había construido. Los hombres armados miraban desconcertados la mesa donde comíamos, instalada justo al lado de un búnker hecho con materiales de construcción que claramente nunca habían visto antes.

—Ustedes enviaron una solicitud de ayuda a Gleiseburg, ¿no? Somos algo así como el destacamento avanzado que enviaron. Solo nosotros dos.

—¿Solo ustedes dos…? ¡El Ejército de Liberación está abandonando la ciudad de Curéon!

Un soldado gritó con desesperación al oír mis palabras. Llevaba una armadura de buena calidad. Tal vez fuera alguien importante dentro de Curéon.

—Si esa fuera su intención, no nos habrían enviado. Ya se lo dije, somos el equipo avanzado. El grupo principal llegará en breve. Hasta entonces, nosotros nos encargaremos de los saltamontes.

—¡Ridículo! ¿Qué pueden hacer solo ustedes dos? ¡Y esa chica no es más que una niña, ¿no?!

—Hmm. Es cierto que ahora me veo bastante pequeña.

Asintiendo a las palabras del soldado, Grande usó el tenedor para cortar el panqueque en trozos del tamaño de un bocado y llevárselos a la boca. Me sorprendió lo diestra que era usando el tenedor con esas grandes manos provistas de garras.

—Puede parecer pequeña, pero es un dragón. Si le hablan con rudeza, el Reino Montañoso de Dragonis o los hombres lagarto que veneran a los dragones se enfurecerán de verdad, así que más les vale cuidar sus palabras. Aunque, siendo sinceros, es tan dócil que rara vez recurre a la violencia.

—Ya veo…

Desde el punto de vista de Grande, la mayoría de la raza humana es insignificante, así que no necesita preocuparse por ellos. Ni siquiera le importa demasiado que le ladren un poco.

—No, bueno, es decir…

¿Son soldados con buena armadura? ¿O serán caballeros? En cualquier caso, al menos debería presentarme.

—Pertenezco al Ejército de Liberación… aunque no creo tener un cargo ni un título oficial.

—¿No los tienes?

—No, creo que no. En fin, soy Kosuke, alguien que probablemente esté entre los rangos altos del Ejército de Liberación. Y ella es Grande. Es una Gran Dragón con forma humana.

—Sí, mi nombre es Grande. Entiendo que no me crean, dado que ahora soy mucho más pequeña. Pero, sinceramente, no me importa en absoluto si me creen o no, así que hagan lo que quieran.

—E-eh… Mi nombre es Brennan, capitán de la Guardia de Curéon. Los dos hombres detrás de mí son mis subordinados, Hugh y Tellus.

—Hugh.

—Tellus.

El caballero del bigote enroscado era el capitán Brennan; el lancero de aspecto afable, Hugh; y el portador del escudo, de mirada aguda, Tellus.

—Vamos a exterminar a los saltamontes ahora mismo. ¿Y ustedes tres?

—¿Ahora? ¿Solo ustedes dos?

—Yo me encargaré de interceptar a los que intenten dirigirse hacia la ciudad de Curéon. Básicamente, Grande se ocupará de todo ella sola.

—¿¿¿…??? —Los tres se quedaron completamente perplejos ante mi explicación. Bueno, era comprensible. Si yo estuviera en su lugar, pensaría lo mismo. Pero es el método más eficiente, así que no hay mucho que discutir. Después de todo, me habían dicho que no los manda a volar por los aires con una bomba de piedra mágica brillante.

—Bueno, ¿tú qué opinas que sea lo mejor?

—Nada en particular. Simplemente haremos lo que tenemos que hacer. Fueron ellos quienes pidieron nuestra ayuda en primer lugar, ¿no? Entonces no creo que debamos dejar que nos dicten cómo actuar, hagamos lo que hagamos.

—Ya veo… Entonces así será.

—Umu, allá voy.

Tras limpiarse la boca cubierta de crema batida, Grande desplegó sus alas de dragón y salió volando en dirección al bosque. La observé alejarse y luego abrí la pesada puerta de hierro que había instalado en el búnker.

—Voy a prepararme para la intercepción, así que creo que será mejor que regresen a la ciudad.

—¡No-no, espera!

—No, no voy a esperar. Lo siento, pero este búnker es solo para una persona.

Dicho eso, cerré la puerta y la aseguré. La verdad es que hay espacio suficiente para cuatro personas, incluyéndome, pero sería un desastre si me atacaran por la espalda mientras me concentraba en interceptar a los saltamontes. No pienso dejar entrar a nadie.

Puede que no tengan ningún motivo para atacarme, pero podrían deslumbrarse por el poder de la ametralladora ligera que utilizo, o intentar usarme como rehén para obligar a Grande a obedecerlos. A estas alturas, confiar en ellos es imposible.

—Bien… manos a la obra.

Coloqué en el soporte una ametralladora ligera de especificaciones para semihumanos, con un cañón pesado de acero negro, y envié el primer cartucho a la recámara. Solo espero que a Grande le vaya bien.

 

¿Quieres discutir de esta novela u otras, o simplemente estar al día? ¡Entra a nuestro Discord!

Gente, si les gusta esta novela y quieren apoyar el tiempo y esfuerzo que hay detrás, consideren apoyarme donando a través de la plataforma Ko-fi o Paypal.

Anterior | Indice | Siguiente