¡Supervivencia en Otro Mundo con mi Ama!

Capítulo 255. Diario del Desarrollo de Alimentos Conservados

—……

—Ánimo.

Han pasado tres días desde que comenzamos a desarrollar nuevos alimentos conservados. Durante ese tiempo, fabriqué varios prototipos usando mis habilidades de creación y los distribuí entre los soldados del Ejército de Liberación estacionados en Merinesburg. Les pedí que abrieran las latas con un abrelatas, que probaran la comida y luego me dieran su opinión…

—La cantidad es insuficiente.

—Tiene demasiado olor a metal.

—La tapa es un fastidio de abrir…

Las respuestas no fueron precisamente alentadoras. Ahora mismo estoy encorvado, completamente abatido. Isla me dio unas palmadas en el hombro para animarme.

—Bueno, era de esperar, ¿no? Si haces que gente acostumbrada a comer comida recién hecha hasta saciarse pruebe esto… no hay nada de qué preocuparse.

—Y en cuanto a que la cantidad es poca, basta con aumentar el tamaño de la lata y su contenido. Si no recuerdo mal, en un cilindro, si aumentas el diámetro en un 30%, la capacidad casi se duplica, ¿verdad?

—Exacto. Lo del olor metálico probablemente se deba a que lo han comido sin calentarlo. Si se calienta antes de consumirlo, ese olor casi desaparece por completo.

Así lo explicó un alquimista hombre bestia con rasgos de zorro. Ya veo… así que no sirve comerlo tal cual.

—En cuanto a lo de que la tapa es difícil de abrir, diría que es simple pereza… La principal ventaja de las conservas es su durabilidad y facilidad de transporte. Además, al ser de metal, no se rompen con facilidad. Los recipientes de vidrio se quiebran con facilidad, y si intentas hacerlos más resistentes, se vuelven más gruesos y pesados.

A diferencia de mí, que estaba hecho polvo tras las críticas directas de los soldados, los miembros del Departamento de Investigación y Desarrollo reaccionaban con total calma. Son duros de verdad…

—Se enviaron al frente, o mejor dicho, a las fuerzas de vigilancia fronteriza y a las unidades de defensa interna, ¿no? Hasta que no tengamos su opinión, no hay motivo para preocuparse.

—¿De verdad…?

—Así es. Además, para nosotros ha sido de gran ayuda.

Los miembros del departamento asintieron con seriedad ante las palabras del alquimista. Muchos de ellos se dedican a la investigación día y noche, por lo que sus hábitos alimenticios suelen ser bastante irregulares.

Por supuesto, el castillo real de Merinesburg cuenta con una cocina bien equipada y chefs competentes que preparan las comidas. Pero si se les pasa la hora de comer, el fuego de la cocina se apaga, y lo único que les queda son restos como pan, queso o verduras encurtidas que pueden comerse sin preparación. Y, muchas veces, ni siquiera hacen el esfuerzo: con la mirada vacía, mastican galletas de bloque, carne seca o fruta deshidratada que guardan en algún estante.

Sin embargo, esa situación cambió drásticamente desde que empezamos a desarrollar el prototipo de alimentos enlatados. El Departamento de Investigación y Desarrollo dispone de abundantes fuentes de calor, así que ahora, cuando tienen hambre, pueden calentar una lata y disfrutar de una comida decente en cualquier momento.

—Es irónico que nosotros, los investigadores, estemos comiendo mejor que los propios soldados del frente.

—Sí… A mí me gusta el estofado de carne picada con tomel. Queda muy bien con pan ligeramente tostado.

—Es delicioso. A mí me gusta la carne salada enlatada. Combina perfecto con alcohol.

—¿No es demasiado salado…? Yo prefiero las alubias picantes en lata.

—Los duraznos en conserva son lo mejor.

Los miembros del Departamento de Investigación y Desarrollo empezaron a debatir con entusiasmo sobre sus conservas favoritas, e Isla, con una lata de duraznos en la mano, defendía su elección con firmeza. Y la verdad, tenía razón: los duraznos enlatados son deliciosos. De hecho, incluso calentados saben bien.

Por otro lado, el estofado de carne picada con sabor a tomel no es más que una especie de salsa de carne. Puede comerse tal cual, pero lo ideal es servirlo sobre pasta. Aunque, si lo pones sobre pan ligeramente tostado, se convierte en algo parecido a un pastel de carne o una especie de tostada estilo pizza.

—Por ahora, no hay necesidad de cambiar el rumbo. Seguiremos adelante con el plan.

—¿De verdad…? Bueno, si todos están de acuerdo…

El olor metálico es un defecto bastante grave, sobre todo en el Ejército de Liberación, donde hay muchos semihumanos con sentidos más sensibles. Pero si todos en el departamento lo consideran aceptable por ahora, lo mejor será continuar.

☆★☆

Una semana después.

Los miembros del Departamento de Investigación y Desarrollo pidieron ayuda a los cocineros del castillo para preparar estofados, pot-au-feu y otros platos, y comenzaron a sellarlos en latas fabricadas por ellos mismos. Elaboraron varias herramientas mágicas de purificación con diferentes niveles de intensidad y produjeron numerosos lotes de prueba, variando el tiempo de exposición para las mismas comidas enlatadas.

Por el momento, planean observar los resultados a una semana, un mes y tres meses. Por supuesto, también hay muestras destinadas a pruebas de seis meses y un año.

—Por cierto, ¿quién va a probar las muestras? ¿Nosotros?

—No. Se lo pediré a Lima y a las demás.

—¿Qué quieres decir con eso?

—Dijeron que, aunque estuviera en mal estado, no les causaría problemas estomacales, y que además podrían distinguir si algo está echado a perder o no.

—Ya veo.

En efecto, esas chicas no sufrirían ningún malestar. Para empezar, ni siquiera tienen un sistema digestivo que pueda dañarse. De hecho, son capaces de encargarse del tratamiento de residuos, así que ingerir algo en mal estado no les afectaría.

Por precaución, se prepararon diez muestras de cada tipo. Como el tiempo de exposición se dividió en tres niveles según las tres herramientas de purificación, se produjeron un total de 450 latas de prueba.

—Ahora solo queda observarlas día a día.

Yo mismo revisé cada una antes de almacenarlas, pero por si acaso, un mago hombre bestia conejo con oído especialmente agudo también se encargó de comprobarlas golpeándolas suavemente con una varilla de hierro. Había oído que, si quedaba aire dentro, el sonido al golpearlas era distinto, así que le pedí que lo verificara.

—Mmm… Pero ya debería estar llegando el informe desde el frente. Y también tenemos que empezar con los fideos instantáneos.

—Cierto.

La verdad es que mi idea sobre los fideos instantáneos sigue siendo bastante vaga. Recuerdo que primero se cocían al vapor y luego se secaban con aire caliente o se freían en aceite. El verdadero problema es la humedad: aunque logremos producirlos, si absorben humedad, todo estará perdido.

En este mundo ni siquiera existe el embalaje plástico. De hecho, si hubiera una alternativa, probablemente habría optado por usar bolsas tipo retort en lugar de latas.

—Pero sigue estando el problema de la humedad…

—¿Hm? Podemos aplicar una técnica en los estantes o en cajas de madera donde guardemos los alimentos para mantenerlos secos.

—¿Cómo?

—Se usa en esos armarios para almacenar comida.

Mientras yo inclinaba la cabeza, Isla me llevó hasta un estante en una esquina del Departamento de Investigación y Desarrollo, donde guardaban galletas de bloque y carne seca. Abrió la puerta y señaló un extraño círculo mágico grabado en la parte interior.

—Es una técnica de secado impresa con pintura hecha a partir de piedra mágica pulverizada. Dependiendo del objeto, suele durar unos seis meses sin necesidad de mantenimiento.

—¡Eso es súper práctico!

Si algo así existiera en la Tierra, las empresas de desecantes se irían a la quiebra en un abrir y cerrar de ojos.

—No es para tanto. No funciona bien en lugares con demasiada humedad y tampoco la elimina por completo. Además, si las cajas o los estantes son demasiado pequeños, su efecto se reduce bastante.

—Ya veo… Pero si usamos una caja de madera con esta técnica grabada, ¿podríamos mantenerlos alejados de la humedad?

—Hasta cierto punto, sí. Aunque si quieres eliminar la humedad por completo durante largos periodos, te costará bastante. Originalmente, esta técnica se desarrolló para evitar que el trigo y otros granos se enmohecieran por la humedad. Debería funcionar también con los fideos instantáneos, que están hechos de grano.

—…De acuerdo, entonces probemos.

Así comenzó el desarrollo de los fideos instantáneos.

Ese mismo día, llegó desde el frente la evaluación de las conservas a través de comunicación por gólem.

—Al calentarlas directamente sobre el fuego, explotaron y causaron un desastre.

—Me comí el contenido de la lata sin calentar porque era más cómodo, y después me dio dolor de estómago.

—Perdí el abrelatas y no pude abrirlas.

Aun así, en términos generales, la evaluación desde el frente fue positiva. Muchos soldados comentaron que estaban contentos de poder comer comida bien sazonada, así que se decidió continuar con el desarrollo de las conservas.

 

¿Quieres discutir de esta novela u otras, o simplemente estar al día? ¡Entra a nuestro Discord!

Gente, si les gusta esta novela y quieren apoyar el tiempo y esfuerzo que hay detrás, consideren apoyarme donando a través de la plataforma Ko-fi o Paypal.