¡Supervivencia en Otro Mundo con mi Ama!

Capítulo 268. El Gigante de Acero Negro

—Las papas están buenas.

—El repollo también está rico.

—Pero las salchichas son lo mejor.

Unos días después de que las chicas oni me llevaran de un lado a otro por toda la base, estaba sentado junto a Sylphy, Isla y Melty alrededor de una olla de pot-au-feu, disfrutando de la comida con ellas. Las chicas oni comen muchísimo —podrían acabar fácilmente con toda esta olla ellas solas—, así que les preparé una olla más pequeña en una mesa cercana para que comieran allí.

—No esperaba que vinieras personalmente de inspección.

—Ahora que la base ya ha tomado forma y las operaciones marchan con normalidad, es natural que venga a inspeccionarla.

Sylphy masticó y tragó un trozo de repollo cocido en su punto antes de responder con una expresión que parecía decir que aquello era lo más obvio del mundo.

—Además, me preocuparía si escuchara algo así de parte de ti, Kosuke.

—Y no solo eso, también tenías curiosidad por lo del encantamiento, ¿verdad?

—Por supuesto. Aunque eso no es todo. Eleonora también quería venir, pero su agenda no se lo permitió, así que se quedó con las ganas.

—Ah, sí. Ellen definitivamente estaría interesada en escuchar esta historia.

Por mi parte, lo único que podía decir era que aquel ser era complicado… pero sin duda se trataba de una entidad sobrenatural. Detuvo el tiempo por completo para todo el mundo excepto para mí, habló como si hubiera sido quien me otorgó mis habilidades y, además, dijo cosas como: «Si hubieras seguido esa ruta, había un ochenta por ciento de probabilidades de que murieras protegiendo a la santa». Era una afirmación que solo podía hacer alguien capaz de predecir el futuro con cierto grado de precisión. Quizá fuera una existencia capaz incluso de trascender el tiempo y el espacio.

—Pero, al final, lo que nos estás diciendo es que simplemente sigamos haciendo lo que ya estamos haciendo, ¿no?

—Sí… supongo que sí.

Personalmente, me parecía un individuo tremendamente sospechoso, pero si resumía todo lo que dijo, la conclusión era que quería aplastar al Reino Sagrado por haberse vuelto arrogante y por discriminar a las razas semihumanas. Y, de paso, parecía querer que utilizara mis habilidades al máximo y sembrara el caos.

—Entonces no hace falta que nos lo tomemos demasiado en serio, ¿verdad?

—Ahora me doy cuenta de que es imposible transmitir lo frívolo y sospechoso que resulta hasta que hablas con él directamente.

—Una cosa es una cosa y otra es otra. Mientras ese ser no tenga intención de actuar contra nosotros, lo mejor es dejarlo estar. Al fin y al cabo, fue gracias a su intervención que Kosuke llegó hasta nosotros y obtuvo sus habilidades. No tiene sentido provocarlo innecesariamente convirtiéndolo en un enemigo.

—¿No dicen que uno recibe una maldición si se mete con los dioses?

—Algo así. Yo tampoco tengo intención de ir a pisarle la cola a un dragón dormido.

Mientras hablaba, Sylphy dirigió la mirada hacia Grande, que dormía enterrada en una montaña de cojines en un rincón de la habitación. Grande había regresado junto con Sylphy y las demás hacía poco tiempo y ahora dormía plácidamente después de haberse dado un festín de hamburguesas con queso y panqueques cargados de crema y mermelada.

—Por ahora, quiero que mañana me enseñes eso. Todo.

—Sí, sí. Mañana.

☆★☆

Y así llegó el día siguiente.

—Esto es absurdo.

—¿No es prácticamente todo lo que necesitamos a partir de ahora?

—……

Nos encontrábamos en un bosque situado aproximadamente a una hora al oeste de la base en tabla voladora.

Más exactamente, habíamos llegado a una zona en las profundidades del bosque.

Era un lugar plagado de monstruos y considerado extremadamente peligroso. Incluso entre los habitantes locales, solo los aventureros que buscaban hacerse ricos se atrevían a internarse allí.

—¡¡¡VUOOOOOOO!!! —tres sonidos se escucharon a la vez.

En ese momento, el lugar estaba siendo arrasado por tres gigantes de acero negro con el poder suficiente para borrar el bosque entero del mapa. Las cuatro ametralladoras pesadas de munición infinita montadas en sus brazos segaban árboles y monstruos por igual con cada ráfaga. Los lanzagranadas automáticos de munición infinita instalados sobre sus hombros bombardeaban el bosque sin descanso, convirtiendo amplias zonas en un infierno de explosiones.

Los monstruos que apenas conseguían acercarse lo suficiente para luchar eran aplastados sin contemplaciones. Y aquellos pocos que lograban entablar combate eran arrancados de un manotazo y estrellados contra el suelo por las enormes manos de acero de los gigantes.

—No hay absolutamente nada que podamos hacer contra eso…

—No veo ninguna forma de vencerlos.

—Haría falta un montón de dragones para derribar algo así, ¿no?

—Incluso yo… dudo que pudiera ganarles en un combate uno contra uno.

Las chicas oni y Grande observaban la masacre con expresiones de frustración y asombro. Grande probablemente tendría alguna posibilidad gracias al aliento de dragón que me mostró tiempo atrás. Pero aquellos gigantes de acero negro estaban protegidos por un blindaje exterior de acero negro y una estructura interna fabricada con aleación mágica de mithril y cobre, por lo que poseían una resistencia excepcional contra la magia. Incluso el aliento de Grande quizá no bastaría para destruir uno de un solo golpe.

—Pero ese gólem se mueve con una agilidad increíble para tener ese aspecto…

—Está construido con materiales de primera.

—¿Qué materiales usaste?

—Aleación mágica de mithril y cobre.

Isla puso una expresión como de ese gato en medio del espacio exterior con su ojo en blanco dando vueltas.

—Quiero decir… ¿este bosque no es demasiado peligroso? Los monstruos no dejan de aparecer.

—Es porque están causando semejante escándalo. El ruido y el olor de la sangre están atrayendo monstruos desde una zona enorme.

—Ya veo. Así que la sangre atrae más sangre.

Mientras me impresionaba con aquella observación, la avalancha de monstruos se volvió aún más intensa. Era tan caótica que resultaba difícil distinguir los rugidos de las criaturas entre el estruendo constante de las armas.

Finalmente, tras un largo rato, la oleada de monstruos terminó por agotarse. Lo único que quedó fue un paisaje devastado y tres gigantes de acero negro, cubiertos de suciedad pero sin un solo rasguño. Utilizando las tablas aéreas, descendí hasta sus pies y recuperé los tres gólems fuertemente armados, además de una enorme cantidad de cadáveres de monstruos.

—Bueno, la verdad es que me alegra tener tantos materiales de monstruos. ¿Qué les parece si a partir de ahora trituramos monstruos todos los días?

Si los derrotamos con armas que tienen munición infinita, es prácticamente como si el coste operativo fuera cero. Bueno, fabricar las armas sigue costando una fortuna, eso sí.

—Aunque dudo que puedas obtener materiales decentes de monstruos que han quedado tan destrozados.

—Pero ya sabes, precisamente para eso sirve mi habilidad, ¿no?

—Eso es hacer trampa descaradamente…

—Qué envidia…

Cualquier aventurero mataría por tener una habilidad como la mía, capaz de recuperar materiales sin importar lo destrozado que haya quedado el monstruo. Según tengo entendido, los aventureros normalmente deben matar a los monstruos de forma «limpia» para poder aprovechar los materiales. Supongo que con los cazadores ocurre algo parecido. Escuché que, cuando Sylphy cazaba gizmas, apuntaba a las articulaciones o separaba la cabeza del cuerpo de un solo corte, como si estuviera desmontando una pieza con precisión.

—Pero jamás imaginé que estuvieras ocultando algo así…

—Una carta de triunfo solo tiene valor mientras permanezca oculta. Aunque, para ser sinceros, la razón por la que se han vuelto tan poderosos es la munición infinita de las armas de fuego.

—Aun así me parece algo extraordinario. Solo con ese enorme cuerpo desatado en el campo de batalla podría barrer a la mayor parte de cualquier ejército.

—Con solo el material utilizado para fabricarlo, un país entero acabaría de rodillas… Esa masa de aleación mágica de mithril y cobre.

Isla habló con la mirada perdida en la distancia. ¿Qué pasaría si le dijera que en mi inventario tengo listo un modelo de alta movilidad fabricado con aleación de plata y mithril? O le daría un infarto… O me pediría que lo desmontara para estudiar los materiales. No, definitivamente sería lo segundo. Sí, mejor me guardo ese secreto.

—Quizá no debería haber visto esto… Saber que existe un as escondido de semejante calibre va a afectar negativamente a mi juicio de muchas maneras. —Sylphy sonrió con amargura mientras contemplaba el rastro de destrucción dejado por los gigantes de acero negro.

Y tenía razón. Espadas, lanzas, arcos y flechas eran prácticamente inútiles contra algo así. Incluso la magia resultaba poco eficaz frente al blindaje de acero negro y la aleación de mithril y cobre. Y para rematar, podía disparar una cantidad interminable de proyectiles letales.

Con semejante poder de combate, incluso los ejércitos de mi mundo original tendrían enormes dificultades para enfrentarse a ellos. La infantería ni siquiera podría acercarse y los vehículos blindados ligeros probablemente serían destruidos. Claro que existían métodos para eliminarlos: vehículos de combate, helicópteros de ataque, bombardeos aéreos, fuego de artillería a larga distancia… Y todavía había más opciones. Misiles guiados, sistemas antiaéreos, defensas de proximidad… Bueno, ¿hay algo que no pueda resolverse con suficientes misiles?

Ups. Me había vuelto a perder en mis pensamientos.

—Si la situación realmente se complica, los usaré sin dudarlo, así que pueden contar con ello. Además, si no utilizo lo que he creado, nunca se sabe cuándo aparecerá alguna cosa rara para fastidiarlo todo.

—¿Esa es tu forma habitual de expresarte…? En fin, intentaré no depender demasiado de ti. Como dijiste antes, Kosuke, una carta de triunfo debe permanecer oculta. Igual que aquellas bombas.

—Exacto. Aunque creo que cualquiera de las dos podría mostrarse como demostración de fuerza.

—Si vamos a mostrar algo, que sea el gólem. Esa bomba resulta inquietante por demasiados motivos.

—Bueno, es razonable. Además, el Departamento de Investigación y Desarrollo también está estudiando a los soldados gólem.

—Sí, hazlo. Para un país con una población tan reducida como la nuestra, un ejército de gólems podría compensar muchas de nuestras debilidades.

Un ejército de gólems… Sir Leonard y la Srta. Zamir seguramente no estarían nada contentos. Después de todo, ambos creen firmemente en la fuerza del propio cuerpo y en las artes marciales perfeccionadas mediante el entrenamiento.

—Los fusileros mágicos siguen entrenándose y los bombarderos arpía están recibiendo nuevo equipamiento, así que creo que podremos afrontar sin problemas la batalla de primavera. El verdadero problema será el otoño, ¿no?

—Sí, yo también lo creo. Todo dependerá de lo que haga el Reino Sagrado…

Si conseguimos rechazar unilateralmente la invasión procedente del norte durante la campaña de primavera, el Reino Sagrado debería pensárselo dos veces antes de intentar invadir nuevamente el Reino de Merinard. Lo primero y más importante es aplastar por completo sus expectativas durante la batalla de primavera. 

 

¿Quieres discutir de esta novela u otras, o simplemente estar al día? ¡Entra a nuestro Discord!

Gente, si les gusta esta novela y quieren apoyar el tiempo y esfuerzo que hay detrás, consideren apoyarme donando a través de la plataforma Ko-fi o Paypal.

Anterior | Indice | Siguiente