¡Supervivencia en Otro Mundo con mi Ama! 

Capítulo 269. La Primavera Ha Llegado y las Cosas Empiezan a Moverse

El invierno, que tampoco había sido tan largo, llegó a su fin.

Según dicen, el clima de esta región apenas trae nieve, pero el hecho de que el invierno dure tan poco y que las temperaturas agradables se mantengan durante tanto tiempo me parece artificial. Aquella voz me hizo pensar en la posibilidad de que existieran seres de naturaleza espiritual, pero cuando contemplo unas condiciones climáticas tan convenientes, no puedo evitar pensar que quienes crearon el entorno y la vida de este planeta debieron poseer tecnologías de bioingeniería y terraformación extremadamente avanzadas.

—Buenos días. No pareces encontrarte muy bien hoy.

—Buenos días. Tú estás tan hermosa como siempre, mi querida santa.

—…No obtendrás nada especial por decir algo tan evidente.

Me gusta mucho cómo Ellen se sonroja al responder eso mientras corta una generosa porción de queso para el desayuno.

El desayuno de hoy consiste en queso, pan recién horneado y leche. El secreto para llevar una vida sana en este mundo es no pensar demasiado en el origen de esa leche. A veces procede de cabras, vacas, caballos u otros animales domésticos. Pero la mayor parte del tiempo proviene de mujeres bestia capaces de producir leche materna incluso sin estar embarazadas. Según me han contado, si no se extrae regularmente, puede causar dolor en los pechos y empapar la ropa, convirtiéndose en una molestia considerable.

¿Eh? ¿Que por qué Ellen está en la base del norte? Bueno, Su Majestad la Reina ya demostró que viajar entre Merinesburg y Mesotherium usando tablas aéreas es bastante sencillo. Por eso, aproximadamente la mitad de la semana siempre hay alguien de Merinesburg pasando unos días aquí.

—¿Por qué ese hombre no muere de insuficiencia renal?

—Tiene una vitalidad impresionante, ¿verdad?

—Bueno, sigue perfectamente sano incluso después de lidiar con todas nosotras al mismo tiempo…

Las chicas oni cuchicheaban entre ellas mientras desayunaban en la enorme mesa reservada para ellas. Por cierto, las escucho perfectamente, ¿saben?

—La primavera está a punto de comenzar, así que creo que no es buena idea que vengan hasta aquí en esta época. Ya sabes… por si acaso.

Ya habíamos eliminado a los exploradores enemigos de los alrededores de la base, así que era poco probable que ocurriera algo. Pero tampoco podía garantizarse al cien por cien.

—No hay necesidad de preocuparse por eso. Además, nosotras también estamos presentes y, para empezar, ningún jinete puede igualar la velocidad de las tablas aéreas.

—Y cuando viajamos en ellas llevamos el estandarte de la religión de Adel. No creo que nadie se atreva a atacarnos.

Bertha-san y Amalie-san, que también ejercían como guardaespaldas de Ellen, disiparon mis preocupaciones.

—¿No atacarían a alguien por pertenecer a la Iglesia?

—La mayoría de la gente evita atacar a quienes son conocidos por estar vinculados a la Iglesia. En algunos casos, incluso podrían recibir el castigo de los dioses.

—¿Algo parecido a los milagros que usan Ellen y las demás?

—Supongo que podría decirse que sí. Hace tiempo, durante una peregrinación, unos bandidos atacaron el carruaje de una persona relacionada con la Iglesia y poco después murieron entre terribles sufrimientos. También se dice que cierto noble que puso sus manos lujuriosas sobre una monja acabó teniendo una muerte muy extraña.

—¡Hiiieee…!

¡Eso da miedo! Aunque quizá se trate de una especie de manifestación negativa de los milagros, similar a los que utilizan Ellen y las demás. ¿Será que un milagro como «sé purificado, sé sanado, recibe la luz» puede invertirse y convertirse en una maldición alimentada por el rencor de haber sido asesinado o ultrajado? La próxima vez tendré que preguntarle a Isla al respecto.

—Kosuke estará bien.

—¿De verdad crees que no pasa nada? Después de todo, soy yo quien está masacrando unilateralmente a los soldados del ejército del Reino Sagrado.

—Los castigos divinos no se aplican a las guerras.

—¿No es demasiado conveniente?

—Al fin y al cabo, son milagros de los dioses.

Así que, como es obra de los dioses, es normal que sean oportunistas, ¿eh? Si lo plantean así, ya ni siquiera sé qué responder. Me empieza a doler la cabeza.

—Aun así, nunca se sabe lo que puede pasar. Por favor, tengan cuidado. Me preocupan.

—Si lo pones de esa manera, yo estoy más preocupada por ti, Kosuke, que te quedas en la base del frente.

—Yo también creo que no queda bien preocuparse por los demás mientras ignoras tu propia situación.

Ellen y Bertha-san se habían aliado completamente contra mí.

—No puedo evitarlo. Cuando llegue el momento, seré quien juegue nuestra carta de triunfo. Mi deber es obedecer órdenes y dar lo mejor de…

Justo cuando iba a terminar la frase, algo atravesó la ventana a toda velocidad y aterrizó en el marco. Sin embargo, nadie se sobresaltó ni entró en pánico. Era algo habitual que una arpía se posara en las ventanas.

¿Qué habrá pasado? Estaba a punto de preguntar cuando la propia arpía abrió la boca primero.

—¡Acabamos de recibir un informe! ¡Hay movimientos en la base avanzada del Ducado de Dihart cerca de la frontera! ¡Worg-san me ordenó avisarle para que se dirija al puesto de mando lo antes posible!

—Oh… Parece que ya no hay tiempo para desayunar con calma. Entendido, gracias por avisar.

Después de responder, saqué de mi inventario una bola de caramelo mezclada con miel para hidromiel y se la entregué a la arpía mensajera. Era una de las chicas que se había unido al ejército durante el invierno, pero todavía no tenía la condición física necesaria para volar cargada con equipo de bombardeo, por lo que trabajaba como mensajera.

Observé cómo se alejaba volando y, al girarme, descubrí a Ellen mirándome fijamente.

—…¿Quieres una bola de caramelo?

—…Puedo comer una más tarde. Ahora mismo estoy desayunando.

Así que quería que más tarde le pusiera una directamente en la boca. Entendido.

☆★☆

Me metí en la boca un enorme trozo de queso y me dirigí de inmediato al centro de mando de la base. Cuando llegué, el comandante de la base, Worg, junto con varios capitanes de distintas unidades, ya se encontraban reunidos allí. Probablemente todos los oficiales al mando de la base estarían de camino.

—Buenos días. ¿Se me avisó que había movimientos en el puesto avanzado enemigo?

—Sí. Aunque hubo movimiento, no significa que un ejército esté avanzando.

Worg dirigió la mirada hacia el gran mapa desplegado sobre la mesa.

—En la fortaleza del Ducado de Dihart, al norte, ha aparecido una larga fila de carretas que parecen pertenecer al cuerpo de transporte. Están llevando suministros de manera continua a los almacenes que construyeron durante el invierno.

—Oh, ¿así que están acumulando provisiones?

—No lo sé. Me parece demasiado cerca de nuestra fortaleza para ser un depósito principal…

—Siento disentir, pero creo que tus sentidos están un poco desajustados. Desde la fortaleza hasta aquí hay tres días en carreta y más del doble a pie. En tabla aérea se cubre en unas pocas horas, pero para los sentidos normales es una distancia considerable. —Lo dijo un hombre muy grande y robusto, de raza hombre bestia conejo. Parecía un conejo enorme erguido sobre dos patas, no un humano con orejas de conejo. En otras palabras, se parecía a cierto conejo del país del té. Y su nombre era Peter. Lo recordé enseguida, claro.

—Supongo que sí. En cierto modo, ese es el inconveniente del equipo avanzado que ha creado Kosuke.

—Nyajajá… en primer lugar, es raro que un movimiento tan lejano pueda ser comunicado de inmediato hasta aquí.

La que se rio fue una gata negra erguida, que, igual que Peter, tenía un cuerpo esponjoso. Ella también, como Peter, era capitana de una compañía de fusileros mágicos y se llamaba Noir. Por desgracia, no llevaba botas.

Los fusileros mágicos están organizados así: un escuadrón consta de 10 hombres; un pelotón, de 50; una compañía, de 200; y un batallón, de dos compañías, para un total de 400 hombres.

La fuerza total de la base está compuesta por un batallón de fusileros mágicos, un pelotón de 50 fusileros mágicos de élite y el Escuadrón de Bombardeo de Arpías, que además ha aumentado en otras 50 integrantes desde entonces, sumando un total de 500 efectivos. Peter y Noir son los comandantes de las compañías de los fusileros mágicos, mientras que Worg es el comandante del batallón y también el comandante de la base.

—Si ya han empezado a acumular suministros, ¿significa eso que atacarán pronto?

—Probablemente. Hemos detenido el flujo de alimentos desde el Reino de Merinard, pero estamos en primavera, y las cosechas cultivadas durante el invierno están a punto de ser recolectadas.

—Me cuesta creer que los cultivos crezcan tan bien en pleno invierno.

—¿Qué estás diciendo? Tus campos son mucho más extraños que eso, Kosuke.

—Sin duda.

Peter sonrió con amargura ante el comentario de Noir. Aunque, bueno, no tenía mucho margen para negar que mi granja era anómala, ¿verdad? A pesar del frío, las verduras de verano crecían con rapidez y adornaban la mesa del comedor de la base. Era como jugar con verduras que jamás deberían crecer en invierno.

Llevábamos las verduras cosechadas a Mesotherium para ganar monedas o intercambiarlas por otros alimentos a un precio favorable, y luego hacíamos una pequeña celebración. Era bastante divertido ver la confusión cuando le presentaba verduras y frutas fuera de temporada al gobernador de Mesotherium.

—Quiero que todos sean conscientes de que las cosas están empezando a intensificarse. Tengan aún más cuidado al mantener las armas y al comprobar el inventario de balas, piedras mágicas y cristales mágicos. Además, sean prudentes durante el entrenamiento para evitar accidentes. Cuando la batalla esté a punto de comenzar, asegúrense de poder combatir sin haber salido heridos en los entrenamientos.

—Entendido.

—Recibido.

—Entendido. Yo también fabricaré munición en masa aquí, por si acaso.

—Por favor, hazlo. Y no olvides informar también al equipo de suministros sobre la cantidad de balas que estés gestionando, ¿de acuerdo?

—De acuerdo.

Bueno, los suministros que yo tengo se consideran aparte del inventario de la base, pero pueden contar con ellos en caso de emergencia. Si no se sabe cuántos suministros hay, no sirve de nada siquiera hablar del asunto.

—Se acerca el momento de mostrarle al mundo los resultados de nuestro entrenamiento. Prepárense todos con cuidado.

—Entendido —respondieron las voces de todos a coro.

Ahora sí, llegaba el momento del enfrentamiento. 

 

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