martes, 22 de mayo de 2018

Yuusha no Oshishou Capítulo 53 - Demonio (I)


Yuusha-sama no Oshishou-sama

Capítulo 53 - Demonio (I)



Nota del autor: Advertencia de contenido duro, se aconseja discreción del lector.



La noche en que el pueblo de Lina quedó en ruinas, se les dijo a los niños avian que se escondieran en sus casas mientras sus padres luchaban contra los demonios del bosque.

"Pase lo que pase, no salgas de la casa, ¿de acuerdo, Lina?"

"Todo saldrá bien. Tu papá es fuerte. No perderé ante meros goblins u ogros.”

Al enterarse de que los goblins habían salido del bosque, los padres de Evelina le dijeron que se escondiera en su casa antes de irse.

Un rayo cayó desde el cielo, pulverizando a los monstruos.
Sus rugidos resonaron afuera. Se podían ver brillantes destellos de luz. Se oían gritos de muerte de los demonios.
Evelina, demasiado joven para soportar su terror, terminó desmayándose.
Cuando se despertó, todo estaba en un silencio mortal.

"Cof... Cof..."

El humo que llenaba el aire hacía toser a Evelina.
El techo se había derrumbado, cubriendo la mitad de la habitación de abajo con escombros.
Usando la tenue luz de la luna, finalmente encontró un hueco por el que podía pasar y salió arrastrándose.
Lo que ella vio afuera — no era el hogar que una vez conoció.

Ayer mismo, los aldeanos habían estado sonriendo felices. Ahora, la aldea no era más que una cáscara ensangrentada de su antiguo esplendor.
Ella se tambaleó por las vacías ruinas.
Entonces, se encontró con ella.
Vio una gran silueta, delineada por las llamas en el fondo y la pálida luz de la luna desde arriba.
La figura estaba pateando un objeto redondo, jugando con él.
Evelina se acercó lentamente.
El objeto se giró hacia ella, permitiendo a Evelina ver el otro lado.

"... ¿Papi?"

Era una cabeza. Perteneció al padre de Evelina, la persona más fuerte del pueblo.
Tenía la misma cara que siempre le había sonreído. Ella lo tocó. No había nada debajo de su cuello.

"¡P-Papi!"

"¡Heey! ¡¡Había otro!!”

La figura extendió la mano hacia Evelina.
Había un brillo salvaje en sus ojos. Tenía la cabeza de un perro o de un lobo, y podía ver caninos afilados en su boca.

"¿Éste era tu padre? Era fuerte. Esto sí que era un avian. Me hizo llegar tan lejo’ pa’ ganarle. Era completamente diferente de eso’ débile’ caballero’ humano’. Hice bien en venir aquí en persona.”

El demonio con cabeza de perro gruñó mientras se arrastraba hacia Evelina.
El demonio se levantó, alto como una casa, y miró a Evelina.

"Ahora que lo pienso, ¿ustede’ los avian no pue’en hablar mentalmente entre ustede’? Como es de esperarse de los tipo’ medio divino’.”

El demonio agarró a la niña, que se había congelado de miedo, por el cuello y acercó su cara a ella.

"Voy a dejar que sea’ el cebo. Qué suerte, puede’ vivir. Te dejaré con vida, al meno’ hasta que no vengan má’ avian tra’ de ti."

Evelina podía oler la sangre saliendo de la boca del demonio perro mientras se burlaba de ella.
El demonio mostró una feroz sonrisa a Evelina, que tenía los ojos muy abiertos.

Los avians de otras aldeas se dieron cuenta de los disturbios en la aldea y vinieron a investigar.
Las emociones de tristeza y desesperación de Evelina convocaron a avians lejanos que trataron de salvarla.
Sin embargo, cada vez que venían, estos eran emboscados por el demonio perro y eran masacrados.
Eran como polillas atraídas por la llama que era Evelina.
Finalmente, los Avians dejaron de venir.

Evelina no sabía cuándo la iban a matar.
Vivía en constante terror.

"¡Por favor, que alguien me salve!"

"¡La muerte da miedo! ¡Quiero vivir!"

Sus pensamientos gritaban a los avian de otras aldeas.
Ella sintió su sombría respuesta.

"Ríndete.”

Cuando recibió ese mensaje, a Evelina no se le dio otra opción que continuar sola.

Nunca más podría sentir el abrazo de otro.
Nunca más volvería a oír las palabras de otro.
Nunca más volverían a sonreírle.
Seguiría estando sola en la soledad de la aldea en ruinas.

"Voy a dejar que sea’ el cebo. Qué suerte, puede’ vivir. Te dejaré con vida, al meno’ hasta que no vengan má’ avian tra’ de ti."

Las palabras del demonio resonaron en su cabeza...

Los Avians ya no vendrían.
Evelina ya no tenía ningún valor como cebo.

‘Me matarán. No. No quiero morir. ¡Es aterrador! ¡No quiero morir! ¡Quiero vivir!’

Justo cuando ese pensamiento cruzó su mente, escuchó a un chico gritar.

"¡Lo encontré!"

Al oír su voz, Evelina se despertó lentamente de su estupor.




"...sollozo...sollozo..."

Laura dejó la aguja y el hilo y se asomó al dormitorio.
Su joven invitada, una niña avian llamada Evelina, lloraba mientras dormía.
El sol ya estaba alto en el cielo, pero Laura caminó tranquilamente, tratando de no despertar a Evelina, y secó las lágrimas de sus mejillas.
Anoche, después de que Evelina se había hartado a estofado, se había dormido en cuanto se acostó.
Se había bañado y comido una comida caliente por primera vez en meses. Ahora que estaba a salvo, toda la fatiga que había acumulado durante su terrible experiencia probablemente la había superado.
Los efectos de no haber comido una comida decente desde la destrucción de la aldea de Evelina se podían ver claramente en su cuerpo demacrado.

Ha pasado por tanto para alguien tan joven, pensó Laura, mirando a la chica.

Vio dos puños pequeños y cerrados que asomaban de las mangas de Evelina. Sus mangas, demasiado largas para la chica, habían sido arremangadas varias veces. Laura envolvió suavemente sus manos alrededor de las de Evelina.
Evelina lentamente comenzó a agitarse.
Sus ojos, rojos por el llanto, deambularon por la habitación y se detuvieron en la cara de Laura.

"¿Tuviste una pesadilla? Todo está bien ahora. Estás a salvo aquí, no hay nada que temer.”

"... Um... Lina... Lina es la carnada. Si Lina está aquí... algo malo... vendrá y matará a todos..."

Evelina sollozó mientras intentaba hablar.

"Está bien, los aventureros derrotarán al malo.”

Laura dijo para tranquilizarla.

Tengan cuidado todos, pensó Laura, deseando la seguridad de los aventureros.

Las palabras de Evelina la preocupaban, pero ella sólo podía seguir consolando a la joven.




"¡Whoa! ¡Es increíble!"

Oort había bloqueado el gigantesco garrote del Kobold.
Louis había recibido un golpe, pero reaccionó rápidamente como para bloquearlo con su lanza.
Finalmente, vieron el hechizo de Eliza y Paul clavó su espada desesperadamente.
Por un momento, los experimentados ataques coordinados de los aventureros dejaron a Wynn cautivado, e incluso se olvidó de parpadear.
En el momento en que el kobold colapsó, Wynn se dio cuenta de que había estado aguantando la respiración, así que respiró profundamente.

Sintió la excitación burbujear dentro de él.
Le corrían escalofríos por la columna vertebral.
El sudor fluía por la palma de su mano derecha hacia su espada.

"¡Son tan geniales, Leti! ¡Increíble! ¡Yo también quiero ser como ellos!"

Mientras bajaban sus armas, los aventureros emitían un aire de experiencia.
Wynn parloteó emocionado con Leti.
Sin embargo, Leti estaba lejos de estar emocionada. Ella permaneció en silencio, aferrándose fuertemente a su brazo izquierdo.
Sorprendido, Wynn le preguntó qué le pasaba.

"¿Qué pasa, Leti?"

Leti tembló con miedo y tartamudeó,

"A-Aterrador... estoy asustada, onii-chan. Ese perro... aún no está muerto.”

El kobold estaba tirado con una espada en el corazón.
Paul estaba tratando de sacar su espada del monstruo.

"¿Eh? ¡Claro que está muerto! ¡Ya está bien! ¡Lo vencieron por completo!"

Leti agitó la cabeza.

"¿Sabes qué? Puedo ver algo raro... Cosas que asustan se reúnen alrededor del perro.”

Leti se aferró más fuerte al brazo de Wynn.

"¡Tengo miedo, Onii-chan!"

"¿Cosas que asustan? Yo no puedo verlas. ¿Estás segura?"

"Leti tampoco lo sabe. Se parecen a las cosas que se reunieron cuando la señorita Eliza hizo la bola de fuego, pero se sienten mal.”

Dijo con lágrimas en los ojos mientras señalaba a Eliza.

"¡Heey! Todo está bien ahora. ¿Qué es lo que sucede? ¿Te asustó la pelea? Louis y Paul se encargaron, así que está bien. ¿Qué tal estuvo? ¿Aprendiste mucho?"

Cuando se dio cuenta de la apariencia de Leti, Oort comenzó a caminar hacia los niños.
Intentó hacer que su cara tosca pareciera menos amenazadora.

Leti tiene un talento que yo no tengo, pensó Wynn.
Él había sentido esto una y otra vez, ya sea cuando entrenaba o cuando estudiaba.
Tanto en la esgrima como en la magia, Leti había absorbido rápidamente las habilidades que Wynn le había enseñado.
A menudo recordaba a las varias personas distinguidas en las historias que leían. Los caballeros, héroes, santos, y finalmente, los Valientes.
Todos ellos poseían fuerza y habilidades mucho más allá de la persona promedio.

Él creía que el talento de Leti probablemente rivalizaba con el de esos individuos.
Podría ser la heroína de cualquiera de esas historias.
Incluso si Wynn no podía sentir las cosas que ella veía, decidió creer en Leti.

"Sr. Oort.”

Si Leti dice que no está muerto, ¡entonces definitivamente no está muerto! Wynn pensó.

"¿Qué pasa, Wynn?"

"Leti dice... ¡Leti dice que aún no está muerto!"

"¿Qué quieres decir?"

"Whoa... ¿¡Huh!?"

Wynn estaba a punto de responder cuando escucharon el grito de Paul.

"¿¡QUÉ!?”

"¡Paul!"

El kobold se levantó lentamente.
La espada aún estaba incrustada en su pecho.
Paul cayó sobre su trasero, mientras miraba al monstruo con asombro.

"¡Imposible! ¡Hemos perforado su corazón! Los órganos de un monstruo deberían estar en los mismos lugares que los de un animal normal.”

Eliza había curado a Louis tanto como pudo y estaba en medio de vendar sus otras heridas. Los dos solo podían mirar fijamente al kobold con asombro.

"Heheheh, HAHAHAHAHA!"

El monstruo soltó una sonora e incontenible risa.

"¡Bueno, bueno, bueno, lo hicieron muy bien! ¿Son lo’ llama’os aventurero’? ¡No pensé que tendría tanta suerte! ¡No pensé que lo disfrutaría tanto!"

"¿E-El Kobold habló?"

"¿Habló? ¿Eso e’ tan raro? No soy un simple kobold. Me llamo Veldaroth.”

El demonio respondió a la desconcertada pregunta de Eliza.

Mientras se reía, la espada salió de su pecho.
No hubo sonido, y no salió sangre de la herida. La espada pareció escabullirse por sí sola. Después de flotar en el aire durante un momento, cayó hacia el suelo.

"Esperaba que esa mocosa avian llamara a más de los suyos a la aldea, pero ha sido muy aburrido últimamente. ¿Ustede’ quieren jugar conmigo?"

Provocó a los aventureros con sus palabras y un gesto de invitación.

"¡Monstruo!"

Con un grito, Oort atacó al demonio Veldaroth. Mientras corría, empezó a mover su hacha con furia.
Oort tenía la fuerza para cortar piedras.
Sin embargo, Veldaroth detuvo fácilmente el golpe de Oort con su mano libre.
La hoja del hacha ni siquiera rasguñó la palma del demonio.

"Buen golpe, pero no me cortará una hoja normal, ¿sabes? Soy un demonio, despué’ de todo. Necesitan magia o armas mágicas. ¿No lo sabían?"

Veldaroth aplastó la hoja del hacha con sus propias manos y giró el mango.
Los pies de Oort abandonaron el suelo y voló por los aires, como una mala hierba arrancada de raíz, hasta que se estrelló contra un árbol.

"Monstruo.”

Oort gimió después de aterrizar.

"¡Oort!"

Eliza dejó de curar a Luis, se puso de pie y rápidamente comenzó a recitar.
Oort se levantó y atacó de nuevo al demonio.

"Oye, ¿no le’ dije que no funcionaría? ¿Qué intenta’ hacer?"

Oort le tiró el mango de su hacha a Veldaroth con todas sus fuerzas.
Veldaroth lo bloqueó instantáneamente.

"Oh, espada, sigue mi voluntad: ¡Imbuye la espada con mi poder!"

Eliza terminó su hechizo.
Su objetivo era la espada de Paul, que había caído del pecho de Veldaroth.
Oort la tomó y cortó al demonio.

"Encantamiento mágico. ¡Qué interesante!”

Oort blandió libremente su espada.
La espada, imbuida del encantamiento, dejó un rastro de luz mientras brillaba por el aire.
Puede que Oort fuera un especialista en hachas, pero su esgrima seguía siendo de primera clase.
Aun así, su ataque falló contra su objetivo.
Veldaroth había esquivado su golpe con una agilidad inimaginable de su gran cuerpo.
Entonces—

"¡Toma eso!"

Veldaroth contrarrestó repentinamente con un golpe de su garrote.
Era imposible para Oort esquivarlo a tan corta distancia.
En vez de eso, rápidamente levantó su escudo para bloquear el ataque.
El garrote chocó contra el escudo con un fuerte golpe.
Oort se encontró volando por el aire de nuevo, debido a la fuerza del golpe.
La espada dejó las manos de Oort y la hoja se hundió en el suelo cerca de Wynn y Leti.

"Oops. Usé demasiá fuerza. Lamento haberte roto el brazo,” Se burló el demonio.

El escudo de hierro de Oort estaba completamente deformado por el golpe.
El brazo que sostenía su escudo había sido completamente aplastado. La sangre brotaba de la herida, y sus huesos sobresalían de su piel.

"¡Oort!"

Paul corrió hacia Oort.
Colocó el brazo derecho ileso de Oort sobre su hombro y lo ayudó a ponerse de pie.

"Oye, ¿va’ a huir? ¿Pensaste que te dejaría?"

Veldaroth se mofó al ver cómo intentaban alejarse.

"No estamos huyendo de ti. Sólo lo estaba sacando del camino."

"¿Qué?"

"¡Oh, bola de fuego, golpe verdadero!"

Eliza usó todo el maná que le quedaba para disparar una bola de fuego a Veldaroth, que explotó al impactar.

"¡Lo logramos!"

Al ver que la bola de fuego daba en el blanco, Eliza vitoreó, con un toque de felicidad en su voz.
Desafortunadamente, estaba equivocada.

"¡Débil!"

Veldaroth sacudió su garrote.
La ráfaga de viento de su garrote al ser movido apagó las llamas como una vela.

"A lo’ demonio’ no no’ afecta ná má’ que hechizo’ y arma’ mágicamente imbui’as. Su’ hechizo’ difícilmente podrían llamarse mágico’ si los comparan con lo’ hechizos de lo’ Avian.”

"No puede ser..."

"Bueno, me picó un poco. Me divertí un poquito, pero los humanos nunca son fuerte’. Lo’ Avian tampoco vienen. Debería encargarme de ustede’ y matar a la carna’a.”

"Monstruo..."

Oort se mordió los labios tan fuerte que sangraron. Todo el color desapareció de la cara de Paul.
Eliza, habiendo agotado todo su maná, yacía jadeante en el suelo.
A su lado, Louis había sacado una daga en lugar de su lanza rota y luchaba por sentarse.

Las piernas de Paul estaban congeladas de miedo, incapaces de dar un paso más.
Veldaroth se puso de pie justo delante de él.
La mirada salvaje del demonio hizo que Paul dejara caer a Oort, y él mismo cayó al suelo.
Todo su cuerpo temblaba y sus dientes castañeaban audiblemente.
Oort, también incapaz de moverse, no pudo hacer nada más que esperar su inminente muerte.

"Bueno, e’ el fin para ustede’. Al meno’ me ayudaron a matar el tiempo, ¿eh?"

Veldaroth levantó su garrote.
Entonces, de repente—

"¡¡GYAAAAAAAAAAH!!"

La punta de la espada de Paul apareció repentinamente de nuevo en el pecho de Veldaroth, como lo había hecho momentos antes.
Veldaroth gritó de dolor.
La hoja emitía un tenue resplandor.
Veldaroth no pudo ignorar el daño esta vez.

"¿Quién... quién hizo eso?"

Como si respondiera a la pregunta de Oort, la persona que apuñaló a Veldaroth pateó al demonio mientras sacaba la espada de la espalda monstruo.

"¡Wynn!"

Oort vio a Wynn de pie, blandiendo la espada de Paul.

"Argh. Ere’ bastante bueno pa’ ser un mocoso. ¿Tú quiere’ jugar también?"

"¡No! ¡Corre, Wynn! ¡No seas estúpido!"

Gritó Louis.
Ignorándolo, Wynn corrió directo a Veldaroth.
Era más rápido de lo que nadie pensó que un niño de su edad podría ser.

"¡Deja de escabullirte!"

Veldaroth sacudió su garrote.
Justo antes de que le alcanzara, Wynn saltó hacia atrás.
La ráfaga de aire del golpe empujó a Wynn aún más hacia atrás.
Wynn ajustó su postura en el aire y aterrizó en el suelo ligeramente.
Entonces Veldaroth mostró sus colmillos.
Una luz se reunió en su boca mientras juntaba poder mágico.
Después de un momento, disparó rayos de luz de su boca a Wynn, uno tras otro.
Wynn se balanceaba de lado a lado, esquivando los rayos, mientras se dirigía hacia Veldaroth.
Una vez que Wynn se acercó lo suficiente, Veldaroth cerró la boca y volvió a golpear con el garrote.
Wynn se deslizó bajo la madera.
No habría sido posible si tuviera un cuerpo más grande.
Wynn pudo oír el viento cuando el garrote pasó por encima de él.
El vendaval causado por el rápido movimiento parecía como si le estuviera arrancando el pelo.
Aun así, Wynn siguió adelante y le cortó el muslo a Veldaroth.

"¡Ya estás caga’o! No queda mucho maná en la espada. ¡Ni siquiera puedes arañarme!"

Era verdad, la espada apenas le causaría daño al demonio.
Veldaroth soltó su garrote e intentó golpear a Wynn con la mano.
Wynn usó el brazo descendente de Veldaroth como punto de apoyo y empujó la cara canina del demonio.
El demonio esquivó inclinando la cabeza y agitando el brazo para quitarse a Wynn. Envió una patada a Wynn, que estaba en el aire.
Al darse cuenta de que estaba en el aire con la pierna de Veldaroth acercándose rápidamente, Wynn extendió su brazo izquierdo y usó su codo para amortiguar el golpe. Fue lanzado a través del aire por la fuerza de la patada.

"¡Leti!" Wynn gritó.

"¿Qué?"

Veldaroth, siguiendo la línea de visión de Wynn, se dio la vuelta.
Vio una bola de fuego — varias veces más grande que la que Eliza había creado antes — flotando sobre Leti.

"¿¡Qué mierda!?"

Cuando Veldaroth se dio la vuelta completamente, Leti señaló al demonio.
La bola de fuego se disparó hacia Veldaroth, dejando a su paso un aire abrasador.
Cuando golpeó, una columna de fuego estalló en el cielo.


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