Invocado por una diosa

Vol.1 Capítulo 3

 

—¡Oh~…!

Eisuke y los demás exclamaron al unísono.

La amplia calle estaba repleta de puestos de comida a ambos lados. Aquí y allá, se oían las voces agudas de los vendedores, y mucha gente iba y venía por toda la calle. La escena era como las bulliciosas calles de un centro asiático.

—Esto es Balletta, una ciudad que sirve de nodo donde se reúnen productos de todo el mundo, en parte por su proximidad a la capital imperial. Es una ciudad muy bulliciosa con muchos trabajadores inmigrantes.

—Gracias, Rukipedia.

—¿¡Cómo que Rukipedia!?

—Más que eso, está muy tranquilo. Oye, ¿de verdad hay un Héroe aquí?

Al escuchar la opinión de Serika con los ojos entrecerrados, Eisuke recordó las palabras que escuchó ayer.

—Un Héroe de la justicia, eh…

—¿…? ¿Qué pasa?

Marielle miró a Eisuke mientras éste murmuraba en voz baja. Eisuke y Rukino se miraron.

—Bueno, es que ayer escuchamos algo extraño… algo de que la persona que gobierna esta ciudad es un Héroe de la Justicia que protege a los ciudadanos o algo así…

—Bueno, supongo que un Héroe sería inherentemente un justiciero.

Serika respondió. Marielle lanzó una mirada algo aliviada.

—¿¡No es maravilloso!? Si es así, puede que ni siquiera tengamos que luchar, ¡y podríamos dirigirnos fácilmente a la capital imperial!

—Estúpida, tarada, imbécil. No tienes más que flores en la cabeza, ¿eh?

—¿¡Qué fue lo que dijo!?

Marielle se indignó ante las abusivas palabras que le lanzó. Eisuke la miró fijamente.

—Tienes que aprender a desconfiar de la gente. Ya estás hablando como si no existiera el mal, aún con lo de ayer.

—Uhhh…

El humor de Marielle se volvió gris. Ayer mismo habían repelido al Héroe Hiroto que se había acercado a ellos haciéndose llamar Marc. Marielle, una buena persona, honesta hasta la médula, tenía la tendencia a creer lo que le decía la gente.

—Y aunque fuera un Héroe de la justicia, no me importaría. Voy a aplastar a cada uno de ellos.

—A-Aplastar aparte… si podemos resolver los problemas discutiéndolos, sería mejor así.

—Qué bruto eres. Si decidimos ponernos a hablar con los puños, no hay forma de que haya comunicación.

—¡Eso ya no es discutir, solo es hacer que la otra parte se rinda! ¡Si nos ponemos a pelearnos, ya no será una discusión!

Marielle estaba terriblemente molesta por la sed de sangre de Eisuke. Exhaló dándose por vencida.

—Eh… Independientemente de lo que diga el Señor Eisuke, es necesario echar un vistazo al Héroe de esta ciudad, ¿no es así? Hay mucha gente aquí, pero tratemos de no desviarnos y buscarlo.

—Sí, claro. Eisuke, por favor, abstente de actuar arbitrariamente…

…Cuando Rukino y Marielle intentaron hacer entrar en razón a Eisuke… ni este ni las otras dos chicas estaban cerca de ella.

—¡Y yo que estaba a punto de decir que nos mantuviéramos cerca!

—¡E-Esto es malo, Rukino! ¡Si el Señor Eisuke vuelve a hacer algo imprudente…!

La imagen de Eisuke comportándose provocativamente y causando problemas innecesarios apareció fácilmente en las mentes de Marielle y Rukino, y la sangre se drenó de sus rostros.

—¡E-Encontrémoslo rápidamente!

—Pe-Pero…

Las dos, consternadas, vieron que un sinnúmero de personas se extendía frente a ellas como una inundación…

 

Las mercancías que cubrían las calles eran realmente variadas. Frutas, verduras y otros productos alimenticios, ropa y otras necesidades de uso diario. También había piezas de metal y otros artículos de uso desconocido. Serika se quedó mirando las espaldas de Eisuke y Yui mientras caminaban, observando los puestos y carros que se alineaban en la calle.

—Oigan, esperen. ¿De verdad está bien que nos hayamos separado de Marielle y Rukino?

—Lalala, no te escucho. Hasta que no le patee el culo al Héroe, no podré oírte.

—Este tipo es realmente… —Serika estaba harta de que Eisuke se tapara los oídos. Era un mocoso problemático al que, mientras pudiera pelear, todo le parecía bien. Exhaló con disgusto y retiró la mirada de su espalda. …Y entonces su visión se desvió hacia otra cosa.

Uno de los artículos que se vendían en el puesto de un vendedor ambulante de accesorios y chucherías era un peluche con forma de oso de aspecto adorable. Estaba hecho de tela de fieltro y sus ojos tenían incrustaciones de bolas de cristal translúcido. Serika tragó con fuerza.

¡¡Es… tan… bonito…!!

Los ojos de Serika estaban clavados en él. Sólo con mirarlo se sintió tan emocionada que casi dejó escapar un grito. Cuanto más lo miraba, más se daba cuenta de que el peluche era tal y como le gustaban a ella.

—¿Qué estás haciendo?

—…Ah.

Serika volvió en sí ante la pregunta del extrañado Eisuke. Inconscientemente se quedó mirando al animal de peluche, que estaba a varios centímetros de su nariz antes de darse cuenta. Se esforzó por permanecer en esa posición y devolver la pregunta con calma.

—¿Qué cosa?

—Bueno, no te hagas la tonta. ¿Quieres eso?

—¿Qué? ¿Por qué? ¿Por qué lo querría? ¿Qué te pasa? ¿Qué es lo que quieres?

—No te pongas tan a la defensiva… y hazme el favor de apartar tu cara que está tan cerca de mí antes de decirlo. Si lo quieres, cómpralo ya.

Mientras Eisuke decía esto con el ceño fruncido, Serika le miraba con ojos algo reprobatorios.

—…Si lo compro, ¿no te burlarás de mí?

—¿Qué?

—Quiero decir que… este tipo de cosas no van con mi carácter.

Serika jugueteaba con las puntas de su cabello. En efecto, dada la personalidad más adulta y la apariencia perezosa de Serika, era sorprendente que prefiriera algo tan infantil. Pero Eisuke no era el tipo de persona que se preocupaba por asuntos tan triviales.

—No sé qué tipo de carácter has desarrollado hasta ahora. Y además, no me gusta que la gente oculte cosas a sus amigos, aunque sean cosas triviales.

Eisuke dijo indiferente. Serika parpadeó y lo miró, y luego relajó su boca felizmente.

—…Suspiro, ya veo. Ya veo…

—Además, no hay nada de raro con eso.

—¿Eh?

—La brecha entre una gal normalmente sencilla a la que le gustan las cosas bonitas y es amable con los niños y los animales, se aprecia más y es llamada una chica de corazón puro desbordante de amor maternal.

—¡Te estás burlando de mí, ¿verdad?! —Serika dijo, enfadada, a Yui mientras esta le decía con cara seria.

—Señorita, si le gusta tanto, por favor, no dude en comprarlo. —La dueña de la tienda, que llevaba una túnica y un pintalabios oscuro, sonrió finamente a Serika mientras escuchaba esta ridícula serie de intercambios—. Ese peluche también es un amuleto de buena suerte. Tiene un hechizo para protegerla de los espíritus malignos.

—Y por supuesto eso no es nada sospechoso.

Eisuke fue así de grosero a pesar de seguir estando frente a la tienda. Serika, sin embargo, rompió en una sonrisa y miró a Eisuke y Yui.

—Je, je… bueno, si es un amuleto de buena suerte, no sería raro que lo comprara, ¿no?

—No estoy seguro de qué decir a eso…. Haz lo que quieras.

—¡Lo compraré!

—Gracias por su compra, jeje.

Serika levantó la mano alegremente, y la dueña de la tienda le sonrió.

—…Ejeje, te dibujaré marcas de corazón en los ojos cuando vuelva a mi habitación.

Serika rebosaba de alegría con su peluche en la mano. Eisuke y Yui la observaban con ojos cálidos y medio divertidos.

—Serika, eres tierna.

—Este es el tipo de cosas que me recuerdan una vez más que es una mujer.

—…Sigues sin tener delicadeza, Eisuke…

Yui miró fijamente a Eisuke. Este frunció el ceño, sin entender lo que quiso decir.

—No sé de qué me acusas, pero estoy seguro de que es de algo malo, ¿verdad? Pero en mi mente, más que una mujer eres una…

Fue entonces cuando ocurrió. Con un ruido sordo, Yui se topó con una figura que venía de frente.

—Oh, lo siento… —Yui se disculpó rápidamente… pero luego miró a la persona y se atragantó.

—¿…Haah? ¿Y tú qué te traes, mocosa?

Pelo plateado y ojos tan feroces como los de un depredador. Su cuerpo delgado y musculoso, con afilados dientes caninos asomando entre su dentadura. Sobre todo… unas orejas brotaban de la parte superior de su cabeza.

…Un medio bestia lobo. Un hombre lobo, como se diría.

Balletta era un pueblo de culturas mixtas debido a su próspero distrito comercial. Por lo tanto, las personas que vivían en otros distritos con características físicas de animales vivían sus vidas de la misma manera que los humanos ordinarios. No es que fueran especialmente feroces o que no pudieran comunicarse. Eran casi iguales a los humanos.

Pero Yui lo percibió inmediatamente. Quizás este hombre no era un maleante. Pero sus ojos y la mirada de irritación en su rostro revelaban una personalidad feroz.

—Oye, mocosa. ¿Sabes con quién te has topado…?

—Oye, lobo, ¿con quién intentas pelearte?

Antes de que el hombre lobo pudiera siquiera amenazarla, Eisuke estaba sobre sus talones con una mirada aterradora. Yui y Serika pensaron que era varias veces peor que el hombre lobo de aspecto rudo, pero no dijeron nada. El hombre lobo miró a Eisuke con los ojos de un verdadero depredador.

—No sé si es porque estás delante de ella o qué, pero te estás poniendo engreído, chico.

—¿No será acaso que no quieres pelear conmigo? Si no confías en tus puños, entonces date la vuelta y vete a casa, o si no es así, yo estoy siempre listo para pelear.

—¡E-Espérate…!

Serika estaba completamente sorprendida. Eisuke, como no podía ser de otra manera, se estaba tratando de pelear con el hombre lobo.

—¿Hablas en serio?

—Sí, hablo en serio, hablo muy en serio. Si vamos a hacer esto, pongámonos a ello. Cuanto más hables, más aburrida será la pelea.

Eisuke repitió sus provocaciones. El hombre lobo se burló del atrevido muchacho.

—Keh, entonces me aseguraré de que no vuelvas a abrir esa boca. Soy un buen lobo cazador, ¿sabes?

Antes de que se dieran cuenta, el bullicio de los alrededores se había alejado, percibiendo el ambiente tenso, y ahora había espacio suficiente para moverse. El hombre lobo se agachó. Cuando abrió la mano, sus largas garras brillaron. Eran como cuchillas. Pero Eisuke sonrió y dijo:

—Qué tonto. Yo soy mejor cazando que los lobos. Supongo que mi reputación de «Cazador de Buscapleitos» se quedó en el otro mundo.

—¡Tarado, me importa un comino que seas un cazador de buscanosequécosaaa! —El hombre lobo saltó. De inmediato, saltó hacia el pecho de Eisuke y blandió sus afiladas garras en vertical. Su velocidad era como la de un misil.

Sin embargo, Eisuke lo observó tranquilamente y giró su cuerpo hacia un lado. Con un mínimo de movimientos, evitó fácilmente el ataque del hombre lobo. Las garras cortaron el aire.

—¡Tsk, mierda!

El hombre lobo cambió rápidamente de dirección y se lanzó de nuevo contra Eisuke. Este volvió a esquivarlo sin problemas. A veces doblando la parte superior de su cuerpo, a veces retrocediendo para distanciarse, y a veces se agachaba en diagonal. Evitó todos los ataques del hombre lobo moviéndose en todas las direcciones.

—Qué, ¿qué-qué demonios es ese tipo…?

—¡Ni siquiera suda! ¿¡Es realmente humano!?

Las voces asombradas de la multitud resonaban en los oídos de Eisuke. Pero para él, esto era como retorcer la mano de un bebé. Después de todo, él solía ser el «Cazador de Buscapleitos», que llegó a enfrentarse a una docena de delincuentes con cuchillos cartoneros que le atacaron a la vez, y los venció ilesos. Aún si tuviera suerte, las garras del hombre lobo con suerte podrían sacarle un pedacito de diente.

—Oye, oye, ¿no que eras un gran cazador? ¡Sé más serio!

—¡Cá. Lla. Te!

El hombre lobo se enfureció ante la provocación de Eisuke, y se alejó de él. Luego, comenzó a correr en círculos a su alrededor. Su velocidad aumentando gradualmente, y Eisuke fue rodeado por las imágenes residuales del hombre lobo.

—¡Ja, ¿estás tratando de engañarme?!

Eisuke bromeó y mientras se preguntaba de dónde vendría el hombre lobo hacia él. Este saltó a su espalda.

—Te tengo…

—¡Ahí tienes!

—¿¡Gugyah!?

…Pero su ataque sorpresa fue completamente leído. Eisuke lanzó una patada hacia la espalda con todo su cuerpo. La contra patada impactó con precisión al hombre lobo en la cara y lo pateó hacia un lado.

—Gug, gah, ha…

Eisuke se acercó y se agachó junto al hombre lobo, cuya conciencia se vio nublada por la dolorosa patada. Con una sonrisa malvada, Eisuke se burló de él.

—Lástima, yo gano el combate. Entonces, no vuelvas a hablarnos otra…

—O-Oye, tú, ¿qué estás haciendo? ¡Suelta al hombre!

—¿Haah?

De repente, la voz de una mujer sonó. Definitivamente estaba dirigida a él. Eisuke, que había agarrado al hombre lobo por la oreja, se dio la vuelta con una mirada sombría. Pero en cuanto vio a la mujer que le llamaba, sus ojos se abrieron de par en par.

Coletas rojas llameantes. Una armadura de colores cálidos. Ojos perforantes que ardían con las llamas de la justicia. Y… la magnífica espada que llevaba en la cintura. No había duda.

—¡Soy Kyoko la Heroína! ¡Si te resistes, no tendré piedad! —Ella, Kyoko la Heroína, le habló a Eisuke con voz digna.

—¡E-Es la Heroína!

La multitud aplaudió la aparición de Kyoko. Sus ojos estaban llenos de expectación y admiración mientras la miraban. Eisuke torció los bordes de su boca provocativamente.

—Je, tú eres el Héroe de la justicia de esta ciudad, ¿no? Te advierto que fue él quien nos amenazó primero.

—¡Tú eres el que tiene la culpa aquí, no importa quién seas!

—Ya me lo esperaba…

Serika se había quedado sola, como si no importara lo que le pasara. Eisuke también se alegró de ver a Serika, y se rio frívolamente de Kyoko, chasqueando los dedos.

—Ja, ¿entonces por qué no das un golpe y tratas de atraparme?

—…De acuerdo. Si quieres hacer eso, lo acepto.

Kyoko aceptó la declaración de guerra de Eisuke y clavó su mano en el suelo.

¡Goooooooooooo!

Llamas surgieron de su mano y la rodearon a ella y a Eisuke en un círculo con un radio de unos cinco metros. El muro de llamas se elevó tanto que los ocultó a ambos del exterior. La multitud estalló en un rugido de excitación.

—¡Aquí viene! ¡Es la formación de llamas de Lady Kyoko!

—¿Formación de llamas?

Serika preguntó a uno de los espectadores mientras Yui se mantenía erguida junto a ella, tratando de vislumbrar la heroica figura de Eisuke.

—¡Así es, Lady Kyoko siempre lucha dentro de ese anillo de llamas para mantenernos fuera de él!

 

…En el anillo de llamas, Kyoko levantó su espada. Las llamas cubrían también la hoja de la espada, que ardía en rojo.

—…Je, así que ese es tu poder, ¿eh?

Eisuke se quedó con la boca abierta. Su habilidad de Héroe era evidente. …El poder de manipular las llamas a voluntad. Una habilidad simple, pero llamativa y poderosa.

—¿Quién diablos eres? ¿Eres de mi ciudad natal con ese uniforme?

—Buena respuesta. Fui convocado para derrotarte, soy sólo un estudiante de pre…

—¡Detenganseeeeee!

—¿¡Cómo!?

Rukino se precipitó de repente por detrás y se lanzó contra el muro de llamas, ¡y Eisuke recibió un golpe en la nuca! Eisuke enseñó los dientes, resentido.

—¡Oye, tú! ¿Qué demonios estás haciendo, torpe caballero?

—¿¡Qué haces luchando en un lugar como este!? ¡Ella es un Héroe de la Justicia, ¿no es así?!

—¡Me importa un bledo! ¡Ya estamos en una pelea! ¡No puedo solo dar marcha atrás!

—¡E-Espera, por favor! ¡De-Dejen de pelear!

Kyoko se sobresaltó por lo repentino de la situación y apagó la formación de llamas. Afuera estaba Marielle, jadeando por aire. Llevaba una capucha y estaba intentando frenéticamente llegar hasta Eisuke.

—¿Que está haciendo, Señor Eisuke? ¡Le dije que lo discutiríamos!

—Sí, por eso, discutirlo con nuestros puños…

—¡Es suficiente!

—¿¡Pri-Princesa Marielle!?

Los ojos de Kyoko se abrieron de par en par y se quedó mirando con la respiración contenida la discusión entre Eisuke y Marielle.

* * *

—…Una vez más, yo soy Kyoko. Soy la Heroína que se ha tomado la libertad de gobernar esta ciudad.

Eisuke y su grupo fueron conducidos a un edificio lujosamente amueblado. Era la mansión de Kyoko en el centro de Balletta. Solía ser la finca de una prestigiosa familia noble, pero parecía haber sido remodelada. En efecto, este era el centro de Balletta, que ahora estaba controlada por Kyoko. Esta última le sonrió a Marielle con su pelo rojo balanceándose.

—Princesa Marielle, veo que está viva. Si lo hubiera sabido antes, al menos habría intentado esconderla en esta ciudad…

—Ah, no, eso es…

—Muy amable y todo, pero no veo que te estés poniendo del lado de la princesa y luches contra los otros Héroes, ¿verdad?

Aparte de Marielle, quien aún se preguntaba qué decir, las palabras de Eisuke tenían la intención de provocar. Kyoko se rascó la mejilla con reproche.

—No me gusta admitirlo, pero…. Al igual que ellos, yo tampoco quiero renunciar a este poder. Con él, puedo llevar a cabo la justicia.

—¿Justicia…?

Marielle murmuró, y Kyoko continuó.

—…Siempre he anhelado estar del lado de la justicia. Aparecer en la escena y vencer al mal. Claro que sé que es un poco infantil. —Kyoko soltó una risita avergonzada. Apretó las manos con fuerza y cerró el puño—. Por supuesto que estaba muy contenta de haber podido usar este poder para derrotar al malvado Rey Demonio. Quiero proteger a la gente de muchos más males. Y por lo menos, quiero proteger perfectamente el área a mi alcance. Por eso estoy tratando de cuidar la paz de esta ciudad, porque está a mi alcance.

—E-Eres una Heroína…

—Sí que eres una Heroína…

Serika y Yui estaban realmente sorprendidas de ver a un verdadero Héroe por primera vez.

—Si pierdo este poder, no podré proteger esta ciudad del mal. …Por favor, Princesa Marielle. Al menos espere hasta que se resuelvan los incidentes actuales en este lugar.

—¿Incidentes…?

Las cejas de Eisuke se movieron. Kyoko asintió.

—Sí. …Recientemente en esta ciudad, unas «brujas» han estado apareciendo por la noche.

—¿Brujas…? —Las cejas de Marielle se fruncieron.

—Últimamente han empezado a aparecer mujeres con los ojos vacíos, que pierden el control y arremeten contra los demás. Por comodidad, las llamamos brujas.

—¿…Será magia de lavado de cerebro?

Preguntó Rukino inquisitivamente, y Kyoko arrugó el ceño.

—Tal vez… pero sería extraño si en realidad fuera magia de lavado de cerebro.

—¿Qué quieres decir? Pero, ¿qué tal si primero me explicas qué es eso de magia de magia de lavado de cerebro?

Eisuke le preguntó a Rukino. Rukino, o más bien Rukipedia, exhaló y comenzó a explicar.

—La magia de lavado de cerebro es, como su nombre indica, una magia para lavar el cerebro a los demás. Sin embargo, al ser una magia que controla la mente, las condiciones de activación son bastante limitadas. —Rukino hizo un signo de paz—. La primera es sencilla: debes activar la magia mientras tocas a la persona que vas a manipular. La segunda es enviar la magia a un catalizador mientras la varita o la piedra mágica está en contacto con la persona a controlar. Sólo están estas dos cosas principales.

Toque directo o toque indirecto. Limitado, parecía que también significaba que las condiciones eran estrictas.

—Ya veo… nadie sería tan estúpido como para dejarse tocar sabiendo que puede ser manipulada. Por cierto, ¿qué es una piedra mágica?

—Normalmente, la magia gira en torno al mago, y se activa desde la mano o la varita del mago. Pero si una piedra mágica es cargada de magia de antemano, la magia puede ser activada centrándose en la piedra mágica aunque esté lejos.

Marielle respondió en lugar de Rukino. Tras explicar la información de la premisa hasta ese momento, Kyoko cortó la conversación.

—Yo también sospeché de la magia de lavado de cerebro al ver que habían perdido la razón, pero… no hay pruebas de que tengan nada que se parezca a una piedra mágica, y no hay información de que estuvieran en contacto con nadie justo antes de que se lanzaran a arremeter contra otros. En primer lugar, las piedras mágicas son cosas muy valiosas, y teniendo en cuenta el número de víctimas, no creo que sea posible que prepararan tantas piedras mágicas e hicieran una trastada como ésta. —Kyoko se encogió de hombros como si no pudiera evitarlo—. Ahora, de todas formas, he estado tratando de someter a las mujeres fuera de control para que el daño no aumente…

—De acuerdo, entonces yo atraparé al culpable.

—¿…Lo… dices en serio?

La expresión de Kyoko se tornó de sorpresa. Eisuke le sonrió, con las manos en los bolsillos.

—Cuando atrape a ese criminal, tendrás que pelear conmigo. Una vez que el caso se haya cerrado, no tendrás más dudas, ¿verdad? Te venceré en una pelea y te enviaré de vuelta a nuestro mundo. Bien, ¡está todo listo! ¡Salgamos a patrullar las calles!

—¡Espere, espere, Señor Eisuke! ¡No puede decidir eso por su cuenta!

Eisuke salió rápidamente del lugar, sin escuchar a Marielle. Yui y Serika, también atónitas, lo siguieron. Marielle y Rukino fueron las únicas que se quedaron.

—Alguien… debería de pararle los pies a ese chico…

—Lo-Lo siento mucho… Ese chico es un tonto sin remedio que sólo está interesado en luchar contra Héroes…

Marielle se disculpó rotundamente, y Kyoko dejó escapar una risa por lo bajo.

—No, está bien. …Además, él no es en absoluto un rival para mí.

—…Eso es mucha confianza. ¿Tiene un plan secreto?

Preguntó Marielle despreocupadamente. Pero Kyoko sacudió la cabeza.

—Porque la justicia siempre prevalece.

Lo dijo con una sonrisa perfecta, sin una sola nube de duda.

***

Esa noche. Aunque el número de personas había disminuido en comparación con las del día, las calles aún no estaban completamente desiertas. Eisuke, Yui y Serika caminaban juntos por la calle principal de Balletta. Por supuesto, estaban patrullando por el caso de las «brujas».

—Yui, si ves a alguien sospechoso, dímelo enseguida. Pero si ves que es muy sospechoso, dispárale entonces.

—Entendido.

—Oye, no digas que lo entiendes tan a la ligera, no puedes dispararle, o nos aprehenderán.

Serika estaba harta de los desvaríos de Eisuke. Los dos estaban tan desesperados por encontrar al culpable del incidente que incluso eran los más sospechosos a la vista.

—Yui, actúas como si fueras su perro fiel…

—Naturalmente. Soy el perro fiel de Eisuke.

—No te estés llamando a ti misma de esa forma.

—Entonces, soy una perra obediente.

—¡Eso es aún peor! ¡No andes diciendo eso con una cara tan seria! —Eisuke levantó la voz por lo que dijo Yui, que soltó esa bomba con un tono tan plano.

—Entonces, ¿qué soy para ti, Eisuke? ¿Tu novia?

—Creo que te estás dejando llevar… No lo mencioné antes, pero para mí ustedes son más compañeras en las mismas circunstancias que mujeres…

Serika miró de reojo el perfil de Eisuke.

Compañeros en las mismas circunstancias. Dio vueltas a la frase en su mente.

Serika era una preparatoriana que había vivido relativamente bien en comparación con Eisuke y Yui. Mientras mantenía sus habilidades bajo control, no solía verse expuesta. De hecho, incluso utilizaba sus habilidades para facilitar las cosas cuando iba ocasionalmente a la tienda o cuando se le hacía tarde. Era sobrehumana, pero ordinaria al mismo tiempo. No estaba especialmente descontenta con esa vida tan incongruente.

Sin embargo, estar satisfecha no equivalía a no tener insatisfacciones. Había momentos en los que, de repente, sentía una sensación de alienación en un rincón de su mente. No era normal, era diferente a los demás, era realmente extraña.

—Oye, ¿qué pasa, Serika?

Serika, que estaba distraída pensando en el pasado, fue sacudida de vuelta a la realidad. Eisuke y Yui la miraban con curiosidad.

Eran los únicos dos amigos que aceptaban a Serika tal cual era, aunque ella prefiriera cosas más tiernas y fuera de lo normal, aunque mostrara sus habilidades extraordinarias…. Eran los primeros amigos que había hecho sin tener que sentirse cohibida, amigos de corazón.

Serika frunció el ceño y sacó la lengua con picardía.

—¿Eh? ¡Solo estaba pensando en qué amigo más tonto tengo!

—¿¡Por qué te burlas de mí en tu mente!?

Serika se burló de Eisuke con una sonrisa avergonzada y despreocupada.

…Pero entonces en ese momento.

—Ah…

De repente, el cuello de Serika se dobló hacia adelante con un tirón. Volvió su rostro, ocultando su expresión.

—¿Serika?

Eisuke y Yui se extrañaron ante el repentino cambio de humor de Serika. Eisuke trató de ponerle la mano en el hombro.

Y Serika… desapareció.

—¿Eh…? —Eisuke se quedó aturdido. Sin embargo, un escalofrío recorrió inmediatamente su columna vertebral.

—¡Yui!

—¡Eh, hyah…!

Girando rápidamente sobre sus talones, Eisuke cubrió a Yui con su brazo. Casi al mismo tiempo…

El brazo de Eisuke fue pateado con gran fuerza.

…Serika le dio una patada.

—¿Qué está…?

Serika, sin dudar y sin prestar atención al sorprendido Eisuke, le dio una sucesión de patadas a gran velocidad. No le hizo daño gracias a su fuerte cuerpo, pero era su propia amiga la que le estaba dando patadas. Y protegió a Yui como estaba, sólo podía defenderse desconcertado.

—Oye, ¿qué clase de broma es esta, Serika…? —Exclamó Eisuke, con la voz ronca.

…Sus grandes ojos oscuros se habían quedado en blanco y habían perdido su luz.

—¡No puede ser, tú…?

…Se había vuelto una «Bruja».

—¿¡Por qué Serika…!?

—¡No lo sé! ¿Cómo se convirtió en bruja?

—Ah… Pe-pero, es algo agradable estar protegida por los brazos de Eisuke

—¡Déjate de tonterías, ¿no ves lo que está pasando?! ¡Comienza a buscar a cualquier persona sospechosa a nuestro alrededor!

—¡Oh, sí, es cierto!

Eisuke consiguió dar instrucciones a Yui, pero los continuos ataques de Serika no cesaron mientras tanto. Intentaba pensar mientras recibía patadas lanzadas a velocidades vertiginosas, y como para interrumpirlo, ella puso fácilmente sus piernas alrededor del cuello de Eisuke y lo ahorcó con fuerza.

—¡Espera, Guoh!

Eisuke perdió el equilibrio y cayó hacia atrás. Serika, que se había convertido en una bruja, seguía con sus ojos vacíos y en silencio comenzó a estrangularlo con sus muslos.

—¡Carajo, la situación es la que es, así que no lo podría considerar una recompensa ni nada…!

Eisuke tiró de sus flexibles muslos con fuerza. Con un ligero movimiento, Serika se alejó de él y volvió a desaparecer a gran velocidad. Entonces lanzó otra patada por sorpresa. Eisuke chasqueó la lengua mientras daba una voltereta hacia atrás y la buscaba.

—¡No puedo verla en absoluto…! Si Serika se convierte en nuestro enemigo, va a ser una molestia…

Por supuesto, sería fácil para Eisuke crear una explosión y hacerla volar por los aires o destrozar el suelo. Había muchas maneras de derrotarla. …Pero se trataba de Serika. No podía permitirse ser brusco con ella. Justo cuando Eisuke estaba a punto de reflexionar sobre cuál podría ser la causa…

¡Gooooooo!

Unas llamas corrieron como una mecha hasta el suelo bajo sus pies. Serika, controlada, retrocedió. Eisuke, sobresaltado, rastreó con la mirada el origen de las llamas.

Allí estaba Kyoko la Heroína. Lanzó llamas de sus manos y le hizo apresurada una pregunta a Eisuke.

—¡Se ha convertido en una bruja! ¿¡Cómo pasó!?

—¡No lo sé! ¿¡Realmente no sabes la causa de todo esto!?

—¿¡No notaron nada raro en su comportamiento!?

Eisuke siguió con la mirada el movimiento de alta velocidad de Serika, dando vueltas frenéticamente a sus pensamientos.

…Las brujas aparecen en esta ciudad. Tengo que pensar en qué hizo cuando entró en esta ciudad… ¡hay solo una cosa más que hizo, ¿no…?!

La patada de Serika llegó a Eisuke desde el frente. Este atrapó la pierna con su antebrazo y gritó detrás de él.

—¡Yui! ¡Ese extraño animal de peluche que compró hoy para el almuerzo, ¿recuerdas dónde lo puso?!

Le preguntó bruscamente Yui, que se quedó ligeramente perpleja. Sin embargo, respondió rápidamente.

—¡Creo que estaba en el bolsillo de su pecho!

—¿¡En el bolsillo del pecho!? ¡Por favor, perdóname, Serika!

—¡Espérate, ¿qué es lo que vas a hacer?!

—¡Voy a quitárselo! ¡Te traeré de vuelta!

Eisuke detuvo a Kyoko, y se agachó para a advertir a Serika, que se movía a un ritmo vertiginoso. Habiéndose disculpado de antemano, deliberadamente, por un momento, mostró una gran apertura a su espalda. Serika saltó para aprovechar la apertura.

—¡…!”

Eisuke se dio la vuelta de inmediato y alcanzó el pecho de Serika con su mano izquierda mientras presionaba su carne. Tiró del cuello de su camisa con mangas arremangadas y acercó su cuerpo. Luego, sin darle un momento de pausa, arrancó con fuerza el peluche junto con todo el bolsillo con su brazo derecho y lo lanzó lejos.

—¿…Eh?

La luz regresó a los ojos de Serika. Todo su cuerpo se debilitó repentinamente, y cayó sobre el pecho de Eisuke apoyándose en él. Eisuke por reflejo la sostuvo en sus brazos.

—¿…Eh? ¿…Qué? ¿Qué está…?

—¿Estás bien?

Los ojos de la confundida Serika parpadearon al no poder asimilar lo que estaba pasando, y Eisuke le preguntó. Serika, aún en los brazos de Eisuke, comprobó su estado, aturdida. Finalmente, se dio cuenta de que su cuerpo estaba acurrucado contra el de Eisuke. Se sonrojó y se alejó de él para apartarlo.

—¡Oye, i-idiota, ¿qué estás haciendo?!

—¿¡Qué!? Si serás, ¡estabas siendo manipulada…!

—¿Manipulada…? ¿Eh?

Serika levantó las cejas. Aparentemente, no recordaba haber sido manipulada. Miró a su alrededor…

—…Ah.

—¿…Eh?

Los dos se congelaron al mismo tiempo.

…La camisa de Serika, que había sido arrancada por Eisuke, había dejado su pecho audazmente al descubierto.

—¿¡Qué… qué… qué!?

El sujetador de Serika estaba expuesto, revelando un sencillo diseño azul claro. El blanco y deslumbrante escote de sus pechos se asomaba desde allí. En contraste con el color del sujetador, la cara de Serika se puso roja como un pulpo hervido, perdiendo la razón mucho más que cuando estaba en el estado de lavado de cerebro.

—Uh… —Eisuke se apartó de ella torpemente y volvió a mirar a Yui.

—…Yui.

—¿…Qué sucede…?

Le dijo Eisuke a Yui con una mirada seria.

—Esta vez, es Serika la que gana en atractivo sexual.

—Entendido.

—¡¡Nada de entendidoooooo!!

—¿¡Ugh!?

La patada voladora de Serika estalló en la cintura del sin tacto Eisuke. Fue mucho más contundente que cuando estaba en estado de lavado de cerebro.

—…Haa, de todos modos, me alegro de que estés bien.

Kyoko exhaló, guardó su espada y recogió el sospechoso peluche que Eisuke había tirado.

—¿…Y esto qué es?

—…Ah, es un peluche raro que Serika le compró a una persona sospechosa. Sí, es una irresponsable.

—¡Tú eres el que me dijo que hiciera lo que quisiera!

—Me encargaré de este peluche. También pediré información al público sobre esta mujer sospechosa. Ustedes pueden volver a la posada ahora mismo.

Dijo Kyoko con frialdad y se fue. Al mismo tiempo, Marielle y Rukino se acercaron desesperadas corriendo a ellos.

—¿E-Están todos bien?

—Sí-sí… yo estoy bien.

Serika se quedó perpleja ante la preocupación de Marielle. Eisuke frunció el ceño.

—¿Cuál era el propósito de esa mujer? ¿Por qué querría causar un incidente así en este pueblo?

—¿Propósito?

Yui ladeó la cabeza, y Eisuke apuntó con la barbilla.

—Oh. Será porque en este pueblo existe esa desagradable Heroína de la justicia. Es como cometer un crimen justo delante de la comisaría.

Mientras Kyoko gobernara esta ciudad como un Héroe de la Justicia, el mal del pueblo sería castigado por ella. Así que, ¿por qué tomarse la molestia de causar tal maldad entre esta gente?

—¿Fue alguien como nosotros quien se rebeló contra los héroes?

—No, porque todo lo hizo a medias. No es posible que una simple bruja ganara contra un Héroe. No importa cuántas veces intentara luchar, sería una batalla perdida.

Señaló Eisuke. En primer lugar, la premisa básica era que en este mundo se sabía que los Héroes eran invencibles. Entonces, ¿por qué estarían tan dispuestos a no rendirse y crear brujas una y otra vez?

¿Hmm…? ¿Batalla perdida…? Eisuke se sintió de repente incómodo con su declaración.

—¿Tal vez… ganar no es su objetivo…?

—¿Cómo dice?

Marielle preguntó. Rukino también arrugó el ceño.

—¿Qué quieres decir? ¿Entonces cuál es el objetivo del culpable?

Eisuke se llevó el dedo a la barbilla y guardó silencio. Se vio en una contemplación silenciosa. En silencio, intentó recordar los sucesos de hoy, pero… intentar adivinar no siempre llevaba a la verdad. Eisuke se angustió con una expresión de preocupación en su rostro.

…En ese momento, como para evitar que siguiera pensando, tiraron de su manga.

—¿Qué pasa, Yui? Estoy concentrado ahora mismo.

Era Yui quien estaba tirando de la manga de Eisuke. Esta señaló a Serika, que estaba medio paso detrás de ella.

—Serika parece que quiere decir algo.

—¡Un momento, Yui! ¡Ahora no!

—…Hm… Dilo rápido. Puede que sea interesante.

Eisuke miró a Serika con los ojos entreabiertos. Esta se agitó nerviosamente. Abrió y cerró la boca un rato, luego soltó un suspiro y dijo:

—Lo siento. Sigo sin entender muy bien lo que pasó, pero gracias. Por… ayudarme.

Le dijo Serika a Eisuke, con las mejillas teñidas de vergüenza. Parpadeando con una mirada curiosa, Eisuke…

—Haa… en serio, ¿realmente eso no podía esperar hasta más tarde?

—¡Yo también lo pensé! ¡Es culpa de Yui, ¿no?!

Respondió con un fuerte suspiro. Hizo un gesto cortante con la mano a Serika, que estaba muy roja.

—No tienes que darme las gracias, para eso están los ami…

¿…Darle las gracias?

Eisuke tragó saliva y parpadeó varias veces. Sí, eso era. ¡Con esa única palabra, todo conducía a una verdad…!

—¡Ya veo…! ¡Todo está conectado! ¡Serika!

—¿¡Hyah!? ¿Y-Y ahora qué pasa?

Eisuke la agarró por los hombros en un instante de emoción. Se rio vigorosamente y puso sus manos en los hombros de Serika mientras esta no sabía qué estaba pasando.

—¡Estoy tan orgulloso de ser tu amigo! ¡Te amo!

—Me amas, ¿¡qué, eh!?

—¡Señor Eisuke!

Serika quedó completamente consternada por el impetuoso comentario de Eisuke. Incluso Marielle, que observaba desde un lado, casi se le saltaron los ojos de la sorpresa. …Mientras que el verdadero rostro de Yui estaba tenso por la desesperación.

—Eh, Eisuke… ¿la-la ama, eh…? ¿Cómo…?

—¡Marielle! ¡Ya sé quién está detrás de esto!

—¿¡Qué!? ¿¡En serio!?

—Sí. El criminal definitivamente va a contactar con nosotros mañana. Esta vez es nuestro turno de engañarlo.

Eisuke sonrió. Marielle sintió que su propia sonrisa amable se contraía ante la sonrisa malvada de él, lo que le hizo sospechar si no era él la mente maestra detrás de todo el asunto. …Tenía un mal presentimiento sobre esto. Sin romper su sonrisa en absoluto, Eisuke la agarró por los hombros, ella se sintió aterrada.

—Así que, Marielle. Voy a usarte como cebo un rato.

—…U-um… eso significa, por cierto, que yo no tengo derecho a voto… Ah, bueno, haga lo que quiera… —Marielle sólo pudo ceder ante la silenciosa presión de Eisuke.

***

—¡Es la mujer con la túnica negra…!

A la noche siguiente. El grupo de Marielle, que había retrasado su salida de Balletta durante un día, escuchó el grito de Yui en la mansión de Kyoko. Yui escuchó el grito con su habilidad.

—Parece que ha aparecido en la calle principal. Se oye a los ciudadanos haciendo ruido.

—¡Por fin está aquí esa desgraciada! ¡Voy por ella!

Eisuke se subió las mangas de su chaqueta y se pasó el dedo por debajo de la nariz.

¡Kyoko, tú quédate ahí con Marielle! ¡Yo iré a conseguir mi entrada para luchar contra ti! ¡Vamos, Yui, Serika!

Sin esperar respuesta, Eisuke salió corriendo de la mansión con Yui y Serika. Marielle sonrió amargamente y habló con Kyoko.

—Ah, ja, ja, ja… Siento que sea un chico tan ruidoso, Lady Kyoko…

—No, pierda usted el cuidado, no parecen ser malos chicos.

Kyoko respondió con una sonrisa ligeramente amarga y le sonrió a Marielle como si acabara de recordar.

—Por cierto, princesa Marielle, ¿no dijo en la comida que quería una pinza para el pelo?

—Eh, sí. Me preguntaba si podría llevar el cabello como Lady Serika…

—Tengo una pinza para el cabello que le quedaría muy bien. Por favor, espere un momento. Iré a buscarla.

Kyoko se levantó felizmente. Marielle y Rukino se quedaron en la habitación. Sus rostros se pusieron serios y asintieron la una a la otra como para darse ánimos.

—Mi señora…

—…Sí. Es hora de empezar la operación…

***

Era de noche en la ciudad. Sin embargo, esta estaba alborotada. La causa era una mujer con una túnica negra que se encontraba de forma inquietante en el tejado de cierto edificio. Estaba sonriendo debajo de su túnica.

¿Son ustedes los que me han estado espiando?

Sí, sí lo somos. Pero eso ya lo sabías.

Al igual que ella, Serika estaba en la azotea, con su cardigan ondeando en la brisa nocturna en su cintura. Detrás de la mujer con túnica, Yui sostenía una de sus pistolas.

…Por favor, no te muevas.

Oh, queridas, cuanta precaución. Supongo que fui demasiado llamativa.

Serika también le lanzó una advertencia a la mujer de la túnica, que permanecía distante a pesar del ataque de pinza.

Sí, esto ya ha ido demasiado lejos. Incluso me estuviste manipulando. Voy a hacerte pagar por eso.

Aunque tu ropa interior era sencilla.

¿¡Yui!? ¡Lo dijiste tan de la nada, ¿acaso estás siendo controlada?!

Es que te has convertido en mi rival.

Serika se aclaró la garganta, consternada por las mejillas hinchadas de Yui con una mirada enfurruñada.

De todos modos, he pasado por muchas cosas gracias a ti. Te advierto que soy del tipo de persona rencorosa, ¿sabes?

Serika bajó las caderas y adoptó una postura de combate. La mujer de la túnica se contuvo la risa ante su férreo comportamiento.

Je, je, vaya, qué salvaje. Se parece al novio de tu amiga. Creo que están empezando a parecerse un montón.

Para, realmente detente, eso es lo último que quiero oír que me digan.

…Hablando de eso, me pregunto si está por aquí. ¿Lucharán ustedes solas?

La mujer de la túnica miró alrededor. Serika sonrió ante su comportamiento.

Sí, vamos las dos. ¿Acaso ya le tomaste cariño? ¿O el que se encariñó fue tu jefe?

—¿…Qué?

El tono de la voz de la mujer de la túnica cambó. Serika dijo provocativamente.

Digo que sólo eres una lacaya. Actúas como si fueras el verdadero cerebro, pero es inútil. Sólo eres una bruja a la que se le ordenó hacer esto. …Y él está en camino hacia el verdadero culpable ahora mismo. …Mi pequeño amigo salvaje… Mientras señalaba a la mujer de la túnica, la sonrisa burlona de Serika era igual a la sonrisa de desprecio que siempre tenía Eisuke,

***

Kyoko volvió desde el salón de la mansión, trayendo una pinza para el cabello.

Princesa Marielle, aquí está. Por favor, tómela.

¿De verdad está bien que la tenga…?

Sí, parece que a mí no me queda muy bien.

La pinza que trajo era una grande con cinta. Kyoko llevó su mano al cabello de la reservada Marielle.

Déjeme que se la ponga. En realidad, siempre he querido hacerle esto a una chica más jo…

Mientras Kyoko hablaba.

…De repente fue agarrada firmemente por el brazo por Rukino.

¿Qué-Qué pasa?

…Lo siento. Él me dijo que hiciera esto.

¿Él…?

¡Exactamente!

La pesada puerta se abrió de repente con un fuerte ruido.

El que pateó violentamente la puerta fue Eisuke, que se suponía que había ido a atrapar a la mujer de la túnica. Los hombros de Kyoko se agitaron conmocionados.

¿¡Qué-Qué pasa…!?

Pasa que vengo a atrapar a la culpable, maldita desgraciada. Sabía que ibas a picar con la historia de la pinza del pelo. No dejaré que le pongas esa cosa a Marielle.

Eisuke empujó a Kyoko y la alejó de Marielle. Kyoko lo miró fijamente.

¿¡Po-Por qué hacen esto tan repentinamente!? ¿¡Qué pasó con la mujer de la túnica!?

Me importa un bledo esa escoria de cuarta. ¿Crees que no voy a aprovechar la oportunidad de pelear contigo cuando la jefa de la chica de la túnica ya está aquí? Eisuke esbozó una sonrisa sádica.

¿¡De-de qué estás hablando…!?

Estoy diciendo que tú eres la verdadera mente maestra detrás de todo esto, Kyoko la Heroína.

¿¡Qué!? Kyoko parpadeó de forma poco natural. Pero inmediatamente suspiró con disgusto. …Basta de tonterías. Dime, ¿a qué viene esta acusación?

Ayer, cuando le preguntaste a Serika sobre los animales de peluche. Dijiste: «Voy a pedir información a la gente sobre esta mujer sospechosa». Pero en ese momento, yo dije algo así como: «Persona sospechosa». ¿Cómo fue que supiste su género?

¿¡…!? El rostro de Kyoko se contorsionó ligeramente ante la pregunta de Eisuke, pero sus ojos se volvieron inmediatamente más intensos. ¡Bu-Bueno, eso fue solo una corazonada!

Ya, admito que pudo haber sido una corazonada. Por eso no dije nada sobre eso. Pero sí fuiste capaz de ver a todas las brujas, ¿no?

Kyoko tragó saliva. Eisuke levantó el dedo índice.

La forma de activar la magia de lavado de cerebro es tocando directamente al objetivo o… usando una varita o una piedra mágica. Estas son las dos formas. Pero cuando a Serika le lavaron el cerebro, nada significativo tocó su cuerpo. Así que, después de todo, el lavado de cerebro en las brujas sólo pudo ser magia de lavado de cerebro activada por medio de una piedra mágica que había sido cargada con magia de antemano.

¡Pero, no se encontró ninguna piedra mágica en ese momento…!

¿Será por qué te la llevaste?

Kyoko se puso rígida ante la abrupta pregunta de Eisuke.

Esos peluches de animales eran los que tenían las piedras mágicas, ¿no?

Kyoko se atragantó ante las acusaciones de Eisuke.

Dicen que el que calla otorga, ¿no? Me extrañó. Me preguntaba por qué tomaste una cosa tan peligrosa que podía llevarte a ser manipulada y lo llevaste a casa en lugar de quemarlo allí mismo.

—¡…Pe-Pero! ¡Ninguna otra mujer que se convirtió en bruja tenía algo así! ¿¡No lo recuerdan!?

No, no los tenía, ¿verdad? Porque tú se los quitabas.

Eisuke hizo retroceder aún más a Kyoko.

Siempre que luchas, utilizas esa «formación de llamas» que cubre el perímetro con un alto muro de llamas, ¿no es así? Dices que es para mantener a los ciudadanos al margen, pero… es para recuperar la piedra mágica que está unida a la bruja y que nadie pueda verte, ¿verdad?

Ese muro de llamas era lo suficientemente alto como para ocultar a Eisuke. Debería ser fácil recuperar en secreto las piedras mágicas que llevaban las mujeres después de que se convirtieron en brujas fueran derrotadas.

¡Te-Te equivocas! ¡Todo lo que dices es especulación! ¡Si estás tan seguro, muéstrame la prueba!

¡La prueba está en tu mano! Eisuke señaló la pinza de pelo de cinta en la mano de Kyoko. Si encuentro una piedra mágica en esa cinta, ya no tendrás excusas, ¿verdad?

¡No…!

Vi a través de todos tus planes. Vas a convertir a Marielle en una bruja antes de que nos vayamos de aquí, y luego te vas a deshacer de ella con el pretexto de que es por el bien del pueblo. Ese era el plan, ¿no?

La cara de Marielle se contorsionó. Kyoko se mordió el labio y se adelantó con un salto para replicar.

¡Compré esta cinta en este pueblo! ¡Por supuesto que existe la posibilidad de que contenga una piedra mágica!

Ya veo, así que vas a admitir que hay una piedra mágica en ella. Hmm, buena forma de cubrirte… Eisuke estaba impresionado con sus respuestas. Pero resopló y la instó a seguir. Entonces saca la piedra mágica de esa cinta.

¿¡Qué!?

Lo sabremos cuando lo veamos. Tú eres la única mente maestra posible.

Ante la provocación de Eisuke, Kyoko abrió la cinta a regañadientes. …De ella, salió rodando una piedra parecida al cristal. …Era una piedra mágica.

No-No es una piedra mágica. ¿¡Qué es esto…!?

Exclamó Kyoko. Eisuke se rio, pero ahogó la risa al poco tiempo.

¡Kuku, jajaja! ¿Quieres decir que, literalmente, estabas con el corazón en la mano?

La piedra mágica tenía una… marca de corazón grabada en ella.

¿No te diste cuenta? Esa niña grande puso una marca de corazón en el ojo del animal de peluche. El peluche que le quitaste ayer a Serika.

La cara de Kyoko se puso pálida.

Dijiste que las piedras mágicas eran caras. Si estás coleccionando piedras mágicas, qué harías con ellas… Yo preferiría reutilizarlas. Pero vaya que coincidencia. ¿Tú que opinas?

Eisuke la miró con suficiencia, y Kyoko bajó la cabeza con frustración. Esta actitud era la mejor prueba de que ella era la culpable. Al ver esto, Marielle se quedó desconcertada junto a Eisuke.

Pe-pero ¿por qué…? ¿Por qué tomarse la molestia de manipular a alguien con una herramienta y luego derrotarlo tú misma…?

Porque quiere estar del lado de la justicia.

¿A qué se refiere…?

Para ejercer el poder y ganarse el aprecio y el respeto, hay que tener enemigos, ¿no? Ella creó sus propios enemigos y pretendió estar del lado de la justicia.

¡Pe-Pero eso es…!

El rostro de Marielle se retorció de decepción. La Heroína Kyoko… no era aliada de la justicia ni nada de eso. Era una burla de Héroe que creó un enemigo falso y lo derrotaba ella misma. Esa era su verdadera identidad.

Aah, me descubrieron. Cuando levantó la vista, Kyoko ya no sonreía con una sonrisa digna y justa… sonreía con una sonrisa retorcida, espeluznante y hechizante. Si no hubieran venido, nunca se habrían enterado. …Entonces, ya saben lo que pasará ahora, ¿no? Kyoko desenfundó su gran espada de un tirón y…

¡¡Zuba!!

Su espada desató un corte contra la pared del edificio. Creó un gran agujero en la pared, que cortó en un patrón entrecruzado. Desde allí, Kyoko salió al exterior, al gran jardín. …Un flujo de la situación que invitaba al campo de batalla. Eisuke se rio y se lanzó también, sin importarle su inusual intención asesina.

Sí, vas a matar a todos los testigos, ¿verdad? Esto es demasiado prometedor y divertido.

No podrás reírte por mucho tiempo. Yo soy la justicia misma. …Y la justicia prevalecerá.

—¿De qué justicia hablas, payasa?, sólo eres una villana. Bueno, no me importa mientras pueda luchar contra ti. Eisuke transformó su desagrado en una sonrisa y giró ligeramente los brazos para prepararse. Y finalmente, con ojos helados, acerados, hirvientes y furiosos, miró a Kyoko. …Pero Serika y Marielle son mis preciadas amigas. No me gusta que las pongan en peligro. No voy a ponértelo fácil, así que prepárate, perra.

Las miradas de Eisuke y Kyoko se encontraron y saltaron chispas. Los ojos de Kyoko se entrecerraron fuertemente y apuntó la punta de su espada hacia el cielo. En ese salvaje momento, con un ¡Goo!, en la hoja de la espada, una llama roja brotó.

—¡Acabaré contigo de un solo golpe!

Mientras Kyoko gritaba esto, dos bultos ardientes de llamas fueron invocados en el cielo que se oscurecía. Era como si fueran micrometeoritos. Si impactaran correctamente, Eisuke y los demás se convertirían en tierra quemada.

—¡Cómetelos!

En respuesta a la orden de Kyoko, la masa de llamas voló hacia Eisuke.

—¡Ja, así que acabarme de un solo golpe! ¡No dejaré que hagas algo tan aburrido! ¡¡Ka!! —Se burló Eisuke. Cruzó los brazos en el lugar y los balanceó. Con un movimiento de sus brazos, creó una ráfaga de aire, que borró la masa en llamas sin dejar rastro.

—¿…Qué? —Kyoko levantó la voz. Miró con detenimiento la escena que tenía delante. Pero no importaba cuántas veces la viera, el hecho de que eso ocurrió seguía inamovible. Con un movimiento de su brazo, Eisuke había apagado una masa meteórica de llamas, como si hubiera apagado una vela con el aire de su mano. Eisuke sonrió burlonamente—. ¡Maldita sea…! ¡Entonces, ¿qué tal esto?!

Kyoko bajó la punta aún ardiente de su espada en ángulo. Mientras Eisuke observaba con precaución, chispas rojas bailaban por debajo de su visión.

—¿¡No me digas!? —Eisuke giró rápidamente sobre sus talones y saltó hacia atrás…

—¿¡Eh!?

Sostuvo a Marielle, que estaba detrás de él, en sus brazos, y saltó para lanzarla en diagonal hacia arriba. Casi al mismo tiempo.

¡¡Goooooh!

Una columna de llamas se elevó vigorosamente desde las pisadas donde acababan de estar Eisuke y Marielle.

—¡Estuvo cerca…!

Kyoko blandió aún más su espada contra Eisuke, que sujetaba a Marielle por la cintura.

—¡Quémense hasta los huesos!

—¡Kyaaaah!

Numerosas columnas de llamas persiguieron a Eisuke y a Marielle. Con Marielle en brazos, Eisuke las esquivaba acrobáticamente con sus habilidades físicas sobrehumanas. Los ojos de Marielle estaban deslumbrados por la intensa sensación de estar flotando mientras era arrastrada por los inagotables esquives de Eisuke.

—¡Mi-Mi señoraa! ¿¡Se encuentra bien!?

—¡Deberías estar preocupada por mí! ¡Soy yo quien la protege y evita las llamas!

—¡Ugh, bwah…! ¡No-No me siento muy bien…!

—¡Eh, no vomites en mis brazos, Marielle! —Eisuke saltó alto y aterrizó en la pared del edificio. Dio otro salto como un resorte y cargó contra Kyoko—. ¡¡Ahora es mi turno!! —Eisuke extendió su pierna derecha libre y arremetió contra Kyoko.

…Con un «Suka», la pierna de Eisuke acabó pateando el cielo. El viento creado por sus fuertes piernas sopló hacia abajo, y la figura de Kyoko se desvaneció.

—¿¡Era una ilusión…!?

—No, es un residuo de calor.

La voz de Kyoko llegó desde detrás de Eisuke. Este se dio la vuelta tan rápido como pudo: un tajo de llamas se acercaba a él a corta distancia. Marielle gritó y cerró los ojos.

¿¡Kyaah!?

¡Con un… carajoo! Casi por reflejo, Eisuke pateó su pierna contraria hacia el tajo. La ridícula fuerza de la pierna de Eisuke borró el corte de fuego en el momento en que explotó. Sin embargo, Eisuke perdió el equilibrio por el retroceso y cayó hacia atrás con Marielle agarrada a su pecho. ¡Guha…! ¡Carajo, tienes que estar bromeando…!

Eisuke chasqueó la lengua y esquivó sólo agachándose. Parecía que la habilidad de Kyoko para manipular las llamas podía incluso manipular las ondas de calor para crear imágenes residuales de calor. El aire que emanaba Kyoko brillaba con calor a su alrededor, e imágenes residuales de esta con su espada en la mano aparecieron por todo el lugar. Más de cincuenta Kyokos reían al mismo tiempo, no sólo diez o veinte.

Tu poder es ciertamente tremendo, pero cualquier ataque no tiene sentido si no acierta, ¿verdad? Es como si los dos tratáramos de ver quién será golpeado primero, ¿no? Eisuke miró a Kyoko, cuya boca se torcía de forma hechizante, con una expresión severa en el rostro. Colocó una mano en el hombro de Marielle y tiró de ella hacia atrás. Marielle, así no estarás en peligro.

¿Qué…?

Marielle retrocedió ante las palabras de Eisuke. Todas las kyoko residuales sostenían sus espadas en diagonal hacia atrás. Un tornado de llamas envolvió los cuerpos de sus espadas.

¡Toma esto!

Y todas ellas a la vez desataron un tajo de llamas. El corte de llamas en forma de hoz golpeó a Eisuke como la garra de un monstruo. Eisuke lo miró fríamente.

Extendió sus brazos y dejó de defenderse.

¿¡Qué…!?

Frente a los ojos de Marielle, que se quedó sin palabras…

¡Gooooo!

Una abrasadora ráfaga de llamas envolvió todo el cuerpo de Eisuke.

—¡Se-Señor Eisuke!

Gritó Marielle mientras la tormenta de llamas se extendía como una torre. Kyoko se burló.

—¡Ja, ja, me preguntaba qué ibas a hacer, pero no esperaba que te rindieras! Pues bien, ¡fue lo mejor! ¡Mis llamas del juicio seguramente consumirán el mal! ¡Estas llamas son mi justicia! ¡Serás consumido junto con tus pecados! —La cínica risa de Kyoko resonó entre las llamas…

—…Eso es demasiado, ¿no? Entonces, ¿quién se iba quemar?

—¿…Qué?

El remolino de llamas se apagó con una explosión de fuerza aún mayor. Kyoko miró sorprendida en ese momento.

—¿¡Qué…!? ¿¡Cómo estás… vivo…!?

Todo el cuerpo de Eisuke estaba en llamas.

La silueta negra de Eisuke, ardiendo en las llamas rojas como el loto, se acercó a ella con facilidad, que retrocedía por reflejo. Eisuke sonrió entre las llamas.

—No voy a morir quemado sólo porque me rodeen las llamas. Mi entrenamiento ya me ha llevado al borde de la muerte.

El cuerpo de acero de Eisuke, inamovible incluso contra una espada, era capaz de soportar el calor extremo de las llamas con facilidad, al igual que el cristal resistente al calor. El dolor de las quemaduras no apeló en absoluto a su sentido del dolor; al contrario, las llamas ardían en los brazos y las piernas de Eisuke, convirtiéndose en una parte de él.

—El juego consistía en ver quién sería el primero en caer. No voy a perder, aunque me consuman tus llamas. Si juegas demasiado con el fuego, ¡yo mismo te enseñaré el horror de sus quemaduras!

Eisuke corrió hacia Kyoko, todavía envuelto en llamas. Esta chasqueó la lengua y salió corriendo para enfrentarse a él también. Al mismo tiempo, las otras Kyokos residuales pasaron corriendo como soldados obedientes y atacaron a Eisuke a la vez. Un momento después estaban a punto de blandir sus espadas por encima de la cabeza de Eisuke.

—¡Es inútil que uses clones! ¡Se pueden ir todas al carajo!

Eisuke giró su brazo izquierdo en un amplio tajo lateral.

¡Gooooooo!

La explosión de fuerza del brazo de Eisuke y las llamas que se aferraban a este se mezclaron, creando un torrente de llamas explosivas. Arrastradas por la tormenta abrasadora, todas las imágenes residuales se extinguieron.

—¡Imposible…!

—¡Vamooooos!

Sin pausa, la patada de Eisuke cubierta de llamas desencadenó un feroz choque con la espada de Kyoko. Las llamas chocaron entre sí, y el calor de estas se liberó con la presión de la espada.

—¡Tsk… no me subestimes!

Kyoko liberó un torrente de fuego desde la palma de su mano izquierda, que no sostenía la espada. Las llamas llegaron hasta la mejilla de Eisuke, que sacudió la cabeza y se agachó, haciendo que las puntas de su pelo se hicieran polvo.

—¡Ja, eso no es nada!

Eisuke no se acobardó, e inmediatamente lanzó un derechazo al pecho de Kyoko. Un golpe doloroso, envuelto en llamas. Kyoko salió despedida hacia atrás por el calor y el impacto del golpe.

—¡¿Guhaa…?! —Kyoko rodó por el suelo. De alguna manera, usando su espada como soporte, se las arregló para volver a levantarse… pero…

Eisuke ya corría hacia ella a toda velocidad. En su pierna, una llama roja ardía para iluminar la oscuridad del atardecer. Era… incluso más grande que cuando este recibió su ataque más potente de llamas.

—¡No-No puede ser posible…!

…La pierna derecha de Eisuke raspó furiosamente contra el suelo, creando una fricción que hizo que la llama ardiera aún más. Creció tanto que podría engullir a Eisuke, y se elevaba violentamente hacia los cielos para consumir a sus enemigos.

—¡La justicia sólo es ego cuando te llamas su aliado! ¡No arrastres a mis compañeras a tu asqueroso delirio!

Eisuke dijo bruscamente y dio un salto. Le plantó la pierna directamente y empujó con toda su fuerza. Como un dragón, las llamas se arremolinaron y mostraron sus colmillos a Kyoko. El rugido del dragón fue gritado en su lugar por Eisuke, que por supuesto lo decía en serio. Su garganta tembló y rugió.

—¡¡¡Haaaaaaaaaaaaaa!!!

La flamante patada de Eisuke estalló en su torso.

Kyoko salió despedida, quemada por las llamas, y se estrelló contra la pared de su mansión; todos los escombros envueltos en llamas. Un resplandor rojo ardía en sus retinas. Eisuke volteó y aterrizó en el lugar. Sacudió la pierna para apagar el fuego restante con viento, luego solo dijo:

—Llamas del juicio, ¿verdad? Si es así, tú eres la desgraciada que debe ser quemada primero.

***

¡¡Don, don don!!

Serika fue atacada por balas de onda convocadas por la mujer de la túnica con su magia. Sin embargo, moviéndose a gran velocidad logró esquivarlas sin problemas. La mujer apretó los dientes de frustración ante la agilidad de Serika.

—¡Kuh…. qué velocidad…!

—¡Es hora de acabar con esto!

Serika dijo ferozmente y desapareció al instante de la escena. La mujer quedó consternada.

—Dó-Dónde es… ¿¡Guha!?

La inesperada patada de Serika aterrizó dolorosamente en el costado de la mujer con túnica. Serika no perdió la oportunidad cuando la mujer se tambaleó. Inmediatamente se dio la vuelta y saltó frente a ella…

—¡Hyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah!

Sin cesar y con una velocidad cegadora, lanzó patadas a la mujer. Diez patadas, cien patadas, no, puede que incluso fueran mil patadas… Patadas desatadas como una ametralladora detenerse en ningún momento. Aun cuando la patada de una mujer pudiera ser mucho más ligera, si se dieran cientos de patadas en pocos segundos, el daño acumulado superaría con creces el de un solo golpe fuerte.

—¡Ga, wa…!

…Antes de que se diera cuenta, la mujer se había desmayado en medio de aquel aluvión de golpes, con los ojos blancos. Serika dejó de dar patadas como una lluvia de lanzas y se arregló el cabello que se le había desordenado.

—…Ahh, estoy sudando. Aunque lo bueno es que no estoy ni siquiera cansada.

Las palabras que dijo tan lánguidamente eran solo las que una persona con sus cualidades podía decir. Puede que ellas no fueran tan fuertes como los Héroes, pero no eran en absoluto débiles, por supuesto. Ellas, como Eisuke, tenían mayores capacidades que el humano promedio.

—Buen trabajo, Serika.

—Gracias, Yui. Perdona por hacer que esperaras.

Serika levantó ligeramente la mano mientras Yui corría hacia ella. Justo antes de la confrontación con la mujer de la túnica, Serika se había ofrecido a hacer las paces con Yui. La razón era sencilla. Serika miró de espaldas con una mirada gélida.

—Ese tonto vio mi brasier, y todo por culpa de ella.

—Oh, ¿todavía estás enojada por eso?

—¡Por supuesto! ¡Fui manipulada, y más encima fui vista medio desnuda en público!

—Yo fui colgada en el aire por un devorador de hombres y mis pantaletas terminaron expuestas.

—Ya no soporto este mundo…

—Y que se te vieran los pechos es algo más trivial a cuando Eisuke se alegró cuando, aún con el cerebro lavado, le apretaste la cara con los muslos.

—¿Eh?

—¡Qué tal, también se encargaron de ese problema! ¡Buen trabajo!

Eisuke, que tenía agarrada a la Heroína Kyoko por el cuello y la había traído, se acercó y le pidió a Serika que chocara los cinco. Serika levantó la mano al nivel de su palma y…

—¡Masoquista!

—¿¡Y ahora eso por qué!?

Le dio una bofetada por sorpresa. Eisuke lo evitó arqueando la espalda justo a tiempo.

—¡No me evites, pervertido con fetiche de muslos!

—¡No tengo ni idea de a qué te refieres con masoquista con fetiche de muslos! ¡Yui, ¿dijiste algo innecesario, ¿no?!

—No se me ocurre que pudo haber sido.

Yui se dio la vuelta. Había estado de mal humor desde ayer.

Kyoko los miró con resentimiento mientras decían tonterías. Tenía heridas frescas por todo el cuerpo a causa del ataque de Eisuke. Ya no tenía ganas de luchar, sólo agachaba la cabeza.

 

—¿¡Lady Kyoko…!? ¿¡Qué demonios está pasando!?

—…Nos han engañado a todos. —Era Marielle, con su belleza blanca y pura expuesta a la noche oscura, cuya digna voz sonó entre los ruidosos ciudadanos.

—¿¡Princesa Marielle…!? ¿¡Por qué está aquí…!?

La aparición de Marielle hizo que la multitud se agitara aún más. Marielle asintió ante el silencio que se produjo, y dirigió su atención a Kyoko. En voz baja, habló.

—La aparición de las brujas fue causado por la mismísima Heroína. Fue un crimen egoísta, cometido porque quería que la adoraran como un Héroe de la Justicia.

—¡No puede ser…!

El pueblo se oía molesto. No pudieron ocultar su sorpresa por el hecho de que la Heroína en la que confiaban fuera la culpable de los incidentes. O, más que sorpresa, quizás decepción o consternación.

—¿Cuántas veces hemos sido traicionados por ellos?

Preguntó Marielle a los ciudadanos. Sus ojos estaban nublados por la decepción y desenfocados. Eisuke miró la espalda encorvada de Marielle y dejó las tonterías que estaba haciendo. Se acercó a ella y le puso la mano en la cabeza de forma tranquilizadora.

—¿…Señor Eisuke?

—…Oye, Heroína. No creo que todo lo que dijeras fuera mentira.

—¿Qué…?

Marielle e incluso Kyoko se sorprendieron ante las palabras de Eisuke.

—Seguro que es cierto que siempre has querido ser un Héroe de la Justicia. …Pero no era eso lo que querías en realidad.

—¿Y… ahora qué estás diciendo…?

—Te tomaste todas esas molestias para encontrar a personas que te adoraran. Pero no era eso lo que tenías que hacer: debiste haberte hecho amiga de alguien y que esa persona estuviera a tu lado.

—… —Kyoko se mordió el labio con un tono lastimero y bajo.

La justicia no era algo que debiera ser buscado y reclamado para uno mismo. La justicia era el mayor elogio que otra persona podía hacer de forma amistosa. Lo que ella debería haber hecho nunca fue una demostración de fuerza: debería haber buscado una relación más cercana, más íntima, con las masas.

—…Cometí un error, ¿eh? —Kyoko exhaló con auto-mofa. Luego cerró los ojos—. Lo que realmente quería de la princesa Marielle… como ustedes…

Entonces cortó sus palabras y sus labios se juntaron con fuerza. Eisuke instó a Marielle. Marielle entendió que significaba y luego asintió. Partículas de luz pálida de siete colores surgieron, y un círculo mágico geométrico apareció a los pies de Kyoko.

—…Espero que esa soledad y ese agujero en tu corazón se llenen en el otro mundo…

Eso fue lo mejor que Marielle pudo hacer en ese momento para despedirse. Una bola redonda flotó en el rabillo del ojo de Kyoko mientras la envolvía la luz. ¿Era un reflejo de la luz o…?

***

…Esa noche.

Con un estruendo, llamaron a la puerta de la posada de Eisuke. Este, que había estado en un sueño superficial, fue despertado por el ruido.

—¿Hmm…? ¿A quién se le ocurre venir a estas horas de la noche…?

De pie en la puerta estaba Marielle, vestida con un negligé. La luz de la luna hacía que su pelo rubio brillara fantásticamente… iluminando incluso su expresión melancólica.

—¿Qué pasa? Si tienes que orinar, no pienso ir contigo. Pídele a Rukino que te acompañe.

—¡Se-Se está equivocando! ¡Por favor, déjeme entrar!”

—¿Haa…? ¿Por qué?

—¡Só-Sólo déjeme entrar!

Eisuke invitó a Marielle a entrar a la habitación antes de ser empujado por ella al entrar. Marielle se sentó en la cama de Eisuke sin decir una palabra.

…Siguió un momento de silencio. El único sonido en la habitación era el crujido de la cama de madera en respuesta a los leves movimientos de Marielle. Eisuke, incapaz de aguantar más, miró el rostro de Marielle con curiosidad.

—…Qué te pasa, eso es desagradable.

—¿…Entonces me equivoqué?

—¿Ah? —Eisuke levantó las cejas ante las palabras de Marielle.

—…Todavía no puedo creer que Lady Kyoko fuera así. La invoqué con la esperanza de derrotar al Rey Demonio, y le confié mi poder, pero ella era la clase de persona que haría algo así…

Al oír la voz apenada de Marielle, Eisuke se calló involuntariamente.

—Pensando en el pasado, en primer lugar, ya fui traicionada por los grandes Héroes en los que confiaba, y esto es lo que me ocurrió. Estoy segura de que ya me lo dijo antes, Señor Eisuke, ¿verdad? Me dijo que aprendiera a dudar de la gente. Después de todo, la gente… no es de fiar, ¿verdad? —La voz de Marielle se escuchó casi como si la exprimiera. Giró la cabeza y agarraba el dobladillo de su negligé, podías ver el dolor y la tristeza en su rostro.

Eisuke le revolvió el pelo y se sentó a su lado en silencio. Apoyó las manos en la cama y exhaló.

—…Al igual que con la contraparte de las cosas, incluso las personas tienen la suya. Se trata de los deseos que guardamos en nuestro corazón y de las cosas que escondemos. Tú tienes el deseo de que te protejan, y por supuesto yo tengo el deseo de protegerte. Tal vez en este momento también quiero empujarte en la cama y darte un abrazo.

—¿¡Cómo dice!?

—Estoy bromeando, idiota. Estamos en medio de una conversación seria.

—Lo siento, ¿pero no fue usted quien hizo esa broma sin ninguna delicadeza primero…?

La cara de Marielle se arrugó, poco convencida. Se dio una palmada en la mejilla para enfriar el exceso de calor, y Eisuke le dijo con voz cansada.

—No voy a decir que no pensaba que fuera ese tipo de persona. La culpa es tuya por ser una idiota que carece de imaginación. Si lo piensas, no deberías confiar en los extraños tan fácilmente.

—Pero eso es…

—Entonces, solo elige a las personas adecuadas en las que confiar.

—¿…Qué?

Marielle miró a Eisuke. Este la miró a sus ojos de zafiro.

—Quiero aceptar todo de esta persona, tanto por dentro como por fuera. Sólo puedes confiar en una persona que te hace sentir así con todas tus fuerzas. Confiar significa tener sentimientos por alguien sobre la base del tiempo y los recuerdos acumulados. No es algo que esperes egoístamente de ellos.

—Tener sentimientos por alguien…

Marielle recordó. Pensó en Rukino, que siempre había estado con ella. Yui y Serika, que lucharon por ella en respuesta a su repentina invocación. Y… Eisuke. El tiempo que pasó con ellos se le vino a la mente de forma vívida. Debería creer en la gente, basándose en ese tiempo insustituible.

—Déjame repetirlo con más palabras. …Marielle, aprende a dudar de la gente. Intenta pensar bien en lo que no ves. Y si puedes ver claramente a la otra persona … solo ahí confía en esa persona con todo tu corazón. Cree en ti misma que quieres creer en los demás, no en otros.

Eisuke sonrió suavemente.

Marielle había visto a Eisuke sonreír muchas veces. Una sonrisa malvada, como si estuviera tramando algo. O una sonrisa inocente e infantil, como si estuviera disfrutando de verdad. Y luego estaban las sonrisas gentiles ocasionales, como ésta. Esa sonrisa… a Marielle le encantaba.

Marielle apoyó su cabeza en el hombro de Eisuke.

—¿…Marielle?

—…Mañana iremos finalmente a la Capital Imperial…

Marielle miró a Eisuke por encima de su hombro.

—¿…Vas a recuperar este país de ellos?

Preguntó Marielle con un tono de voz que expresaba confianza en él.

Luchar para demostrar su fuerza. Aplastar a los fuertes por placer. Esa era la forma de luchar de Eisuke.

Por eso Marielle se atrevió a preguntar. Preguntó si podía confiar sus propios sentimientos en las batallas de Eisuke y que este los cuidara. Había derrotado a los tres héroes, Ken, Hiroto y Kyoko, y le había dado esperanzas a Marielle.

«…Te echaré una mano hasta que recuperes tu país por completo.»

Ella quería confirmar esas palabras una vez más, así que le pregunto.

—Te echaré una mano hasta que recuperes tu país. No dudes ni por un momento.

Eisuke respondió con una sonrisa confiada. El corazón de Marielle se aceleró, sus labios se apretaron y dejó escapar un pequeño chillido. La alegría, el coraje y el amor se agolparon en su corazón y la impulsaron a actuar.

Marielle extendió el dedo índice.

—…Señor Eisuke, usted también…

—¿Eh?

—Da igual, hágalo también.

Eisuke no entendía lo que estaba pasando, pero hizo lo que le dijeron y sacó el dedo índice.

Las puntas de sus dedos se tocaron con un golpe.

—Buenas noches, Señor Eisuke. —Marielle, avergonzada, salió de la habitación.

—¿Qué? ¿Qué fue eso de ahora?

Eisuke se quedó congelado en la cama con la boca abierta.


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