Remake Our Life!

Vol. 11 Capítulo 2. El Mundo que Apareció Parte 1

—Así pues, de ahora en adelante, tenemos pensado encargarnos también del trabajo de diseño de publicaciones electrónicas, combinándolo con la creación de una marca propia del departamento de producción y con nuevos proyectos. En cuanto a lo que viene, tenemos programadas reuniones con varias empresas del sector editorial para la próxima semana y, para empezar…

A comienzos de semana, entre lunes o martes por la mañana, en Twins siempre se realizaba una reunión general para revisar el calendario de trabajo interno y confirmar las directrices.

Como presidente, era natural que yo asistiera para tener un entendimiento preciso de todo lo que estaba ocurriendo dentro y fuera de la empresa. Hasta entonces, nunca me lo había cuestionado ni lo había sentido como una carga. Era simplemente parte de la rutina.

Pero ahora, yo estaba abandonando esa obligación a medias.

Los puntos que se exponían frente a mí y los informes que se presentaban casi no me entraban en la cabeza.

¿Qué habría sido… lo correcto de hacer? Lancé una mirada rápida al smartphone que tenía a mano.

Desde aquel día, no había llegado ningún mensaje más de Kawasegawa.

Yo seguía arrastrando los hechos de la semana pasada.

El no haber sido capaz de responderle de una forma adecuada al final. El no haber podido hacer nada más que rechazarla.

Y el hecho de que ahora, así como estaba, siguiera arrastrándolo sin saber qué hacer.

¿Sería mejor que yo diera algún paso por mi cuenta? ¿O, dado que ella había dejado de contactarme, sería mejor no hacer nada innecesario?

Mis dudas no hacían más que profundizarse.

El tiempo pasó mientras pensaba en ello, y los informes de los empleados llegaron a su fin.

—Eso sería todo por la reunión. Quienes tengan avisos individuales, por favor contacten directamente a la persona correspondiente.

Con esas palabras del empleado que llevaba la moderación, todos se levantaron a la vez y salieron de la sala. Yo seguí el flujo y regresé a mi escritorio.

—Haa…

Justo cuando me dejé caer en la silla con un suspiro, un hombre con una sonrisa se aproximó.

—Presidente, tienes mala cara. ¿No has estado bebiendo demasiado últimamente? —Hayakawa, el vicepresidente ejecutivo, me lanzó una lata de café.

Le di las gracias mientras tomaba la lata.

—No he estado bebiendo. Más bien, en lo que respecta al alcohol, soy un alumno ejemplar.

—Entonces quizá te metiste algo peor que el licor.

Sentí un sobresalto, como si hubiera visto directamente a través de mis pensamientos.

—O-Tomi-san está preocupada. Dice: «El presidente anda decaído». Sabes que esa chica es increíblemente perceptiva, ¿verdad?

Lo sabía. Mineyama-san era alguien que, dentro de la empresa, siempre notaba cualquier pequeño cambio y lo reportaba. Gracias a eso habíamos conseguido evitar muchos problemas antes de que se volvieran graves.

Yo mismo había tenido que intervenir varias veces por esas alertas, pero jamás habría imaginado que esta vez yo estaría a punto de convertirme en la causa.

—Perdón, volveré a ponerme bien de inmediato para que no afecte al trabajo. De verdad, lo siento mucho.

Hayakawa soltó un suspiro acompañado de una sonrisa irónica.

—¿No sería mejor que te despejaras un poco? Justo ahora acabamos de terminar un proyecto grande, y es un buen momento para que tengas las manos un poco más libres.

—Bueno… sí, supongo.

—Si lo sigues arrastrando y justo cuando tengas que moverte te desplomas, eso sería más problemático. Como líder, haz el favor de saber cambiar el chip, ¿sí? —Dicho eso, Hayakawa regresó a su asiento.

No tengo cómo competir contigo… de verdad.

Tanto Hayakawa como Mineyama-san siempre estaban pendientes de mí. Desde que había fundado la empresa, habíamos pasado por momentos difíciles, pero contar con compañeros que me apoyaran así era algo por lo que estaba genuinamente agradecido.

—Despejarme, ¿eh…?

Aun así, cuando me lo decían tan de golpe, me daba cuenta de que tenía muy pocas opciones.

Desde que comencé este trabajo, prácticamente me había vuelto la personificación misma de la falta de hobbies. En su momento, por compromisos sociales, me habían dicho que jugara golf y hasta me compré unos palos, pero al final solo fui dos veces al campo de práctica y ahí terminó todo. Lo mismo con la pesca en mar: me había comprado el equipo y lo único que había conseguido era que una ola en la península de Miura me empapara de agua salada de pies a cabeza.

La música y el cine también habían dejado de ser un disfrute puro desde que empecé a tratar obras populares por motivos laborales. Incluso si alguien decía que había un concierto, yo terminaba comprando el blueray del evento… y viéndolo en casa mucho tiempo después, cuando ya casi había olvidado que lo había comprado.

—A ver… Tokio, música, conciertos, información…

Con palabras clave extremadamente tímidas, decidí recurrir a internet por el momento.

La inteligencia colectiva era sorprendente: incluso con búsquedas tan pobres, de inmediato apareció una lista de sitios útiles. Entré en la sección de conciertos que se celebrarían pronto en la zona céntrica de Tokio.

—Vaya… hacía tiempo que no veía esto, pero incluso los locales pequeños están casi todos llenos.

Había oído hablar de que, gracias a internet, los conciertos en línea se habían vuelto muy populares, pero que, precisamente por eso, también había aumentado la demanda por los conciertos presenciales, esos que solo se podían vivir estando allí.

De ahí en adelante, salvo que ocurriera algo extraordinario, lo más seguro era que los ingresos base provinieran de este tipo de eventos en vivo.

Dejando a un lado esa situación general, todos los conciertos estaban completamente llenos. No encontré ningún evento al que pudiera ir así, de improviso, el mismo día.

—Como era de esperarse, no es tan fácil… ah… —Mi dedo, que estaba haciendo girar la rueda del ratón, se detuvo. En el centro de la pantalla, justo en la información de los eventos del día, había visto un nombre demasiado familiar—. Es N@NA.

Una compañera de clase que se había convertido en una estrella capaz de reunir multitudes con solo caminar por la ciudad, con cientos de miles de seguidores en redes sociales, iba a dar un mini-concierto justo ese día, en pleno centro.

El horario era por la tarde, y al parecer duraría alrededor de una hora.

—Obviamente, las entradas deben estar agotad… ah, esto es de los que son gratuitos y abiertos.

Según decía, iría como artista invitada en un evento realizado en un escenario al aire libre, donde cantaría. No sabía qué tan cerca podría verla, pero quizá podría al menos disfrutar un poco del ambiente del concierto.

—¿Qué hago…? ¿Voy…?

Aunque me había mantenido alejado del mundo del entretenimiento, quería presenciar el éxito de mi compañera.

Mientras buscaba información del evento con torpeza, comencé a sentirme un poco más animado.

El mini-concierto realizado en Akihabara terminó en un éxito rotundo.

Aunque era solo un evento promocional para un nuevo videojuego y solo cantó dos canciones, hubo diálogo con el staff, anécdotas del detrás de cámaras y, en general, fue un evento muy divertido.

—¡Muchas gracias~! ¡Aunque fue poquito, me encantó poder cantar!

Cuando N@NA dijo eso y agitó la mano, una enorme cantidad de aplausos y vítores estalló entre la multitud reunida. Su popularidad era innegable.

—Qué increíble eres, Nanako… —Se me escapó un murmullo sin darme cuenta.

Sabía por rumores ocasionales que su popularidad era descomunal, pero al ver con mis propios ojos esa reacción tan real, me invadió una profunda emoción.

El lugar estaba abarrotado de gente y, aunque la voz se escuchaba claramente, su figura real no era más que un puntito del tamaño de la punta de mi dedo meñique.

Pero me alegra haber podido verla esforzándose.

Su habilidad vocal y expresiva seguía siendo tan buena como antes… o mejor dicho, había aumentado incluso más. Ella se había convertido, en nombre y en hecho, en toda una estrella.

Cuando el evento terminó, una voz por los altavoces instó a la dispersión desde el escenario. Debía de ser un problema para ellos si la gente se quedaba allí demasiado tiempo.

Conocía bien lo complicado que era manejar este tipo de eventos. Tenía que retirarme rápido para no cargar a los organizadores.

Salí por un costado del lugar y seguí el flujo de personas hacia la avenida principal.

Mientras pasaba frente a una carpa donde el personal estaba reunido, escuché:

—¿Eh? ¿Acaso… no es Paisen?

De repente, una voz conocida y nostálgica llegó a mis oídos.

¿Paisen? ¡No podría ser…! Solo una persona me llamaba así. Sin pensar, giré hacia la dirección de la voz.

Con el cabello ligeramente levantado hacia afuera, un rostro adorable y unos ojos grandes y redondos. Allí estaba ella, mirándome sorprendida, igual que seis años atrás.

Rio Takenaka. La brillante y enérgica junior estaba parada frente a mí.

—Ah, qué… cuánto tiem… —Estaba a punto de decir «cuánto tiempo» cuando—: ¡¡Uwa waaah!!

Me agarró con fuerza de ambos hombros y comenzó a sacudirme con energía hacia adelante y atrás.

—¡¡Paisen, cuánto tiempo ha pasado!! ¡¡Como ya no me escribías nada me tenías preocupadísima, pensando qué sería de ti!! ¡¡Incluso pensé en escribirte yo misma, pero también diriges una empresa, Paisen, y yo entiendo lo difícil que es ser presidente, así que me dije que, con suerte, nos toparíamos por casualidad… y mira esto!! ¡Ah, y por cierto, ¿¿tienes un momento ahora??!

—Ah, eh… hoy no tenía nada en espe…

—¡Qué bienn, oye! ¡Ah, este! ¡Por supuesto, Kogure-senpai también está aquí, así que voy a asegurar un tiempo y lugar para que hablemos! ¡Tengo tantísimas cosas que quiero contarte!

—¿Kogure…? ¡No me digas…!

Antes de que terminara la frase, Takenaka-san ya había iniciado una llamada en su teléfono:

—¡Ah, buenas, muchas gracias por el duro trabajo hoy! Sí, eso… tengo algunas cositas que me gustaría revisar después con la artista, así que si nos da una hora estará perfecto. El lugar lo coordinamos nosotras… sí, muchísimas gracias~.

Arregló todo en un instante. Luego se volvió hacia mí y me dedicó una enorme sonrisa radiante.

—Jajá, jajajá…

Habían pasado seis años, o los que fueran, pero yo seguía completamente dominado por la energía de esta chica.

—¡¡Kyouyaaa!! ¡¡De verdad, gracias por venir!! —Apenas nos vimos, Nanako me tomó ambas manos con fuerza y empezó a agitarlas con entusiasmo, arriba y abajo.

—No-no, en serio fue pura casualidad… y yo también me alegro de verte. —El contacto tan directo me había descolocado un poco.

Nanako, a quien no veía desde hacía tiempo, me dio la impresión —difícil de explicar— de haberse vuelto más refinada, alguien que lucía bien ante las cámaras. Por supuesto, se había vuelto muchísimo más linda y hermosa, pero además parecía muy consciente de que su trabajo consistía en estar a la vista del público.

—¡De veras, tengo que agradecerle a Takenaka-chan! ¡Cómo te encontró tan rápido!

—¡Pues claro! ¡Podría reconocer la cara de Paisen incluso entre un millón de personas! —Takenaka-san, que lo decía con el pecho en alto, también había cambiado un poco desde sus días de estudiante: seguía siendo alegre y espontánea, pero ahora tenía un aire ligeramente más adulto. Aunque su energía desbordante, esa sí, no había cambiado nada.

—Tienen bien controlado este tipo de lugares, ¿eh?

El lugar que Takenaka-san había conseguido era un café escondido, a unos quince minutos en taxi desde Akihabara.

Los asientos eran completamente privados, como pequeñas salas individuales, pensadas para garantizar privacidad. Claramente era un sitio diseñado para reuniones de este tipo.

—Hubo una vez que se reunió demasiada gente y terminó viniendo la policía, así que desde entonces tuve que empezar a escoger bien los lugares~.

—Ya veo… ahora necesitas ese tipo de precauciones.

Desde la universidad, cuando empezó a hacerse popular con sus videos cantando, Nanako ya se había vuelto una celebridad dentro del campus. Pero en aquel entonces aún no mostraba su rostro, y el reconocimiento se limitaba a que la gente giraba la cabeza al oír su voz.

Ahora ya mostraba su cara sin problema, salía en televisión a nivel nacional y aparecía en streams populares. Si quedábamos en una cafetería como antes, no sería una exageración decir que podríamos acabar fácilmente en una noticia de internet.

Aunque me alegraba que se hubiera vuelto tan popular, también imaginaba lo restrictivo que debía de sentirse para ella.

—Cantaste muy bien. Es increíble comparar eso con aquellos tiempos en los que te daba vergüenza cantar frente a la gente.

Cuando expresé mi impresión de forma sincera:

—¡Gracias~! Pero, oye, ¿hace cuánto fue eso ya~? —Nanako se alegró, aunque recordó aquel pasado con un toque de vergüenza—. En esa época eras increíble, ¿verdad? Antes de subir un video, siempre consultaba contigo una y otra vez~.

—Me acuerdo bien de lo difícil que era calmarte.

—¡Ajajá, gracias a eso ya no me pongo nerviosa en el escenario! —Nanako lo decía con una sonrisa amplia, contando que había logrado superar su vergüenza.

De verdad… esos tiempos ya han quedado atrás.

Con la confianza y la experiencia que había acumulado, sentía que ahora ella se había vuelto realmente fuerte.

En el escenario, desde su porte hasta sus intervenciones como MC y, por supuesto, su canto, todo en ella se mostraba con una seguridad admirable.

Aunque yo solo había estado involucrado un poco en el primer impulso, casi todo lo demás lo había ganado por sí misma.

—Oye, ahora que caigo, ¿y por qué estaba Takenaka-san ahí?

Al verla comunicándose de inmediato con el mánager de Nanako y estando en la carpa del personal, era evidente que había estado involucrada de alguna manera en el evento de hace un rato.

—¿Eh? Kyoya, ¿Takenaka-chan no te lo ha contado?

—No, pensé que trabajaba en alguna empresa relacionada con el evento, pero…

Sobre ella, no había escuchado nada desde que se había incorporado a la empresa de su padre.

—Ah, ya veo~. ¡Entonces tengo que presentarme como corresponde~!

Takenaka-san dijo eso y, junto a Nanako, me dedicó una sonrisa pícara.

—Soy solo una humilde empresaria.

—Ah, muchas gracias por la formalidad…

Con una actitud extrañamente ceremoniosa, me extendió su tarjeta de presentación.

Cuando revisé el nombre de la empresa y el cargo:

—TransActive S.A., directora ejecuti… ¿¡Eh!?

Ahí estaba escrito el mismo cargo que yo tenía: es decir, era la presidenta.

—¡Así es! ¡Paisen, yo también terminé convirtiéndome en presidenta!

—¡Así como la ves! ¿No te parece increíble, Kyoya? ¡Takenaka-chan también!

—E-en fin, ustedes lo dicen muy a la ligera…

Aunque me había alejado de la industria del entretenimiento, por mi propio cargo como presidente, por lo menos conocía las empresas famosas relacionadas.

Y TransActive era precisamente una de esas empresas reconocidas. Era una compañía destacada por apoyar a creadores extranjeros y realizar localizaciones de alta calidad, ganándose la atención tanto dentro como fuera del sector.

—Durante los primeros dos años después de entrar en la empresa de mi papá, me dediqué tranquilamente a las tareas del negocio, pero llegó un punto en que eso ya no me bastaba~.

Por lo que había entendido, después de hablar directamente con el presidente, ella había logrado fundar una nueva empresa, y ya iban por su cuarto año.

—¿Entonces ahora te dedicas completamente al trabajo de presidenta?

—¡Sí! Aunque, bueno, hago de todo, desde producción hasta recursos humanos, así que básicamente soy una chica para todo.

—¡Kyoya, Takenaka-chan es muy talentosa~! Bueno, supongo que tú ya lo sabías, porque trabajaron juntos.

Ciertamente, en ese aspecto tenía una confianza absoluta en ella.

—¡No es para tanto! Todavía soy una completa principiante… ¡Ah, Paisen, si alguna vez tienes a alguien bueno que quieras recomendarme, por favor, por favor, contáctame!

—Sí-sí… si llegara a darse algo así.

Además de la diferencia de rubros, daba la impresión de que necesitaban gente bastante capacitada.

Cuando la conversación volvió al tema del evento:

—¡Esta vez le pedimos a Nanako-san la canción principal de la versión japonesa del juego que vamos a lanzar, y así surgió la idea de hacer un evento~! ¡Senpai, de verdad muchísimas gracias por venir, pese a estar tan ocupada!

—¡Bueno~, si la petición venía de ti, Takenaka-chan, era obvio que tenía que aceptar~!

La forma tan alegre en que hablaban frente a mí hacía que pareciera que solo le habían pedido a Nanako la canción principal de un juego doujin, así casualmente.

Pero el juego del que hablaba Takenaka-san debía ser, seguramente, un título de escala mundial, y con Nanako aceptando la canción principal, debía haberse movido una suma considerable de dinero.

—Pero sabes, yo… —De pronto, Nanako cambió el tono de su voz—. A veces lo pienso. Eso que hacíamos en nuestra época de estudiantes, cuando todos trabajábamos juntos para crear algo… quisiera volver a hacer algo así, —dijo, removiendo los hielos de su bebida con la pajilla, en un tono un poco solitario.

Sentí un pequeño dolor en el pecho.

Sabía que Nanako disfrutaba mucho trabajando en los proyectos. Y aun así, por una decisión mía, aquel «todos juntos» había cambiado.

—Pues… perdón. Fui yo quien terminó rompiendo ese flujo.

—¡No, para nada! ¡Además, no es algo malo, y sobre todo, es el camino que tú elegiste, Kyoya!

Nanako lo dijo con naturalidad, intentando que no me sintiera mal, pero justo a su lado:

—¡Pues yo sí que estoy un poquitiiiito inconforme, eso sí! Porque sigo pensando que Paisen es alguien que puede crear cosas a lo grande, ¡incluso ahora! —Takenaka-san, a su lado, no parecía del todo convencida. Quizás porque hubo un tiempo en que habíamos trabajado juntos, y eso le dejaba todavía ciertos sentimientos al respecto.

—Jajá, hoy en día, la única que me sigue diciendo eso eres tú, Takenaka-san.

En realidad no era así, pero preferí no mencionar el nombre de Kawasegawa.

—¡¿De veras~?! ¡Entonces, si algún día te animas, Paisen, ven a nuestra empresa! ¡Te contratamos apenas lleguen los papeles~!

Sentí que acababa de presenciar una contratación por conexiones de un poder abrumador…

Después de eso, ambas continuaron hablando sobre futuros proyectos y eventos, pero justo al cumplirse una hora, la amena charla llegó a su fin y, con el típico «vamos a salir a tomar algo juntos otro día», nos despedimos.

—¡Bueno, si pasa algo, mándame un RINE o un DM [1] !

Recibí los contactos de ambas, y emprendí camino hacia la estación más cercana. Fue como si hubiese estado dentro de un sueño.

Supongo que eso de «vivir en mundos distintos» era precisamente algo así.

Los tres que habíamos estado allí hace un rato eran, sin duda, los mismos antiguos compañeros de antes.

Pero yo había cambiado de ruta, mientras ellas siguieron avanzando de frente. Sumando a eso los seis años que habían pasado, la distancia entre nosotros se había vuelto enorme.

Podíamos recordar juntos lo que habíamos vivido, igual que hace un rato… pero que eso volviera a convertirse en realidad era algo que, probablemente, nunca ocurriría.

En cuanto a lo que había dicho Takenaka-san, ya tenía la edad suficiente para entender que aquello no era más que una fórmula de cortesía.

Había estado preocupado por lo de Kawasegawa durante mucho tiempo, pero sentía que por fin había llegado a una conclusión.

El contactarlas… debía dejar de pensar en algo tan tonto.

No debía meter la cabeza en un mundo que ya no era el mío. Solo quienes tenían la determinación de crear un nuevo cauce tenían derecho a detener el flujo de otro.

Y al menos yo no sentía, ni por asomo, que tuviera algo así.



[1] Mensaje directo. 

 

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