¡Supervivencia en Otro Mundo con mi Ama!

Capítulo 281. Respuesta de Alta Presión

—Hola, Macrito-dono. Estoy aquí porque el mensajero que debía traer la rendición y la disculpa nunca llegó.

Dije desde el balcón situado al frente del fuerte, mirando hacia abajo a Macrito-dono, que permanecía montado sobre su caballo. Guerreros gólem los rodeaban por ambos flancos y por la retaguardia, listos para aplastarlos en un instante si yo daba la orden. Naturalmente, Macrito-dono y sus acompañantes parecían comprender perfectamente la situación, y sus rostros ya habían sobrepasado el simple hecho de estar pálidos.

—Kosuke-dono, me gustaría conocer la intención de sus acciones.

—Acabo de decirlo. Hemos venido hasta aquí para exigir una rendición total, una disculpa y una compensación por su despreciable acto de agresión. Si no aceptan, destruiremos, saquearemos y prenderemos fuego a todas las ciudades y aldeas que se encuentren en el camino hacia la capital real.

Era un farol. No tengo intención de destruir pueblos y aldeas incapaces siquiera de ofrecer resistencia, y mucho menos de atacar a la población civil. Aunque, como pretexto, sí estoy dispuesto a destruir sus puertas, murallas e instalaciones militares.

—¡Si-si se permite algo así…!

—Qué cosa tan extraña de decir. El Ejército Real de Tigris conspiró con el Ducado de Dihart para invadir el Reino de Merinard. Si no los hubiéramos rechazado, ustedes habrían hecho exactamente lo mismo, ¿no es así? Y, por supuesto, si estaban dispuestos a hacerlo, también debían estar preparados para afrontar las consecuencias, ¿verdad?

Al mirarlo desde lo alto, Macrito-dono guardó silencio. Sí, exactamente. Si una guerra se inicia con la intención de invadir, es natural que el territorio derrotado termine siendo devastado y saqueado.

—Dicho eso, la verdad es que tampoco tenemos tiempo para seguir preocupándonos por ustedes. Si vamos a resolver esto, solo hay dos caminos posibles.

—¿Qué quiere decir con dos caminos?

—El primero consiste en firmar un pacto de no agresión y un tratado comercial, además de pagar reparaciones. Si aceptan las condiciones que les presentamos, todo terminará ahí. Mientras ambos respetemos los tratados, no tendremos que preocuparnos el uno por el otro, y el comercio mantendrá en marcha la economía. Además, una vez que paguen lo acordado, nosotros podremos concentrarnos en otros asuntos y ustedes dejarán de tener motivos para temernos.

Eso es, en líneas generales, lo que figura en los documentos diplomáticos preparados de antemano. Claro que el contenido tanto del pacto de no agresión como del tratado comercial favorece casi por completo al Reino de Merinard. El Reino de Tigris tendría que entregar a sus príncipes y princesas menores de edad como rehenes, y el tratado comercial es claramente desigual, ya que el Reino de Merinard no reconocería el derecho de Tigris a fijar sus propios aranceles. Además, exigimos una enorme suma de dinero como reparaciones por la invasión. Tal como están redactadas, sería imposible que aceptaran esas condiciones.

Por supuesto, tampoco pretendemos obligarlos a aceptar esos términos tal cual. La idea es obtener concesiones en otros asuntos a cambio de flexibilizar esas condiciones.

Por ejemplo, estableceremos embajadas en ambos países, concederemos extraterritorialidad a nuestros embajadores y diplomáticos, y exigiremos que, por parte de Tigris, los embajadores y diplomáticos sean hijos e hijas de la realeza u otras familias influyentes. También aceptaremos «estudiantes extranjeros» procedentes del Reino de Tigris en el Reino de Merinard. Sin embargo, esos embajadores, diplomáticos y estudiantes extranjeros no disfrutarán de derechos de extraterritorialidad ni de privilegios similares.

En cuanto a las reparaciones, la historia de mi mundo ha demostrado que imponer una deuda imposible de pagar no sirve de nada. Por eso, al final pienso conformarme con una cantidad moderada y, a cambio, hacer que acepten algunas condiciones favorables para nosotros. Por ejemplo, podría obligarlos a construir un templo dedicado a la facción nostálgica de Adel o proponerles eliminar gradualmente la corriente religiosa predominante. También podríamos firmar un tratado secreto para reducir poco a poco la influencia del Reino Sagrado dentro del Reino de Tigris. Si están dispuestos a colaborar, incluso podríamos brindarles nuestro apoyo.

Como esta invasión probablemente fue ordenada por el Reino Sagrado, es de esperar que el descontento hacia él esté creciendo entre quienes sufrieron una derrota tan aplastante por su culpa. Si, después de presenciar el poder militar del Reino de Merinard, deciden ponerse de nuestro lado, podemos darles un pequeño incentivo. Al fin y al cabo, el Reino de Tigris se encuentra ahora en la misma situación en la que estaba el Reino de Merinard hace poco tiempo.

—…¿Y cuál es la otra opción?

—Como dije antes, es un poco más complicada, pero marcharemos hasta la capital, capturaremos y ejecutaremos a tantos miembros de la realeza como podamos, y después reduciremos su capital a escombros. Igual que hicimos con ese fuerte fronterizo. Por supuesto, también convertiremos en un ejemplo a todas las ciudades y aldeas que encontremos en el camino hacia la capital. Si supieran lo que les conviene, obedecerían. ¿Cuánto creen que tardaremos? Ni siquiera un mes. Esta vez no les daré dos semanas. Cada día verán desaparecer más y más ciudades y aldeas.

Es una postura muy dura, pero no tengo intención de llegar tan lejos. En el peor de los casos podríamos vernos obligados a hacerlo, pero probablemente no será necesario. Si el Reino de Tigris reúne a sus tropas y decide atacarnos en este momento, existe la posibilidad de que tengamos que seguir ese camino. Estoy seguro de que Macrito-dono conoce bien nuestro poder y hará todo lo posible por impedirlo, así que no creo que eso llegue a ocurrir.

—¡E-eso es imposible! ¡Son puras majaderías!

Uno de los hombres que acompañaban a Macrito-dono, un hombre de mediana edad con aspecto de noble, gritó mientras el sudor le chorreaba por el rostro.

—¿Creen que es imposible? ¿Piensan que no soy capaz de hacerlo? Eliminé las fortalezas fronterizas del Ducado de Dihart y del Reino de Tigris en un solo día, ¿lo saben? ¿De verdad siguen creyéndolo? Si quieren, puedo demostrarles ahora mismo que soy capaz de hacer desaparecer Brignolph.

Dije aquello con voz sombría mientras sacaba de mi inventario tres nuevos gólems suicidas equipados con bombas de piedra mágica brillante. Desde su perspectiva, debió de parecer que tres gólems nuevos habían aparecido de la nada. Claro que ellos probablemente no sabían que se trataba de gólems suicidas.

—¡E-espere! ¡No, por favor, espere! ¡No-nosotros no podemos tomar una decisión…! ¡Y si antes ni siquiera conocemos el contenido del tratado, no podemos responder!

Macrito-dono habló con un tono desesperado. ¿Ese brazo extendido era un gesto que pretendía decir: «Calmémonos; podremos entendernos si hablamos»?

—Eso también es cierto. Capri.

—Sí, sí.

Le entregué el documento diplomático a Capri. Ella lo sujetó bajo el brazo, alzó el vuelo desde la muralla y aterrizó suavemente en el suelo. Luego le entregó el documento a Macrito-dono y regresó de inmediato.

—Si ese es el caso, espero su respuesta mañana…

—¡Imposible! ¡Aunque cabalguemos a toda velocidad, se necesitan cuatro días para llegar desde aquí hasta la capital real! —Macrito-dono gritó desesperado.

Hmm, ¿cuatro días, eh?

—Entonces serán diez días. Esperaré solo diez días. Si después de ese plazo no recibo una respuesta concreta, recurriremos a la fuerza. Y si antes de eso detecto cualquier movimiento para atacarnos, atacaré Brignolph de inmediato. Actúen con cuidado, ¿de acuerdo? No pongan a prueba mi paciencia.

—De-de acuerdo. No… lo entiendo. También le pido que mantenga la calma.

—Eso depende de ustedes. Yo ya estoy bastante irritado por la espera. Ah, y si tienen oportunidad, pueden informar también al Ducado de Dihart. Mi siguiente visita será allí.

—Entendido… quiero decir, muy bien. Por ahora me llevaré el documento.

—Háganlo.

Asentí con un movimiento de barbilla, y los guerreros gólem que bloqueaban su retirada se apartaron para abrirles paso. Macrito-dono y sus hombres dieron media vuelta con sus caballos y regresaron a Brignolph.

Después de despedirlos, cuando ya no eran más que diminutos puntos en la distancia, Capri exclamó:

—Eeeeh… El Danna-han de hace un momento me dio escalofríos.

—¿Eh?

—El Danna-han amable de siempre está muy bien, pero el esposo tan imponente de hace un rato también tiene su encanto.

—Qué engreído eres para ser Kosuke. —Ellen, que había permanecido sentada tranquilamente detrás de mí, me dio una patada en la zona del tendón de Aquiles. ¡Oye, basta! Duele, y además es peligroso.

—Fufú. Creo que Kosuke-sama sería un rey magnífico, ¿no les parece?

—Ya déjenlo. Solo soy un tipo cualquiera intentando parecer genial.

—¿De verdad? A mí me pareció que actuaste con bastante dignidad.

—Yo diría que tuviste mucha más dignidad que esos patanes.

—No uses a esos patanes como punto de comparación…

Seraphita-san y las chicas oni también me estaban echando flores… Solo me estaban halagando, ¿verdad?

—Hmff… Comparado conmigo, todavía te queda un largo camino por recorrer.

—Sí, claro.

Eso me lo dijo Grande, que estaba al fondo, enterrada entre cojines, tan atrás que Macrito-dono y los demás no podían verla.

—¿Qué pasa? ¿Tienes algo que decir?

—Yo no lo llamaría dignidad; lo llamaría intimidación.

Grande, cuya robusta cola estaba recubierta por limo, comenzó a frotar el suelo de piedra con ella, y Bella reaccionó al instante. Bien, sigue así. Si es posible, llévate tú toda la hostilidad para que esa cola no termine descargándola sobre mí. Haz bien tu trabajo como mi guardaespaldas.

—En cualquier caso, será mejor que nos lo tomemos con calma por un tiempo. ¿Qué haremos durante estos diez días?

Si tan solo el Reino de Tigris tuviera comunicadores gólem, no tendríamos que esperar tanto. Pero, en fin, no hay remedio. Pasaré el tiempo en algún lugar donde esa gente no pueda verme, para que no se burlen de mí.

 

¿Quieres discutir de esta novela u otras, o simplemente estar al día? ¡Entra a nuestro Discord!

Gente, si les gusta esta novela y quieren apoyar el tiempo y esfuerzo que hay detrás, consideren apoyarme donando a través de la plataforma Ko-fi o Paypal.