El Jefe de Atelier Tan Despistado

Vol. 5 Capítulo 1. Finales del Torneo de Artes Marciales Parte 3

La pelea entre el Señor Yuura y la Señorita Sirvienta Enmascarada se había intensificado.

Por alguna razón, la Señorita Sirvienta Enmascarada parecía haber resistido incluso la granada cegadora.

Mi plan más ambicioso —que ideé yo, Kurt— había fracasado.

—…Ah. —De pronto recordé algo.

¡Si las cosas seguían así, sería un desastre!

Corrí de inmediato hacia Purple.

Este se cubría los ojos y gemía.

—¡Señor Purple!

—¿Esa voz…? ¡¿Kuru?! ¡¿Qué demonios haces aquí?! —Purple gritó eso mientras agitaba la espada con violencia.

Como aún no había recuperado la vista, su espada no me alcanzaba.

Si hubiera estado a su alcance, no habría podido esquivarla, pero por suerte me encontraba fuera de su rango.

Aun así, me sobresalté.

La voz con la que el Señor Purple pronunció mi nombre sonó como si fuera la del Señor Golnova llamándome.

Pero caí en la cuenta de que se trataba del «Kuru» de Kurumi y lo comprendí.

Aunque no era momento para detenerme en eso.

—Señor Purple, escúcheme bien. Ese destello tan fuerte de hace un momento… La Señorita Sirvienta Enmascarada parece estar bien, y el público que está lejos tampoco ha sufrido daños, pero usted ha recibido un impacto muy fuerte. Si sigue así, existe el riesgo de que su visión se deteriore gravemente, así que, por favor, aplíquese estas gotas para los ojos.

—¡Cállate! ¡Si estoy así es todo por tu maldita culpa!

Ciertamente, yo había sido quien fabricó la granada de destello.

Pretender que creyera mis palabras era pedir demasiado.

Pero, por mucho que quisiera ganar el combate, no quería hacer nada que pudiera afectar el resto de la vida de mi oponente.

Ya le había explicado al Señor Yuura que, en caso de que no lograra derrotar a la Señorita Sirvienta Enmascarada, debía usar este medicamento, así que no habría problema.

Además, en ese momento el Señor Yuura me había dicho:

«El mayor problema será si, llegado el momento, Purple cree en tus palabras y acepta usarlo, Kurumi.»

Tenía razón.

Aun así, no me quedaba más remedio que intentar convencerlo con todas mis fuerzas.

—¡Se lo ruego! Use el medicamento.

Ante mis súplicas desesperadas, el Señor Purple soltó un suspiro.

—…Está bien. Pero no te me acerques. ¡Oye, juez! Este tipo quiere darme un medicamento, ¿eso no viola las reglas? Es más, ¿puede un extraño siquiera acercarse tanto hasta aquí? —El Señor Purple gritó aquello en una dirección completamente distinta de donde se encontraba el juez.

—¿Eh? ¿Un extraño? Sí, según las reglas, no hay ningún problema.

—Vaya reglas más blandas… ¡Kuru, lánzame las gotas para los ojos!

Cuando el juez respondió con desconcierto, el Señor Purple dijo eso y levantó la mano izquierda.

Al parecer, había entendido mi intención.

Tal como me lo pidió, lancé el frasco con las gotas para los ojos.

 

Clang, clang.

 

…El frasco cayó delante del Señor Purple.

—Ah, lo siento, lo siento. No soy bueno lanzando cosas.

—…Carajo, siempre eres igual.

¿Eh? ¿Siempre?

No lo entendí muy bien, pero el Señor Purple, con un aire de resignación, tanteó hasta tomar el frasco que yo había lanzado, lo destapó y se lo vació en la cara sin miramientos. Era la forma de usar las gotas que el Señor Golnova solía emplear.

—…Hacía tiempo que no usaba tus gotas, Kuru… El efecto es el mismo de siempre… ¿Hmm? ¿La camarera? —El Señor Purple me miró con una expresión de sospecha—. …Pensé que era la voz de Kuru, pero… este medicamento… —El Señor Purple me miró a mí y al frasco.

De repente, su expresión se ensombreció.

—Ya veo… así que era eso… Maldito seas. —Con un tono más grave, el Señor Purple desenvainó su espada y la apuntó hacia mí—. No dejaste de burlarte hasta el final. Supongo que tendré que matarte aquí mismo.

No sabía bien por qué, pero el Señor Purple hablaba en serio.

Aunque matar estaba prohibido, él de verdad intentaba matarme.

Su presencia era tan intimidante que no pude mover ni un solo paso.

◇◆◇◆◇

¿No tenía alguna debilidad?

Yo, Yulishia, observaba los movimientos de Sirvienta Enmascarada.

A pesar de estar en un combate tan feroz, su respiración no mostraba la más mínima alteración.

Sin duda, su resistencia era superior a la mía.

Era como si estuviera luchando contra un gólem.

…En ese momento, una sospecha cruzó por mi mente.

Ese instante de distracción fue suficiente para que el golpe de palma de Sirvienta Enmascarada impactara en mi boca del estómago.

—¡Gaha! —Escupí sangre y salí despedida.

Me giré para proteger la parte posterior de mi cabeza y caí rodando hasta el borde del escenario.

La sangre me corría por la cabeza y eso me permitió recobrar un poco la calma.

Resistencia infinita, movimientos sin presencia, un cuerpo resistente…

No era algo posible en un ser humano normal.

Dejé de darle vueltas al asunto.

La chica, Sirvienta Enmascarada. no era un humano común, estaba segura de ello.

Ahora que lo pensaba, recordaba haber escuchado de Kurt cómo luchar contra un gólem.

Bueno, en realidad, Kurt se lo había contado a Sheena, y yo lo había oído de rebote.

«Las articulaciones y uniones de los Gólem de Hierro muchas veces están conectadas solo por magia. Por eso, si insertas un poco una daga y cortas esa conexión mágica, puedes destruirlos fácilmente.»

Solo Kurt podía hacer algo así con facilidad.

Sin embargo, yo tenía esa técnica…

—Todo o nada…

Al levantar la vista, vi a Sirvienta Enmascarada acercándose.

¡Era ahora o nunca!

Me incorporé de un salto y blandí mi espada.

—¡Técnica secreta, Espada Absorbe Magia!

En el instante siguiente, la muñeca de Sirvienta Enmascarada, que hasta ahora no había podido cortar de ninguna forma, salió volando.

Desde las gradas se escucharon gritos… pero pronto pareció que el público notó algo extraño.

¿Y cómo no iban a notarlo…? Si, pese a que una muñeca había sido cercenada, no caía ni una sola gota de sangre.

No podía ver bien el corte, pero estaba claro que no se parecía en nada al de un humano.

La técnica que había usado absorbía la magia del objetivo en la zona cortada, aunque no lograra seccionar completamente la unión.

Claro que, esa técnica también tenía su riesgo.

Ah… con esto seguro que Liese ya descubrió mi verdadera identidad. Al pensar en la princesa libidinosa que seguramente se hallaba en el palco VIP, dejé escapar un suspiro.

Aun así, estaba segura de que esta pelea era mía.

Después de todo, si le decía al juez que el oponente era un gólem, su derrota por descalificación quedaría asegurada.

Pero entonces…

—Enemigo Yuura identificado como amenaza. Cambiando de modo de combate a modo de aniquilación. —Sirvienta Enmascarada hizo de pronto esa declaración.

¿Entonces hasta ahora no había estado luchando en serio?

Eso fue lo que pensé en el instante siguiente.

Un misterioso rayo destructivo salió disparado desde Sirvienta Enmascarada y se dirigió directo a mi cara.

No había forma de esquivarlo.

El rayo me dio de lleno y la fuerza del impacto me hizo caer de espaldas.

—Impacto del rayo destructor anti-goblin confirmado. Modo de aniquilación desactivado. —Sirvienta Enmascarada declaró su victoria y me dio la espalda.

Sin embargo, estuve a punto de reír… no, de hecho, solté una carcajada.

Al oírla, Sirvienta Enmascarada se volvió hacia mí.

—¿¡……!? —Su expresión seguía oculta por la máscara, pero aun así podía percibir perfectamente sus emociones.

—Así que incluso los gólems se confían… y se sorprenden. —Diciendo eso, la derribé y le sujeté el cuello.

No quería que su cabeza se moviese por cuenta propia y lanzara otro de esos rayos.

—Buscando causa… error. Impacto del rayo destructor anti-goblin confirmado… ¿por qué?

—¿Que por qué? Sí, me diste. El poder fue increíble, el impacto también, y yo caí… pero esto me protegió. —Dicho eso, me quité las gafas de sol y se las arrojé delante para que las viera.

La lente derecha estaba destrozada por su rayo.

Eran gafas hechas por Kurumi; no podían disparar láseres, pero, según ella, sí podían bloquearlos.

En su momento pensé que era una broma, pero ahora todo tenía sentido.

—Bloquear un rayo destructor anti-goblin con gafas de sol… desconocido, desconocido, desconocido, error, error, desconocido.

—Ah, lamento interrumpir tu asombro, pero tengo algo que preguntarte.

Por suerte —o quizás no—, el árbitro no podía procesar la situación y no había declarado el final del combate.

Aprovecharía para interrogarla.

En realidad, ya tenía una buena idea de la verdad.

Un gólem con apariencia humana capaz de disparar rayos por los ojos y hablar…

Además, un rayo destructor anti-goblin: una preparación exagerada para enfrentarse a simples goblins.

No había duda. Quien había creado a esta Sirvienta Enmascarada era alguien de la Aldea Hast.

Quizá aquel tal Purple también podía ser alguien de la aldea Hast.

Ahora que lo pensaba, la persona que Kurumi buscaba era idéntica a Purple, y existía la posibilidad de que «Purple» fuese un nombre falso y que, en realidad, se tratara de la misma persona que Kurumi buscaba.

Pensando en eso, miré hacia Purple, y él le estaba apuntando con la espada a Kurumi.

—¡Esa idiota! Le dije que se quedara quieta… no, espera…

¿Era yo la culpable? Como yo no había podido derrotar a Sirvienta Enmascarada, Kurumi había ido a curar a Purple.

Y luego, él le había pagado ese favor con una traición…

—¡Kurumi, huye fuera del ring! ¡Ya terminé aquí, yo me encargaré! —Grité aquello, pero parecía que mis palabras no llegaban a los oídos de Kurumi.

La causa era que, solapándose con mi voz, Sirvienta Enmascarada no dejaba de repetir sus palabras.

—Desconocido, error, desconocido, error.

—¡Cállate!

—Procedo a la verificación urgente de la utilidad de otras armas anti-goblin. Activando modo de demostración…

Justo después de decir eso, la cabeza se le desprendió, y solo el cuerpo se levantó.

¡¿Podía mover el cuerpo sin la cabeza?! Y entonces, ese cuerpo que se había elevado extendió su mano derecha hacia adelante.

—¡Lanzallamas de limpieza de inmundicia para uso contra goblins! —De la muñeca cortada surgió una llama que se agitó como una serpiente y voló directo hacia Kurumi.

—¡Kurumi! ¡Esquiva eso!

◇◆◇◆◇

Con la espada del Señor Purple apuntándome, yo me quedé paralizado.

Tenía que huir… sí, tenía que salir del ring.

—Todo fue culpa tuya, Kuru. Como te fuiste por tu cuenta, yo terminé siendo perseguido por los guardias, y esa sirvienta también me hizo pasar un mal rato.

No entendía en absoluto lo que estaba diciendo.

¿Era culpa mía por irme por mi cuenta?

La primera vez que me encontré con el Señor Purple fue antes de la final del torneo, y en ese momento había sido él quien se había marchado.

Mientras yo estaba confundido, Purple continuó:

—Todo fue porque… porque te fuiste por tu cuenta de mi grupo, Kuru.

Eso fue lo que dijo Purple.

¿Porque me fui por mi cuenta del grupo?

El único grupo en el que había estado, aparte de cargar equipaje para «Sakura», era uno solo.

—¿Acaso… entonces usted es…?

Había llegado a una conclusión… y en ese momento sucedió.

—¡Kurumi! ¡Esquiva eso!

Escuché la voz del Señor Yuura.

Cuando miré hacia allí, había fuego que se me venía encima.

¿Eh? ¿Ese fuego… no era el lanzallamas de limpieza de inmundicia para uso contra goblins que yo había instalado en el gólem de prueba, al que el viejo de la trastienda le puso ese nombre por su cuenta? Lo había equipado porque era útil para quemar y reducir a cenizas la hierba del jardín, pero… ¿por qué ahora?

La duda me cruzó por la mente y me hizo reaccionar tarde.

No, no iba a poder esquivarlo…

Fue justo entonces.

Esa persona se puso frente a mí.

Como si quisiera protegerme.

Como siempre lo hacía.

El fuego golpeó su espalda.

—¡Guaaaaaah! —Ante el calor de las llamas, el Señor Purple gritó de dolor, o más bien…

—Como pensaba… Señor Golnova… otra vez me salvó…

Yo había intentado, esforzándome y trabajando duro, llegar a ser alguien que pudiera devolverle el favor a él, que me había salvado la vida incontables veces.

Después de que me echaran del grupo, había trabajado como Jefe de Atelier Interino, había ganado el reconocimiento de todos, y hasta había empezado a ser algo útil en combate.

Eso era lo que creía.

Pero me equivocaba.

Yo seguía siendo alguien a quien el Señor Golnova tenía que salvar.

 

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